19 de septiembre de 2014

Al vuelo sobre Escocia: la voz de la calle y la voz de las urnas

No sé si mi insistencia en este blog en que es buena práctica la de intentar saber realmente cuánta gente hay (aproximadamente) en las manifestaciones he podido dar la impresión contraria, pero esta mañana al ver las informaciones sobre los resultados del referéndum escocés, he vuelto a pensar en lo importante que es no dejarse deslumbrar por "la voz de la calle".  Esta nunca puede ser tomada como un sustituto, ni siquiera aproximado, de la mayoría social, que se expresa a través de las urnas, en la tranquilidad e intimidad del voto libre y secreto, y que puede estar muy lejos de lo que parecería atendiendo a las manifestaciones y a otros indicios públicos de la opinión de la gente (banderas, posters, pintadas...). De eso sabemos muchos en el País Vasco donde durante décadas se ha mantenido una distancia enorme entre la opinión pública "manifiesta" en la calle (de mayoría aplastante del nacionalismo vasco) y la opinión pública expresada en las urnas (más bien de tenue mayoría, y a veces minoría, de ese nacionalismo).

Al parecer en Escocia en los últimos meses la presencia en la calle del sí era abrumadora. Lo recoge así hoy Enric Juliana en La Vanguardia:
El Sí ha ganado en la calle, el Sí ha sido el vector político más dinámico y el que ha propagado mayor entusiasmo. El sí ganaba en ventanas y balcones, pero como recordaba ayer el diario francés 'Le Figaro', "las ventanas no votan".
Así que es cierto, hay que recordarlo, aunque la famosa expresión de la "mayoría silenciosa" puede ser utilizada indebidamente, hay ocasiones en las que es muy descriptiva de realidades donde la voz de la calle parece abrumadora, casi unánime, en algún sentido, y sin embargo, cuando llega el momento de votar, la mayoría es otra.

3 de septiembre de 2014

¿A cuánta población afectaría la mal llamada "elección directa de alcaldes"? (y 3)

En mis entradas anteriores (uno, dos), he mostrado que una reforma de la elección de alcaldes como la que (al parecer) propone el PP, que sea alcalde el cabeza de la lista más votada, siempre que tenga al menos el 40% de los votos y el 5% más que la segunda lista (lo que he llamado la "mayoría Rajoy"), no tendría demasiado efecto si se repitieran en el futuro resultados como los habidos en las elecciones municipales entre 1979 y 2011.

Resumo: en términos de población sólo alrededor del 17% de los españoles ha vivido en municipios en los que se daba esa doble condición (sin que el partido ganador obtuviera por la mecánica normal del sistema la mayoría absoluta de los concejales). Y de hecho, probablemente, en la mayoría de esos lugares, el alcalde habrá sido el cabeza de la lista más votada. En las elecciones de 2011, como mostré en la segunda entrada, fue exactamente así: el 64% de los aproximadamente seis millones de españoles que viven en municipios donde en 2011 se dio la "mayoría Rajoy" tienen un alcalde que pertenece a la lista más votada. Sólo 2,1 millones de personas (el 4,6% del censo de 2011) viven en municipios donde una reforma como la propuesta por el PP habría cambiado la filiación política del alcalde.

Pero como decía en esos dos textos, en realidad, la sospecha generalizada (y razonable) es que al PP le ha entrado ahora la prisa por hacer una reforma de este tipo precisamente porque en vista de las encuestas y de los resultados de las elecciones europeas, sospecha que los resultados de las municipales de 2015 no serán como los de otras convocatorias. Y entonces los datos de elecciones anteriores se convierten en menos relevantes y lo que es de interés es estimar a cuántos municipios, y a cuánta población, podría afectar la reforma Rajoy (en los términos conocidos hasta ahora) en ese escenario de desplome del bipartidismo.

Es lo que voy a intentar hacer en este último texto, pero les anuncio desde ahora que, a pesar de haberle dedicado al asunto unas cuantas horas (más de las que debiera) mi respuesta va a ser necesariamente imprecisa, por varias razones.

  • La primera es la limitación de mis habilidades informáticas, que no me alcanzan para calcular de manera automatizada el reparto de escaños por municipio. 
  • La segunda es que cualquier intento de proyectar a las elecciones municipales una simulación de resultados (atribuyendo a cada partido una subida o bajada de cierto porcentaje) se encuentra con el problema de las listas locales o listas independientes, que en algunos casos tienen un porcentaje de voto significativo, y a los que un modelo "nacional" no sabe cómo tratar. Por simplicidad, en mis simulaciones los dejo con los mismos votos que tuvieron en 2011, pero esto es más una confesión de impotencia que una creencia en que ese es el resultado esperable.
  • La tercera dificultad, en cierto modo opuesta a la anterior, se da en los municipios donde no se presentan más que dos o tres partidos (el 60% de los municipios en 2011), y en los que, por tanto, las subidas y bajadas de la simulación a nivel nacional no se pueden trasladar correctamente. Piensen por ejemplo en los muchos municipios (1.200) donde en 2011 se presentaron solamente PP y PSOE. Si nuestra simulación supone que entre los dos pierden un 32% del voto a nivel nacional ¿a quién adjudicamos esos votos en los municipios sin más candidaturas? 
Todo ello hace imposible el traslado masivo y mecánico de una simulación nacional a unos resultados municipales. Los dos últimos problemas (municipios con listas locales, municipios con 2 o 3 listas) hacen también que sea un ejercicio bastante poco productivo el de simplemente simular que en las elecciones municipales de 2015 se repitieran los resultados de las europeas pasadas. Estaríamos atribuyendo millones de votos a partidos o listas que no van a existir a nivel municipal, y estaríamos olvidando otros cientos de miles de votos de listas independientes o vecinales.

