31 de octubre de 2018

¡Qué difícil es cambiar la Constitución de los Estados Unidos!

Al hilo de la última ocurrencia de Trump, que ahora propone regular por una orden ejecutiva (algo parecido a un decreto, en España) que no todos los nacidos en Estados Unidos sean automáticamente estadounidenses, cuenta hoy Abc (gracias a Javier por la pista) que la mayoría de los juristas del país piensa que el Presidente no tiene autoridad para hacer ese cambio, porque la Constitución, en su 14ª enmienda, establece claramente que la nacionalidad se adquiere por nacimiento en el país.

Por lo tanto, para eliminar ese derecho, habría que reformar la Constitución. Lo que es extremadamente difícil. Bueno, en realidad, tal y como lo cuenta Abc sería imposible:
Para modificar la Constitución, Trump necesita dos tercios del Senado y la Cámara de Representantes y el voto favorable de al menos cuatro tercios de los 50 Estados. [negrita en el original]
¿Cómo se consigue el voto de cuatro tercios de los estados? ¿Votando algunos de ellos dos veces?

No, claro. Se trata, como se imaginarán, de un error de Abc, inocente y divertido. Lo que hace falta es la ratificación por tres cuartos (38) de los 50 estados, según el artículo V de la propia Constitución. Una barrera considerable, pero no imposible de superar, como ha sucedido en las 27 ocasiones en las que se han aprobado enmiendas (la última, por cierto, tardó 202 años en conseguir la ratificación de los 3/4 de los estados requeridos).

2 de octubre de 2018

Una caída del 500% no es cualquier cosa, oiga

Haciendo limpieza de correos atrasados de este verano me encuentro esta joya de El Mundo, edición Baleares, del 23 de julio pasado (gracias, Alejandro):


Titular: La recuperación reduce un 500% las quiebras empresariales en Baleares
Que parecería innecesario explicar, especialmente a los lectores habituales, pero en fin, por si acaso: nada que se pueda contar sólo en números positivos puede caer, o reducirse, más de un 100%. En este caso el número de concursos empresariales ha pasado de 525 en 2015 a 95 en 2017. La reducción es de (525-95)=430, que respecto a los 525 iniciales representan una caída del 82%. Si en 2017 no hubiera habido ningún concurso, la reducción habría sido del 100% (525/525*100).

El número de concursos no puede ser negativo, y por tanto, no se puede reducir más de un 100% (en realidad, tampoco es claro que sea una buena práctica hablar de reducciones de más del 100% cuando un número pasa de valor positivo a negativo, pero al menos en ese caso hay margen para la discusión).

¿Cómo ha llegado el periodista a su número del 500%? Pues inicialmente, sin hacer el cálculo, pensé que había caído en el error típico de hacer esta división:

(Valor final- Valor inicial)/Valor final*100

en lugar de la cuenta correcta, que sería

(Valor final-Valor inicial)/Valor inicial*100

Pero resulta que no, porque ese error clásico daría una caída del 453%

(525-95)/95*100= 452,63

Lo que ha hecho es algo aún más raro: parece que ha tomado el total de concursos empresariales de 2013, los ha dividido por los de 2017, y luego ha redondeado. Y ha decidido que dividir por cinco algo es lo mismo que reducirlo un 500%. Algo así sugiere su texto:
La recuperación es un hecho en las Islas: es la comunidad española donde más han subido los salarios y ha logrado que se reduzcan en un 500% las quiebras empresariales. O lo que es lo mismo, en los últimos años las compañías que se han visto obligadas a echar la persiana se han dividido por cinco. [Énfasis añadido]
No, amigo, dividir algo por cinco no es lo mismo que reducirlo un 500%. Es reducirlo un 80% (lo que queda es una quinta parte de lo que había originalmente, es decir, un 20%).

Para rematar la jugada, 525/95 no da 5, sino 5,53, que habría que redondear, en todo caso, a seis. Por fortuna, el periodista no lo vió así, y nos ahorramos el titular con una caída del 600%.

En fin, un pequeño bochorno. Que es verdad que no es noticia fresca, ni sobre un tema de gran importancia, y por eso lo podría dejar pasar. Pero por otro lado, precisamente, llama la atención que nadie en el periódico se haya dado cuenta de la metedura de pata y haya pensado que un titular así debería rectificarse. Es sabido que en España los medios digitales no tienen mayores problemas en corregir una noticia ya publicada, muchas veces sin dejar rastro del texto original, ni mencionar que ha habido una rectificación. Pero en este caso nadie lo ha considerado oportuno. ¡Caída del 80%, caída del 500%, qué más dará!

