10 de mayo de 2022

¿Menos accidentes? Sí. ¿Conducen mejor? No sabemos

 Me ha hecho llegar un lector vía Twitter una noticia publicada en El Mundo el viernes pasado, con este rotundo titular:

Las mujeres conducen mejor que los hombres

El texto arranca con similar contundencia:

El dicho rancio y machista, de "señoro total" que se escucha todavía a muchos conductores varones como "mujer tenías que ser", es un micromachismo que no tiene ninguna razón de ser a la luz de los últimos estudios pues demuestran que las mujeres son mejores conductoras que los hombres. Y los datos son incontestables.

¿Cuáles son esos "datos incontestables"? Pues aparecen dispersos en la noticia y se pueden resumir en estos:

  • En 2019 tenían carné de conducir 11,27 millones de mujeres, un 42% del total de carnés (27 millones), conun ligero ascenso desde el 38% en 2008.
  • Pero las mujeres son solo un 24% de los fallecidos en accidentes de tráfico en el periodo 2008-2019
  • Más claro aún, de los 1.139 conductores fallecidos en 2019, las mujeres eran solo un 10%, y un 5% de los conductores fallecidos con drogas o alcohol en sangre.
  • También la mayoría (no precisada) de los que pierden puntos son hombres

¿Sirve todo esto para probar, de manera "incontestable" que las mujeres conducen mejor? Pues no, claro, porque hay un problema fundamental: no sabemos si el número de kilómetros recorridos al año, en promedio, por hombres y mujeres es igual o no. Y sin ese dato no es posible saber si las mujeres son mejores conductoras, o si simplemente conducen menos. De hecho me atrevería a decir que si echamos un vistazo a nuestro entorno de familiares y amigos casi todos conocemos a más mujeres que hombres que, teniendo carné, apenas conducen, y más parejas donde, teniendo ambos carné, ellos conducen más a menudo que ellas, y cuando viajan juntos son ellos los que conducen habitualmente. Todo eso es evidencia anecdótica, claro, que no resuelve la cuestión, aunque sirve para plantear la hipótesis razonable de que, en promedio, las mujeres con carné recorren al año menos kilómetros conduciendo que los hombres con carné.

Ahora bien, según la estadística de conductores fallecidos y de personas con carné, para el año 2019, los hombres conductores tendrían un riesgo de fallecer en accidente de 65,2 por millón, 6,4 veces más que el riesgo de las mujeres conductoras, que era de solo 10,1 por millón. ¿Conducen en promedio los hombres con carné en España 6,4 veces más kilómetros que las mujeres? De nuevo, tirando de la impresión anecdótica, diría que no, que la diferencia no es tan grande. Pero no tengo datos para avalarlo

Si realmente mis sospechas fueran ciertas y los hombres condujeran más que las mujeres, pero no tanto como 6,4 veces más, sí sería cierto que "las mujeres conducen mejor que los hombres" (siendo aquí, "mejor", claro, equivalente a "de forma más segura"), como dice el titular de la noticia. Pero a falta de datos fiables sobre el número medio de kilómetros recorridos por hombres y mujeres, no se puede extraer la conclusión que pretende El Mundo, ni mucho menos decir que esa conclusión es "incontestable".


25 de abril de 2022

No todas las fiestas del 23 de abril son por San Jorge

 Parece ser que en los informativos de Antena3 el sábado pasó esto:


Lo cual fue recibido con estupor por los espectadores de Castilla y León, porque, claro, San Jorge no es el patrón de Castilla y León. La fiesta de Castilla y León se celebra, sí, el 23 de abril, pero no tiene que ver con el santoral, sino con el aniversario de la batalla de Villalar, como explicaban en una página web con este título:

¡Feliz Día de Castilla y León! ¿Por qué se celebra el 23 de abril?

Que curiosamente he encontrado en... ¡la web de Antena3! Lástima que los redactores de los informativos no hayan leído su propia web.

21 de abril de 2022

El país más ruidoso... o el más crédulo

Veo en la portada de Elmundo.es una llamada a una "noticia" (en realidad, un texto patrocinado) con este titular:

España, el segundo país más ruidoso del mundo

Luego resulta que el texto enlazado lleva otro título mucho más vago:

Ciudades y decibelios

Pero el primer párrafo sí incluye la afirmación de la llamada de portada:

¿Habías oído que vives en el segundo país más ruidoso del mundo? Lo dice la OCDE: España ocupa el segundo lugar en contaminación acústica, solo por detrás de Japón. Y somos los líderes, cuando nos ceñimos al continente europeo.

