16 de enero de 2017

Ya hay coches sin conductor circulando por España y por todo el mundo... Y usted sin saberlo

Menudo lío se han hecho en Elmundo.es con la posible competencia entre los coches sin conductor de Google y los de Uber (Uber tiene un nuevo rival: Google).

Al parecer, Google, que lleva mucho tiempo investigando sobre esa tecnología, ha registrado una patente para usarla en servicios de alquiler de coches, lo que entraría en conflicto con los planes de Uber, para ofrecer ese tipo de servicios en un futuro próximo. Uber inició en septiembre ese servicio experimentalmente en Pittsburgh, con la aprobación de las autoridades, y en diciembre en San Francisco, sin ella, lo que le obligó a suspender el experimento).

Muchos fabricantes de automóviles están jugando también con la idea, probando prototipos, haciendo pruebas reales en carretera con mucha vigilancia y control (como este Vigo-Madrid-París) y anunciando un futuro más o menos próximo en el que la tecnología llegará a estar disponible, antes de lo cual, claro, habrá que conseguir la aprobación de las autoridades de los diferentes países.

Pues resulta que el redactor de la noticia (sección Tecnología, para más delito) no se ha enterado de nada de todo esto y cree que en realidad los coches sin conductor ya llevan años circulando por todo el mundo. Y usted y yo sin enterarnos.

En efecto, así arranca la noticia :
Los coches autónomos, entendiendo estos como aquellos que se conducen sin la intervención constante de un ser humano, son algo muy moderno y futurista, pero llevan ya unos años entre nosotros. Google Maps se ha dibujado en buena parte del mundo gracias a los coches que se conducen solos de Google. [Negrita añadida].
El periodista confunde dos proyectos completamente distintos de Google. Por un lado están los coches autopilotados, que ahora se llaman Waymo, que viene probando experimentalmente por zonas muy concretas de California, Texas o Nevada. Waymo ha experimentado con coches normales, pero "adaptados", como este Toyota:

Jurvetson Google driverless car trimmed

Y también ha desarrollado un prototipo propio, diseñado ex profeso, sin volante ni pedales. Como este:



Por otro lado, algo completamente diferente son los coches que recorren el mundo grabando imágenes para Google Maps, y que nos permiten acceder a la visión de calle (Street View). Los datos extraídos de estas imágenes también sirven para refinar los mapas, aunque no son su fuente pricipal, como cuentan en esta historia de Wired.

Se trata de coches "normales", a los que se ha añadido, sobre el techo, un sistema de cámaras que graban imágenes en todas direcciones, que tiene diferentes formas, pero es siempre, curiosamente, bastante más aparatoso que lo que lleva encima el coche autopilotado visto más arriba. El aspecto es este:

Google maps car, Paris May 2014

Un coche similar aparece ilustrando la noticia de El Mundo.

En todo caso, estos no son coches autopilotados. Como he dicho antes, esos aún están en fase experimental, y no se podrán usar de manera generalizada hasta que se resuelvan también cuestiones legales. Vamos, que si ve usted por su ciudad el coche de Google Maps haciendo fotos, puede usted, o no, hacer alguna gracieta para que le saquen en páginas de anécdotas, pero en todo caso cruce sin miedo por el paso de peatones delante de él, porque habrá (de momento) un ser humano conduciéndolo.

13 de enero de 2017

¿Pero qué demonios significa este mapa?

Veo en Elpais.com la llamada a una noticia, "destacada" (literalmente) en la portada, sobre la evolución del tráfico en los aeropuertos españoles. La ilustración que acompaña al titular es un mapa de España con círculos de diferentes tamaños y colores que se supone que representan los diferentes aeropuertos.

Mapa con titular: ¿Cuáles son los aeropuertos con menos pasajeros de España? ¿Y con más?

