29 de junio de 2016

El recuento del domingo siguió el patrón de otras elecciones

El domingo pasado, antes de irme al programa de Onda Cero, les dejé unos gráficos que ilustraban cómo han evolucionado, en las últimas noches electorales, los datos del recuento provisional, a medida que va avanzando el escrutinio.

Entre 2004 y 2011, el escrutinio inicial favorecía al PSOE y daba al PP unos cuantos diputados menos de los que tenía finalmente. En 2015, el PSOE resultó de nuevo beneficiado en el recuento inicial, para ir perdiendo diputados al avanzar la noche, mientras que el gran perjudicado inicialmente fue Ciudadanos, con Podemos también subestimado, y el PP inicialmente también por debajo del resultado final.

En el propio programa de Onda Cero conté también, al aparecer los primeros resultados de escrutinio, que en diciembre los resultados finales se apartaron así de los de primera hora: PP +3, PSOE -8, Podemos +8 y Ciudadanos +15.

Pues bien, el domingo ese patrón se reprodujo casi exactamente. Si me hubiera atrevido a jugar a adivino con esas desviaciones, el pronóstico, a partir del escrutinio de las 21:05 de la noche habría sido este: PP 136, PSOE 86, Podemos 72, Ciudadanos 34. Error máximo de dos diputados con Ciudadanos y de 1 con los demás. Error para los "bloques" de 1 diputado para la posible suma PP+C's y de dos para la posible suma PSOE+Podemos. Me podría haber puesto una medalla muy grande.

Pero sería una medalla injustificada, claro, porque a partir de un solo caso no se puede construir ninguna regularidad. Y porque de hecho, aquel primer escrutinio de diciembre era con el 6% escrutado, y el "primer escrutinio" ahora fue 8,9%. Así que gran parte del acierto se debería a la fortuna.

Lo que no quita para reconocer que sí, que hay patrones y regularidades. Vean los gráficos de la noche electoral de diciembre y del domingo pasado. Primero, los gráficos por partidos:




En la segunda hay más puntos de información y por eso las tendencias no son tan suaves, pero se ve que los patrones son muy similares. Por otra parte, hay que recordar que hasta llegar hacia el 60% del recuento, en 2015, y el 40%, este domingo, en las dos gráficas faltaban por asignar diputados de Canarias. De manera que en realidad, todas las líneas, en el primer tramo de la gráfica, habría que desplazarlas hacia arriba: el valor de comparación correcto serían los diputados peninsulares, y por tanto, los "excesos" serían mayores de lo que parecen, y los "defectos" menores.

Aquí están las gráficas para los escaños agrupados, de centro-derecha y centro-izquierda. De nuevo: gran parecido.




Gran similitud, de nuevo.

Aunque no lo he estudiado a fondo, la sospecha de por qué pasa esto es que los votos que se cuentan primero son, simplemente, los de las urnas donde hay menos votos que contar. Eso significa, en primer lugar, de pueblos, donde el número de censados por mesa electoral es menor. Y luego, dentro de las ciudades, donde todas las mesas tienen más o menos el mismo número de censados, se cuentan antes las mesas donde hay menos votos emitidos, es decir, menos participación.

Ese patrón explicaba el famoso misterio de las elecciones de 2003 en Madrid (las repetidas tras el Tamayazo) en las que a lo largo de la noche el PP fue ganando escaños poco a poco hasta llegar a la mayoría absoluta, provocando acusaciones infundadas de manipulación. Lo conté entonces en un artículo en El País con Juan Carlos Rodríguez, (artículo, por cierto, que puede considerarse una especie de preludio a este blog, porque lo inspiraban las mismas preocupaciones).

Y sucede que en algunas zonas de España esos dos patrones (que se cuente antes el voto rural, y el voto de zonas urbanas con menos participación) hacen que se cuenten antes mesas donde es más fuerte el PSOE. En Andalucía, por ejemplo, sucede así. Y también en Madrid. No es tan claro en otros sitios, sin embargo: en Galicia, o Castilla-León, los primeros resultados son más favorables al PP. El domingo pasado, en Castilla y León, el PP "bajó" de 21 a 18 diputados entre el primer escrutinio y el último. Y en Galicia pasó de 15 a 12.

Y aún hay otras comunidades donde el resultado prácticamente no se mueve en toda la noche.

En conjunto, un fenómeno interesante, que seguramente merece un estudio más cuidadoso. Pero de momento, queda ahí para curiosos y aficionados a la estadística electoral.

27 de junio de 2016

No, no ha habido pucherazo

Anda alguna gente un poco loca por las redes contando que ha habido pucherazo, que a los de Unidos Podemos les han quitado, por la brava, un millón y pico de votos, pero que lo han hecho tan mal que se han dejado por ahí rastros, de manera que la "pistola humeante" sería el dato de participación.