[Actualización (14sep): los dos siguientes párrafos han sido modificados para excluir, en el primero, los municipios con más del 66% del voto del PP y el PSOE, y en el segundo, los municipios con más del 58%. Los cálculos se modifican ligeramente a la baja respecto a la versión anterior.]

Dicho esto, el resultado de las simulaciones que he estado realizando sí que transmite un mensaje claro, que en realidad cualquiera podría imaginar, sin hacer muchos números, pero que quizá no es intuitivo: si en 2015 se reprodujera en las elecciones municipales un "terremoto electoral" similar al de las elecciones europeas, la reforma Rajoy no tendría un efecto demasiado importante, porque los grandes partidos perderían tantos votos que no quedarían muchos municipios con el ganador por encima del 40% de los votos. Recuérdese que el PP y el PSOE perdieron en las europeas 16 puntos cada uno. Si proyectamos ese resultado linealmente a las municipales, sólo mantendrían más del 40%  del voto (y menos del 50%) donde hayan sacado antes entre el 56% y el 66% del voto. En 2011 eso sucedió en unos 960 municipios, donde viven unos 4,1 millones de personas (3,5 en municipios donde ganó el PP y 500.000 donde ganó el PSOE). Sólo catorce de ellos tienen más de 50.000 habitantes (todos ganados por el PP), y solo seis más de 100.000 (Murcia, Cartagena, Almería, Santander, Badajoz, Cádiz). A estos habría que sumar los municipios con otros partidos con "mayoría Rajoy", pero en total, probablemente, teniendo en cuenta las mayorías manufacturadas (mayoría absoluta de concejales aunque no de votos, aplicando las reglas actuales), la población a la que afectaría la reforma seguramente no sería dramáticamente distinta a la que lo habría sido en otras elecciones (de tal vez en el entorno de los cuatro o cinco millones de personas). Relevante, pero no un cambio dramático en el sistema.

En cambio, si los resultados de 2015 son para los grandes partidos malos, pero no tan malos como los de las europeas, sería cuando la reforma Rajoy tendría un impacto mayor.  Si imaginamos que en 2015 no se produce el mismo terremoto que en 2014 sino sólo, digamos "medio terremoto", y los dos grandes partidos pierden el 8% de los votos cada uno, tendríamos que la reforma Rajoy podría tener efecto en municipios donde el PP y el PSOE obtuvieron entre el 48% y el 58% de los votos en 2011 (sin meternos ahora en el detalle de la diferencia del 5% con el segundo partido). Y eso ya sí son palabras mayores: en 2011 el PP obtuvo ese porcentaje de votos en municipios donde vivían 14,2 millones de personas, incluyendo 40 municipios de más de 50.000 habitantes y 21 de más de 100.000 (entre ellos Madrid, Valencia, Sevilla, Málaga, Palma, Alicante, Córdoba, Valladolid..). Otro millón y medio de personas viven en municipios donde ganó el PSOE con un porcentaje entre el 48% y el 58%. Sumando las "mayorías Rajoy" de otros partidos, y descontando que en algunos de ellos se darían mayorías manufacturadas con el sistema actual, podríamos estar hablando de una población afectada muy considerable, del entorno de los trece o catorce millones de personas, o dicho de otra forma, alrededor de un tercio de la población del país.

¿Es más probable el escenario del "medio terremoto" o del "terremoto entero"? Hay argumentos para los dos. En favor del terremoto entero están los resultados de las europeas, las últimas encuestas, y la aparente falta de reacción de los dos grandes partidos ante las demandas de cambio de gran parte de la población. Pero hay también argumentos a favor del medio terremoto: las elecciones europeas son elecciones de bajo nivel donde la gente tiende a explayarse y hacer votos de castigo a los gobernantes que no se repiten en elecciones "de verdad"; la participación es mayor en las elecciones municipales y sabemos que entre los abstencionistas hay mucho más exvotantes de los grandes partidos; en las elecciones municipales, excepto en los municipios más grandes, la gente tiene un conocimiento más directo de los políticos locales, que se verán menos perjudicados por la imagen de una "clase política" lejana y corrupta a la que castigar; finalmente (crucemos los dedos) los pronósticos son que dentro de ocho meses estaremos económicamente algo mejor que ahora.

Si yo tuviera que apostar ahora mismo, me inclinaría más por el medio terremoto que por el terremoto entero. Y no me extrañaría que el PP esté haciendo el mismo cálculo, al menos por lo que respecta a sus votos. Lo que explicaría, claro, la reforma electoral en la que (parece) que están pensando.

1 de septiembre de 2014

Los peligros de los ejes verticales retocados

La encuesta de ayer de El Mundo, con Podemos pisando los talones al PSOE, ha conseguido un gran impacto. Pero un lector persistente (gracias, Alberto) me escribe para llamarme la atención sobre la chapuza de uno de los gráficos que ilustra la noticia.

