17 de mayo de 2019

Iceta y el pre-riodismo

He comentado muchas veces en el blog que los medios españoles tienen la mala costumbre de informar de acontecimientos futuros más o menos probables como si ya hubieran sucedido o como si fueran seguros. Es lo que he llamado pre-riodismo o periodismo precog, que se da típicamente cuando se dan por seguros los resultados de votaciones que aún no se han producido, o por aprobadas leyes que apenas han iniciado su camino como anteproyectos.

El asunto Iceta vuelve a recordar la necesidad de prudencia. Muchos medios dieron por cierto y seguro un acontecimiento futuro, y se equivocaron. Aquí tienen algunos ejemplos, de ediciones online, que siguen publicadas y disponibles, a pesar de que anuncian un acontecimiento futuro que no se va a producir:

Captura de Dario de Sevilla con titular "Miquel Iceta presidirá el Senado"

Captura de La Vanguardia con titular "Iceta presidirá el Senado"

Captura de Levante con titular "Miquel Iceta presidirá el Senado"


Captura de Abc con titular "El líder del PSC, Miquel Iceta, presidirá el Senado"

Fíjense que en la web no suele haber las limitaciones de espacio propias del papel para los titulares. Era muy fácil escribir "Iceta, candidato a presidir el Senado", "Iceta, propuesto para presidir el Senado", "Sánchez propone a Iceta para presidir el Senado". Pero todos estos medios eligieron la versión más breve, y errónea.

Al día siguiente, ya en papel, muchos medios recogían la posibilidad de que la maniobra no saliera exactamente como se esperaba, ya que los independentistas anunciaban dificultades para la elección como senador. Algún medio perseveró, sin embargo, en usar el futuro de indicativo, como si la cosa estuviera hecha:

Captura de portada en papel de El Periódico de Catalunya con titular "Iceta presidirá el Senado y abre la sucesión en el PSC"

Y no, claro, no ha sido así. Queda para las hemerotecas, una vez más, una noticia dando por cierto un acontecimiento futuro que no se produjo. Y que nunca se debió titular así.

30 de abril de 2019

Gráfico del escrutinio del 28-A

Siguiendo una tradición de este blog, el domingo estuve capturando datos de diferentes momentos del escrutinio, que permiten ver que de nuevo se reprodujeron algunos patrones observados en las convocatorias anteriores, respecto a qué partidos resultan beneficiados y perjudicados por el ritmo desigual de llegada de resultados de las mesas electorales.

Como recordatorio, les adjunto los gráficos de las elecciones de 2015 y 2016, y en tercer lugar añado el gráfico de 2019.




Hay que recordar que los resultados se empiezan a hacer públicos, con un bajo porcentaje de escrutinio, a las nueve de la noche, cuando acaban de cerrar los colegios en Canarias, que en ese momento, lógicamente, tienen el 0% escrutado, y sus diputados (15) no se adjudican a ningún partido hasta que empiezan a entrar sus datos, cuando en el resto del país ya va un 30% o 40% escrutado (en los gráficos de 2016 y 2019 ese momento coincide con la "joroba" en los escaños del PSOE). También, por alguna razón, menos explicable, ya que sus colegios cierran a la vez que en la península, el escrutinio de Ceuta y Melilla suele ir más lento. Por eso durante un buen rato (hasta un 20% o 30% del escrutinio), la suma de los diputados repartidos no es 350, sino 334, o 335.

De manera que estos gráficos se podrían "corregir" restando a cada partido, en cada fase del escrutinio, no el total de escaños que tendrán al final de la noche, sino solo los escaños que tendrán en las zonas que en cada momento ya están asignando escaños. Eso haría "subir" todas las líneas en el tramo inicial, hasta que entran los datos de Canarias, de manera que los que tienen "exceso" de diputados, lo tendrían aún mayor, mientras que los que tienen defecto de diputados, lo verían recortado.

Dicho esto, los dos patrones más regulares son que el PSOE siempre tiene al principio unos ocho escaños más que al final, que va perdiendo a lo largo del recuento, y Ciudadanos empieza con doce/quince escaños menos de los que acaba teniendo, y va ganando escaños al avanzar la noche. También Podemos empieza con algunos escaños menos, pero llega rápido a un número similar al final. La trayectoria del PP es algo más errática. Y respecto a Vox, presente solo este año, es curioso que ha sido el partido con menos variación de todos a lo largo de la noche.

Recordemos que el reparto de escaños se hace a nivel provincial, de manera que estas diferencias no se deben a que unas provincias o comunidades vayan más rápido que otras en el recuento y transmisión de datos, sino más bien a que dentro de cada provincia entren más rápido unos lugares que otros. Teniendo en cuenta que las mesas que se cuentan antes, y entran antes, son las de los municipios más pequeños y/o aquellas donde hay más baja participación, mi hipótesis es que al comienzo de la noche el PSOE se beneficia de una sobrerrepresentación de municipios pequeños donde es fuerte, en particular en Andalucía. Por el contrario, Ciudadanos es más fuerte en mesas de zonas urbanas, con un número medio de censados alto, y con participación media o alta, lo que hace que sus mesas más fuertes lleguen al recuento más tarde, y vayan haciendo caer de su lado escaños antes dados a otros partidos.