Nunca más en todo el texto aparece ninguna otra referencia a esa supuesta medalla de plata mundial y de oro europa para España en al ranking de los países ruidosos. Así que tanto este párrafo como la llamada de portada eran simplemente ganchos para atraer la atención sobre un texto que en términos mucho más generales del ruido en la ciudad.

El problema es que ese dato llamativo, para atraer la atención, es falso. Lo contó hace ya unos años Manuel Ansede en Twitter en este hilo:

Como pueden ver en el hilo, el supuesto informe de la OCDE nadie lo conoce, y parece que la frase, un bulo en toda regla repetido mil veces en los medios españoles, tiene su origen en una charla que alguien dio en un congreso en Zaragoza en 1987. Como decía el propio Manuel en uno de los tweets: "Cualquiera que haya estado en El Cairo o en Katmandú sabe que es una chorrada. Aquello sí que es ruido."

Por otra parte, el propio texto de El Mundo de hoy recoge que hay estudios internacionales sobre los niveles de ruido en las ciudades. Por ejemplo, uno sobre más de 700 ciudades europeas hecho por el Instituto de Salud Global de Barcelona. ¿Tal vez ahí podemos ver si nuestras ciudades son las más ruidosas? Pues precisamente, la web del instituto, al presentar los datos sobre ruido dice esto:

Due to the heterogeneity of the available data on noise from road traffic and the lack of quality of the noise maps for many European cities, the authors consider that the results from different cities are not comparable with each other. For this reason, a noise ranking was not made and results are presented in alphabetical order.

No se atreven a hacer un ranking de ruido de las ciudades europeas, porque los mapas de ruido no tienen la suficiente calidad y por tanto los datos no son suficientemente comparables. Más complicado aún sería hacer un ranking de países, que desde luego ellos no hacen, ni parece que exista. Es decir, que el propio texto cita un estudio que desmiente el gancho de la cabecera y de la llamada de portada. Pero, bueno, ¿cuándo ha sido eso un problema?

6 de abril de 2022

Y un gráfico increíble

Sucedió el miércoles pasado, me lo habían contado por Twitter (gracias, @paygonju) pero no había encontrado momento para comprobarlo. Lo he visto ahora en la web y en efecto, esto salió así en Más Vale Tarde, el 30 de marzo, en La Sexta, a las 19:57. Inflación desde 1985, cada cinco años, e inflación de 2021:

Ojo, que el contexto era un programa donde llevaban buena parte de la tarde hablando de que la inflación interanual en marzo se acababa de anunciar que iba a ser del 9,8%, récord desde 1985. Y esta imagen solo estuvo unos segundos en pantalla. Así que parece absurdo pensar que esto es un intento deliberado de manipulación. Más bien, simplemente, una vez más, una chapuza... Pero claro, como siempre que pasan estas cosas uno se pregunta cómo puede suceder. Todas las barras en su sitio, proporcionadas, supongo que generadas con un programa informático que las dimensiona según un valor numérico introducido y luego... ese 6,5% maravilloso y reluciente. ¿Cómo? ¡¿Cómo?!

Un gráfico innecesariamente oscuro

A menudo hablo en el blog o en la cuenta de Twitter de gráficos que distorsionan las proporciones. Pero hay otras formas de estropear un gráfico. Por ejemplo, este que apareció el martes en 5 Días, en una noticia sobre la recuperación de la cotización del rublo, que me manda una vez más Jesús (@juvenal_tw):

Gráfico con una línea que representa la variación del valor del rublo frente al dólar desde el 31 de diciembre. Están incluidos los valores del 31 de diciembre (0,01332 dólares), 24 de febrero (0,01187 dólares), 9 de marzo (0,00734 dólares) y 4 de abril (0,01191 dólares). También aparecen dos porcentajes, -10,58% y +0,34% que no se sabe bien a qué se refieren

Para empezar, sí, como todo gráfico con eje vertical truncado, el efecto óptico inicial es exagerar la caída del rublo, que parece que habría perdido prácticamente todo su valor, cuando en realidad, si atendemos a las etiquetas del eje, y de los puntos rotulados en la propia curva, vemos que la caída desde el 31 de diciembre hasta el 9 de marzo fue "sólo" del 44,89%. Por mucho que lo hagan así todas las páginas financieras, sigue sin convencerme. En el mismo espacio se puede colocar un gráfico con el eje vertical partiendo de cero, y el impacto visual sobre lo que ha pasado con el rublo sería mucho más realista. 