Es este (click para ampliar):


Si se fijan en el eje vertical, en el lado izquierdo, verán que hay un pequeño signo (lo he marcado con un círculo rojo), que indica que el eje no es continuo, sino que está cortado, interrumpido, en algún punto entre los valores 10 y 25. La escala del eje es distinta en sus dos partes: la diferencia de 0 a 10 en la parte baja ocupa casi lo mismo que la diferencia de 25 a 50 en la parte alta.

Este es un "truco" (discutible, pero comúnmente aceptado) que suele usarse cuando se quieren representar valores que se agrupan en niveles muy diferentes de la escala, como sucedía en España hasta las elecciones generales de 2011, con dos partidos "arriba" entre los 35/45 puntos, y otros dos/tres partidos (o más si se presentan partidos de ámbito autonómico) "abajo", por debajo de los diez puntos, que se verían muy apelotonados si se representara el tramo 0-10 con la misma escala que el tramo 35-50. Lo que se gana en "claridad" se pierde en distorsión de los tamaños relativos de grandes y pequeños, pero dada la distancia entre ellos puede ser una pérdida aceptable.

Ahora bien, desde 2011 para aquí, la caída continua de los grandes y el aumento (en las encuestas, y en las elecciones europeas) de los pequeños, hace que las distancias entre ellos se acorten, y la representación correcta de su tamaño relativo probablemente se vuelva más importante. Y un gráfico como este falla estrepitosamente en estas situaciones. Fíjense en los datos marcados con el círculo rojo de la derecha. Si comparamos dentro de una elección o una encuesta, por ejemplo, en los resultados de las europeas (la banda rosa en la parte derecha), los 23 puntos del PSOE parecen apenas un 25% más que los 9,9 puntos de Izquierda Unida, cuando son más del doble. Sí, es cierto, si el lector mira a su izquierda, verá en el eje vertical la indicación de que esos dos números están en dos tramos del gráfico con diferente escala... Pero parece una pista visual demasiado leve. Tal vez podría paliarse el problema si el signo quebrado que aparece en el eje izquierdo, entre el 10 y el 25, se extendiera en horizontal a lo largo de todo el gráfico. Algo como lo que proponen en este gráfico de barras:



Para el problema es mucho mayor si comparamos entre diferentes encuestas/elecciones: los 14,7 puntos de Izquierda Unida en la encuesta de enero de 2014, están casi exactamente a la misma altura
que los 21,2 puntos de Podemos en la encuesta de agosto. Parece que la línea quebrada imaginaria va justo por medio de estos dos valores pero el resultado es un completo desastre visual. Con datos como los actuales el "truco" del eje vertical quebrado produce resultados muy engañosos, de esos en los que uno, para entender los datos, tiene que olvidar el gráfico y fijarse sólo en los números. Señal de que hay que cambiarlo por otro.

26 de agosto de 2014

¿A cuánta población afectaría la mal llamada "elección directa de alcaldes"? (2)

En el artículo anterior mostré que desde 1979 tres de cada cuatro elecciones municipales celebradas en España (en municipios de más de 250 habitantes) han producido ayuntamientos con mayorías de una sola lista. No obstante, debido a que las mayorías absolutas son mucho más frecuentes en los municipios pequeños, en términos de población, sólo algo más de la mitad de la población ha vivido en municipios con ese tipo de mayoría.

Del resto, es decir, los municipios donde el partido ganador no consiguió la mayoría absoluta, sólo en algunos se dan las condiciones (supuestas) de la reforma electoral propuesta por el PP (que el ganador tenga más del 40% de los votos y una diferencia de más del 5% respecto al segundo partido, lo que llamé en el artículo anterior la "mayoría Rajoy"). Concretamente, según mis cálculos, eso sólo ha sucedido en el 10,5% de las elecciones municipales celebradas hasta ahora, en municipios que corresponderían al 16,8% de la población total.

Ahora bien, como explicaba allí, no en todos esos municipios el partido ganador de las elecciones se queda sin la alcaldía. En muchos casos, bien por pactos, bien porque los demás no se ponen de acuerdo en elegir a otro, es alcalde el cabeza de lista del partido ganador. No hay una buena base de datos para comprobar esos números en todas las elecciones, pero con un poco de trabajo, he conseguido hacerlo para las elecciones de 2011, ya que sí hay disponible online una base de datos actualizada de todos los alcaldes de España, incluyendo el partido o lista por la que se presentaron.

Tabla 1. Municipios con "mayoría Rajoy" por partido ganador
Partido Ganador
Municipios
Población
Alcalde del partido ganadorPorcentaje con alcalde del partido ganador
MunicipiosPoblaciónMunicipiosPoblación
PP2203.448.9821321.724.90960,00%50,00%
PSOE2111.538.5821181.233.84355,90%80,20%
CC.PNC8221.9285210.93562,50%95,00%
IU-ICV28189.20824185.41785,70%98,00%
CiU30179.86620163.09466,70%90,70%
PA777.274560.25571,40%78,00%
PNV1471.8411161.47278,60%85,60%
BILDU958.784851.53288,90%87,70%
ERC931.208520.51755,60%65,70%
BNG131.149131.149100,00%100,00%
UPN625.967417.00266,70%65,50%
Compromís315.710315.710100,00%100,00%
Cand. Local2781.3392174.33777,80%91,40%
Otros2723.84677.09925,90%29,80%
Total6005.995.6843643.857.27160,70%64,30%