Entro en la noticia y encuentro, efectivamente, el mapa, precedido de esta extraña leyenda, que intento reproducir en su tamaño "original" (variable, en realidad, claro, según dónde vean ustedes este texto y el de El País; en mi pantalla se ven muy similares):


Lo del color es claro: en rojo los aeropuertos donde disminuye el tráfico, en verde aquellos donde el tráfico aumenta. ¿Pero el tamaño de los círculos? ¿Qué proporción es esa? ¿Y cómo van a representar a la mayoría de los aeropuertos, que tienen tráficos por debajo de 5 millones, y unos cuantos de menos de un millón?

Luego resulta que en realidad el mapa no es una imagen fija, sino una inserción en una ventana, en la que uno puede hacer zoom sobre diferentes zonas de España, o verlo todo en su conjunto... ¡¡y donde el tamaño de los círculos va cambiando según el zoom!!! O sea que la escala de arriba no sirve, literalmente, para nada.

Aún peor, les presento mi captura de pantalla de una zona, al norte de la Península, a la que he añadido unos rótulos con los datos de cinco aeropuertos, extraídos del propio mapa (al hacer click sobre cada aeropuerto se presenta el nombre del mismo, el número de pasajeros en el 2016 y la variación porcentual respecto a 2015). 



¿Alguien puede entender qué valor se está representando con el tamaño de los círculos? No puede ser el número de pasajeros, porque Asturias y Bilbao son casi iguales, aunque el segundo casi multiplica por cuatro el tráfico del primero. Y ambos son sólo un poco más pequeños que Madrid, que tiene un tráfico que es más de nueve veces la suma de ambos.  ¿Es tal vez la variación porcentual respecto a 2015? Pues tampoco, porque la mayor es la de Reus (+16%) que está representado mucho más pequeño que cualquiera de los anteriores, o que el de Barcelona, a su lado, que crece un 11,2%. El círculo de Asturias tendría que ser también claramente mayor (en torno al doble) que el de Madrid o Bilbao.

En definitiva, o yo no capto algo muy sutil, o estamos antes simples bolitas de colores, como en un árbol de Navidad... que solo sirven para saber si el tráfico sube o baja. Podrían ser todas del mismo tamaño. O sustituirlas por flechas que suben o bajan.

¿Alguno de ustedes puede imaginar qué es lo que han querido hacer?

10 de enero de 2017

¿Media China viajando entre Pekín y Hong-Kong por autopista de 50 carriles? No

Me escribe un lector para llamarme la atención sobre una breve video-noticia de Elpais.com según la cual en torno al fin de año se produjo un gigantesco atasco en la autopista entre Pekín y Hong-Kong. El video muestra, en efecto, un espectacular atasco ante el peaje de una autopista. Aquí esta su versión original, publicada en Youtube por El Diario del Pueblo, el periódico del Partido Comunista de China.


El País ha cambiado la música, difuminado los logos en chino, reordenado las imágenes y superpuesto algunos rótulos. Imagino, no sé cómo funcionan realmente estas cosas, que habrá tenido que pagar también algo al periódico chino por los derechos de reproducción.

En todo caso, es la típica noticia-anécdota atrapa-clicks que tanto abunda últimamente en los medios online, con poco valor informativo, pero también bajo coste de producción, y alta repercusión en páginas vistas. Es el signo de los tiempos, y supongo que no cabe quejarse demasiado, porque hemos visto muchas cosas peores.

Ahora bien, incluso estos pequeños trabajos capta-anuncios requieren su cuidado. Y aquí se echa en falta en varios puntos. Por ejemplo, en el subtítulo de la noticia, que decía que "cerca de 750 millones de ciudadanos se desplazaban durante una operación salida entre Pekín y Hong Kong". Texto desafortunado que parece sugerir que los 750 millones de viajeros van de una ciudad a la otra.