22 de abril de 2019

Gráficos dadaístas

Un clásico de este blog son los gráficos erróneos. Los hay de muchos tipos: con ejes truncados, con círculos no proporcionales, mapas con valores absolutos, gráficos pareados que pretenden ser comparativos pero usan diferentes escalas...

Pero hay una categoría especialmente intrigante para mí: la de los gráficos que parecen estar hechos al tuntún. Es decir, gráficos que representan mal los números que ilustran, pero sin que se vea ningún patrón explicativo de los errores que cometen. El autor del gráfico no se ha equivocado de manera consistente, por utilizar mal una herramienta siempre de la misma forma, ni tampoco ha sesgado el gráfico deliberadamente, de manera sistemática, para favorecer un cierto punto de vista. Simplemente reparte sus errores alegremente en todas las direcciones, sin criterio, sin importarle favorecer a unos u otros. Podríamos llamarles tal vez gráficos dadaístas (si tienen un nombre mejor, déjenlo en los comentarios).

Un amable lector (gracias, Fran), me alertó de que La Voz de Galicia había publicado hace unos días un ejemplo glorioso de este tipo de gráficos, ilustrando la encuesta electoral sobre los resultados en Galicia de las elecciones generales, que había realizado para el periódico la empresa Sondaxe. La noticia se titulaba En Marea y el BNG buscan su escaño, y tanto en su edición en papel, como en la versión online, venía acompañada de este gráfico:


No hay nada que objetar a los arcos que representan los diputados electos por cada provincia. Pero si se fijan ustedes en las barrras que representan los porcentajes de voto empezarán a ver cosas raras, raras. En pocas palabras: (casi) nada tiene proporción. La diferencia entre PP y PSOE, por ejemplo, se representa como mayor en Ourense, donde la distancia es de 0,7 puntos, o Pontevedra (un punto), que en A Coruña, donde es de 6,6 puntos. En las cuatro provincias hay al menos un partido cuya barra es más corta que la de otro partido con mayor porcentaje de voto. Fíjense por ejemplo, en Ourense, en Cs, Vox y UP: orden decreciente en porcentaje, tamaño creciente de sus barras. Lo mismo pasa con En Marea, Vox y Cs en Pontevedra. Es todo muy loco.

Me he tomado la molestia de dibujar, de manera aproximada, cómo deberían haber sido las barras de las cuatro provincias, para ver si era capaz de encontrar algún patrón. He tomado en los cuatro casos como referencia la longitud de la barra correspondiente al partido mayor, y a partir de ahí he dibujado cuál debería haber sido el tamaño de las demás barras, manteniendo la proporción. Este ha sido el resultado:

A Coruña

Lugo

Ourense

Pontevedra

Tal vez me falte imaginación, pero como decía más arriba, no veo ninguna posible explicación uniforme a todos esos errores. No parece haber un sesgo partidista y voluntario, ya que ningún partido está siempre infra o sobrerrepresentado. Y tampoco se me ocurre qué tipo de error involuntario puede haber generado el desastre. Tal vez haya habido un baile de rótulos entre partidos, o entre provincias, pero es difícil reconstruir el proceso. El resultado es, en todo caso, que en cada provincia solo tres o cuatro de las siete barras guardan correcta proporción entre sí. Las demás, distintas cada vez, van por libre, por exceso o por defecto.

Si son ustedes capaces de encontrar algún método en esta locura, les agradezco que lo cuenten en los comentarios. Mientras tanto, la dejaremos archivada como una contribución extraordinaria de La Voz de Galicia al dadaísmo gráfico.

10 de abril de 2019

¡Esos diputados especuladores! O a lo mejor no tanto

Un doctorando en sociología, que estudia temas de vivienda, se queja en Twitter de que "la mayoría de las diputadas y diputados del Congreso tienen múltiples viviendas en propiedad. Seguro que muchas de estas viviendas las tienen alquiladas. ¿Estas son las personas que van a legislar para poner fin a la burbuja inmobiliaria y garantizar el derecho a la vivienda?"

En el tweet enlaza a una imagen de una noticia de El Periódico, publicada este sábado, que llevaba este titular:

El 19% de los diputados del Congreso
tiene tres viviendas o más

Hasta donde yo sé, el 19% no es la mayoría, sino más bien una clara minoría. Mal por el sociólogo en ciernes, que esperemos que en su tesis tenga más cuidado.

Pero además, ese porcentaje de El Periódico es también seguramente hinchado, ya que cuenta como "tener una vivienda", tener cualquier porcentaje de propiedad en una vivienda.

Veamos un ejemplo. Entre las diputadas de Podemos, según El Periódico, la que más viviendas tiene es María Auxiliadora Honorato, que "posee cuatro viviendas". En el registro de intereses del Congreso podemos ver esas cuatro viviendas: una de ellas está en Sevilla, y la tiene en pleno dominio, adquirida por compraventa. De las otras tres (dos en Cádiz y una en Salamanca), tiene participaciones del 25%, adquiridas por herencia. Decir que la diputada "posee cuatro viviendas" es una completa distorsión de la realidad. Participa en la propiedad de cuatro viviendas, pero en realidad podría decirse, tal vez, que "posee 1,75 viviendas".