Un primer resultado de ese análisis es la Tabla 1, en la que se puede ver que en 364 de los 600 municipios con "mayoría Rajoy" en 2011, el alcalde (actual) es del partido que ganó las elecciones. En términos de población eso quiere decir de que de los seis millones de españoles que viven en municipios con ese tipo de mayoría, 3,9 tienen un alcalde del partido más votado. Dicho de otra forma, en el 61% de los municipios, que afectan al 64% de la población a la que se le podría haber aplicado en 2011 una reforma como la que se propone ahora... la reforma no habría tenido ningún efecto sobre la persona y el partido del alcalde (siempre entendiendo que con otras reglas, los resultados no hubieran sido los mismos, por lo tanto, este tipo de análisis debe entenderse no como "en 2011 con estas reglas habría pasado esto" sino, "con estas reglas, y con resultados como los de 2011, pasaría esto").

La tabla muestra también los resultados agrupados en función de cuál fue el partido ganador de las elecciones. Se ve claramente que, entre los grandes, el Partido Popular tiene una posición peculiar, porque sus alcaldes gobiernan sólo sobre un 50% de la población de los municipios con "mayoría Rajoy" en los que ganó el Partido Popular. Los demás partidos importantes gobiernan sobre el 80% o más de la población de los municipios en los que su lista fue la más votada.

Por exclusión, de repetirse unos resultados como los de 2011, una regla como la propuesta afectaría a sólo 236 municipios (el 4,3%) y a 2,13 millones de habitantes (el 4,6%), como se ve en la Tabla 2. De ellos, 1,7 millones serían personas residentes en municipios donde el PP ganaría pero el alcalde sería de otro partido, 300.000 vivirían en municipios con victoria del PSOE pero alcalde de otro partido, y el resto (unos 100.000) vivirían en municipios donde ganaron otros partidos. Por lo tanto, el 80% de las personas que se verían afectadas por la norma tendrían un alcalde del PP en lugar de un alcalde de otro partido.

Tabla 2. Municipios con "mayoría Rajoy", con alcalde de partido diferente al ganador
Partido Ganador
Municipios
Población
PP881.724.073
PSOE93304.739
PA217.019
CiU1016.772
Otro2016.747
CC.PNC310.993
ERC410.691
PNV310.369
UPN28.965
BILDU17.252
local67.002
IU43.791
Total2362.138.413

De ese 1,7 millones de habitantes que vive en los 88 pueblos y ciudades con "mayoría Rajoy" del PP pero alcalde de otro partido, a su vez, la inmensa mayoría (1,4 millones) tienen alcalde del PSOE, estando más de un millón concentrados en sólo tres municipios (Zaragoza, Vigo y Lugo). En cuanto a los 93 municipios con "mayoría Rajoy" del PSOE y alcalde de otro partido, algo más de la mitad (50, con 161.000 habitantes) tienen alcalde del PP, aunque ninguno de ellos es demasiado grande (el mayor es Loja).

No sabemos si los resultados de 2011 son similares a los de años anteriores en este aspecto, pero este análisis refuerza la idea de que con resultados similares a los del pasado la reforma propuesta por el PP tendría unos efectos muy limitados, cambiando el alcalde de un número pequeño de municipios, y afectando también a una población pequeña. Eso sí, la mayoría de los cambios serían en beneficio del PP.

Pero aún nos queda por explorar la gran pregunta: ¿y si los resultados de las municipales no se pareciesen a los de 2011 sino más bien a los de las recientes elecciones europeas? Trataré de responder en una próxima entrega.

22 de agosto de 2014

¿A cuánta población afectaría la mal llamada "elección directa" de alcaldes? (1)

Llevamos ya casi dos meses debatiendo sobre una propuesta de reforma de la elección de los alcaldes formulada por el presidente Rajoy en términos muy imprecisos, pero que según las noticias/rumores que circulan iría en la dirección de garantizar que la alcaldía fuera para el partido más votado, siempre y cuando se diera la doble condición de que el partido ganador tuviera al menos un 40% de los votos y una diferencia del 5% respecto al segundo partido. Se recupera así la vieja idea del PP, reivindicada no sólo para los ayuntamientos, sino también para las comunidades autónomas, de que es más deseable que gobierne un solo partido, si ha ganado claramente respecto a los otros, aunque no haya obtenido la mayoría absoluta de los votos, que una "coalición de perdedores".

Como da la casualidad de que en los últimos años ha sido precisamente el PP quien más frecuentemente se ha encontrado en esa posición de ganador sin mayoría absoluta que pierde la alcaldía (o la presidencia autonómica) por una coalición de segundos y terceros partidos (y hasta quintos y sextos), y como los resultados de las últimas elecciones europeas, y las encuestas, apuntan a un gran descenso del voto de los dos principales partidos, acompañado de un aumento del voto para los terceros, cuartos o quintos, que podría hacer aún más frecuente esa situación, ha habido una crítica generalizada a esta propuesta por su descarado interés partidista, que no tiene nada que ver con la regeneración democrática, sino más bien con garantizar pura y llanamente las máximas cuotas de poder para el Partido Popular, limitando los efectos prácticos de su esperada pérdida de votos. Realmente feo.