Tal vez 750 millones de chinos se hayan desplazado para el fin de semana de año nuevo (de nuestro calendario, que no debe confundirse con el año nuevo del calendario lunar chino, en el que hay vacaciones de una semana y viaja mucha más gente). Pero todos ellos no lo han hecho, obviamente, entre esas dos ciudades, o por esa autopista, o al menos no por ese punto de la autopista. La imagen se tomó en la autopista G4, que una Pekín con Shenzen, en la frontera con Hong-Kong, y tiene casi 2.300 kilómetros. Es un gran eje de comunicaciones norte-sur en la parte Este de China, donde está una parte muy importante de la población. De manera que es posible que muchos de los millones de desplazamientos por carretera de ese fin de semana hayan recorrido algún tramo de esa autopista. Pero obviamente, solo una pequeña parte habrá pasado por ese punto concreto.

Y eso me lleva al segundo error, o más bien disparate, el de la "autopista de 50 carriles" que se menciona en el texto y también en los rótulos impresos sobre el vídeo: "Pekín y Hong-Kong están unidos por esta autopista de 50 carriles". Obviamente, no existe una autopista de 50 carriles y 2.300 kilómetros entre Pekín y Hong-Kong. Probablemente no exista ningún tramo de 50 carriles en la autopista propiamente dicha (supuestamente el récord mundial lo tiene un tramo de autopista de 26 carriles en Texas). Si alguno de ustedes tiene un rato libre, lo puede confirmar usando la visión de satélite de Google Maps.

Lo que captura el video es el atasco monumental ante un peaje, donde típicamente, en todas las autopistas del mundo (también en España), hay muchos más carriles que en la autopista propiamente dicha. Unos 19 (en ambos sentidos) cuento yo en este peaje de Burgos por el que paso a menudo, en una autopista de dos carriles en cada dirección.



Puede que en el peaje del vídeo haya 50 carriles (a mí me parecen menos), pero en el propio vídeo (hacia el segundo 40) se aprecia que los coches atascados en tantos carriles provienen de una sección mucho más estrecha, al igual que se ve que en la dirección opuesta de la autopista, por donde el tráfico es fluido, sólo hay dos o tres carriles.

Para rematar la faena, la escena, según el Diario del Pueblo, es del retorno tras el fin de semana, no de la operación salida, como erróneamente dicen la noticia y los textos sobreimpresos en el vídeo. En fin, que incluso para las vídeo-anécdotas atrapa-clicks, además de buscar una música chula y poner unos rótulos molones, estaría bien que se cuidara que la información que se da sea, en sus principales elementos, cierta.

14 de diciembre de 2016

Falsos textos entrecomillados... ¡en noticia sobre víctimas a las que la gente no cree!

Ya me disculparán ustedes que vuelva hoy a ocuparme del mismo periódico de las entradas anteriores. No hay nada personal en ello. Es simplemente una racha.

Resulta que hoy un lector me ha llamado la atención sobre una noticia de Elmundo.es (ignoro si ha salido también en papel), que aparecía destacada en la portada de la web con esta llamada.

Titular: Auto judicial: "Si tiene estudios superiores, no puede ser violada"

La noticia cuenta la historia de una mujer que fue víctima de violaciones repetidas por parte de un hombre que la mantenía atrapada en una relación de dominación, control y violencia. La historia se presenta como una ilustración particular de un problema general, que es ahora objeto de una campaña: el de las mujeres que son víctimas de violaciones dentro de relaciones aparentemente consentidas, por lo que mucha gente desconfía de sus relatos.

Incluso las propias autoridades, la policía, los jueces, a menudo no creen a las víctimas. En este caso concreto, según parece, el juez consideró como un indicio de que la historia no podía ser cierta el nivel de formación de la víctima.

El problema es que el auto judicial que archivó el caso, supuestamente argumentando así, se citaba, entre comillas, de tres  maneras distintas en la noticia.

En la llamada de portada, como han visto más arriba: "Si tiene estudios superiores, no puede ser violada" .