Pero en este gráfico llaman la atención dos porcentajes "-10,58%" y "+0,34%" que están colocados en posiciones extrañas y no se sabe bien lo que significan. El "-10,58%" en la esquina inferior izquierda, en rojo, bien grande... ¿a qué se refiere? Es muy difícil que viendo el gráfico usted lo sepa. Solo yendo a una hoja de cálculo y copiando los valores representados en distintas fechas, podrá averiguar, como hizo Jesús, que esa es la variación que se dio en la cotización del rublo desde el 31 de marzo hasta el 4 de abril. No hay nada en el gráfico que permita intuir eso. Y además, no es precisamente el centro del interés del gráfico, que se supone que es lo sucedido desde el 24 de febrero. 

El segundo porcentaje, "+0,34%", está colocado junto a una línea vertical con dos flechas que haría pensar que tiene algo que ver con la diferencia entre los valores del 24 de febrero y el 9 de marzo. Pero obviamente, en ese periodo hubo una caída, bien grande, del valor del rublo. El "+0,34%" no puede referirse a eso... Y en efecto, ese es el porcentaje de subida del valor del rublo comparando el 24 de febrero y el 4 de abril. Podría haberse puesto sobre una flecha horizontal, o con ligera pendiente positiva, que uniera los datos del 24 de febrero y el 4 de abril. Pero tal y como está puesto es del todo incomprensible lo que quiere decir.

En fin, tirando, perdónenme ustedes, de Paint, he dibujado unas flechas y uns cifras sobre el gráfico representando los cambios de valor que podría haber sido interesante señalar en el gráfico. Entre ellos están el -10,54% y el +0,34%, sí, pero de manera que se entiende lo que quieren decir, a diferencia del gráfico de 5 días donde esas cifras aparecen completamente perdidas.

El gráfico anterior, pero con unas flechas y rótulos añadidos que expresan las variaciones de valor del 31 de diciembre al 24 de febrero (-10,89%), del 24 de febrero al 9 de marzo (-38,16%), del 9 de marzo al 4 de abril (+62,26%), del 31 de diciembre al 4 de abril (-10,58%) y del 24 de febrero al 4 de abril (+0,34%)

17 de marzo de 2022

¡Los porcentajes, ese misterio!

Me vuelve a alertar el incansable @juvenal_tw de una pifia bien gorda, en La Razón, que en su página 13 de hoy lleva este hermoso titular a cuatro columnas:

El petróleo cae un 43%, hasta las 98 dólares, desde su máximo de guerra

Según se ve en el gráfico que acompaña el titular, el máximo precio de los últimos días ha sido de 127,98 euros, el día 8. Pero en el texto se informa que el precio máximo alcanzado puntualmente, en la apertura de ese mismo día, fue de "casi 140 dólares". Es respecto a esos "casi 140" dólares que la redactora ha calculado (mal) el descenso del 43%. 

Si leen ustedes este blog con asiduidad ya sabrán lo que ha pasado: la diferencia de precios (41,84 dólares) la ha calculado como porcentaje del segundo precio, en lugar de calcularla como porcentaje del primer precio. Si lo hubiera hecho bien le habría dado un 30%, en lugar del 43%.  

El mismo error comete el texto al calcular el descenso respecto al precio de cierre del 8 de marzo: la bajada de 127,98 a 98,16 dólares se dice que corresponde a un descenso del 32%, cuando en realidad es "solo" un 23%.

Son errores elementales, que da ya como penica tener que señalar una vez tras otra, en las páginas de Economía de periódicos que dicen que son serios. Pero así estamos.