Para ayudar un poco a la discusión, he pensado que podía aportar algunos números, aprovechando que tengo en mis manos una buena base de datos de resultados electorales en las elecciones municipales, que he ido construyendo en el último año a partir de los datos del Ministerio del Interior. El objetivo es entender un poco mejor cómo funciona nuestro sistema electoral a nivel municipal y en cuantos municipios, y a cuánta población podría afectar una reforma como la propuesta.

En este primer texto voy a ver los resultados históricos de nuestro sistema electoral municipal, para ver con qué frecuencia y en qué tipo de municipios se han dado situaciones como las que pretende "remediar" la reforma de Rajoy.

Unas notas previas: en los municipios de menos de 250 habitantes los concejales, aunque se presentan por partidos, se eligen nominalmente (de manera similar a las elecciones al Senado), con un resultado mayoritario (salvo que haya grandes diferencias de voto entre distintas personas, el partido con más votos consigue la mayoría absoluta de los concejales). Estos municipios no se verían afectados por la reforma propuesta, y tienen una población muy pequeña (unos cientos de miles), por lo que no hablaremos de ellos en lo sucesivo.

Los demás municipios (con más de 250 habitantes) han venido siendo entre 5.500 y 6.000 desde las primeras elecciones municipales. En ellos se vota, como al Congreso, en listas cerradas y bloqueadas, y los concejales se reparten entre los partidos que tienen más de un 5% del voto válido, siguiendo el sistema D'Hondt. El número de concejales en cada municipio depende de la población, según esta tabla:

De 251 a 1.000: 7
De 1.001 a 2.000: 9
De 2.001 a 5.000: 11
De 5.001 a 10.000: 13
De 10.001 a 20.000: 17
De 20.001 a 50.000: 21
De 50.001 a 100.000: 25
De 100.001 en adelante, un Concejal más por cada 100.000 residentes o fracción, añadiéndose uno más cuando el resultado sea un número par.

Los resultados electorales de estos municipios se pueden descargar de la página web del Ministerio del Interior. Todas las tablas que presento a continuación son de elaboración propia a partir de ellos, después de excluir los que contenían errores (datos incompatibles o carencia de algún dato esencial).

En primer lugar, he clasificado los municipios en tres grupos, según haya sido el resultado electoral:
- Mayoría absoluta: aquellos municipios donde un partido ha obtenido la mayoría absoluta (más de la mitad) de los votos a candidaturas (los votos a listas, que excluyen los votos blancos, que sí se incluyen entre los votos válidos). En todos ellos el partido ganador obtiene también la mayoría absoluta de los concejales.
- Mayoría manufacturada: municipios donde el partido ganador, aunque no ha obtenido la mayoría absoluta de los votos a candidaturas, sí ha conseguido la mayoría absoluta de los concejales. Esto puede suceder por varias razones que tienen que ver con la exclusión de partidos pequeños, bien por el umbral legal del 5% o bien simplemente por el pequeño número de escaños a repartir (si hay siete concejales, por ejemplo, un partido con un 8% del voto puede quedarse fuera del reparto), o por la mecánica general del sistema D'Hondt, que tiende a favorecer a los grandes partidos.
- Mayoría relativa: municipios donde el primer partido no ha tenido la mayoría absoluta de votos ni de concejales.
- Mayoría Rajoy: municipios (de entre los anteriores) donde se dan las dos condiciones que al parecer maneja el Partido Popular para favorecer la "elección directa" de alcalde, es decir, que el partido ganador tenga al menos el 40% de los votos, y una diferencia sobre el segundo de más del 5%. La propuesta habla de votos válidos, y mis datos están elaborados con porcentajes de votos a candidaturas, por lo que mi clasificación tiende a exagerar ligeramente los municipios incluidos (un 40% del voto a candidaturas es menos del 40% del voto válido, e igualmente un 5% del voto a candidaturas es menos del 5% del voto válido). Pero la diferencia en todo caso será pequeña, así que como una primera aproximación (que me ahorra algunas horas de trabajo) creo que nos vale.

Esta sería la distribución de los municipios entre los cuatro grupos en las elecciones celebradas hasta ahora (recuérdese que el cuarto es un subgrupo del primero):

Tabla 1. Distribución de los municipios mayores de 250 habitantes según el tipo de mayoría en el ayuntamiento (porcentajes horizontales).
   Total Absoluta Manufacturada Relativa Rajoy
1979 5.815 69,9% 5,3% 24,8% 10,3%
1983 5.689 73,5% 6,8% 19,7% 9,1%
1987 5.820 64,0% 9,0% 27,0% 11,1%
1991 5.834 66,5% 9,9% 23,6% 9,8%
1995 5.735 63,5% 9,5% 27,0% 11,7%
1999 5.592 66,9% 9,4% 23,7% 9,9%
2003 5.534 65,5% 10,4% 24,1% 10,0%
2007 5.496 61,7% 10,7% 27,6% 11,7%
2011 5.464 61,5% 11,3% 27,2% 11,0%
Total 50.979 65,9% 9,1% 25,0% 10,5%

Como puede verse, en dos tercios de las elecciones municipales celebradas el partido ganador obtuvo la mayoría absoluta de los votos (y de los concejales). En casi una de cada 10 el partido ganador tuvo la mayoría absoluta de concejales, aunque no de votos, y sólo en una cuarta parte de los ayuntamientos no ha habido ningún partido con mayoría absoluta de concejales. En menos de la mitad de ellos (10,5%) se dan las condiciones de la reforma propuesta.

