25 de mayo de 2013

Un mapa absolutamente inútil

El otro día nos reíamos mucho en la clase de periodismo de datos organizada por la APM, con las noticias que se empeñan en contar, como si aportaran algo, que donde hay más X es en Andalucía, Cataluña y Madrid, y donde hay menos X en La Rioja y Cantabria, y las dos ciudades autónomas.

Es la falacia de las comparaciones en valores absolutos, que cuando se hace entre territorios con poblaciones muy diferentes es inútil. Absolutamente inútil, si se me permite el juego de palabras.

Les decía yo de broma que con esa lógica podríamos publicar una noticia diciendo que quien quiera vivir muchos años debe mudarse a Ceuta o Melilla, porque allí muere muy poca gente cada año, mientras que en Andalucía, Madrid... mueren decenas de miles, por lo cual vivir allí debe de ser peligrosísimo.

Todos nos reíamos mucho... pero algunos ejemplos se acercan peligrosamente a esa caricatura. 

Vean el mapa que se han cascado los de Eldiario.es en la misma noticia que acabo de comentar  sobre la violencia de género en España. 





Claro, donde vive más gente, hay más muertes por violencia de género, y donde vive menos gente hay menos. Como hay más/menos muertes por cáncer, suicidio, accidentes de tráfico, ataques al corazón y cualquier otra cosa que podamos imaginar. La pobre Andalucía va a estar siempre roja-rojísima y La Rioja siempre en un tono clarito. Este mapa es total y estrictamente inútil para entender qué zonas del país son más o menos propensas a la violencia mortal contra las mujeres. No da ninguna información valiosa. Ninguna.

Un ridículo que se podría evitar en dos minutos, porque los datos de población de las CCAA necesarios para convertir esos números absolutos en tasas por millón están en el INE a cinco clicks de distancia. Basta con saber lo que se está haciendo y con querer hacerlo bien. Pero se ve que en este caso estas dos condiciones no se daban.

Ilusiones cognitivas: confundir rachas con tendencias

Veo que Eldiario.es pone en este momento en posición destacada de su portada (la segunda noticia), un texto y un gráfico sobre

Los 22 asesinatos por violencia machista de 2013


Esa importancia súbita se debe, claro, a que en los últimos días ha habido cuatro nuevos casos de violencia en los que  hombres han matado a sus parejas o ex-parejas. Todos los medios hablan de ello como si pudiéramos saber, a partir de cuatro casos, que hay algo importante que ha cambiado, o está cambiando, respecto a la violencia de género contra las mujeres.

Naturalmente, es imposible saberlo con certeza. Estas cuatro muertes pudieran ser el anuncio de una epidemia de violencia. Pero la experiencia y la teoría nos dicen que lo más probable es que no. Los sucesos de cualquier tipo no aparecen con cadencia regular. Si la media de un fenómeno es, pongamos, uno por semana, no quiere decir que todas las semanas, una tras otra, haya un caso. Hay semanas sin ninguno, hay semanas con tres, alguna semana hay cinco, y luego puede haber varias seguidas sin ninguno. Hay, en definitiva, rachas. Y esto pasa tanto con fenómenos naturales como sociales.

Por eso una agrupación de casos en una semana no es informativa. No nos dice nada sobre la tendencia, sobre la cadencia, sobre el fenómeno (en este caso social) de fondo. De hecho, la propia gráfica de Eldiario.es nos da pistas de que esto es así.


De Malaprensa 2013

Primero, fíjense en las barras que representan el número de casos anuales: hay bajadas fuertes (2005, 2009, 2011, 2012) y subidas importantes (2006, 2010), y otros años con subidas o bajadas más leves. Pero en general lo que vemos es en realidad una oscilación en torno a una tendencia general de estabilidad. Es decir: los números de un año entero no nos permiten ver tendencias de largo plazo. ¿Cómo vamos a verlas entonces con lo que pasa una semana?