16 de marzo de 2022

Pre-riodismo legislativo, edición Estados Unidos

 Es un clásico de nuestra prensa que cuando el gobierno aprueba un proyecto de ley, o a veces hasta un anteproyecto, los medios lo cuenten como si ya se hubiera aprobado y fuera a entrar en vigor la ley en cuestión. También lo hacen con la Unión Europea. Pero el pre-riodismo legislativo no tiene límites geográfico. Hoy le toca el turno en El Confidencial a Estados Unidos, con una noticia con este titular:

¿Se acabó el cambio de hora? Estados Unidos
aprueba su fin para 2023, España lo mantiene

El subtítulo dice que

Mientras en Europa el debate sobre el cambio de hora se mantiene estancado, el Senado de Estados Unidos ha aprobado una ley para acabar con esta medida de cara al próximo año

El titular es, simplemente, falso. Y el subtítulo da pistas sobre de dónde proviene la falsedad: sola una de las dos cámaras del legislativo de los Estados Unidos, el Senado, ha aprobado algo que allí llaman bill, y que aquí llamaríamos proyecto de ley, y que para convertirse en ley tendría que ser aprobada por la Cámara de Representantes (la cámara baja) y ser firmada por el presidente, que tiene derecho de veto (aunque probablemente no lo ejercería en una cuestión como esta).

El redactor del titular (que no siempre es quien redacta la noticia) sabe esto que les estoy contando... porque lo cuenta la propia noticia, ya en su tercer párrafo:

Mientras, en Estados Unidos, el Senado acaba de aprobar una propuesta legislativa que haría permanente el horario de verano a partir de 2023, poniendo fin así al cambio de hora dos veces al año. La norma, llamada Sunshine Protection Act (Ley de Protección de la Luz del Sol), ha sido aprobada de manera unánime en la cámara alta del Congreso estadounidense, y ahora deberá hacer lo propio en la cámara de representantes, antes de que le sea remitida al presidente, Joe Biden, para que la sancione.

En fin, si me permiten la broma mala, El Confidencial se ha adelantado a contar un cambio legislativo que aún no ha sucedido. Lo hacen a sabiendas, supongo que solo para conseguir clicks, pero con una alta probabilidad de que muchos lectores, que solo verán el titular (sale en su portada), se queden con la copla de que es ya una realidad algo que no ha sucedido aún, y que no hay mucha certeza de que suceda, ya que las dos cámaras legislativas de Estados Unidos operan de forma enormemente autónoma, no hay disciplina de partido, y bien pudiera ser que la Cámara de Representantes no aprobara el proyecto que ha pasado ya por el Senado. Ya lo iremos viendo.

6 de marzo de 2022

Anumerismo a toda página (II): la falacia de los números absolutos

 El 25 de febrero el periódico El Mundo publicó dos piezas relacionadas, ocupando una página completa, sobre el problema de los accidentes de tráfico causados por personas mayores. La principal, encabezando la página con un gran titular, era esta:

Tráfico falla con los conductores mayores

El subtítulo decía: 

No reduce su siniestralidad con la intensidad que había previsto (un 10% en la pasada década). Tampoco se ha modificado el sistema para renovar el carné, el mismo con 65 que con 90 años.
La primera parte de la noticia, y el gráfico que la acompañaba, se dedicaba a justificar la primera frase. En 2011 Tráfico presentó una estrategia de seguridad vial hasta 2020, que incluía 13 objetivos. Con datos de 2019 (los de 2020 se ignoraron por la fuerte caída del tráfico debida a los confinamientos), sólo se habían cumplido 4 de los 13. Después se decía esto:

Uno de los que no se ha alcanzado era «recortar en un 10% la siniestralidad de los conductores mayores de 64 años». Eso obligaba a que, en 2019, se hubiese bajado a 185 fallecidos. La cifra real fue de 205, casi los mismos que se habían contabilizado en 2009.
La idea quedaba claramente ilustrada con este gráfico:

Todo en orden. La DGT y El Mundo de acuerdo en que la siniestralidad de los mayores no ha bajado como se proponían en la estrategia de seguridad vial. Pero como vio en Twitter mi fidelísimo confidente @juvenal_tw, había un problema importante: la propia noticia incluía un gráfico en el que se veía que el número de conductores de 65 o más años había aumentado en España en esos años mucho más que el número de conductores totales. Este era el gráfico relevante:


Con esas cifras, y las del gráfico anterior, se puede calcular la siniestralidad (fallecidos por millón) del conjunto de los conductores españoles, y de los mayores de 64, en el año 2009 y en el año 2019. Sale esto:

Variación en la mortalidad de conductores en España, 2009-2019.