Pero esas situaciones no se dan por igual en municipios grandes y pequeños. Lo vemos en la siguiente tabla.

Tabla 2. Distribución de los resultados electorales en municipios mayores de 250 habitantes según el tipo de mayoría en el ayuntamiento, por tamaño de municipio (porcentajes horizontales)
Concejales Total Absoluta Manufacturada Relativa Rajoy
7 22.271 83,2% 5,6% 11,3% 5,6%
9 9.020 65,2% 9,9% 24,9% 11,1%
11 9.376 56,2% 11,0% 32,8% 14,2%
13 4.753 44,8% 13,1% 42,1% 16,4%
17 2.855 35,1% 13,9% 51,0% 18,2%
21 1.671 31,1% 15,9% 53,0% 18,6%
25 545 29,4% 15,2% 55,4% 14,9%
27+ 488 27,5% 20,7% 51,8% 17,8%
En los municipios pequeños, con menos de 1.000 habitantes, y 7 concejales (que son casi la mitad) las mayorías absolutas son absolutamente predominantes (más del 80% de los casos), y las manufacturadas y relativas son muy infrecuentes. A medida que aumenta la población (y el número de concejales) el porcentaje de mayorías absolutas va bajando, y el de manufacturadas, y sobre todo relativas, va subiendo, siendo estas últimas más de la mitad en los municipios de 17 concejales o más (es decir, de 10.000 habitantes o más). Las "mayorías Rajoy" también aumentan, en líneas generales, con el tamaño del municipio, y se han dado en más del 15% de los municipios de 13 o más concejales (más de 5.000 habitantes), frente a solo un 5,6% de los municipios de 7 concejales. 

¿Y en términos de población? Lo vemos en la tabla 3. 

Tabla 3. Distribución de la población de los municipios mayores de 250 habitantes según el tipo de mayoría en el ayuntamiento (porcentajes horizontales)
  Absoluta Manufacturada Relativa Rajoy
1979 20,5% 5,8% 73,7% 16,3%
1983 50,2% 21,9% 28,0% 13,0%
1987 27,3% 12,5% 60,3% 26,1%
1991 30,7% 22,3% 47,0% 18,2%
1995 34,5% 15,6% 49,9% 16,8%
1999 45,6% 13,3% 41,1% 19,6%
2003 39,2% 18,6% 42,2% 12,6%
2007 40,6% 13,9% 45,4% 16,4%
2011 40,4% 17,6% 42,0% 12,9%
Total 36,7% 15,8% 47,6% 16,8%
En conjunto, aunque con oscilaciones importantes, solo en torno a un tercio de la población ha vivido en municipios donde un partido ha obtenido la mayoría absoluta de los votos. Otro 15,8% (en conjunto) ha vivido en municipios con una mayoría absoluta manufacturada, y casi la mitad (47,6%) ha vivido en municipios con mayorías relativas. Pero lo que es interesante es que la población de los municipios con "mayoría Rajoy" es pequeña, con un máximo del 26,1% (en 1987) y unos mínimos del 12,6% (2003) y 12,9% (2011). 

En definitiva, y por resumir, desde 1979 hasta hoy, los municipios en los que se han dado las condiciones de la propuesta de Rajoy han sido pocos (un 10,5%), y habitados también por una minoría de la población (16,8%). Además, no en todos ellos el candidato del partido ganador habrá sido desplazado por una "coalición de perdedores" (de hecho, si nadie obtiene la mayoría absoluta es designado alcalde directamente el cabeza de la lista más votada), pero eso no lo podemos ver con los datos electorales del ministerio del Interior. Por lo tanto, históricamente, el "problema" que la reforma estaría tratando de resolver es más bien pequeño. Tal vez no haya afectado ni a un 10% de la población. Y si los resultados futuros fueran similares a los pasados, el impacto de la reforma sería igualmente poco importante, con lo que estarían de más los rasgados de vestiduras estrepitosos.

Pero precisamente, tras el terremoto electoral de las elecciones europeas, lo que todos sospechamos es que, como dicen los fondos de inversión, "resultados pasados no garantizan resultados futuros", y se da por hecho que en las próximas elecciones municipales habrá un derrumbe de los partidos grandes y un aumento de los pequeños. Eso anunciaría la reducción drástica de las mayorías absolutas y manufacturadas, y el aumento de las mayorías relativas y tal vez, de las "mayorías Rajoy". En una entrada posterior intentaré hacer unas cábalas sobre hasta qué punto eso podría suceder.

23 de julio de 2014

La reforma electoral de Castilla-La Mancha: ¿pucherazo o regeneración democrática?

La reforma aprobada el lunes por las Cortes de Castilla-La Mancha es, según Ignacio Escolar, director de Eldiario.es, un "pucherazo", "brutal", "un escándalo que tendría que indignar a cualquier ciudadano con el más mínimo respeto por la democracia". Sin embargo, para quien sea que escribe los editoriales de El Mundo, "es un camino que debería marcar la dirección a otras comunidades autónomas", aunque, dice, "debería ir acompañado de otras medidas de regeneración".

¿Cómo es posible tal discrepancia? ¿Realmente se pueden defender ambas posiciones? Yo lo veo difícil, la verdad, y estoy más cerca de Escolar que del editorialista de El Mundo, como explicaré a continuación, aunque aquél también se equivoca en varias de sus apreciaciones.