Todavía más, en el mismo registro de intereses consta que en junio de 2016 la diputada tenía aún por pagar 137.000 euros de los 165.000 que le había concedido el banco, presumiblemente, por la fecha de la concesión, para la compra de la única vivienda de la que es propietaria en solitario. Suponiendo que la hipoteca fuera por el 80% del valor de esa vivienda (que serían unos 206.000 euros), lo que le quedaba por pagar sería aún el 66% del valor de la misma. Es decir, que tiene pagada el 34% de su casa, por lo que casi podríamos decir que el total de sus propiedades equivale más bien a poco más de una vivienda (34% de una, 25% de otras tres). Pero para El Periódico, "posee cuatro viviendas".

Naturalmente, no he podido revisar todas las declaraciones de los diputados, y algunos, como Toni Cantó, sí parece que "poseen" el número de viviendas, cinco, que le atribuye El Periódico (o al menos no ofrece datos suficientes en su declaración de bienes como para deducir otra cosa). Con todo, no sabiendo cuántos casos se parecen más al de la diputada Honorato, y cuántos al del diputado Cantó, los cálculos de El Periódico hay que ponerlos claramente en cuarentena.

De hecho, en realidad, a partir de una cierta edad, en la que se van muriendo los progenitores, es tan común en España que la gente sea copropietaria, con sus hermanos, y/o con el padre o madre, de alguna vivienda familiar, que no me extrañaría que el número real de diputados que sean copropietarios de múltiples viviendas fuera mayor que el 19%, pero no todos lo hayan consignado en la declaración de intereses, debido a que en la práctica son propiedades sobre las que no ejercen ningún control y de las que no obtienen ninguna renta (cumpliendo así tal vez con el espíritu de las reglas sobre la declaración de bienes, pero no tal vez con su letra).

Pero aún si así fuera, claro, esas múltiples propiedades tendrían poco que ver con la especulación y la extracción de rentas que imagina el sociólogo. En el caso de la diputada Honorato, por ejemplo, es fácil imaginar que los otros propietarios serán familiares, y que una o varias de esas viviendas estarán siendo habitadas por alguno de ellos. Así que, casi con seguridad, la contribución de la diputada Honorato y su familia a la especulación inmobiliaria en España sea cercana a cero. Desde luego, no la que podemos imaginar pensando que ella solita tiene cuatro viviendas.

En conclusión, hay que exigir transparencia a los políticos, y cosas como el registro de intereses son un gran paso en esa dirección. Y habría que demandar que se cumplimente con cuidado, detallando valores, porcentajes de participación.. Pero claro, también hay que exigir a los medios que utilicen esa información con rigor y con precisión. Porque la mala información es tan indeseable como la ausencia de ella

2 de abril de 2019

Otro día, otra infografía inútil

En los comentarios a mi entrada del domingo, donde criticaba un mapa de España que coloreaba las provincias por el número absoluto de fallecidos, me alerta un lector de que El País publicaba el mismo domingo otro mapa igualmente inútil. Es este:



Esta vez no es por provincias, sino por comunidades autonómas, y no se colorean, sino que se representan sobre ellas burbujas de diferentes tamaños  (que afortunadamente, al menos, sí que tienen áreas proporcionales a los números que repesentan, algo hemos aprendido).

Pero el problema principal persiste: la información es poco útil porque lógicamente, en valores absolutos, los números más altos corresponden a las comunidades autónomas con más población. O más bien, esto sucede aproximadamente así, no del todo así. Si usted se sabe los tamaños de población aproximados de las comunidades autónomas, o al menos el orden entre ellas, verá en ese mapa "cosas raras": el número mayor está en Cataluña, no en Andalucía; la Comunidad Valenciana tiene más personas en espera que Madrid; Castilla-La Mancha muchas más que comunidades con población similar o mayor, como País Vasco, Castilla y León o Galicia...

Todo ello es interesante, y apunta a qué comunidades pueden estar mejor o peor que la media... Pero sólo se desprende del gráfico si el lector le añade sus propios conocimientos y empieza a hacer cálculos. Cosa que sería innecesaria si El País hubiera simplemente calculado, para representar sobre el mapa, los pacientes en espera por 1.000 o 10.000 habitantes, lo que requiere apenas unos minutos, muchos menos que los dedicados a aspectos formales de la infografía.

También podrían haber usado el mapa para representar otros datos que aparecen más tarde en el texto, como el número medio de días de espera hasta la operación o el porcentaje de pacientes con más de seis meses de espera. Ambas son variables que no dependen de los números absolutos, y por tanto, que apuntan por sí mismas, sin cálculos mentales del lector, hacia qué comunidades lo hacen mejor o peor en la gestión de este tema.

El número absoluto de pacientes no nos sirve para eso. Nunca. Da igual que usemos tablas, mapas coloreados, diagramas de barras, burbujas, o pirámides. No dan información valiosa y comprensible al lector, salvo que este use conocimientos previos, y haga cálculos mentales, que serán siempre imprecisos e incompletos. Por enésima vez: la infografía que no ayuda al lector a comprender mejor la información es una pérdida de tiempo y espacio. Un mínimo esfuerzo cambia un mapa inútil por un mapa muy informativo. ¿Por qué no se hace?