Este tweet de la cuenta @Anoymous_UE resume el argumento

Con un censo que apenas ha cambiado, y con participación casi idéntica, ¿cómo es que hay 1,4 millones de votos menos? Deben de ser votos de Unidos Podemos (o algo).

La explicación es mucho más sencilla: la App del ministerio compara dos datos que parecen lo mismo, pero no lo son. El dato que da para las elecciones de ayer es el resultado PROVISIONAL. El dato que da para las elecciones de 2015 es el dato OFICIAL, y ambos son siempre muy distintos.

Veamos: en diciembre de 2015, los datos PROVISIONALES, al final de la noche electoral, que están todavía disponibles en la web, fueron estos:


Los números no coinciden con lo que dice la app del Ministerio del Interior para 2015 porque son datos PROVISIONALES, que sólo incluyen los votos de los censados en España. De 34.631.086 censados residentes en España, votaron 25.350.447, lo que da una participación del 73,2%.

Unos días después, a esos votos se les suman los emitidos por los residentes en el extranjero (el CERA) . Como es sabido, esas personas, por motivos variados, votan en mucha menos proporción que los residentes. Y por tanto, al volver a calcular la participación, con un nuevo numerador y denominador, en el que crece mucho menos el primero que el segundo, el resultado es que la participación en los resultados finales y oficiales es siempre más baja que en los provisionales.

Se puede ver todo esto muy bien en la página del Ministerio del Interior que recoge ya los resultados oficiales de las elecciones de 2015:



Los datos del Censo Electoral sin CERA son muy similares, pero no idénticos, a los de la web provisional de la noche electoral (una diferencia de menos de 1.000 votos). Esto se explica porque ese recuento provisional de la noche electoral puede contener errores, que se revisan por las juntas electorales, antes de la proclamación oficial de resultados.

La participación del CERA fue muy baja, del 4,97%. Por lo tanto, al calcular la participación de los resultados oficiales, finales, el número total de votantes (el numerador) solo suma 88.899 votos, mientras que el número de censados, el denominador, suma 1.789.038 personas. Y por eso la participación en los resultados finales baja, respecto al dato de la noche electoral, más de 3 puntos, hasta el 69,97%.

Este dato final, oficial, sumando votos y censo de residentes en España y fuera de España, es el que aparece en la app del Ministerio (aunque, vaya por Dios, en el número de votos parece que hay una errata, y han puesto 100.000 votos de más).

En fin, que no, que no hay error ni trampa en los porcentajes de participación. Ni hay pucherazo por esa vía.

Pero ojo, supongo que muchos de los que han creído esta teoría pueden ahora reformularla y decir: vale, entonces los porcentajes están bien, pero ¿cómo sé que el maligno ministro del Interior con la ayuda de la perversa Indra no ha ido restando votos a Unidos Podemos y los ha restado también de la suma de votos emitidos?

Pues muy sencillo: porque en cada mesa electoral, formada, recordemos, por tres personas designadas por sorteo, y observada por apoderados e interventores de todos los partidos, los votos se cuentan de manera pública, y se hacen actas, y de ellas se da copia a todos los representantes de los partidos. De manera que todos los partidos pueden revisar las sumas que publica el Ministerio del Interior en su web, y compararlas con las que les salen a ellos a partir de las actas.

Es decir, Unidos Podemos tiene en sus manos una copia de todas las actas de todas las mesas electorales. Pueden volver a sumar los votos, por mesa, por pueblo, por provincia, y compararlos con los del Ministerio. Y si hay discrepancias las pueden alegar a la Junta Electoral Provincial que se reunirá en unos días, y que tendrá copias de las mismas actas. También podrían, ya que estamos, tranquilizar a sus simpatizantes que andan agitados en las redes, y contarles que esto es así, y que no, que no hay trampa. Que ellos también pueden ver, mesa a mesa, que Unidos Podemos ha tenido menos votos que la suma de votos de Podemos y de Izquierda Unida en diciembre.

O sea que ni el ministerio ni Indra pueden, al publicar los datos agregados, hacer ningún tipo de trampa, porque los partidos lo verían. Fin de la discusión: NO SE PUEDE HACER PUCHERAZO.

26 de junio de 2016

Unos gráficos curiosos para seguir el recuento

Desde hace unos años vengo guardando sistemáticamente datos de los escrutinios electorales a diferentes horas, con la idea de averiguar si si hay algún sesgo sistemático en el proceso de recuento, en el sentido de que de una forma regula se cuenten antes los votos de zonas más proclives a un partido político u otro.

Y lo cierto es que sí, parece que sí lo hay. Los siguientes gráficos presentan la diferencia entre el número de diputados asignado a cada uno de los principales partidos en diferentes momentos del escrutinio, y el resultado final.