20092019Variación
Todos los conductores
Conductores (millones)25,7327,326,18%
Fallecidos1.6921.139-32,68%
Fallecidos/millón65,7641,69-36,60%
Mayores de 64
Conductores (millones)2,864,3853,15%
Fallecidos2032050,99%
Fallecidos/millón70,9846,80-34,06%

Donde se ve que aunque el número absoluto de fallecidos entre los conductores mayores de 64 apenas ha variado, la siniestralidad, es decir el número de fallecidos en comparación con el número de conductores, ha descendido un 34,1%, que son solo 2,5 puntos menos que lo que ha descendido en el conjunto de los conductores (un 36,6%). 

Es decir, que básicamente el titular, y toda la noticia está construida sobre la falacia de comparar la evolución de datos absolutos cuando lo apropiado es comparar tasas. Evidentemente, la evolución en el número total de fallecidos no vale para comparar la siniestralidad entre dos colectivos cuyos efectivos han crecido un 6% (el número total de conductores) y un 53% (el de conductores mayores de 64). Porque como conté hace años en Cuadernos de Periodistas, la verdad suele ser (una cifra) relativa.

28 de febrero de 2022

Anumerismo a toda página (I): la misteriosa pizza hawaiana al aceite de oliva

 Esto que les cuento se publicó ya hace una semana pero merece la pena comentarlo. El periódico El Mundo publicó el lunes pasado esta noticia: 

Preparar una pizza hawaiana en casa es hoy un 23,71% más caro que hace un año

Así de entrada, parece un titular un poco absurdo. ¿Cuál es el interés social de saber lo que se ha encarecido esa pizza en particular, frente a otra pizza cualquiera? La respuesta no es clara, aunque leyendo la noticia parecería que se ha escogido esa pizza precisamente por ser la que más se ha encarecido (aunque en realidad, como veremos en seguida, no es muy claro que sea así), y de ese modo poder escribir un titular más escandaloso.

Por otro lado, la precisión del titular, con un cálculo de subida de precios con cuatro cifras significativas, y dos decimales, resulta un poco chocante, ante una receta que puede admitir tantas variaciones como "una pizza hawaiana". 

En todo caso, ¿cómo ha llegado El Mundo a ese cálculo? Pues según cuentan ellos, bastante avanzada ya la noticia (en el cuarto párrafo), así:

Para cocinar una pizza hawaiana se necesita: harina, levadura, una pizca de sal y un chorrito de aceite de oliva para la masa. A eso hay que añadirle el queso, el tomate, el jamón y el elemento de la discordia: la piña. Comprar todos estos ingredientes en un supermercado en España tiene un precio medio de 5,49 euros [sólo la cantidad necesaria de cada uno de los ingredientes para hacer una única pizza, según cálculos propios a partir de precios reales de tres supermercados comprobados por EL MUNDO]. Un plato fácil de elaborar y económico, hasta ahora al alcance de todas las casas, pero hoy es ya un 23,71% más caro que durante el mismo período del ejercicio anterior, cuando su precio oscilaba los 4,44 euros.
En realidad 5,49 es un 23,65% más que 4,44, diferencia intrascentente que posiblemente se explique porque los dos precios estén redondeados, pero el porcentaje se haya calculado sobre los precios sin redondear. Por otro lado, el método de averiguación de los precios (tres supermercados) hace dudar más todavía de la falsa precisión evocada al presentar los resultados con dos decimales.

En todo caso, en la web no tenemos más información sobre el precio de cada uno de los ingredientes, y lo que ha subido en el último año. Tenemos que dar por buenos los cálculos de El Mundo, y hacernos cruces con lo caro que se ha puesto hacer una pizza casera (y eso que no han contado la electricidad del horno).

Pero en la versión en papel, la noticia, que ocupaba más de una página, venía acompañada por esta enorme infografía (click para ampliar):

En ella se decía lo que habían subido todos los ingredientes de la receta, y resultaba algo raro, raro, raro, como me contaba en Twitter @juvenal_tw, al alertarme sobre la noticia: el precio de la pizza se supone que ha subido un 23,71%, pero casi todos sus ingredientes lo han hecho en porcentajes mucho más bajos. 5,6% la levadura; 9% el tomate; 3,6% el jamón; 2,9% el queso; 1,2% la sal; 5,6% la harina; 8,8% la piña. Eso sí, el aceite ha subido un 26,7%. 