1 de abril de 2019

También da lo mismo un 1 que un 10

Me chiva otra vez Jesús (gracias de nuevo) un desliz en El Confidencial, que podría perdonarse como una errata, si no fuera por lo que revela sobre la falta de comprensión del significado de los números que se están manejando, y sobre la realidad social que está detrás.

El texto problemático forma parte de una noticia sobre la instalación en Toro (Zamora) de una importante empresa china. Para explicar la situación de declive de esa población se dice lo siguiente:
En un momento en el que la despoblación de gran parte de España ha entrado en campaña electoral, también surgen pequeñas historias de las que se pueden sacar grandes conclusiones sobre qué se puede hacer para evitar que los pueblos del interior de España se queden vacíos.
Una de esas historias ocurrió este mismo jueves en Toro, municipio de Zamora que, como tantos otros de Castilla y León, está sufriendo con fuerza la marcha de sus habitantes, con uno de cada 10 vecinos abandonando cada año la localidad, lo que ha llevado a su población censada a caer por debajo de los 9.000 habitantes, cifras nunca vistas desde los años cuarenta. [Énfasis en el original]
 ¡Uno de cada diez vecinos abandona el pueblo cada año! ¿Se da cuenta el redactor de lo que eso significaría, si realmente estuviera sucediendo? Una pérdida del 10% anual bajaría la población a la mitad en unos 6-7 años, y a la quinta parte en unos 15 años (hay que recordar que la bajada del 10% se produciría cada año sobre una cifra menor, y por ello el pueblo no se quedaría sin vecinos en 10 años).

Una caída de la población a ese ritmo en un pueblo de ese tamaño es realmente excepcional. Más propia de hambrunas, guerras o catástrofes naturales que de fenómenos ordinarios de migración o envejecimiento.

Por supuesto, no es eso lo que ha pasado en Toro: según el INE la población ha caído todos los años desde 2008, sí, pero nunca más del 2,1% anual, y a veces solo un 0,2% o un 0,3%. En promedio la caída es equivalente al 1,13% anual. O a un 10,7% en 10 años.

Tal vez alguien le contó al periodista que la población ha caído un 10% en 10 años, y este creyó que le decían que había caído un 10% cada año... sin reparar en el significado brutalmente distinto de ambas cosas. Entender mal un dato que te dan, tal vez en una conversación rápida e informal, le puede pasar a cualquiera. No caer en lo que significa y escribirlo como si tal cosa, no le debería pasar a un buen periodista. Y menos si se trata de la sección de Empresas, en la que se supone que sí saben de números.

332, 232 o 138... Nos da todo un poco igual

Gracias a Jesús, una vez más, que me avisa por Twitter de esta monumental pifia de La Razón. Titular a toda página en la sección de Economía:

Imagen de página de La Razón con titular a cuatro columnas:"Iberdrola gana un 332% más con Galán al frente"

Pero el titular contiene un error nada menos que del 100%. Según el texto de la noticia sus beneficios de 2018 fueron 3.014 millones y los de 2001 906 millones. Es decir, los beneficios se han multiplicado por 3,32. Dicho de otra forma Iberdrola ganó en 2018  un 332% de lo que ganaba en 2001, o un 232% más.

Ganar un 332% más equivaldría a haber multiplicado los beneficios por 4,32. Una diferencia gigantesca, que al parecer no entienden en la sección de Economía de La Razón. O les importa un carajo, que también puede ser.

Cuestión distinta, en la que ya seguro que algunos periodistas discreparían, es que los euros de 2001 valían más que los de 2018, y por tanto, aunque no sea práctica habitual en los periódicos al hablar de beneficios empresariales, lo correcto sería realmente comparar los valores en euros constantes. Según el INE la inflación entre 2001 y 2018 fue de un 39,8%. Así pues, los 906 millones de 2001 equivaldrían hoy a 1.266 millones, y los beneficios en términos reales se habrían multiplicado "sólo", por 2,38 o crecido un 138%. Que no está mal, pero es casi un tercio de lo que dice el titular.

31 de marzo de 2019

¡Qué bien se está en Soria, que no se muere nadie!

Me escribe Antonio (gracias) señalando una noticia del Diario de Sevilla que dice que "Los hombres sevillanos, los que menos esperanza de vida tienen de España". Es un dato relevante y reseñable para los lectores de ese periódico, sin duda, así que en este caso la "localización" de la estadística de mortalidad parece claramente adecuada.

En realidad, el titular no es completamente exacto, como reconoce la propia noticia, porque Sevilla sólo tiene el valor mínimo si se excluye a los varones nacidos en Ceuta y Melilla. Dada la peculiaridad de esas poblaciones, su pequeño tamaño, y las limitaciones de los titulares, la licencia parece admisible. Hubiera sido más exacto decir algo como "Sevilla, la provincia con menor esperanza de vida masculina", dado que las ciudades del norte de África no son provincias. Pero el mensaje real, para el lector que no se adentrara en el texto, sería el mismo.

