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25 de enero de 2021

Sobre medias y medianas, y sobre muertos "al año"

¿Cuántas personas mueren al año en España por eventos meteorológicos extremos? Antes de seguir leyendo, piense usted una cifra aproximada sobre cuál cree usted que es la respuesta a esa pregunta. Los eventos meteorológicos extremos se refieren a inundaciones, tormentas, olas de calor o de frío, y con muertes nos referimos a las causadas de forma directa por el evento mismo. Piense en las noticias de los últimos años en España sobre estos eventos e imagínese cuál cree usted que sería tal vez la respuesta.

¿Lo tiene?

Bien. A lo mejor su cifra se parece a alguna de estas, que son las muertes de los años 2005-2017, que he extraído de los informes de 2007 a 2019 de una institución alemana llamada Germanwatch, que publica cada año unos índices de riesgo climático:

PeriodoMuertes
200541
200623
200712
20089
200923
201021
201111
201221
20139
20149
201522
201619
20179  

La media de esos 13 datos es 17,6. Y la mediana (el número central, si los ordenamos de menos a más) es 19. Si a mí me hubieran preguntado sobre este tema esta mañana mi respuesta se habría parecido también a esta: "no sé, 15, 20, tal vez treinta".

Por eso me ha sorprendido mucho ver este titular hoy en El País: España pierde al año 700 vidas y 900 millones de euros por los eventos meteorológicos extremos. Me parecía un número desorbitado y que no tenía nada que ver con mis recuerdos de los últimos años. La noticia se basa, precisamente, en la última edición, recién publicada, del Índice de Riesgo Climático de Germanwatch (resumen en español; texto completo en inglés), con datos hasta 2019. 

La media de 700 vidas perdidas al año (más precisamente 696) se refiere, según la noticia, al periodo de 20 años 2000-2019, pero no la he encontrado en el informe último (que no da los datos de fallecidos de cada país, sino solo sus posiciones relativas en el ranking). Imagino que El País la habrá sacado de algún material enviado a los medios que no está disponible en la web, o tal vez se la hayan facilitado desde el instituto tras una consulta directa. Pero sí aparece, con pequeñas variaciones, en los informes de 2011 a 2019, disponibles online, que dan los datos absolutos de cada país para cada año y para la media de los últimos veinte años. Y en efecto, en ellos aparece que la media de los veinte años anteriores (periodo que se va desplazando de 1990-2009 hasta 1998-2017) está entre 695 y 706 fallecidos.

Descartando que esa media sea un error, la explicación más razonable a esta discrepancia tan grande entre los datos anuales publicados por la propia institución, para 2005-2017, y la media del periodo 1998-2017 es que en el periodo para el que no disponemos de los datos anuales (1998-2004) haya algún valor extremo que afecta de manera dramática al valor medio. Mi sospecha es que ese valor extremo proviene de la ola de calor del año 2003, que el INE calculó que podría haber causado 13.000 fallecidos en exceso de los esperados (aunque investigadores del Instituto Carlos III, el mismo que publica ahora las estimaciones de excesos de fallecimientos por el covid-19, calcularon solo un exceso de unas 3.200 muertes para la ola de calor de 2003).

Si en efecto Germanwatch está usando para 2003 una cifra similar o ligeramente superior a 13.000 fallecidos (que divididos entre 20 dan 650), se explicaría en gran medida que la media de todos los periodos de 20 años que incluyen el año 2003 tenga valores próximos a 700, aunque en la inmensa mayoría de los años incluidos en esos periodos la cifra de fallecidos esté en torno a 15 a 20.

Estaríamos ante un magnífico ejemplo ilustrativo del problema de usar la media como valor resumen de una distribución de datos que tiene algún valor extremo. Es matemáticamente correcto decir que la media de 20 valores, de los cuales 19 están en torno a 15 a 20, y uno es 13.500, estará en torno a 690. Pero cuando usamos esa media para escribir frases como "España pierde al año 700 vidas" estamos creando la imagen de algo que sucede de manera más o menos habitual o regular, y estamos, casi con seguridad, creando una idea equivocada en los lectores. 

Precisamente el gran problema de la media es que es muy sensible a los valores extremos. La mediana en cambio no tiene esos problemas. Para el periodo 2000 a 2019, aun suponiendo que todos los datos que nos faltan fueran mayores a los que tenemos (los de 2005 a 2017), la mediana sería como mucho 23.