Como puede verse, entre 2004 y 2011 los primeros resultados tuvieron un sesgo siempre en contra del PP, de entre 10 y 18 escaños. Y un sesgo más variable respecto al PSOE (ligeramente por debajo o por encima). Hay que tener en cuenta que en los primeros resultados de la noche faltan por asignar los diputados de Canarias, que son (ahora) 15. Esto quiere decir en realidad que el sesgo "real" en los primeros puntos de cada gráfico sería algo más favorable al PSOE y algo menos desfavorable al PP de lo que parece. 

¿Y qué pasó en diciembre? Aquí está la gráfica de los cuatro partidos principales:


En este caso el partido que más diferencia tuvo entre los resultados iniciales y los finales fue Ciudadanos, que en los primeros resultados parecía que lograría 15 diputados menos de los que finalmente tuvo (de 25 pasó a 40). También Podemos (representado aquí con sus aliados) tuvo una mejora grande a lo largo de la noche: pasó de 61 a 69, con una mejora de 8. El PP osciló, empezando 3 diputados por debajo del resultado final, pero pasando luego en diferentes momentos de la noche por encima (hasta +3) y por debajo (hasta -5). Finalmente, el PSOE fue el partido cuyos militantes sufrieron más, ya que empezó la noche con un pronóstico de 98 diputados, y acabó en los 90. Es decir que en los primeros resultados, tenía un "exceso" de diputados de +8. Descontando los diputados canarios, que aún estaban a cero, en realidad el exceso era incluso mayor, de +12.

Otro día le daremos vueltas a por qué pasa eso. Les dejo un último gráfico, con los resultados de diciembre agrupados (que nadie se enfade) en los potenciales "bloques" de centro-derecha y centro-izquierda. El primero estuvo toda la noche por debajo de su resultado final, y el primero segundo por encima. No tiene por qué repetirse hoy el mismo proceso. Pero no está de más recordarlo. 




¿Qué pasaría esta noche si todo el mundo repitiera su voto?

Cuando esta noche lleguen los resultados electorales, todos los que estemos analizándolos (yo estaré en Onda Cero ayudando a Alsina y su equipo) nos enfrentaremos a una complicación interesante a la hora de comparar los resultados con los de diciembre.

La dificultad tiene que ver con la reconfiguración de las alianzas electorales en torno a Podemos, y en particular la coalición con Izquierda Unida, que ya participaba en las coaliciones gallega y catalana, pero que ahora se ha sumado a la coalición con Podemos en todas las demás comunidades. Además se han sumado otros pequeños partidos, entre los que destaca sobre todo, en Baleares, Més per Mallorca, que tuvo un resultado notable en diciembre, aunque no llegó a obtener diputados.

Resulta entonces que, debido a estas alianzas, si Unidos Podemos y sus asociados consiguieran simplemente repetir el resultado de diciembre (24,5% del voto), obtendrían en lugar de los 71 diputados de entonces, 87 diputados. Y todos los demás partidos grandes perderían escaños, incluso aunque repitieran también exactamente el mismo resultado, provincia a provincia, que en diciembre.

En la tabla siguiente he resumido mi cálculo sobre qué pasaría si todos los partidos repitiesen resultados y las alianzas de Podemos consiguieran agrupar también todos los votos de los partidos que se han unido a ellas:

20152016 (proyección)
VotosEscañosVotosEscaños
PP28,7%12328,7%116
PSOE22,0%9022,0%87
UNID. POD. (+)24,5%87
PODEMOS (+)20,7%69
C'S13,9%4013,9%35
IU3,7%2
ERC2,4%92,4%9
DiL2,3%82,3%8
PNV1,2%61,2%5
BILDU0,9%20,9%2
CC0,3%10,3%1
NOS0,3%00,3%0
G.Bai0,1%00,1%0

Unidos Podemos (y aliados) gana 16 escaños respecto a los que obtuvieron Podemos e Izquierda Unida en diciembre. Algunos medios ya calcularon entonces que si hubieran ido juntos habrían sacado 14 escaños más. Pero ahora se suman otros dos por el cambio de reparto de diputados entre las provincias (Valencia gana uno, que iría a la coalición, y León pierde otro, que hubiera sido de Ciudadanos), y porque la coalición con Més per Mallorca les daría otro en Baleares.

Esos 16 escaños ganados se corresponden con los que pierden otros cuatro partidos: 7 el PP, 3 el PSOE, 5 Ciudadanos, y 1 el PNV.

Por lo tanto, a la hora de hacer comparaciones entre lo que veamos esta noche, y los resultados de diciembre, hay que tener especial cuidado, para no confundir la subida o bajada en votos con la subida o bajada en escaños. Las coaliciones formadas por Podemos y sus aliados tienen casi garantizada una subida en escaños. Los demás deben esperar una pérdida, mayor o menor.