Lo que sí es más criticable es el poco cuidado de la redacción, ya que tras exponer los datos de Sevilla, y de otras dos provincias andaluzas con relativamente baja esperanza de vida, y explicar la exclusión de Ceuta y Melilla, la noticia dice lo siguiente:
La esperanza de vida media en España es de 84 años en los hombres y 89 años en las mujeres. Madrid es la provincia donde los hombres son más longevos (81,91 años) y Soria en la que las mujeres viven más (88,08 años). 
¿Notan ustedes algo raro? En efecto, el valor medio no puede ser mayor que el valor máximo. Es matemáticamente imposible que la media nacional de cualquier variable sea más alta que el valor máximo de esa variable en una provincia. Lo mismo pasaría con una media europea de cualquier cosa y los valores medios de cada país.

Aparte de la contradicción lógica, el párrafo plantea el misterio sobre el origen del error. Es decir, los datos de Madrid y Soria son correctos, y el error está en las medias nacionales. Las correctas son 80,37 años para los hombres y 85,73 para las mujeres. ¿De dónde salen los 84 y 89 años que aparecen en la noticia? Es difícil saberlo, aunque una posible pista es que la esperanza de vida a los 65 años, que también está en la web del INE, es de 19,12 años para los hombres y 22,97 años para las mujeres, lo que equivale a llegar a los 84,12 años en el caso de ellos y a los 87,97 años en el de ellas. En el caso de los varones, el dato, redondeado, coincide con el que aparece erróneamente en la noticia; en el de las mujeres, se acerca, pero no llega (se quedaría en 88 años).

En fin, no sabemos de dónde viene, pero en todo caso es un dato erróneo e intrínsecamente contradictorio con el resto de los datos de la noticia (que incluye un gráfico con la esperanza de vida de todas las provincias).

Para acabar de estropear la cosa, la noticia sobre esperanza de vida se completa con un mapa que colorea las diferentes provincias... ¡por el número total de fallecidos en cada una en el año 2017! Sí, aquí lo tienen:

Mapa de España con las provincias coloreadas, de más claro a más oscuro, según el número de fallecidos en el año 2017





















¡Qué sorpresa! El año pasado murieron más de 25.000 personas en provincias como Madrid, Barcelona, Valencia, Alicante, Sevilla... y en cambio murieron menos de 1.143 personas (punto de corte grotesco, por otra parte) en Palencia, Soria, Segovia, Ávila, Guadalajara... La provincia donde menos gente murió fue Soria, con 649 fallecidos. Con Segovia y Teruel, son las únicas provincias donde murieron menos de 1.000 personas. ¡Qué suertudos! No se entiende que estén justo hoy por Madrid quejándose de los problemas de la España vacía. Si leyeran el Diario de Sevilla se darían cuenta de lo bien que les va, en realidad.

Obviamente no, claro. Es un mapa irrelevante y sin valor, por caer en un error fácil de entender. De hecho, se acerca bastante al ejemplo completamente absurdo, inimaginable, que yo proponía hace 14 años:
Si yo les dijera que Madrid, Cataluña y Andalucía son las comunidades autónomas de España donde más gente muere cada año, y que en La Rioja, Ceuta y Melilla es donde menos gente muere, y que por lo tanto, si quieren ustedes vivir muchos años, deberían mudarse a una de esas tres comunidades, supongo que me responderían que soy imbécil. Claro que muere más gente cada año en Madrid que en La Rioja: en Madrid hay casi seis millones de habitantes y en La Rioja rondan el cuarto de millón.

Comparar las cifras absolutas de cualquier fenómeno relacionado con la población entre territorios con una población muy diferente es un disparate. Pero es un disparate que aparece con cierta frecuencia en nuestros medios.
Disparate en 2005, disparate en 2019. Y sin embargo, era fácil de evitar: el mapa se podía haber hecho con los datos, precisamente, de la esperanza de vida, que la propia noticia maneja. Y eso habría permitido, tal vez, ver patrones geográficos con algún interés. En su lugar, un mapa que nos dice lo que ya sabemos. Un desperdicio.

25 de marzo de 2019

¿Va España hacia una sociedad de castas? No, ni mucho menos

El viernes El País publicó un artículo con título alarmante: España camina hacia una sociedad de castas. El periódico lo ha promocionado mucho: el domingo por la tarde encabezaba la sección de Economía, y era la segunda noticia más destacada en la portada de la web del periódico, después de los resultados del informe Mueller. El lunes por la mañana tenía más de 1.400 comentarios, y cientos de personas lo han difundido en Twitter.

La tesis principal del artículo se resume en las frases que aparecen en forma de subtítulo:
La igualdad de oportunidades se queda en papel mojado. La crisis rompió el ascensor social y el origen familiar condiciona cada vez más el nivel de ingresos.
Realmente terrible, si fuera cierto. Afortunadamente, no lo es. El artículo está lleno de imprecisiones, omisiones y medias verdades que transmiten una impresión catastrófica sobre la movilidad social en España cuando lo que sabemos por las mismas fuentes citadas por el propio artículo es que la movilidad social en España es más bien mediocre: mejor en algunas cosas y peor en otras que en la media de los países de la OCDE. No parece que ni ellos ni nosotros nos estemos convirtiendo en "sociedades de castas". Y tampoco hay clara evidencia de que la movilidad intergeneracional esté empeorando (aunque sí lo ha hecho, algo, la intrageneracional).