Es decir, que usando la mediana, el titular de El País habría dicho que "España pierde al año 23 vidas ... por los eventos meteorológicos extremos". Dato que se parecería mucho al dato habitual, al de 19 de los 20 años... y sería totalmente diferente al dato excepcional, el de 2003. Se puede argumentar que precisamente, como hablamos de eventos extremos, un resumen como la mediana, que de alguna manera ignora el evento más extremo de los 20 años, es también engañoso. 

Al final, tanto la media como la mediana tienen sus limitaciones. Si queremos hablar de un año "típico" la mediana es más informativa. Pero si, precisamente porque hablamos de eventos atípicos, extremos, no queremos que se pierda la información del más extremo de todos, tendríamos que buscar la manera de hacerlo. Tal vez, mejor que con la media, podríamos hacerlo simplemente, usando la cifra total de los últimos 20 años (España perdió 14.000 vidas en los últimos 20 años...).

Desconozco si quien ha redactado la noticia y el titular en El País ha sido consciente de todos estos problemas. Sospecho que más probablemente ha tomado el dato medio que le daba Germanwatch y lo ha dado por bueno sin caer en la cuenta de que estaba ante una media de 19 datos similares y un dato estratosféricamente atípico, situación en la cual el uso de la media para hablar de lo que sucede "al año" no parece nada buena idea.

27 de mayo de 2020

¿Tampoco del MoMo nos podemos fiar?

Una nota de urgencia para comentar algo que me tiene francamente sorprendido y triste. Ante la incertidumbre sobre los datos de fallecidos, teniendo en cuenta que solo se contaban casos con test PCR positivo, y que era de suponer que habría, por tanto, un infraestimación de las cifras, hace ya muchas semanas que los medios nos alertaron de que una contabilidad complementaria, y seguramente mucho más fiable para conocer el impacto real de la epidemia es la del sistema de vigilancia de mortalidad diaria por todas las causas (MoMo).

Este sistema, implantado hace unos años para detectar de manera temprana posibles episodios anómalos de mortalidad (por olas de calor o frío, o precisamente por epidemias), recoge de manera sistemática datos de los registros civiles informatizados y los compila de manera rápida, para obtener una especie de foto en tiempo real de lo que está pasando con la mortalidad en España (aquí tienen más explicaciones). Tras comparar los datos diarios de mortalidad con los datos esperables, según la estadística media de años anteriores, se estima el exceso de mortalidad, que permite alertar de situaciones anómalas, y de su magnitud.

Es importante señalar que entre la defunción, el registro y la notificación a MoMo pueden pasar varios días. Por eso los gestores del MoMo aplican unos modelos matemáticos para corregir los datos que les llegan de los registros en los últimos días. Lo explican en su web:
MoMo... no muestra las defunciones observadas sino una estimación de las defunciones observadas corregidas por el retraso en la notificación. Para la correcta interpretación de los datos hay que tener en cuenta que:

- La corrección está basada en el histórico de retrasos en las notificaciones en periodos de actividad normal de los registros civiles. En periodos de alteración significativa de la actividad de los registros civiles (p.ej., durante la pandemia del COVID-19), pueden producirse patrones inesperados.
- El modelo que corrige las defunciones observadas es conservador por construcción y tiende a completar a la baja las defunciones no observadas para evitar la generación de alertas artificiales.

Es decir, los datos "observados" son en realidad una estimación, que en circunstancias normales será buena, pero que en circunstancias especiales, como las actuales, puede que no lo sea tanto. Es una estimación conservadora, además, para evitar generar alertas artificiales.

Durante la pandemia el sistema MoMo ha ido publicando una serie de informes diarios, o cada dos o tres días (aquí), y también ha puesto en marcha un panel de datos y gráficos con la información actualizada, y con una base de datos descargable, con los datos de fallecidos observados y esperados de cada día, por sexos y tramos de edad, en cada comunidad autónoma y en el conjunto del país.

Los medios han utilizado los datos de MoMo estas semanas para complementar la información del Ministerio de Sanidad, y hacerse una idea de cuál podría ser el umbral máximo de la mortalidad causada por la epidemia, directa o indirectamente (hay que recordar que la situación sanitaria actual probablemente cause también muertes de manera indirecta, por las renuencia de muchas personas a acudir a centros de salud y hospitales, y por la incapacidad de estos en ocasiones para atender de manera ordinaria a los que sí acuden).