31 de agosto de 2018

Ni el 93% de los españoles ni el 84% de los europeos quieren abolir el cambio de hora

Una nota breve para señalar que, a pesar de lo que lean u oigan ustedes estos días, por ejemplo en 20 Minutos, o en Deia, o en Efe, o en RTVE, o en Expansión... no sabemos cuántos españoles ni cuántos europeos quieren abolir el cambio de hora que hacemos cada año en primavera y otoño.

Todos esos medios informan de que la Unión Europea, a través de su página web, hizo una consulta a la población sobre el tema, que ha tenido una participación enorme en comparación con cualquier otra realizada previamente: han participado nada menos que 4,6 millones de personas.Y el 84% de ellas han votado a favor de dejar de cambiar la hora dos veces al año. En España el porcentaje ha sido del 93%.

En vista de estos resultados apabullantes, la Comisión parece que va a decidir hoy, según ha anunciado su presidente, proponer a los gobiernos dejar de hacer el cambio de hora anual (a partir de 2020). Vox populi, vox dei.

El pequeño problema es que esa consulta no nos informa realmente de la Vox populi. ¿Cómo es esto posible? ¿No solemos dar por buenas encuestas con 1.000 o 2.000 entrevistas y sacamos de ellas la opinión "de los españoles" o "de los europeos"? ¿Entonces, cómo no vamos a creer que representa a la opinión pública europea una consulta en la que han participado 4,6 millones de personas?

Pues por una razón muy simple: esas personas (menos del 1% de la población total), se autoseleccionaron para participar. Es decir, tuvieron noticias de la consulta en algún sitio y decidieron participar, tomándose la molestia de buscar la web, entrar y dedicar unos minutos de su vida a ello. Por lo tanto, por definición, eran personas que tenían de antemano una opinión fuerte sobre el tema, al menos lo suficiente para hacer ese esfuerzo. No hay absolutamente ninguna razón para creer que las personas que hacen eso representan al total de la población europea. Por el contrario, es casi seguro que esas personas no son realmente representativas de la población en su conjunto.

Lo único que podríamos decir, tal vez, con cierta confianza, es que entre los europeos bien informados, con uso cómodo de Internet, y con una opinión fuerte sobre el tema, la inmensa mayoría apoya eliminar el cambio horario. Eso, claro, siempre que el proceso de consulta haya tomado medidas para garantizar que nadie vota dos veces, por ejemplo, o que todos los votantes están conectados a un ordenador en la UE. Porque este tipo de "votaciones" voluntarias online corren el peligro de que haya gente muy movilizada en favor de una opinión que organice campañas para simular votos fantasma.

En definitiva, no, aunque voten 4,6 millones de personas, una consulta online voluntaria no nos da información sobre lo que piensan los europeos en su conjunto. Sabríamos mucho mejor lo que piensan "los europeos" con una encuesta tradicional, con una muestra aleatoria de 1.000 o 2.000 personas, en la que los que responden no se autoseleccionan para hablar del tema sabiendo de antemano cuál es. Esto es básico, y tanto la Comisión Europea como los periodistas deberían saberlo. Es lamentable que ni la primera ni los segundos lo dejen claro al hablar de esta consulta y de sus posibles consecuencias.

17 de julio de 2018

Cuidado con los estudios científicos que dicen cosas raras, raras

Ayer vi en Twitter que alguien difundía un enlace a un estudio publicado en el American Journal of Public Health, según el cual había quedado demostrado que las políticas de austeridad habían causado un aumento de muertes en España, entre 2010 y 2015, de 500.000 personas (¡una tragedia, según destacan los propios autores, mayor que la de la guerra civil!). La mortalidad ajustada por edad (es decir, calculada para una población con una estructura de edades estable), que había venido cayendo continuadamente entre 2000 y 2010, cambió bruscamente su tendencia en 2011, y llegó a ser en 2015 un 40% más de la mortalidad esperada (esta última, por lo que parece, calculada simplemente con una tendencia lineal de lo que había pasado entre 2000 y 2010).

A mí se me encendieron todas las alarmas, porque me parecía imposible que un cambio así hubiera pasado desapercibido. Busqué el texto completo (no es de acceso libre), y encontré no solo cifras que me seguían pareciendo muy raras, sino también afirmaciones causales categóricas: que el cambio de tendencia se podía atribuir a la austeridad, y no a ninguna otra cosa. Como si, por decir algo, el aumento del paro, previo en gran parte a las políticas de austeridad, no pudiera tener nada que ver.