Si nos fijamos en las barras más oscuras, que representan lo que pasó cada año, hasta el 23 de mayo (casi cinco meses), vemos que en general varían en el mismo sentido que el conjunto del año, pero no siempre es así. Y la intensidad de la subida o bajada tampoco es siempre similar. En todo caso, aunque ese periodo nos anunciara ya "cómo va a ir el año", no tendría demasiada importancia porque hemos visto ya que los años se comportan de manera oscilante, y no nos sirven para entender ninguna tendencia de fondo.

En definitiva, el gráfico sirve precisamente para desmentir la importancia que los medios dan a estas agrupaciones de fenómenos, o rachas, por las que no debemos preocuparnos más de la cuenta. Cada muerte es en sí una tragedia, pero cuatro muertes en una semana no son más tragedia que cuatro muertes en un mes, ni nos dicen nada relevante sobre el fenómeno, ni sobre lo que va a pasar en el futuro. Es una pura ilusión cognitiva creer que "ahí debe de haber algo", que "algo está pasando". No. No pasa nada. Es un anecdato.

Pero sospecho que es una batalla perdida. Como los jugadores que creen ver información en las rachas de la ruleta o los dados, y pierden hasta la camisa, los periodistas no parecen ser capaces de huir de la ilusión causada por los anecdatos. Claro que peor aún es que algunos políticos caigan en ella.

18 de mayo de 2013

Apoteosis pre-riodístico

Ya conocen mi queja frecuente sobre el preriodismo, o periodismo precog, la costumbre de dar por sucedido en las noticia aquello que aún sólo se ha anunciado que se va a hacer. Un caso típico son las leyes, que se "aprueban" cuatro o cinco veces: el anteproyecto, el proyecto, la aprobación por el Congreso, luego el Senado, y luego otra vez el Congreso.

No es de extrañar que la gente se líe y crea ya aprobado lo que aún está en camino. Incluso los propios periodistas se acaban liando, claro. Vean lo que dice hoy Elmundo.es sobre la LOMCE


Fíjense: un texto que aún es un proyecto, que probablemente se apruebe a finales de este año, y que se empezará a aplicar (gradualmente, como todas las leyes educativas) a partir de 2014-2015, es ya "la primera ley educativa del PP" porque la ley (esa sí, aprobada) de 2002 "no llegó a ponerse en marcha". ¡Si aún queda año y medio para que la ley se aplique! Qué manía de contar el futuro, con lo interesante que es el presente.

10 de mayo de 2013

Una propuesta de reforma: la notaría virtual

[Offtopic: Esto que voy a escribir no tiene nada que ver con Malaprensa, sino que sería más propio (por el tema) de un blog como Politikon, o Hay Derecho.]

Llevo tiempo preguntándome si no sería posible aprovechar las nuevas tecnologías para introducir una reforma jurídica que me parecen conceptualmente muy sencilla, aunque tal vez más complicada en la práctica de lo que imagino, y que facilitaría mucho la resolución de conflictos que afectan a las relaciones entre consumidores y empresas.

En muchísimas ocasiones, los problemas entre consumidores y empresas tienen que ver con poder probar quién dijo qué, y cuándo. Ejemplos de comunicación de empresas a clientes:

  • Las preferentes. ¿Se informó debidamente a los compradores? ¿Qué se les dijo exactamente? ¿Se explicaron claramente los riesgos?
  • Las cláusulas suelo de las hipotecas, que hoy son noticia. ¿Se explicaron debidamente a la persona que firmaba la hipoteca? 
  • En general, las cláusulas abusivas de las hipotecas. ¿Se explicaron debidamente al que firma, con la suficiente antelación, o se enterraron en la página 20 de la escritura, que el contratante suele ver el mismo día que firma, ante el notario, que le lee apresuradamente sólo los puntos principales del contrato, y no todo él?
  • Todo tipo de ofertas y contratos "de adhesión" hechos por las empresas, donde, en efecto, en algún lugar de la letra pequeña (aún hoy, literalmente) del contrato firmado aparecen todas las cláusulas, pero estas no se explican. Si el contrato se hace por teléfono o por Internet, las clásulas suelen estar "a disposición" del cliente, pero en la práctica ni las ve.  
Y también hay ejemplos de comunicación de clientes a empresas:
  • Los problemas de la gente para darse de baja de las empresas (de telefonía e Internet, particularmente, pero puede pasar en otros casos), llamando infinitas veces a números que piden infinitos datos, que toman nota, y luego resulta que no, que pasan facturas después de la baja, y que incluso ponen a gente en ficheros de morosos por no pagar cosas que han dado de baja, o que nunca han tenido.
  • En general, reclamaciones de los consumidores por diferentes motivos a las empresas, cuando estas no escuchan, no toman nota, no se dan por enteradas.
En ambos tipos de situaciones, si la cosa llega a mayores, y acaba en un conflicto ante los tribunales, la discusión no es sobre el derecho aplicable, ni sobre el significado de los contratos. La discusión es sobre qué pasó realmente en ese proceso de comunicación entre empresa y cliente. ¿Qué fue exactamente lo que dijo la empresa al cliente? ¿Qué fue exactamente lo que dijo el cliente a la empresa? ¿Y cuándo se produjeron esas comunicaciones?

Habitualmente, para dejar constancia fehaciente de la comunicación con alguien se recurre a procedimientos como el burofax o actas o requerimientos notariales. Pero esos procedimientos, por su coste y complejidad, no se usan rutinariamente en las comunicaciones entre empresas y clientes, de manera preventiva, sino solo cuando hay ya situaciones de conflicto abiertas.

La cuestión que yo planteo es la siguiente: creo que con la tecnología disponible actualmente no sería demasiado complicado ni caro establecer un sistema de notaría virtual por el cual "todas" las comunicaciones entre empresas y clientes, especialmente en los procesos de contratación o de modificación o cesación de los contratos se pudieran hacer por un procedimiento electrónico que dejara constancia de los términos de la comunicación.  

Me explico. Pensemos primero en las comunicaciones de cliente a empresa. Las empresas (habría que acotar cuáles, pero pienso en principio en las que prestan servicios de suministros continuados, con pagos periódicos, y las que vendieran bienes o servicios con valores mayores de una cierta cuantía, como por ejemplo casas, coches, viajes, electrodomésticos) tendrían que tener por obligación legal una cuenta de correo electrónico oficial y pública, de la que no se pudiera borrar ninguna comunicación, y que fuera custodiada y certificada por un tercero autorizado (administración pública, empresas autorizadas, notarios...), de manera que todo cliente que quisiera comunicarse con la empresa de forma fehaciente, pudiera simplemente enviar un correo electrónico a esa cuenta, expresando su deseo de cancelar, modificar el contrato, reclamar por un cobro indebido o por un servicio mal prestado... Para certificar la autenticidad del que envía, y filtrar el spam, las empresas estarían obligadas a dar a todos sus clientes una clave o código que iría en el correo y que permitiría filtrar los correos falsos. El cliente recibiría una confirmación de la empresa o institución que gestiona los correos, indicando que el correo ha sido aceptado como válido. 

En caso de conflicto legal, la empresa que custodia esa cuenta de correo certificaría el contenido y la fecha del correo. Las empresas no tendrían ya razones para jugar al gato y el ratón con los servicios de atención al cliente, posponiendo las bajas, diciendo que no les consta la llamada con una reclamación y otras zarandajas. Sabiendo que en caso de conflicto existe prueba clara de lo que dijo el cliente, y cuándo, este tipo de prácticas tendrían que disminuir radicalmente.

Vayamos ahora a la comunicación de empresa a cliente. Esto es algo más complicado porque no todo el mundo tiene correo electrónico, aunque vamos hacia esa situación. Podría haber varias fórmulas. Una sería la siguiente: antes de firmar un contrato "importante" (de nuevo, suministros de larga duración, ventas de bienes y servicios de alto valor, operaciones financieras de cierto valor) el cliente tendría que enviar a la empresa (a una dirección "oficial" como la de arriba) un mensaje en el que declara cuál es la cuenta de correo electrónico que quiere usar con esa empresa. Esa cuenta quedaría así registrada.