Por lo tanto, es pefectamente posible, por ejemplo, que el PP suba en votos pero baje en escaños. Así, si el PP consigue, por ejemplo, 120 escaños, tres menos que en diciembre, pero con más votos que entonces, ¿deberíamos leer ese resultado como un fracaso o como un éxito?  Situaciones similares se pueden dar con PSOE o C's.

Y al revés, si Podemos y aliados consiguen, por ejemplo, 82 diputados, habrán ganado 11 respecto a diciembre, pero serán 6 menos que los que la pura suma de votos anteriores les habrían dado. ¿Éxito o fracaso? Difícil de argumentar.

En todo caso, creo que es bueno tener en la cabeza la tabla de arriba, para poder manejar los dos escenarios de referencia.

Curiosamente, en la hipótesis de repetición pura de resultados, sucede algo que no había visto señalado anteriormente: Unidos Podemos  (y sus alianzas) y el PSOE empatarían a diputados (87). Y el casi empate entre los supuestos "bloques" de centro-derecha (PP+C's, 163) y centro-izquierda (PSOE+POD+IU, 161), se rompería ahora claramente a favor del segundo bloque, que tendría 174 diputados, frente a 151 de la agrupación de centro-derecha.

A partir de ahí habrá que ver si esos "bloques" se comportan como tales. Pero eso es ya para otras noches.

7 de junio de 2016

¿Los intermediarios se quedan el 85% de los ingresos de la economía colaborativa?

Eso es lo que dice, con todas las letras, el titular de Cinco Días de hoy:

Captura de pantalla de Cinco Días con titular: "Los intermediarios se quedan el 85% de los ingresos de la economía colaborativa"


Eso es lo que cualquiera que haya no ya comprado, sino visitado, las páginas de Airbnb, Bla Bla Car, etc... sospecharía inmediatamente que no puede ser. A menos que sea todo un engaño donde nos cuentan mentiras sobre lo que cobra el que proveedor, y la comisión de las respectivas empresas.

La noticia parte de un informe de la Comisión Europea sobre el tema, y le atribuye ese cálculo a la comisión
Bruselas calcula que la economía colaborativa en sectores como la hostelería o el transporte movió hasta 28.000 millones de euros y generó unos ingresos netos de unos 3.600 millones de euros. La CE reconoce que los intermediarios como Uber o Airbnb se quedaron con el 85% de esos ingresos.
Gracias a Javier Salas he encontrado el documento de la Comisión al que se refiere Cinco Días y resulta que dice esto:
On average, over 85 % of gross revenue generated by collaborative economy platforms goes to providers. The revenue models deployed by platforms vary between and within sectors. Most gather revenue based on fixed or variable commissions ranging from 1-2 % for peer-topeer lending to up to 20 % for ridesharing services.
Es decir: que el 85% de los ingresos va a los PROVEEDORES, que son los que proveen el servicio a través de las PLATFORMS, que son los intermediarios.

O sea: que el redactor no tiene sentido y/o no sabe inglés y/o escribe en un periódico económico pero no entiende el significado de "proveedor". Todo bien.

6 de junio de 2016

Un titular que contamina toda una noticia

Me manda Rosa (gracias) una referencia divertida a una noticia de Abc.es, con motivo del Día del Medio Ambiente. Este es el titular:


Cincuenta coches contaminan 

lo mismo que un solo autobús

¿Suena raro, verdad? Usted y yo creíamos que viajar en autobús era menos contaminante que en coche. Pero va a ser que no, sobre todo si pensamos que en un coche pueden ir varias personas, y en un autobús urbano "normal" deben de caben caber como mucho unas ochenta personas. Entonces, sólo cuando el autobús va casi lleno y la alternativa de transporte de sus viajeros hubiera sido ir cada uno en un coche distinto, el autobús es menos contaminante que el coche. Pues vaya chasco...

Pero no se me disgusten más de la cuenta: en realidad el titular es un disparate redactado aprisa y corriendo por alguien que no se ha dado cuenta de que estaba invirtiendo el significado de la noticia que encabezaba. Porque en ella se dice que los ayuntamientos, preocupados por la contaminación en las ciudades se proponen, entre otras medidas, favorecer el transporte público:
Entre las principales medidas que proponen los ayuntamientos destaca un mayor uso del transporte público, ya que, como señala la Asociación de Empresas Gestoras de Transportes Colectivos Urbanos (ATUC) con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente que se celebra este domingo, un autobús evita la contaminación de 50 coches, mientras que si hablamos de un tren de Metro equivale a 400 turismos. [Énfasis añadido]
Es decir, casi lo contrario de lo que dice el titular. Aunque es posible que el cálculo sea demasiado optimista (¿cuál es la ocupación media de los autobuses urbanos? ¿cuántos pasajeros habrían hecho el viaje en coche en lugar de hacerlo en autobús, si este no estuviera disponible?), el mensaje coincide con la intuición básica. De manera que sí, pueden ustedes seguir usando el autobús público con la conciencia tranquila. Y leyendo periódicos, pero con cuidado: los titulares pueden decir lo contrario que la noticia.