En el subtítulo de la noticia:  "Si tiene estudios universitarios, puede evitar una violación"

En el último párrafo del texto de la noticia, que decía, cuando yo lo he visto esta mañana, sobre las 11:30 (se puede consultar en caché de Archive.org):
El auto de archivo del caso Ana decía lo siguiente: "no puede ser víctima porque tenía estudios superiores y participaba en manifestaciones en contra de la violencia machista". Para Mercedes Hernández el problema es que "muchas veces no se cree a las víctimas, a la que se pone siempre bajo sospecha. Y es contra esto contra lo que hay que luchar". [énfasis añadido]
Ya ven, tres entrecomillados diferentes para un mismo auto. Un poco extraño. Dados los métodos de trabajo de los medios no me extrañaría que la autora de la noticia hubiera redactado sólo el que aparece en el cuerpo del texto, y que los otros (el subtítulo, y la llamada en portada) los hayan escrito otras personas. Sea quien sea el autor, es una chapuza: los tres textos no pueden ser reproducciones literales.

Asumiendo que "el bueno" fuera el que aparecía en el cuerpo de la noticia, a mí me chocaba. Me parecía demasiado informal y contundente para ser parte de un auto judicial. Simplemente, no sonaba a texto legal.

Así que esta mañana (11:55) he puesto en Twitter mi duda al respecto:
Un lector me ha sugerido que podía preguntar directamente a la autora de la noticia, que está también en Twitter. Estas han sido mi pregunta (12:10), y su respuesta (12:33):


"Tal cual lo que entrecomillo en el texto". Yo seguía extrañado. Pero de ahí, claro, no podía pasar. Era un auto judicial al que era imposible acceder. Así que debía dar por buena la palabra de la periodista.

Sin embargo, unas horas después el mismo lector me ha advertido de que la redacción de la noticia ha cambiado. Los dos últimos párrafos de la noticia son ahora estos:
El auto de archivo del caso Ana tuvo en cuenta que había tardado mucho en denunciar y dudaba de que una mujer con estudios superiores no hubiera podido evitar la violación, más aún cuando participaba en manifestaciones en contra de la violencia machista. Las palabras textuales del documento son éstas: "La querellante se presenta como una mujer desvalida por su situación de asilada, participa activamente en la AMG y ha participado en manifestaciones de feminicidio. Cuenta con una educación superior, teniendo estudios universitarios. Por lo que conocía el alcance y la ilicidad de los supuestos actos a los que el querellado le sometió y sabía de recursos que le podían ayudar". [énfasis añadido]
Mercedes Hernández matiza que "la participación de Ana en manifestaciones en contra de la violencia machista comenzó mucho después de haber sufrido abusos". El problema, según ella, es que "muchas veces no se cree a las víctimas, a la que se pone siempre bajo sospecha. Y es contra esto contra lo que hay que luchar". Porque, añade, "Ana puede ser cualquier mujer".
Ese ya sí "suena" a texto de un auto o una sentencia. Imagino que sí, que este es cierto. Pero eso quiere decir que el texto anterior, entrecomillado, era falso. Y que la respuesta que me ha dado la periodista no era, digamos, muy sincera. Además, por falta de contexto sobre las frases anteriores y posteriores al texto que ahora tenemos delante, no es posible saber siquiera si el texto que se presentaba como literal resumía de manera adecuada el razonamiento del juez, que era, recordemos, que una mujer educada "no puede ser víctima".

Por su parte, la portada del diario y el subtítulo de la noticia siguen siendo los mismos de antes, entrecomillando textos que no aparecen, por lo que se ve, en el auto. Finalmente, la noticia, con el texto alterado hoy, después de las doce de la mañana, lleva en su encabezamiento como fecha y hora de publicación la de ayer a las 18:26. Como si nada hubiera pasado. Como si el texto hubiera dicho siempre lo que dice ahora.

Asombroso, francamente. Y paradójico, claro. ¿Cómo puede una noticia, que denuncia que la gente no cree a las víctimas, usar citas entrecomilladas falsas al contar la historia de una de ellas? ¿No ven el daño que hacen a la causa que dicen defender?

12 de diciembre de 2016

¡Uno de cada veinte trabajadores en España no va nunca al trabajo!