Lo más gracioso de todo es que el punto de arranque de la noticia es un breve folleto de dos páginas publicado por la OCDE (vinculado a un amplio estudio sobre la movilidad social en los países ricos), en el que se resumen algunas informaciones esenciales sobre la movilidad social en España, en comparación con los demás países y que en sus primeros párrafos dice esto:
En España, existe una percepción generalizada de que el patrimonio y las ventajas de los padres juegan un papel fundamental en la vida de las personas... Esta percepción es mucho más pronunciada que  en la mayoría de los países y la segunda más alta entre los países miembros de la OECD ... Sin embargo, la situación económica de los españoles está menos correlacionada con la de sus padres que la de otros países. [Énfasis añadido]
Parece que El País, con este artículo, se hubiera propuesto justamente mantener y perpetuar ese malentendido, recogiendo todo lo malo, y casi nada de lo menos malo que dice el informe. Vamos a verlo con algún detalle.

120 años para  pasar de la renta más baja a la renta media

La primera afirmación fáctica, extraida del informe, que contiene el artículo es esta:
Cualquier español que nazca en una familia con bajos ingresos tarda cuatro generaciones (120 años) en conseguir un nivel de renta medio.
Es también una de las afirmaciones usadas por El País y El País Economía en Twitter para promocionar la noticia. Pero es una afirmación muy problemática. Primero, ¿que significa lo de "cualquier español"? ¿Todos ellos? ¿La mayoría de ellos? En realidad, lo que dice el folleto de la OCDE es que si se mantuvieran la distribución de renta actual y la movilidad actual, los españoles que nacen en una familia de ingresos bajos (el 10% más pobre), tardarían en promedio 4 generaciones en llegar a tener los ingresos medios de la sociedad española.

Segundo, ese número parece enorme, pero es de los más bajos de la OCDE. Sólo cuatro países nórdicos (Dinamarca, Noruega, Finlandia y Suecia) tienen un dato mejor. Lo dice explícitamente el folleto, y lo ilustra claramente en un gráfico. La noticia de El País lo recoge también en el texto, aunque enseguida lo matiza con una afirmación que no proviene del folleto ("El lapso de tiempo en ascender de clase social en España es inferior a la media de países de esta organización —el ascensor social solo va más rápido en los países nórdicos—, pero hay señales evidentes de que la situación ha empeorado en los últimos años".)

Tercero, ese cálculo es puramente teórico, como el propio informe de la OCDE (en su versión larga) señala al presentarlo, y es difícil de interpretar. Por eso probablemente no es una buena idea usarlo tan prominentemente en el folleto, pero en ese caso la crítica es más para sus autores que para los medios que lo recogen.

La mayoría de los trabajadores con bajos ingresos nunca dejarán de serlo

La cosa empeora con la siguiente afirmación aparentemente extraída del folleto sobre la movilidad intrageneracional (lo que le sucede a las personas a lo largo de su carrera laboral). Dice El País que:
En España, la movilidad dentro de una misma generación es un ascensor parado. Un trabajador puede desarrollar toda su vida laboral sin saltar al siguiente peldaño. El 66% de los españoles —indica la OCDE— dentro del quintil más bajo (el 20% más pobre) de la escala de ingresos se quedará, ahí, estancado. Un abismo. Pues la media en los países más ricos es del 57%.
Comparemos  con el texto del folleto, a ver si encuentran ustedes las diferencias:
Aquellos en el quintil inferior de ingresos (la quinta parte más pobre de la población) tienen pocas posibilidades de mejorar su posición durante un periodo de cuatro años. Un 64% permanece estancado mientras el promedio de la OCDE es 57%.
Resulta que no es el 66%, sino el 64% el que seguirá en ese nivel de ingresos (siete puntos de diferencia con la media de la OCDE). Pero, sobre todo: ¡no es "toda su vida laboral" sino en un periodo de cuatro años! La diferencia es drástica.

Los hijos de padres con educación superior ganan un 48% más que los de padres sin estudios

Esta afirmación aparece en un gráfico, no en el texto de la noticia. No la he encontrado en el folleto ni en el informe de la OCDE, a quien se cita como fuente. Es posible que venga de otra publicación de la misma organización. En el gráfico se ve que el dato español está en la banda alta, aunque es mucho más bajo que el de Portugal o Reino Unido (ambos por encima del 60%) y es similar al de Italia u Holanda.


Hasta aquí los datos provenientes de la OCDE que aparecen en el artículo. Junto a ellos aparecen algunos datos de otras fuentes, referidos más bien a desigualdad que a movilidad, y sobre todo múltiples observaciones y comentarios de expertos, y muchas frases del autor del texto, en tono muy negativo. Algunos ejemplos:
El ascensor social —los mecanismos económicos y sociales que permiten a las nuevas generaciones progresar respecto a las anteriores— resulta lento y efectúa eternas paradas.
El azar del nacimiento sentencia a millones de españoles de clase trabajadora a empleos precarios, peor pagados y con menos prestaciones sociales.
En España, los más débiles se adhieren a la precariedad, los ricos se adhieren a la abundancia... España es una tierra fracturada y estanca.
Son solo tres frases entresacadas de un largo texto que insiste una vez tras otra en todo lo que va mal en la movilidad en España, tratando de justificar el titular. Recuerden: "una sociedad de castas".