En realidad la ley aprobada ahora sólo detalla cómo se van a distribuir los diputados por provincias. La reforma importante se dio ya cuando se cambió el Estatuto de Autonomía (sólo con los votos del PP, tanto en Toledo, como en Madrid, cosa creo que insólita en la democracia actual) y se redujeron los diputados, que según la redacción anterior del Estatuto debían ser entre 47 y 59, a un mínimo de 25 y un máximo de 35.

Esto al editorialista de El Mundo le parece completamente inocente e inocuo: "Ni los intereses de los ciudadanos están mejor representados con más diputados ni por su reducción se resiente la democracia." Pero lo cierto es que la reducción del número de diputados sí afecta, mucho, a la representación de los intereses de los ciudadanos, especialmente si estos se expresan a través de la votación a partidos "pequeños". En el contexto actual, en el que las encuestas, y las elecciones europeas anuncian una creciente fragmentación del sistema de partidos, con menos gente votando a los dos grandes, y más personas votando a los pequeños partidos, la reforma iniciada en el Estatuto y culminada ahora implica que los partidos pequeños tendrán muchas más dificultades para entrar en las Cortes de Castilla-La Mancha. Es una reforma para proteger el bipartidismo, y al menos en el corto plazo, para favorecer al PP.

Como prueba de ello se puede hacer una simple simulación: ¿qué pasaría si en unas elecciones autonómicas se dieran resultados como las de las europeas pasadas en las cinco provincias de Castilla-La Mancha? Con la ley vigente hasta ahora (aprobada en 2012, también por el PP, y nunca aplicada, otro fenómeno peculiar), y si mis cuentas no fallan (simplemente aplico el sistema d'Hondt a los resultados, provincia por provincia, con el número de diputados de la ley de 2012), el resultado sería el siguiente (distinto al de Eldiario.es, que no sé por qué excluye a Podemos):

  Porcentaje votos a candidaturas Escaños % Difer. %
    escaños esc-votos
PP 38,6% 24 45,3% 6,7%
PSOE 29,4% 18 34,0% 4,5%
IU 8,9% 4 7,5% -1,3%
UPyD 7,4% 4 7,5% 0,2%
Podemos 6,5% 3 5,7% -0,8%
Otros 9,2%     -9,2%
Total 100,0% 53 100,0% 0,0%

Tanto el PSOE como el PP obtienen más escaños que los que les corresponderían en plena proporcionalidad (entre los dos,  un 11% más). Pero los tres partidos "pequeños" tienen un resultado bastante cercano al proporcional (la explicación a la paradoja es que hay un 9% del voto repartido entre partidos aún más pequeños, que no obtienen ningún diputado). A pesar de ese premium de representación, de casi el 7% del voto, el PP no llegaría a la mayoría absoluta de los diputados. En las Cortes de Castilla-La Mancha habría cinco partidos representados, y los votos sin representación serían el 9,2% del total.

¿Y si aplicamos a esos resultados de las europeas la ley recién aprobada? Sucedería lo siguiente (de nuevo, simplemente, aplico el sistema D'Hondt a los resultados con los diputados por provincia de la nueva ley):

  Porcentaje votos a candidaturas Escaños % Difer. %
    escaños esc-votos
PP 38,6% 18 54,5% 15,9%
PSOE 29,4% 13 39,4% 10,0%
IU 8,9% 2 6,1% -2,8%
UPyD 7,4% 0 0,0% -7,4%
Podemos 6,5% 0 0,0% -6,5%
Otros 9,2%   0,0% -9,2%
Total 100,0% 33 100,0%  

De nuevo el PP y el PSOE se llevarían una "sobrerrepresentación", pero esta sería ahora de más del 26% del total de escaños. IU conseguiría dos escaños, quedando algo infrarrepresentada, y tanto UPyD como Podemos, a pesar de rondar el 7% del voto cada una, quedarían fuera de la cámara. El total de votos sin representación sería del entorno del 23% de los emitidos. El PP se llevaría un 15,9% de sobrerrepresentación, pudiendo gobernar, con cómoda mayoría absoluta, a pesar de tener un 38,6% del voto.

Naturalmente, esto es solo un juego de política-ficción. Lo más seguro es que en unas elecciones "de verdad" el voto de los grandes partidos se recupere (algo) y la dispersión sea menor. Con todo, es una prueba clarísima de que una reforma así no es neutral: favorece a los grandes y perjudica a los pequeños de manera muy rotunda.

¿Es esto un "pucherazo", como dice Escolar? No. Pucherazo es meter la mano en la urna para cambiar los votos, o falsificar los resultados. Esto es hacer una reforma favorable a los grandes partidos, pero que sigue permitiendo unas elecciones democráticas, como lo son también las de los países con sistemas mayoritarios, como Reino Unido, Estados Unidos, Canadá, o Australia, donde un partido puede obtener la mayoría absoluta con menos del 35% del voto (en España en 1989, por cierto, el PSOE obtuvo la mitad de los escaños con el 39,6% del voto válido). No es tampoco, como he leído por ahí, "cambiar las reglas a mitad del partido", ya que falta casi un año para las elecciones en las que se aplicará, y por tanto los partidos tienen tiempo de sobra para preparar sus estrategias conociendo la legislación (por ejemplo, imaginemos, formando una coalición o alianza entre IU y Podemos).