Sí, sí, como lo leen. Así lo cuenta hoy Elmundo.es, que titula su noticia de esta manera:

Más de 880.000 trabajadores no acuden a su puesto de trabajo ningún día del año


Y lo repite en el texto:
Más de 880.000 trabajadores no acuden a su puesto de trabajo ningún día del año, según datos de la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (Amat). 
Naturalmente, no es así. En los gráficos que acompañan a la noticia podemos intuir qué es lo que está pasando. Se ve en ellos que el absentismo laboral se acerca al 5% de los trabajadores. Que 4,5 millones de trabajadores cogieron alguna baja temporal, y que eso "equivale a que 880.000 trabajadores no acudan ningún día del año a su puesto de trabajo". La palabra clave es "equivale".

Una consulta rápida al INE nos dice que el número medio de ocupados en España (media de los cuatro trimestres de la EPA) en 2015 fue de 17,86 millones. El 5% es 893.000, que se parece sospechosamente a la cifra del titular.

Es decir, simplemente, que como media, cada día faltaron al trabajo en España unas 880.000 personas, el 5% de los ocupados. Pero obviamente, no son las mismas 880.000 personas las que faltan todos los días del año.

En fin, no sé si se acuerdan del viejo chiste, no sé si era de Gila, que decía algo así como "en Nueva York atropellan a una persona cada hora... ¡Pobre hombre, cómo estará!". Pues esta noticia se le parece mucho.

27 de noviembre de 2016

Mal periodismo por una buena causa

Lo que voy a contar hoy es, seguramente, poco popular. Pero creo que debe decirse. El periodismo sobre buenas causas no puede estar exento de las reglas normales de la profesión, que se resumen en una sola: hacer todo lo posible para que todo lo que se cuenta sea verdad.

Que alguien haya pasado por experiencias terribles y pida nuestra ayuda no exime al periodista que lo cuenta de cerciorarse de que todo lo que le dice esa persona es cierto. De verificar la información con otras fuentes. De pedir ayuda a expertos para aclarar conceptos médicos o científicos oscuros.

Viene todo esto a cuento de la noticia o reportaje que apareció ayer en El Mundo, sobre Nadia, la niña enferma cuyos padres llevan años luchando para tratarla de una enfermedad rara, removiendo el cielo y la tierra, gastando una fortuna y dejándose su propia salud. Una historia dolorosa y heróica, según veía yo ayer en las múltiples referencias que encontraba en las redes sociales. Admirable. Emocionante.

Pero no la leí hasta que esta mañana un lector amigo me ha dicho que era también una historia increíble en muchos de sus extremos. Y en efecto, he encontrado muchos aspectos de la historia completamente inverosímiles. Desde la propia descripción de la enfermedad, y sus tratamientos, pasando por el científico reputado internacionalmente que trabaja, al parecer, desde una cueva ilocalizable de Afganistán, la donante anónima de la que se saben demasiadas cosas, el gran científico que trabaja en genética para la NASA, el timo con el piso de Valladolid, hasta llegar al vicepresidente Gore que ya no lo era cuando la familia se puso en contacto con él en la Casa Blanca.

Muchos cabos sueltos. Les dejo aquí la noticia anotada y comentada. Si quieren añadir sus propios comentarios pueden hacerlo aquí, o sobre el propio artículo, aunque para eso tienen que crear una cuenta en hypothesis.is  hypothes.is.

Si el núcleo de la historia es cierto, que esperemos sí, creo que al padre se le puede perdonar todo. La exageración, la novelización y la dramatización. Es una persona desesperada buscando ayuda. Pero el periodista no puede ser un mero reproductor de declaraciones inverosímiles. Su trabajo es, siempre, también en estos casos tristes, contar la verdad. Creo que en su afán por conmovernos, el periodista claramente deja de lado esa misión y se lanza a otra cosa, que no sé lo que será, pero no es buen periodismo.

31 de octubre de 2016

¡Situación desesperada en Euskadi!