Obviamente, el aceite es un ingrediente con una presencia muy pequeña en una pizza. Por lo tanto, es simplemente imposible que si todos los demás ingredientes han subido entre un 1% y un 9% y el aceite ha subido un 26,7%, la pizza en su conjunto haya subido un 23,71%. Es decir, no es matemáticamente imposible, pero sería una pizza en la que el coste del aceite fuera una proporción gigante del total de la pizza, lo que no tiene mucho sentido. 

De hecho, podemos plantear  un pequeño ejercicio de matemáticas de primaria (o tal vez de la ESO), y simplificando, y exagerando mucho, suponer que todos los demás ingredientes hubieran subido un 9%, para calcular entonces qué porcentaje del precio de la pizza tendría que ir en esos ingredientes, y qué porcentaje en aceite, para que la pizza hubiera subido un 23,71%. Sería algo así como esto:

(resto*1,09)+(aceite*1,267)=1,2371
resto+aceite=1

El resultado es que el peso del aceite en el precio total de la pizza (antes de la subida) tendría que ser el 83%, y solo el 17% el precio de todos los demás ingredientes. Es decir, de los 4,44 euros que costaba la pizza hace un año, el coste del aceite serían 3,69 euros y el coste de todos los demás ingredientes 0,75 euros. Una pizza realmente grasienta.

En fin, disparate gigante y a toda plana. Es difícil saber exactamente cómo se ha llegado a él, aunque hay una pista en el gráfico, donde se habla de la piña, con un dato que enlaza con la pregunta que nos hacíamos al principio sobre lo caprichoso de haber centrado la noticia en la pizza hawiana. Por si no lo ven ustedes bien al ampliar, les copio el texto:

+8,8% PIÑA. Una [sic] de los productos que más se ha encarecido ha sido la fruta fresca. La piña, de un modo exponencial (909%).

¡Ah, que la piña en el último año ha subido un 909%! Si así fuera, podría ser que en efecto la famosa pizza hawaiana, pero no las demás, hubiera subido un 23,71%, aunque la cantidad de piña no fuera demasiado grande. ¿Pero ha sido realmente así? ¿Se ha multiplicado por 10 el precio de la piña en el último año en España? Sería un fenómeno realmente extraño, casi digno de protagonizar noticias en los periódicos. Y siendo la piña un producto típicamente importado, sería raro que no hubiera pasado en los demás países europeos, donde, según El Mundo la pizza hawaiana ha subido mucho menos que aquí.

De hecho, sin ser tan exhaustivo como El Mundo, y buscando el precio solo en un supermercado, veo en un folleto de Carrefour que el año pasado, en enero, la piña fresca se anunciaba, como oferta, a 0,89€/kg. Y en el folleto de este año veo que la piña está a muy buen precio, ¡también a 0,89€/kg! Me la juego, y digo, sin mirar los precios en más sitios, que el precio de la piña fresca no se ha multiplicado realmente por 10 en España en el último año, y que en fin, toda la "noticia" de El Mundo se basa en un error de cálculo o de tecleado de cifras de alguien despistado, que debería haber saltado a la vista de todos los demás que han participado en el proceso de elaborar la noticia, titularla y hacer el dichoso gráfico/foto con las porciones de pizza. Una foto preciosa para una noticia cochambrosa.

8 de febrero de 2022

Los grandes propietarios de miles de viviendas ... apenas pesan en el mercado español

 Me ha llamado hoy la atención una noticia de Infolibre con este titular:

Los mayores caseros de España, como CaixaBank o Blackstone, ya controlan el 4,4% del mercado del alquiler

Fíjense en que no poseen o gestionan, sino que "controlan" el 4,4% del mercado. Cuando alguien tiene un 4,4% de un mercado, el verbo "controlar" que sugiere capacidad de mando, de dirección, es probablemente inadecuado. Por definición, los mercados muy fragmentados no son controlados por nadie. Pero además "ya controlan". Ese control va creciendo y ha llegado "ya" al 4,4%, pero se anticipa que irá a más. 

Pero volvamos al sujeto de la frase: "los mayores caseros de España, como CaixaBank o Blackstone". El 4,4% del mercado no lo tienen las dos empresas citadas, sino un conjunto indeterminado de "mayores caseros" de los cuales esas dos empresas son solo los ejemplos más importantes. ¿Cuántos son esos "grandes caseros"? ¿Y cuánto peso en el mercado tienen exactamente los más grandes de ellos, que al parecer son CaixaBank o Blackstone?