Pero en el folleto de la OCDE se dicen también otras cosas que, curiosamente, no aparecen en el texto de El País. La más importante, esta:
En España, el porcentaje de hijos de padres con bajos ingresos que terminan teniendo, a su vez, bajos ingresos es 28%, algo menos que el promedio en la OCDE (31%). Mientras tanto, el 19% de ellos llegan al grupo de ingresos más alto... En el extremo opuesto, el 34% de los niños cuyos padres tienen altos ingresos también llegan a percibir altos ingresos a lo largo de su vida, en contraste con el promedio de la OCDE (42%).
Información acompañada de este gráfico:


Sí, sí, han leído bien. Tanto por la extremo bajo como por el alto, la movilidad intergeneracional de ingresos es mayor en España. En comparación con la media de la OCDE (16 países con datos) los hijos de padres en el cuartil inferior de ingresos (el 25% más pobre) tienen en España menos probabilidades de seguir en el cuartil inferior y más probabilidades de llegar al cuartil superior; y los hijos de padres en el cuartil superior tienen más probabilidades de acabar en el cuartil inferior y menos probabilidades de seguir en el cuartil superior.

¿Una situación ideal? No, por supuesto. En una hipotética sociedad plenamente igualitaria tantos los hijos de padres en el cuartil superior como los del cuartil inferior tendrían las mismas probabilidades (el 25%) de acabar en en cualquiera de los cuartiles. Pero nuestra situación es algo más igualitaria que la media de la OCDE.

Y dista mucho, claramente, de ser una sociedad de castas, en la que "el azar del nacimiento sentencia a millones de españoles". Si tienes una probabilidad del 28% de acabar en el grupo con menos ingresos y una probabilidad del 19% de acabar en el grupo con más ingresos, el sistema juega en tu contra, pero no estás condenado por él irremisiblemente, como una vez tras otra afirma el texto de El País.

En el informe largo de la OCDE hay otros muchos datos en la misma dirección, que muestran que en términos de movilidad intergeneracional de ingresos, estamos comparativamente mejor que otros países. Por ejemplo, se muestra que la elasticidad entre los ingresos de los padres y los hijos (0 si no hay ninguna relación, 1 si la relación es total) es en España la quinta más baja de los 26 países de la OCDE con datos  (figura 4.8 en la página 195).

Y además, la elasticidad ha bajado mucho (es decir, hay menos relación entre ingresos de padres e hijos) desde las generaciones nacidas en los años 50 a los nacidos en los años 70 (figura 4.12, página 201). ¿Pero no iba todo a peor? ¿No seguimos casi como en el franquismo, con las mismas familia dominándolo todo como dice El País en sus últimos párrafos? Pues tal vez sea así en las escalas altísimas (el famoso 1%). Pero si es cierto, no lo sabemos desde luego por el estudio de la OCDE.

Todas estas cosas se le ha pasado contarlas al autor del texto de El País, que ha hecho un cherry-picking de libro. En realidad, si hubiera querido resumir correctamente el mensaje del folleto de la OCDE sobre movilidad intergeneracional lo tenía bastante fácil. Podría usar una frase como esta, extraída del mismo:
En general, en comparación con otros países, España tiene un desempeño comparativamente bajo en térninos de educación, pero muestra mejores resultados en términos de movilidad de ingresos.

La misma idea se presenta en este gráfico (que aparece también en El País en este anexo con gráficos, no en la noticia principal, y además con las etiquetas alteradas, ya que llama "Ascenso social" a la movilidad de ingresos y "Desigualdad de educación" a la movilidad educativa).:



Es decir, simplemente: una situación ambigua. Bastante mejor en movilidad de ingresos, mucho peor en movilidad de educación, algo peor en movilidad de ocupación. Ni hay apocalipsis, no hay castas. No va todo a peor. Todo un poco aburrido, claro. Pero eso imagino que no da clicks.

Fe de errores: Una versión anterior contenía una errata en la escritura de la palabra "promocionado", que ha sido corregida.

5 de marzo de 2019

El heredero de 800.000 euros ataca de nuevo

Una nota breve para subrayar, una vez más, lo absurdo de utilizar, en las noticias sobre el Impuesto de Sucesiones, y sobre la variación que hay en el mismo entre comunidades autónomas, ejemplos o supuestos prácticos que solo se aplican a personas ricas o muy ricas.

El caso más reciente es el de ayer, en Cinco Días/El País. La noticia dice así en su titular:

La herencia recibida de un hermano tributa
del 0% al 49% según la comunidad

"La herencia recibida de un hermano".... dice.

Pero luego vemos que el supuesto práctico utilizado para calcular esta diferencia, tomado de un informe del Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF), que es parte del Consejo General de Economistas, no es una herencia cualquiera, sino una bastante singular:

Supuesto 2. Hermano de 40 años sin discapacidad y con alto patrimonio hereda una vivienda de 200.000€ y 600.000€ en dinero
Resulta que la variación del 0% al 49% se produce cuando alguien, con alto patrimonio propio, hereda 800.000 euros de un hermano. No es la herencia de un hermano cualquiera, sino una herencia con unas características muy concretas. En el cuerpo de la noticia se utiliza la misma cuantía de 800.000 euros para ilustrar las diferencias, menos extremas, en el caso de herencias de padres a hijos.