La curiosidad me ha llevado esta mañana a hacer cuatro comprobaciones, en un ratito, que muestran que entre 2000 y 2015 (periodo analizado en el artículo) la mortalidad ha seguido cayendo de manera continuada en España. Usando la estructura de edad de 2010, esta es la evolución de la mortalidad ajustada por la edad que obtengo:



 La mortalidad cayó aproximadamente un 22% entre 2000 y 2010 y volvió a caer un 9% entre 2010 y 2016. En tasa anual, en el primer periodo bajó un 2,2% anual, aproximadamente, y en el segundo, un 1,5% anual. Ligera reducción del ritmo de caída. No, de ninguna manera, aumento espectacular de la mortalidad, como dice el artículo publicado.

No podía comprender de dónde salía semejante discordancia, hasta que he visto una referencia a una nota de prensa de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS), que remite a otro artículo publicado en la propia revista, contestando al anterior, y explicando que el INE hasta 2010 usaba, para estandarizar las tasas a una estructura de edad dada, la de España en 1999, pero desde 2011 usa, por recomendación de Eurostat, la estructura de edad de Europa facilitada por Eurostat. Y eso explica el "salto" de los datos, de 2010 a 2011, de 700 a 893 fallecidos por 100.000 habitantes (los datos son distintos a los míos, puesto que yo he usado otra estructura de población, la de julio de 2010).

Los autores del segundo artículo dicen, con educada diplomacia, que los resultados del primero deberían ser tomados "with great caution" (con gran cautela). Si fueran menos educados dirían que el artículo es un disparate y que debería ser retirado. La verdad, a mí me extraña que no lo haya hecho la propia revista, viendo la magnitud de los errores que contiene.

Pero en fin, más allá del caso concreto, la moraleja es clara: las revistas científicas también pueden publicar trolas. Los filtros de las revistas intentan evitar que esto pase, pero no hay sistema humano perfecto, y por eso a veces seguirá sucediendo. Y por ello hay que tener máxima cautela cuando un solo artículo dice algo que contradice completamente lo que sabemos previamente, por cultura general, o por cultura científica sobre el área concreta. Muchas veces, la gran revelación será falsa o errónea. Y antes de publicitar a los cuatro vientos un hallazgo asombroso, mejor preguntar un poco por ahí. Tal vez hablando con expertos, o tal vez, como en este caso, simplemente consultando las bases de datos públicas del INE. Posiblemente en este caso la nota de SESPAS ha cumplido esa función, lo que explicaría que ningún medio importante, por lo que he visto, haya divulgado los resultados del primer artículo. Lo que no impide, claro, que alguna gente lo esté difundiendo por las redes sociales. Pero esa es otra batalla.

5 de julio de 2018

¿Están los médicos españoles mal distribuidos geográficamente?

Eso dicen, al parecer, según El País, los colegios de médicos (gracias, Rosa, por la pista):
“No faltan médicos, pero están mal distribuidos”, resume el presidente del Consejo General de los Colegios Oficiales de Médicos, Serafín Romero. El 58% de los doctores están en cuatro comunidades: Cataluña es la que más concentra (el 16,4% del total), seguida de Madrid (el 15,9%), Andalucía (15,2%) y la Comunidad Valenciana (10,5%). Las ciudades autónomas de Ceuta (0,1%) y Melilla (mismo porcentaje) son las que menos médicos activos tienen, seguidas de La Rioja (0,7%) y Cantabria (1,6%).
Hombre, con esos datos no podemos saber si los médicos están "mal distribuidos". Porque imagino que nadie pensará que debería haber los mismos médicos en La Rioja, con algo más de 300.000 habitantes, que en Andalucía, con sus 8,4 millones. Para saber si están "mal distribuidos" habrá que comparar la distribución de los médicos con la de la población (siendo más finos habría tal vez que mirar estructuras por edades, pero esa es una filigrana propia de expertos, innecesaria para una aproximación básica como la de una noticia de periódico).


Y al hacerlo resulta que según el INE, a 1 de enero de 2017, Cataluña tenía el 16,2% de la población, Madrid el 14,0%, Andalucía el 18% y la Comunidad Valenciana el 10,6%. Ceuta y Melilla tenían el 0,2% (cada una), La Rioja el 0,7% y Cantabria el 1,2%. Porcentajes muy parecidos a los de médicos. De hecho, las cuatro comunidades que concentran el 58% de los médicos suman el 58,8% de la población. Clavadito.

Así que el argumento general de "están mal distribuidos" parece básicamente falso, aunque haya algunos desequilibrios concretos (en Andalucía "faltan", en Madrid "sobran") que podrían tener su interés, pero de los cuales, claro, el lector de El País no puede enterarse leyendo esta noticia.