Esta noticia es ya de hace unos días, pero no me puedo resistir a comentarla. Se publicó en el Elcorreo.com el día 19 de octubre. Este era el espectacular titular:

Más de 120.000 vascas sin hogar


Por si no tienen ustedes la cifra en la cabeza (el periodista de El Correo, de Bilbao, sí debería tenerla), la población de Euskadi es de poco más de dos millones de personas. De ellas, podemos pensar, a ojo, que más o menos la mitad, un millón, son mujeres.

Es decir, lo que el titular de El Correo está diciendo es que alrededor del 10% de las mujeres vascas no tienen hogar. El equivalente para España sería que hubiera algo así como 2,3 millones de mujeres sin hogar.

Si esto fuera así, estaríamos ante una situación catastrófica, sin duda, más de país en desarrollo que de economía avanzada. Y desde luego, el subtítulo que apunta a "la invisibilidad de las mujeres en situación de exclusión social" estaría plenamente justificado, porque no creo que nadie, hasta ahora, fuera consciente de esta trágica situación, en una de las comunidades autónomas españolas supuestamente más avanzadas.

Naturalmente, no, no es así (ya sé, soy predecible). Pero para averiguarlo no hay que escarbar mucho, ni ir al informe original, ni nada parecido. Basta con leer ¡la primera frase de la noticia!
Algo más de 120.000 mujeres podrían estar afectadas en Euskadi por diferentes situaciones de exclusión residencial; de ellas, alrededor de 450 estarían sin vivienda. 
Resulta que las mujeres "sin hogar" no son 120.000. Son 450. Un pequeño error que cualquiera puede cometer. Una minucia.

Y lo más curioso es que aún siga ahí y no la hayan rectificado. ¿Es que no releen sus propias noticias? ¿Es que nadie les ha advertido del disparate? ¿Es que a nadie le importa nada?

7 de octubre de 2016

¿Tú también, Nate Silver?

Repasando el archivo de Malaprensa he descubierto que no he hablado casi nunca por aquí de Nate Silver y su página web Fivethirtyeight.com. Es extraño porque es una página que en sus diferentes encarnaciones (independiente, en el New York Times, ahora en ESPN) he seguido con pasión en cada cita electoral norteamericana, desde 2008, y que puede decirse que es la inspiradora de muchas otras excelentes páginas o secciones de periodismo de datos (no sólo electoral, también económico o deportivo) que han florecido en los últimos años en Estados Unidos.

Silver no es periodista, sino que tiene formación en economía y estadística, y después de ganar dinero jugando al poker y haciendo estadísticas de baseball se pasó a las predicciones políticas, en la campaña de 2008. Inicialmente escribía con pseudónimo en el blog pro-demócrata dailykos.com, estimando quién iba a ganar las primarias, y en vista de su éxito acabó creando su propia página, teniendo un éxito enorme, y luego fichando por The New York Times, al que llevó gigantescas cantidades de visitas durante la campaña de 2012. Después se trasladó a ESPN, donde su página incluye noticias, con enfoque cuantitativo siempre, sobre cinco secciones distintas (política, deportes, ciencia y salud, economía y cultura), aunque sospecho que son las dos primeras las que realmente interesan a la audiencia.

Precisamente en 2012 publicó un libro fantástico, La señal y el ruido, sobre por qué algunas predicciones aciertan y otras no, los avances en algunos campos de predicción científica (meteorología), las dificultades en otros (sismología), nuestros problemas para entender bien las predicciones y actuar en consecuencia... Es muy recomendable.

Pero, volviendo a su página web, todo su afán es darle vueltas a los números, cuantificar, estimar probabilidades... sobre todo tipo de cosas, algunas muy inusuales. Por ejemplo, esta semana escriben sobre cómo son los "típicos" ganadores del novel Nobel de química, física, de la paz... Una parte importante de su trabajo se vuelva vuelca en presentaciones visuales de los datos, impactantes, y a veces muy originales. Por ejemplo, esta "culebra" para representar cómo van las encuestas en los diferentes estados para las presidenciales, ha sido muy celebrada:



Es una manera muy ingeniosa de representar de un vistazo cómo se ordenan los estados según las encuestas, de menos a más apoyo a cada uno de los candidatos, quién va ganando (ahora mismo Clinton), cuánto margen de confianza tiene (cuántos estados le "sobran")...