2 de junio de 2016

¿Si la economía mejora, por qué la pobreza apenas disminuye?

La semana pasada la mayoría de los periódicos dedicaron un espacio amplio a la difusión de la estadística, elaborada anualmente por el INE, sobre las condiciones de vida de los españoles, la distribución de ingresos, y las tasas de pobreza y de exclusión social.

Basándose en esa estadística, algunos medios han apuntado que la recuperación económica no se refleja en las economías de los hogares, en la pobreza y la desigualdad. Por ejemplo, El País, que abría su cobertura del asunto con este texto:
Las graves secuelas de la crisis financiera siguen siendo palpables. Aunque las variables macroeconómicas mejoran trimestre a trimestre, las condiciones de vida de los ciudadanos evolucionan a un ritmo mucho más lento. Dos años después de la salida oficial de la recesión, el 28,6% de los ciudadanos está en situación de riesgo de pobreza o de exclusión social... [énfasis añadido]
En la misma línea comentaba Joaquín Estefanía el domingo los datos:
La economía española crece por encima de la media, baja el paro (otra cosa es la escasísima calidad del empleo que se genera) y se acumulan las manifestaciones de que se está remontando el vuelo en términos macroeconómicos (precio de las viviendas, consumo minorista,...). ¿Por qué no se traslada este cierto optimismo de la coyuntura a la vida cotidiana del conjunto de la población? Porque hay otra serie de datos tozudos que lo impiden y muestran que mucha gente prosigue la pendiente descendente y sin visos de cambiar la tendencia. [énfasis añadido]
El título de Eldiario.es lo dejaba bien claro:

La desigualdad sigue aumentando a pesar del crecimiento de la economía

Y empezaba así:
Dos datos han servido para mostrar las dos caras de la realidad económica. Por un lado, la economía encadena once trimestres creciendo. Ese crecimiento, sin embargo, y a la luz de los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística, no se traduce en mejores condiciones de vida. [énfasis añadidos]
Puedo imaginar que habrán ustedes leído o escuchado comentarios similares en otros medios. El contraste entre las grandes cifras y la vida cotidiana de la gente es casi un lugar común al analizar los datos macroeconómicos.

Sin embargo, hay aquí un problema básico y elemental: los datos sobre pobreza y desigualdad que se acaban de divulgar no son de "dos años después de la salida oficial de la recesión", ni posteriores a "once trimestres creciendo". Las propias noticias o artículos donde se incluían esos datos lo explicaban muy clarito: los datos provenían de una encuesta hecha en la primavera de 2015.

Pero en realidad, miden cosas anteriores. Más precisamente, la encuesta clasifica a las personas como "en riesgo de pobreza o exclusión social" cuando cumplen una de las tres condiciones siguientes: ingresos bajos, o riesgo de pobreza (menos del 60% de la mediana), baja intensidad del empleo en el hogar (las personas con capacidad de trabajan menos del 20% de las horas potenciales) o carencia material severa (responder afirmativamente a cuatro de las nueve preguntas sobre la dificultad para acceder a distintos tipos de bienes, o afrontar ciertos gastos).

Pues bien, aunque la Encuesta de Condiciones de Vida se hace en primavera, dos de esas tres condiciones se miden respecto al año natural terminado en el diciembre anterior. Concretamente se hace así con los ingresos y con la intensidad en el empleo. Sólo las preguntas sobre carencia material se hacen con respecto al momento de la entrevista, aunque una de ellas (si la familia ha tenido retrasos en el pago de gastos relacionados con la vivienda principal), se remite a los doce meses anteriores.

Y resulta que, como revela la propia nota de prensa del INE, del 28,6% de la población calificado como "en riesgo de pobreza o exclusión social", sólo una pequeña parte (el 2,0% de la población) lo está por cumplir solo la tercera de las condiciones, la de la carencia material severa, que es la única que realmente se mide con relación al año 2015.

En definitiva, los datos publicados en 2016 se tomaron en 2015, pero se refieren, sobre todo, a 2014. Es decir, un periodo entre seis y dieciocho meses después de salir oficialmente de la recesión (lo que sucedió en el tercer trimestre de 2013). O entre dos y cinco trimestres. No dos años (en realidad serían ya dos y medio), ni once trimestres después de terminar la recesión.

No son datos calentitos, sino con un importante desfase temporal. No pretenden medir lo que pasa en la sociedad española (o europea, pues todos los países hacen estadísticas similares) con inmediatez. Y por ello, no tiene ningún sentido comparar los resultados de estas estadísticas con los datos posteriores de otro tipo (de crecimiento del PIB, de bajada del paro...) porque se refieren a periodos temporales diferentes.