Pues si siguen ustedes leyendo la noticia no encontrarán la respuesta a esas preguntas. Solo se dice que "CaixaBank lidera el listado, con 25.000 viviendas, seguidas de las 20.000 unidades que tiene Testa Home, una sociedad de Blackstone, y de Sareb, con otros 15.583 activos, incluyendo el parque de viviendas asequibles comprometido con la Administración," sin explicar a qué porcentajes corresponden esos números. También se informa de que "en total, hay 16 sociedades en el país con una cartera superior a las 1.000 viviendas". ¿Serán esas 16 sociedades las que "controlan" el 4,4% de la vivienda de alquiler? También queda sin responder esa pregunta.

Al final tiene uno que ir a buscar la fuente original, un estudio de la empresa Atlas Real Estate Analytics, para encontrar este dato: "4,2% del stock de residencial en alquiler en noviembre de 2020 era propiedad de 40 entidades financieras y propietarios institucionales". Los "mayores caseros" son en realidad 40 empresas o entidades, que gestionan el 4,2%, no el 4,4% por ciento, de las viviendas en alquiler en España.

En el documento solo se listan las 34 más grandes, que entre todas tienen 110.000 viviendas. Las que poseen más de 1.000 son 19, no 16, aunque tal vez varias de ellas pertenezcan a un mismo grupo y por eso la información de Infolibre no las cuenta como independientes. Las seis que faltan hasta llegar a 40 no pueden aportar muchas más viviendas, puesto que la más pequeña de las listadas tiene 121 viviendas. Podemos suponer, echando por alto y redondeando, que aportan 1.000 viviendas más, hasta llegar a 111.000.

En todo caso, esos "grandes caseros" no son "como CaixaBank o Blackstone", porque estas dos son anormalmente grandes. Como se ha visto arriba la primera tiene 25.000 viviendas, y la segunda 20.000. Es decir, ellas dos no están lejos de la mitad del total de viviendas controladas por las 34 empresas más grandes, que incluye empresas con poco más de 100 viviendas. 

¿Y qué pasa con el "ya controlan"? ¿Están creciendo mucho estas grandes tenedoras de pisos de alquiler? Pues el informe no responde directamente a esta pregunta, pero en un gráfico presenta las que llama "variaciones de portfolio selectas" en el periodo 2019-2020, se supone que elegidas por su importancia, que van de las 2.755 de AXA IM a las 18 de AP67 y que suman un total de 5.253 viviendas. Dando por bueno que las 111.000 viviendas de las 40 mayores entidades supone un 4,2% del mercado*, el crecimiento del último año habría sido del 0,20% del mercado total de la vivienda de alquiler. Es un cambio casi intrascendente.

Y en el futuro no se esperan cambios mucho mayores: en el mismo informe se dice "Para 2022 y 2023 se espera que el número de viviendas BTR [Build To Rent, es decir construir para alquilar] supere las 9.000 unidades. A partir de 2024 comenzarán a entregarse viviendas de los principales planes públicos, con desarrollos más a largo plazo que alcanzan hasta 2028. Hasta este año se esperan más de 90.000 viviendas entregadas sumando promoción pública y privada."

Es decir, los "grandes caseros" (con 100 o más viviendas) tienen un pequeñísimo peso en el mercado, que está creciendo muy poco a poco, y su participación en los próximos seis años tal vez llegue como mucho a un 9%, duplicándose, incluyendo en ese número a las promociones públicas de alquiler a precios tasados.

En definitiva, una noticia titulada y redactada para excitar a espíritus anticapitalistas impesionables. El titular debería haber sido más bien algo así:

Los cuarenta mayores caseros gestionan solo el 4% de las viviendas de alquiler en España

Pero claro, eso no asusta a nadie.

*Según el INE en España hay unos 18,7 millones de hogares, de los cuales viven de alquiler (a precio de mercado o menor) un 18%, es decir, unos 3,36 millones de hogares. Las 110.000 viviendas de los 34 mayores caseros sólo serían un 3,3% de esos 3,36 millones de hogares, así que no sé muy bien cómo han calculado en Atlas Real State Analytics que los 40 mayores caseros poseen un 4,2% de las viviendas en alquiler. Pero incluso ese porcentaje un poco inflado significa que el peso de esas empresas es mínimo.