Pues bien, ayer mismo a última hora eché un vistazo a la base de datos descargable y ví que, para el nivel nacional, los datos eran los siguientes:



Defunciones (estimación central)

ObservadasEsperadasExceso
Marzo48.75336.45412.299
Abril50.05332.73017.323
Mayo (hasta el día 25)27.25826.1901.068
Total126.06495.37430.690
Fuente: Elaboración propia según base de datos MoMo descargada el 26 de mayo a las 20:48


De ese cuadro llama la atención la gran bajada del mes de mayo, con solo 1.000 defunciones en exceso, frente  a las 17.000 de abril. De hecho, los informes MoMo ya hablaban al menos desde el 29 de abril de 30.600 fallecidos en exceso, casi los mismos que hay ahora. A pesar de que en mayo la epidemia, sin duda, ha remitido muchísimo, parece un cambio demasiado brusco. De hecho, la propia estadística de fallecidos del ministerio, que suponemos que infraestima los datos, calculaba casi 4.000 fallecidos en mayo (antes de que "desaparecieran" 2000 fallecidos y volvieran a aparecer algunos de ellos los últimos días).

Pues bien, esta mañana me ha alertado un mensaje en Twitter de @velardedaoiz2 de que súbitamente, según el MoMo, el cálculo de exceso de fallecidos ha pasado a ser de 46.000. No daba crédito. Me he bajado de nuevo la base de datos y he encontrado lo siguiente:



Defunciones (estimación central)
Defunciones incorporadas 27-may

ObservadasEsperadasExceso
Marzo54.41736.48517.9325.664
Abril56.26132.76023.5016.208
Mayo (hasta el día 25)27.49026.2161.275232
Total138.16895.46142.70812.104
Fuente: Elaboración propia según base de datos MoMo descargada el 27 de mayo a las 8:57


No me salen 46.000 muertes en exceso, sino 42.700, dato parecido al que publica el panel de MoMo solo para el periodo del 13 de marzo al 22 de mayo, que es 43.034 (luego he visto que lo de los 46.000 es una estimación propia de @velardedaoiz2, a partir de los datos de MoMo).

Se ha dado, efectivamente, un gran salto, con más de 12.000 muertes nuevas, afloradas en un solo día (para mantener la comparación con la tabla anterior, no he incluido los datos del 26 de mayo, que aparecen en la segunda base de datos). Esto ya de por sí parecería sorprendente. Pero lo más extraño es que casi la mitad de esas muertes extras son del mes de marzo, y la otra mitad de abril.

Es decir, aunque la nota metodológica del MoMo ya advertía de que su estimación de los fallecimientos observados, corregida por el retraso normal en las notificaciones, podría verse alterada en situaciones excepcionales, lo cierto es que yo ingenuamente pensaba que aunque los registros civiles tuvieran una sobrecarga, nos podíamos fiar de los datos de con unos 10 o 15 días de retraso. Evidentemente, no es así.

Por lo que cuenta @velardedaoiz, los nuevos fallecimientos en exceso proceden de manera particularmente desproporcionada de Cataluña (unos 7.300), y también por encima de los esperable por su población de Madrid (2.200) y Castilla-La Mancha (751). Son tres de las comunidades más afectadas, y en las que es más esperable que los registros civiles hayan estado desbordados.

Incluso así, algo no parece estar bien cuando esos registros han acumulado un retraso durante meses, sin alertar, al parecer a nadie, o sin que el MoMo se diera cuenta y añadiera alguna cautela a sus informes. Y tampoco parece muy lógico que la corrección de esos retrasos se haya producido de una sola vez, teniendo en cuenta que la fuente de datos de MoMo es un sistema informatizado de los registros donde cada fallecimiento se supone que sí aparece en el momento en que se inscribe.

¿Han inscrito en un solo día todos esos registros civiles 12.000 fallecidos de los dos meses anteriores? ¿Ha vuelto a fallar el informático que escribe el código para leer los datos? Creo que debería darse alguna explicación, porque esto añade una muesca más a la confianza de los ciudadanos en las autoridades.

Disgusto que se añade, claro, al mucho más importante de saber que el número real de fallecidos causados, directa o indirectamente, por la pandemia, es bastante superior al que creíamos hasta ayer.

Actualización: en la propia web del MoMo se puede encontrar este gráfico de la cuenta de la anomalía ante la que estamos.