¿Cómo puede alguien seriamente utilizarlos para decir cosas como que la mejora de los datos macroeconómicos no se nota en el bienestar de las familias? Pues con mucha ignorancia o con mucha jeta.

Con estos datos no se puede construir ningún argumento sobre un supuesto contraste entre las cifras macroeconómicas (actuales) y la realidad de la economía de los hogares. Sería muy interesante poder hacerlo, pero simplemente no es posible. Las estadísticas de los dos tipos se producen a ritmos muy diferentes. Las personas que están ahora en situación de riesgo de pobreza las conoceremos en mayo de 2018. Para entonces, crucemos los dedos, la economía habrá seguido creciendo. Habrá, esperemos, unos cientos de miles de parados menos. Y habrá, esperemos, unos cuantos menos pobres que ahora (aunque si la economía crece, y suben los ingresos medianos, también subirá el umbral de la pobreza). Aunque habrá también quien, al ver las cifras publicadas (referidas a 2016) comentará algo parecido a  que "aunque las variables macroeconómicas mejoran trimestre a trimestre, las condiciones de vida de los ciudadanos evolucionan a un ritmo mucho más lento". ¿Tienen alguna duda?

25 de mayo de 2016

Los de El Mundo quieren poner a los viejecitos a trabajar. ¡Qué crueldad!

Ayer en Elmundo.es abrían la sección de Economía con esta noticia:

El 40% de los españoles en edad laboral ni tiene trabajo ni lo busca

Se trataba de un amplio texto explicando la evolución reciente de la población activa, que empezaba así:
Cada vez hay más población económicamente inactiva en España como consecuencia del envejecimiento de la pirámide laboral y, sobre todo, por la insuficiente oferta de empleo a pesar de la reforma laboral, que ha reducido los costes salariales, y del crecimiento de la economía a tasas desconocidas desde que comenzó la crisis. 
El problema del titular, de ese párrafo, y de casi todo lo que le sigue, es que el autor ha entendido mal la estadística del INE (la Encuesta de Población Activa) y confunde los datos referidos a toda la población de 16 y más años con los datos de la población en edad de trabajar (normalmente se considera que esa va de 16 a 64, aunque pronto tendremos que revisar ese límite superior).

De manera que los inactivos son el 40% de todos los españoles mayores de 15 años, pero eso incluye a 8,2 millones de 65 años y más, y a 7,4 millones de menores de 65. Estos 7,4 millones son sólo el 25% de los españoles en edad de trabajar (que no son 38,5 millones, como dice la noticia, sino 30,1 millones). A menos que pensemos que los ancianos de setenta y ochenta y tantos están en edad de trabajar, el titular de El Mundo es claramente falso.

Y además, contra lo que dice el primer párrafo, no está claro que "cada vez haya más gente inactiva" en España. Más bien su número es estable. A primeros de 2002 eran 15,8 millones, en el primer trimestre de 2008 15,4 millones y ahora 15,7.

Y de hecho, esa estabilidad encubre dos evoluciones diferentes: la de los inactivos de 65 o más años (que han aumentado)  y la de los inactivos menores de esa edad (que han disminuido), como se ve en esta gráfica, que incluye tambiénla evolución de los ocupados (todos con base 100 en el primer trimestre de 2002).



Por lo tanto, tampoco es verdad que el escasísimo crecimiento de los inactivos totales sea causado "sobre todo, por la insuficiente oferta de empleo". El crecimiento de los inactivos se debe, exclusivamente, a que hay cada vez más gente mayor de 65 años. Entre la población menor de esa edad, los inactivos son cada vez menos, en números absolutos (casi un 20 por cien menos que en 2012 2002).

Y son cada vez menos también en términos relativos: en 2002 eran el 33% de los que tenían edad de trabajar, en 2008 eran el 27% y ahora son ya solo el 25%, como hemos visto más arriba.

¿Cada vez más inactivos? Pues no realmente.

La noticia en el periódico en papel utilizaba otro titular:


Igualmente erróneo, claro, porque de nuevo, confundía el total de los inactivos con los inactivos en edad laboral. Hecha bien la cuenta lo que sucede es que los inactivos (en edad laboral) por cada ocupado eran en 2002 0,56; a primeros de 2008 eran 0,40 y ahora son 0,42. Es decir, que no hay "casi un inactivo" por trabajador ocupado, sino menos de la mitad, una cifra sólo un poquito peor que justo antes de la crisis, y bastante mejor que en 2002.

Incluso si tomamos todos los inactivos, y los comparamos con los ocupados, resulta que ese "casi uno" es 0,87, un valor peor que el de 2008 (era 0,75) pero, de nuevo, mejor que el de 2002 (eran 0,96).