25 de junio de 2018

Negar el permiso express no es negar la entrada

Que dicen los medios que Estados Unidos ha "negado la entrada" o ha "negado el permiso de entrada" a Javier Solana.
Pero luego los propios medios explican que lo que le ha negado es una especie de permiso express (el ESTA) que se obtiene online, y que desde hace unos años tenemos que pedir los ciudadanos de países exentos de visado (para viajes de turismo y negocios de menos de 90 días). El proceso de aprobación del ESTA parece que es semi-automático (la última vez que viajé a USA lo pedimos dos personas, y recibimos la confirmación casi instantánea,en un caso, pero tardó como una hora en el otro). El ESTA en realidad tampoco garantiza que serás admitido en Estados Unidos, porque vuelves a ser "examinado" en la aduana y te pueden rechazar, si encuentran que no cumples alguno de los requisitos legales.

¿Qué sucede si te niegan el ESTA? Pues simplemente, que no puedes viajar a los Estados Unidos sin visado, como tampoco pueden hacerlo quienes van a trabajar, o a estudiar, o estar allí más de 90 días. Lo dice así la web del ESTA:

¿Qué debo hacer si no recibo la aprobación para viajar?

Si recibe una respuesta de Viaje no autorizado a su solicitud de autorización, pero desea continuar con sus planes de viaje, por favor visite el portal electrónico del Departament of State www.travel.state.gov para obtener información adicional sobre cómo solicitar un visado. La denegación de una autorización de viaje sólo le prohíbe viajar bajo el Visa Waiver Program y no significa que no elegible para recibir un visado para viajar a los Estados Unidos. En el caso de que su autorización de viaje no sea aprobada, ningún tribunal tendrá jurisdicción alguna para evaluar una decisión de elegibilidad sobre el ESTA. [negritas añadidas]
Es decir, que no te "niegan la entrada" al país. Sólo te complican, y alargan, los trámites. Y claro, sí, si confiabas en que te dieran el ESTA y planeabas viajar dentro de una semana, a lo mejor en la práctica te impiden ese viaje inminente. Pero eso no es impedirte la entrada.

Nunca, bajo ningún concepto, digas que algo va bien

El título de esta entrada, un poco manipulador, lo reconozco, parece ser uno de los lemas que algunos periodistas aprenden en las facultades de periodismo, o tal vez de sus mayores, cuando llegan a los medios de comunicación.

Les explico. Hace dos años (2016), al publicarse la Encuesta de Condiciones de Vida del INE, muchos medios de comunicación publicaron noticias y comentarios subrayando que a pesar de que la economía (macro) aparentemente llevaba ya más de dos años recuperándose, las tasas de pobreza en España no caían, o lo hacían demasiado despacio. Concretamente, la proporción de la población "en riesgo de pobreza" según la ECV publicada entonces era del 22,1%, tan solo una décima por debajo de la del año anterior. Y la proporción "en riesgo de pobreza o exclusión social" (concepto algo más amplio, que incluye medidas de privación material, y de baja actividad laboral en el hogar) era del 28,6%, frente al 29,2% el año anterior.

Como conté entonces en el blog, este tipo de argumentos tenían un error de base: la ECV publicada en 2016 se refería a la encuesta administrada en la primavera de 2015, que a su vez se basaba principalmente en la situación de los hogares en 2014. Por lo tanto, lógicamente, esa encuesta no reflejaba los efectos de dos años y medio de crecimiento, sino más bien de unos meses, o un año como mucho.

Terminaba yo así mi entrada de 2016:
Las personas que están ahora en situación de riesgo de pobreza las conoceremos en mayo de 2018. Para entonces, crucemos los dedos, la economía habrá seguido creciendo. Habrá, esperemos, unos cientos de miles de parados menos. Y habrá, esperemos, unos cuantos menos pobres que ahora (aunque si la economía crece, y suben los ingresos medianos, también subirá el umbral de la pobreza). Aunque habrá también quien, al ver las cifras publicadas (referidas a 2016) comentará algo parecido a  que "aunque las variables macroeconómicas mejoran trimestre a trimestre, las condiciones de vida de los ciudadanos evolucionan a un ritmo mucho más lento". ¿Tienen alguna duda?
Pues bien, ya está aquí la ECV de 2017, con referencia a los ingresos de 2016. Muestra que el porcentaje de población "en riesgo de pobreza" ha bajado un poco más (21,6%, medio punto menos que hace dos años), a pesar de que, como era previsible, los umbrales para estar en esa situación han subido ligeramente (para un hogar unipersonal de 8.000 a 8.500 euros; para dos adultos y dos menores, de 16.800 a 17.900 euros). Las personas "en riesgo de pobreza o exclusión social" han bajado algo más: del 28,6% en la encuesta difundida en 2016 (con ingresos de 2014), al 26,6% en la encuesta actual (ingresos de 2016). Como se ve en esta tabla, que tomo de la nota de prensa del INE, los tres elementos que componen el indicador "en riesgo de pobreza o exclusión social" han mejorado respecto al peor momento de la crisis.