En fin, todo esto es una introducción, que creía justificada para que entendieran ustedes mi decepción cuando en una página que tanto consulto y que tanto admiro me encuentro, en un artículo sobre la enorme ventaja de Clinton sobre Trump respecto al número de oficinas de campaña en los estados en disputa, aunque sin llegar al despliegue de Obama en 2012, con varios mapas como este:




Sí, amigos, sí, es dramático, pero Fivethirtyeight ha caído en el grosero error de representar el número de oficinas a través de círculos cuyas áreas no son proporcionales a las cifras que tratan de representar. Lo que son proporcionales son los radios de los círculos. Pero si un círculo tiene un radio que es el doble que otro, su área no es dos veces más, sino cuatro veces más (el área del círculo se calcula con la fórmula A= π*r2). Por eso, al dibujar el círculo que representa 50 oficinas con un radio que es el doble del gráfico para 25 oficinas, su área es cuatro veces mayor. Y el que representa 100 es cuatro veces mayor que el de 50, y ¡16 veces mayor que el de 25! Un disparate por el que he criticado muchas veces a medios españoles. ¡Qué decepción, Nate! ¿Cómo has permitido que hagan algo así en tu página?

[Actualización: corregido el título, que tenía errores de acentuación y puntuación (¡Madre mía!). También he añadido algunos enlaces que había olvidado incluir en la primera versión. Actualización 2: buff, había puesto novel en lugar de Nobel. Corregido. Actualización 3: otra errata (vuelva) corregida. No era mi día, claramente.]

5 de octubre de 2016

Tres billones de dólares para ayudar a Afganistán

Los lectores habituales de este blog, con solo leer el titular de esta entrada ya se imaginan lo que viene luego. Sí, de nuevo, un periódico español ha confundido los billions en inglés, que son 109, con los billones en castellano, que son 1012. Es decir, confunden 1.000 millones (billions) con un millón de millones (billones).

¿Dónde ha pasado esto? Pues en la edición impresa de El Mundo, en esta noticia que amablemente me envía Antonio Pamos vía Twitter

Página de El Mundo con este titular: El Gobierno afgano pide tres billones de dólares para evitar el colapso


El mismo titular sigue a esta hora en la versión online:

Captura de pantalla con el mismo titular: El gobierno afgano pide tres billones para evitar el colapso

Este es uno de esos casos en los que uno ni siquiera necesita ir a las fuentes originales para estar seguro de que se ha cometido un error. Como digo alguna vez en mis charlas a periodistas: si les llega una noticia que dice que los 800 ocupantes de un autobús han muerto en un accidente, no la publican, porque inmediatamente saben que algo está mal.

Por la misma razón, si alguien me dice que el gobierno afgano pide una ayuda de tres billones de dólares para un periodo de cuatro años, sé con seguridad que algo está mal. Porque debo saber, de memoria, que el PIB de España es algo así como 1,1 billones de euros, por tanto tal vez algo así como 1,2 o tal vez 1,3 billones de dólares (aunque no sepa exactamente el cambio euro/dólar de ayer, sé que el euro está algo por encima del dólar). Y el gasto público en España debe de andar, también de memoria, por un 40% del PIB, o alrededores, unos 0,4 billones de euros, por tanto, pongamos, 0,5 billones de dólares. De manera que la ayuda que supuestamente pide el gobierno afgano, para cuatro años, para "evitar el colapso", sería aproximadamente el equivalente al gasto público total de España en seis años. Puede que la población de Afganistán sea algo mayor que la de España, no estoy seguro tampoco de memoria. Pero no puede ser que la ayuda mínima, de subsistencia, que el gobierno afgano necesita, sea mayor que el gasto público total de un país rico como España de población no enormemente distinta.