En fin, cuentas mal hechas, relato equivocado. En España a pesar de la crisis la proporción de la población en edad de trabajar que quiere hacerlo ha seguido creciendo. Esa es de las partes que va relativamente menos mal de nuestro mercado de trabajo, en realidad.

23 de mayo de 2016

La alta velocidad está infrautilizada, pero no como lo cuenta El País

Me sorprendió ayer este titular de una noticia de El País:

Una de cada cuatro estaciones de AVE tiene menos de 100 pasajeros al día

Me chocaba y me temía que la noticia contendría errores. Y los tiene. Unos cuantos. El primero y más obvio: por las estaciones de alta velocidad pasan y paran trenes con varias denominaciones comerciales y tipos de servicios. Todos ellos son de alta velocidad. Los más rápidos, que hacen recorridos largos, y que tienen más servicios a bordo, varias clases, etc... se llaman comercialmente "AVE". Otras denominaciones comerciales, como los Avant, Alvia, etc...,  se refieren a trenes que también son de alta velocidad (aunque velocidades punta algo más bajas) y que son por otros motivos "inferiores" a los AVE (menos servicios a bordo, una sola clase...).

La estadística que maneja El País se refiere solamente a los trenes AVE, no a otros trenes de Alta Velocidad. Y eso desfigura los datos de algunas estaciones, y como las de Valladolid, Segovia, Toledo, Ciudad Real o Puertollano (tal vez me deja alguna otra) donde la inmensa mayoría de los pasajeros son "viajeros de alta velocidad" pero no viajeros de AVE. Este hecho es sólo parcialmente reconocido por el texto de la noticia (en el párrafo 11) y sin dejar claro que los usuarios de esas estaciones en trenes no-AVE (pero sí alta velocidad) son muchos cientos de miles más que los que aparecen en su texto.

Veamos el caso de Toledo, que me es bien conocido. Según El País, esta es la gráfica de los usuarios de AVE en esa ciudad (entre 2010 y 2014):


Gráfico muestra 2.200 usuarios en 2010 y 2011; ninguno en 2012 y 2013; y 222.500 en 2014

Tan rarísima trayectoria se explica en la noticia así:
El AVE que paraba en Toledo se suprimió en 2012 y 2013 –en esos años solo circulaba Avant-- y se recuperó en 2014 para el año del Greco. Actualmente tampoco hay AVE. El usuario apenas nota la diferencia de tiempo en el trayecto; sí en el precio del billete: el AVE siempre es más caro.
Se entiende bastante mal, pero yo se lo explico: entre Madrid y Toledo hay, desde la inauguración de la línea de alta velocidad, unos trenes Avant, de alta velocidad, pero no de AVE, con bastantes frecuencias diarias y amplio uso (vuelvo a ello enseguida). En 2012 y 2013, por iniciativa de la Junta de Castilla-La Mancha se pusieron unos trenes AVE Toledo-Madrid-Cuenca-Albacete que fueron un rotundo fracaso, y se eliminaron. En 2014, con motivo del año de El Greco, se pusieron unos trenes AVE desde Barcelona, Sevilla y Málaga, con parada intermedia en Madrid, que funcionaban en la práctica como dos trenes diferentes, ya que casi todo el pasaje que montaba en Toledo se bajaba en Madrid, donde el tren se volvía a llenar con destino a Barcelona, Sevilla o Málaga (y viceversa). Esos son los 220.000 pasajeros del AVE de 2014: en su inmensa mayoría pasajeros a Madrid que tomaban el AVE en lugar del Avant simplemente porque a la hora que ellos querían viajar ese era el tren disponible.

¿Pero cuántos pasajeros viajan en Avant entre Madrid y Toledo cada año? Pues en 2014 fueron aproximadamente un millón, que sumados a los del AVE supusieron 1.259.000 viajes entre las dos ciudades. En 2015, ya sin AVE, se llegó a 1,4 millones de pasajeros (unos 3.800 al día). Una distorsión similar se produce en Segovia, donde casi no paran trenes AVE, pero hay varios servicios Avant diarios, y también, aunque no tan pronunciada, en Valladolid, Ciudad Real o Puertollano.

Para la estadística de El País esos viajeros no cuentan, porque no son pasajeros AVE patanegra. Pero en una discusión que tiene como fondo las malas decisiones de gasto público al construir estaciones, no tiene sentido contar sólo a los pasajeros de un tipo de trenes. Aunque Renfe los cuente por separado, para preguntarse si se gastó bien el dinero en poner una estación en Segovia o en Ciudad Real habrá que contar todos los trenes y pasajeros, no solo los del servicio más caro.