Pero desde luego, tampoco es una reforma ejemplar, como asegura El Mundo, un modelo a seguir, ni una medida de regeneración. Es todo lo contrario. Es un intento de dificultar extraordinariamente que el pluralismo político se refleje en las Cortes de Castilla-La Mancha y de facilitar la perpetuación en el poder de los dos grandes partidos, y en particular, en las circunstancias actuales, del Partido Popular, a pesar de la pérdida de apoyo electoral.

Siendo la señora Cospedal secretaria general del Partido Popular, miedo me da que esta sea una muestra de las ideas que el partido anda cavilando para presentar en septiembre como medidas de regeneración democrática, según anunció su jefe. 

22 de julio de 2014

Cómo calcular bien la pérdida salarial de los funcionarios

No sé si se acordarán de mis entradas, hace meses, en el blog (1,2, 3) y mis programas en La Brújula, sobre la pérdida salarial de los funcionarios (1,2)

Básicamente yo discutía las cifras "oficiales" de los sindicatos sobre pérdida de poder adquisitivo de los empleados públicos (decían que era un 30% desde el comienzo de los recortes).

La razón fundamental por la que la pérdida es menor de la que le sale a los sindicatos es que ellos solo cuentan la subida anual de los salarios aprobada cada año en los presupuestos, sin tener en cuenta otras muchas circunstancias por las que los sueldos de la mayoría de las categorías profesionales han subido más (cambios en composición de pagas extras, nuevos complementos, subidas en complementos distintas de la subida marcada para el sueldo base, entre otras cosas).

También decía, en un comentario a una de las entradas, que hacer una media de todos los funcionarios es casi imposible, pero
 hay mucho campo en el que podríamos avanzar. "Cada caso es distinto", sí, pero hay grandes categorías que cubren a muchas personas con las que podríamos hacernos ideas aproximadas mejor que lo que tenemos ahora.
Como decía yo en el programa: podría saber la trayectoria de "empleados tipo", nada más empezar, y tal vez con, pongamos, 20 años de experiencia, en diferentes categorías profesionales. Y con eso ya sabríamos mucho más que ahora.
También escribí entonces que
son precisamente los sindicatos los que si quisieran podrían contarnos esto mejor, porque ellos se saben todas esas ganancias que se han ido obteniendo, porque muchas veces las han ido negociando ellos con los gobiernos respectivos. Pero incluso ellos no podrían dar una respuesta global, sino una por grandes grupos: policías nacionales, maestros de la comunidad autónoma de Aragón, enfermeras del Galicia, y cosas así.
Pues bien, en el blog Vamos a contar verdades han hecho justamente un cálculo de ese tipo, con los sueldos de maestros y profesores de secundaria de la Comunidad Valenciana, teniendo en cuenta los sueldos y los complementos efectivamente pagados entre 2003 y 2014, que incluyen cambios basados en acuerdos entre la Generalitat y sindicatos en diferentes momentos (también enlazados en el texto).

El resultado se resume en esta tabla (en el blog hay enlaces a los datos primarios):



PRIMARIA
Mínimo
Máximo
MEDIA
2014-2003
-1,27
-5,87
-3,16
2014-2009
-13,06
-15,32
-13,81
2014-2013
-0,20
4,41
2,08




SECUNDARIA
Mínimo
Máximo
MEDIA
2014-2003
-6,40
-10,43
-8,07
2014-2009
-14,79
-16,79
-15,46
2014-2013
-0,20
3,91
1,83



Se trata de pérdidas porcentuales de poder adquisitivo, combinando la subida salarial nominal con el IPC, y comparando situaciones iguales dentro de cada categoría respecto a los complementos (0,1,2... trienios, combinados con 0,1,2 sexenios). Es decir se comparan sueldos con el mismo número de trienios y sexenios en cada fecha. La media es simplemente una media aritmética de todas las situaciones, sin ponderar por el número de personas en cada situación (dato variable y que imagino difícil de encontrar).

La pérdida salarial media entre 2009 y 2014 sería para los maestros del 13,8% y para los profesores de secundaria del 15,5%. La máxima pérdida la tendrían algunos profesores de Secundaria (profesores con 10 trienios y 5 sexenios).

Es interesante que si se ve la pérdida desde 2003, es mucho menor (porque entre 2003 y 2009 habían ganado poder adquisitivo, como se ve en algún gráfico enlazado en la entrada), y es como media del 3,2% en primaria y del 8,1% en secundaria. Siempre comparando personas con la misma situación de antigüedad al principio y al final.

[Actualización: no me había dado cuenta de que las tablas enlazadas en el texto llegan hasta 2000. Comparando las subidas de sueldos con la inflación (junio a junio) me sale que desde 2000 a 2014 la pérdida media para un maestro de primaria es del 1,1% y para un profesor de secundaria del 4,9%].

Casualmente, estos datos coinciden con mis cálculos, aproximados, de que la pérdida desde 2009 está más cerca del 15% que del 30% que decía el CSIF. Pero, claro, sólo se aplican a los docentes de la Comunidad Valenciana (no estoy seguro si sólo para funcionarios o también para interinos u otros). Sería excelente que más personas con acceso a datos similares hicieran y publicaran las correspondientes tablas, para otras CCAA o en otras grandes categorías profesionales (en sanidad, policías, guardias civiles). Así sí podríamos discutir en serio sobre los sueldos de los empleados públicos.