Todo esto son cuentas de la vieja, de memoria, pero que son suficientes. Igual que "sé" que en una un autobús no van 800 personas, "sé" que el gobierno afgano no ha podido pedir tres billones de dólares para cuatro año años.  El detector de disparates tiene que saltar. Se ve que en El Mundo lo tienen apagado.

Veamos si me he equivocado. No veo demasiadas noticias sobre el tema, pero las que encuentro, como esta del New York Times, hablan de que el objetivo es llegar a los "$4 billion" de ayudas (sin especificar un periodo), y que la Unión Europea planea dar, en cuatro años "1.2 billion euros ($1.3 billion)", esperando que otros donantes contribuyan una cantidad similar [el punto, en este caso, claro, no es de miles, sino que es el equivalente a nuestra coma decimal].

Es decir, que no me equivocado. El objetivo, (para plazo no especificado) es de 4.000 millones de dólares (0,004 billones), el compromiso de la Unión Europa, para cuatro años, de 1.300 millones de dólares (0,0013 billones). Redondeando, unas mil veces menos de lo que dice el titular de El Mundo. Una  minucia.

22 de septiembre de 2016

Cuando un periódico económico no sabe contar hasta tres, tenemos un problema

Esta mañana he visto en Elmundo.es esta llamada a una noticia de Expansión:

El pasaporte español, el 2º más poderoso del mundo

Intrigado por qué significaría eso del pasaporte poderoso, he accedido a la noticia de Expansión, y me he encontrado esto:

Ranking de pasaportes publicado en Expansión, por número de países a los que se puede acceder sin visado. España, con otros 5 países, ocupa el "nivel 2". Pero en el nivel 1 hay dos países.

Parece que el "pasaporte más poderoso" es el que da acceso a más países "sin necesidad de un visado especial". En realidad, si visitamos la página en la que se aloja el índice (el Passport Index) veremos que no es exactamente así. Se cuentan, para cada pasaporte, los países a los que se puede viajar sin visado, o con un visado que se obtiene al llegar al país, sin trámites previos, También se incluyen los países, como Estados Unidos o Canadá, a los que en ciertas condiciones se puede viajar sin visado, pero hay que tramitar antes del viaje una autorización electrónica.

Bien, no parece que sea disparatado llamar "pasaporte más poderoso" al que da entrada, sin trámites previos, a más países.

Pero, como se ve en la imagen, en ese ranking hay un primer nivel, con acceso a 158 países, que sólo tienen dos pasaportes, el sueco y el alemán. Y otro nivel, con acceso a 157 países, ocupado por cinco pasaportes, entre ellos el español.

Pero eso no se puede resumir, de ninguna de las maneras, como que el pasaporte español es "el segundo más poderoso". Será, en todo caso, "uno de los seis del segundo grupo más poderoso", o "el tercero más poderoso, empatado con otros cinco".

Pero nunca, nunca, puede ser que el que va por detrás de otros dos sea "el segundo". Señores de Expansión, se perdieron ustedes uno de los primeros episodios de Barrio Sésamo.

Más allá de la exageración grandilocuente, este es un nuevo ejemplo de la falacia del medallero: analizar las estadísticas sociales, económicas o políticas como si fueran resultados deportivos, dando más importancia a la posición en el ranking que al valor en el que se basa la clasificación, y en el que pequeñas diferencias tienen muy poca importancia. Que el pasaporte de España dé acceso a 157 países y nos coloque en el "segundo nivel" (o empatados en tercera posición) frente al de Portugal, que con 155 países les coloca en el "cuarto nivel" (o en la posición decimocuarta, empatados con otros cuatro países) es básicamente irrelevante. Una curiosidad, una anécdota.

La información con cierto valor es que el pasaporte español está, como el de los países europeos cercanos, entre los que da acceso a más países en el mundo. Uno más, uno menos, realmente no significa gran cosa, aunque ponga tan contentos a los señores de Expansión que se les vaya la mano.