El segundo problema de la noticia es la manera tan peculiar de calcular los pasajeros que usan las estaciones. Veamos lo que se dice en el texto sobre la estación de Villena:
En la estación de Villena, a 60 kilómetros de Alicante, levantada en un secarral a seis kilómetros del centro del municipio y sin transporte público para acceder a ella, paran cinco AVE por sentido en el trayecto entre Madrid y Alicante. Sin embargo, solo 25.850 viajeros compraron esos billetes en 2014.
Sin embargo, en el gráfico que aparece al pulsar en el mapa nos dice que el número de viajeros en Villena fue de 51.700. Exactamente el doble. ¿Qué está pasando? Pues una cosa muy absurda: para hacer la estadística de uso de las estaciones Renfe cuenta, lógicamente, todos los pasajeros que suben o bajan de los trenes en cada estación (es lo mismo que hacemos con aeropuertos, por ejemplo). Como cada pasajero sube en una y baja en otra, si se suman todos los usuarios de todas las estaciones nos da un número que es el doble del total de viajeros.

Así que, si a partir de los datos de las estaciones queremos saber cuántos viajeros hubo en España tenemos que dividir la suma por dos. ¡Pero para saber cuántos pasajeros pasaron por una estación no hay que dividir por dos el dato que da Renfe! Si de A a B viajan un millón de personas pasan, efectivamente, un millón por cada una de las dos estaciones, no medio millón. Pero eso es justamente lo que hace El País. Para saber cuantos pasajeros pasan al día por cada estación toman la estadística anual de Renfe, la dividen por dos, y luego por 365.

Por eso, según ellos, los 67.100 pasajeros de Guadalajara son 92 al día, y no 188. Y los 72.400 de Huesca son 99, en lugar de 198.  Y así sucesivamente. Sólo con esa lógica disparatada se puede decir que una de cada cuatro estaciones tienen menos de 100 pasajeros al día. Son ocho de 29 (27,6%). Pero si se cuenta bien, serían sólo 4 de las 29 (13,8%). Y de ellas, una es Segovia, donde según El País sólo pasan 14 pasajeros al día de AVE. En realidad son 28. Lo cual es muy poco, pero es que la mayoría de los pasajeros de esa estación son pasajeros de Avant, Alvia u otros trenes.

Así que si contamos bien los pasajeros de alta velocidad, todos, sólo serían tres estaciones (una de cada diez), las que en 2014 tuvieron menos de 100 pasajeros diarios. Sigue siendo una estadística mala, lógicamente. Pero no, no son una de cada cuatro. Y en realidad, no sé si el umbral de la infrautilización de una estación es de 100 pasajeros diarios, o de 500 o de mil. Pero en fin, si uno decide montar el titular sobre ese umbral, debería hacerlo bien.

Es una pena que El País haya conseguido unas estadísticas hasta ahora nunca difundidas por Renfe para estropear el relato de manera tan absurda. Los números (de algunas estaciones) son malos de por sí. No era necesario exagerarlos.

[Actualización: no se pierdan este texto de la web Vía Libre que un lector ha enlazado en los comentarios, donde se dan los datos completos, con todos los pasajeros de alta velocidad por estación, bien contados, y se comparan con los datos de los aeropuertos ]

19 de abril de 2016

Déjà vu en El Mundo: los dinosaurios no se extinguieron por ese peazo de meteorito

El paleontólogo Luis Alcalá publica en Elmundo.es un interesante artículo sobre las últimas investigaciones en torno a la extinción de los dinosaurios: ¿Estaban ya sentenciados los dinosaurios antes de la caída del meteorito?

Desgraciadamente, alguien en El Mundo ha decidido encabezar el texto con esta imagen:

Imagen que representa un meteorito de muy grandes dimensiones, decenas o tal vez más de cien kilómetros de radio, impactando contra la tierra

Y con el siguiente pie: "Recreación artística del meteorito que acabó con los dinosaurios. EL MUNDO"

Exactamente la misma imagen fue utilizada en una noticia sobre la extinción de los dinosaurios por Elmundo.es en 2010, pero atribuyendo la autoría a la NASA.

Y en efecto, como conté entonces, sí, la imagen es de la NASA, concretamente el autor es Don Davis. Estaba alojada en un repositorio de imágenes que ya no funciona, y por eso tal vez alguien ha decidido que puede apropiarse de su autoría. Pero en realidad sigue disponible en la web de la NASA con clara indicación de sus propietarios intelectuales.

Y no, ni entonces, ni ahora, la imagen puede utilizarse como "recreación del meteorito que acabó con los dinosaurios", ya que este se estima que tenía unos 10 km de diámetro, y el de la imagen tendría más bien unos 500 km de diámetro, lo que significa que sería unas 125.000 más voluminoso, y su impacto probablemente acabaría con toda la vida en la tierra.

Pero claro, la tentación, en 2010 y en 2016, de poner una imagen chula, aunque sea errónea, sigue siendo demasiado fuerte.