¿Cómo de frecuente o representativa es esa situación? Pues tristemente, no lo podemos saber muy bien, porque las estadísticas disponibles sobre sobre el Impuesto de Sucesiones son pocas y malas. De hecho, no he encontrado ninguna estadística nacional ni autonómica con el número de declaraciones presentadas por tramos de la base imponible (agradecería pistas a quienes las conozcan).

Lo mejor que parece haber es una información como la que da la Junta de Andalucía, que simplemente informa del número de declaraciones presentadas, cuantas de ellas dan lugar a un ingreso, y cuál es la cuantía total de esos ingresos. Dado que recientemente ha habido algunos cambios legislativos he tomado esos datos del último año completo de la anterior legislatura (2014) y los dos últimos años disponibles (2017 y 2018), para las sucesiones del grupo III, que es el que incluye las sucesiones entre hermanos o tíos y sobrinos . Esto es lo que resulta:

Impuesto Sucesiones Andalucía (Grupo III, incluye hermanos, tíos, sobrinos)

Autoliquidaciones presentadasImpuestos pagados (Mil €)Media por autiliquidación (€)

TodasCon ingreso
TodasCon ingreso
201423.30010.29088.9173.8168.641
201726.58211.753103.8413.9068.835
201829.15412.806107.3393.6828.382
Fuente: Elaboración propia con informes de la Junta de Andalucía disponibles en su web

Los datos son contundentes: menos de la mitad de las declaraciones del Impuesto de Sucesiones dan lugar a un ingreso para la hacienda autonómica. Es decir, que el ingreso mediano es cero (el valor mediano es el que ocupa la posición central, después de ordenar todos los valores de menor a mayor).

El ingreso medio (de los que pagan algo) está en torno a 8.600 euros. El mediano, de entre los que pagan, es con seguridad más bajo, al tratarse de una variable económica en la que unos pocos casos de más valor hacen subir la media. Por lo tanto, podemos decir sin miedo a equivocarnos que al menos el 75% (probablemente muchos más) de los que heredan en Andalucía de hermanos, tíos o primos, pagan menos de 8.500 euros a Hacienda.

Y sin embargo, Cinco Días usa un ejemplo en el que hay que pagar 391.672 euros, siendo justamente Andalucía la comunidad en la que más se pagaría (el 49%), tras haber recibido de un hermano esa herencia famosa de 800.000 euros. ¿Por qué? ¿A quién representa ese hermano? ¿Tal vez al uno por ciento de todos los hermanos que heredan cada año en España?

¿No sería más lógico ilustrar el contraste entre comunidades autónomas con un caso más común? Tal vez alguien que herede de un hermano 50.000 o 100.000 euros. Lo que les pase a esos hermanos sería sin duda mucho más relevante. ¿Por qué no lo hace Cinco Días así? Pues porque el informe del que toma sus datos ha usado el ejemplo de los 800.000 euros, y le ha dado ya hechas las cuentas, mientras que el cálculo para herencias de 100.000 euros lo tendría que hacer el propio periódico, y eso es lo suficientemente complejo como para que tuviera que pagar a un especialista, o arriesgarse a meter la pata considerablemente.

Pero esto mismo que hace ahora Cinco Días lo hicieron en 2016 el mismo periódico, Europa Press, Expansión, El Mundo, o Abc. Y en 2015 El Confidencial, que citaba un "estudio de Bankinter" de 2014, que en realidad remitía, de nuevo, a un informe del Consejo General de Economistas. Y el mismo ejemplo, en un informe similar, de los mismos autores, sirvió de base para una noticia en Expansión en 2013.

Todos repitiendo la cantinela del pobre heredero de 800.000 euros. Todos, una vez tras otra, perdiendo la oportunidad de hablar de un tema con una información valiosa, pero laboriosa y por tanto cara, y sustituyéndola por una información de mucho menos interés, obtenida gratis de una fuente de información que se supone fiable, aunque también se puede suponer interesada y sesgada (¿Con qué criterio se eligió hablar de un patrimonio tan alto? ¿Tal vez para magnificar las diferencias entre comunidades y escandalizar más? ¿De verdad en seis años nadie se ha podido poner en el Consejo General de Economistas a calcular el Impuesto de Sucesiones para una herencia más común?).

Y así, andamos, año tras año, regalando, al Consejo General de Economistas la decisión sobre cuál debe ser el caso del que debemos hablar cuando discutimos sobre el Impuesto de Sucesiones, y su variación entre comunidades autónomas.  Y permitiendo que números irrelevantes, que se aplican a un pequeñísimo porcentaje de la población, constituyan el framing de la discusión sobre el impuesto al que algunos partidos políticos dedican tanto entusiasmo, digno de mejor causa.

Por otra parte, no sé si aprecian ustedes la ironía, pero yo aquí veo que los medios se comportan como esa masa de lectores a los que a veces critican: ¡prefieren la información gratuita y mala a la buena y cara!