El porcentaje de personas en situación de carencia material severa había bajado el año pasado dos puntos respecto a 2014. Las personas en hogares con baja intensidad en el empleo habían bajado en 2016 4,3 puntos desde 2013.

Es decir, como era lógico, tras más de dos años de crecimiento de la economía, sí se ve que los indicadores de pobreza y exclusión social mejoran. Más claramente los que no tienen umbrales móviles (carencia material y baja intensidad en el empleo) que el riesgo de pobreza, cuyo umbral sube cuando mejora la economía.

En todo caso, ¿cómo creen que han titulado nuestros medios las noticias sobre esta encuesta? Propongo algunas ideas: "La pobreza disminuye levemente tras la salida de la crisis", "Mejora insuficiente de los indicadores de pobreza", "Lenta caía de la pobreza". Esa es la línea de La Vanguardia, y de El Periódico... Pero la mayoría de los medios huyen de ese tipo de matices. No vaya a parecer que algo va bien.

Por eso InfoLibre titula (erróneamente, mezclando dos conceptos distintos):

El porcentaje de personas en riesgo de pobreza encadena ocho años consecutivos por encima del 25%


Y espera hasta el tercer párrafo para explicar a los lectores que el indicador utilizado ha bajado desde su peor dato.

Eldiario.es, que en 2016 titulaba así: "La desigualdad sigue aumentando a pesar del crecimiento de la economía", ahora que los indicadores sí que mejoran claramente titula de esta otra manera (también imprecisa porque el dato se refiere a un hogar unipersonal, como hemos visto más arriba):

Uno de cada cinco españoles vive en riesgo de pobreza con 8.500 euros al año

Aquí sólo hay que esperar hasta el final del segundo párrafo para leer que la ECV "refleja una mejoría en casi todos los indicadores de pobreza". Algo es algo.

Titular muy similar da El Mundo.

Es interesante el caso de El País, que utiliza este subtítulo: "Con la recuperación, la tasa de riesgo de pobreza baja al 21,6% pero se mantiene alta y aumenta entre los jubilados", pero elige titular así:

Una de cada tres familias españolas aún no puede permitirse unas vacaciones o un gasto imprevisto

Pone el foco en dos de los nueve indicadores específicos que se utilizan para medir la carencia material severa, y en el porcentaje de hogares (no de personas). Pero de nuevo, lo que subraya es que "aún" hay mucha pobreza, no que esta sube o baje. Veamos cómo han ido en los últimos años estos dos indicadores en los que "aún" estamos mal (con datos, eso sí, que no están en la nota de prensa, hay que buscarlos en la web del INE).

Porcentaje de los hogares en diferentes situaciones de carencia material
20042005200620072008200920102011201220132014201520162017
No puede permitirse ir de vacaciones al menos una semana al año
44,741,639,53734,540,340,84045,145,84540,639,534,4
No tiene capacidad para afrontar gastos imprevistos
40,534,73331,929,936,138,537,841,44142,439,438,137,3
Fuente: INE, Encuesta Condiciones de Vida














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Curiosamente, el porcentaje de hogares que no pueden permitirse unas vacaciones de al menos una semana al año es el más bajo desde que existe esta encuesta, que empezó a hacerse en 2004 (dato que sorprende un poco, pero esa sería otra discusión). Y ha bajado más de nueve puntos desde su valor máximo (en sombreado rojo en la tabla) en 2013, cuando era del 45,8%. En cuanto al porcentaje de hogares sin capacidad para afrontar gastos imprevistos, no ha llegado aún ni mucho menos a los niveles previos a la crisis, cuando bajó hasta el 29,9%. Pero sí ha bajado más de cinco puntos desde el nivel máximo en la crisis (42,4% en 2014). De manera que con dos indicadores que mejoran claramente, y uno que baja a su mejor nivel desde que hay datos, ¿cuál es el titular?

¡La cosa sigue muy malita!

Lo que yo les decía, que parecería que en algunas escuelas de periodismo las clases de titulación consistirían en dos principios: "si las cosas empeoran, subráyalo" y "si las cosas mejoran, disimúlalo". La Vanguardia o El Periódico muestran que se puede hacer de otra manera. Pero algunos se resisten.