A partir de ahí, la empresa tendría la obligación de enviar, desde la cuenta oficial, custodiada por terceros, a esa cuenta de correo electrónico suministrada por el cliente, toda la información que crea relevante comunicar al cliente para que este tome una decisión informada sobre el contrato. Y no estoy hablando, claro, de enviar un pdf con 15 páginas de cláusulas a Times 8. Sino de una explicación legible de las cláusulas que la empresa considera realmente más relevantes, distintivas, características del contrato, o las que se apartan de la práctica común en el sector... Se podría tal vez afinar legalmente cuáles serían esos elementos mínimos, según el tipo de contrato que fuera.

No se trata, por supuesto, de que no las empresas no informen por otra vía, ni expliquen verbalmente todo lo que quieran, sino de que antes de finalizar los contratos, y con cierta antelación, envíen todas las cláusulas relevantes, por escrito y de manera fehaciente, al cliente, para que este tenga tiempo de verlas, y digerirlas. 

La clave del asunto sería de nuevo que esos correos electrónicos enviados desde la cuenta oficial serían también certificados por la empresa o institución que los custodiase y en caso de conflicto legal serían la única prueba aceptada sobre  la información realmente ofrecida al cliente, y el momento en el que se produjo. Es decir, la empresa puede contar todo lo que quiera al cliente, pero se admite como prueba en conflictos legales solo lo que conste en los correos enviados a la dirección de correo del cliente.

Esta forma de comunicación a través del correo electrónico podría hacerse obligatorio para todos los clientes (lo que plantea problemas con la gente con menos recursos, mayor...) o bien hacerse voluntario (para los clientes, no para las empresas).

Todo esto es una idea en mantillas, que propongo para gente con más conocimiento y experiencia que yo, tanto por el lado jurídico como por el tecnológico. Seguro que hay objeciones y dificultades prácticas en las que yo no he caído.

Pero creo que es una idea que merece la pena explorar porque el coste sería muy bajo. Y se introduciría, con ese bajo coste, una protección muy relevante para los consumidores y usuarios, en su trato con empresas, para poder demostrar el contenido de las comunicaciones con ellas, que suele ser, precisamente, en tantos y tantos conflictos legales, lo que está en discusión. El objetivo además sería prevenir muchos de esos conflictos, claro, porque si el sistema se diseñase bien, y funcionase, las empresas reducirían drásticamente sus prácticas abusivas.

Espero sus comentarios.

7 de mayo de 2013

Sarajevo, a las puertas de España

Me escribe Guillermo (muchas gracias) con un enlace a una pieza asombrosa de El Faro Digital, la versión online de El Faro de Melilla. El titular:

MSF alerta de que hay 70.000 malienses acampados a las puertas de Marruecos

Y comienza así:
La plataforma policial teme que una parte se dirija a Melilla y que la presión migratoria se dispare.
Médicos sin Fronteras (MSF) alerta en su último informe, ‘Atrapados en el desierto’, que hay  70.000 inmigrantes malienses acampados en Mauritania (país fronterizo con Marruecos). Han huido de la guerra en su país y viven en condiciones extremas, según la ONG internacional.
“La situación médica ha empeorado aún más con la llegada de 15.000 refugiados tras el inicio de la intervención militar francesa y maliense en enero pasado. El número de consultas en las clínicas de MSF en el campo de Mbera han pasado de 1.500 a 2.500 por semana”, asegura la ONG. 
La noticia preocupa a la plataforma policial de Melilla que representa a CEP, UFP, SUP y la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC). “Nosotros tememos que con 70.000 inmigrantes a las puertas de Marruecos y la llegada del buen tiempo aumente la presión migratoria sobre la ciudad”, apuntó a este periódico su portavoz, Enrique Travieso.
Asimismo señaló que desde la plataforma policial entienden el drama de esas personas atrapadas en el desierto debido a la guerra, pero eso no justifica “que su desesperación les lleve a entrar en Melilla de forma agresiva. Entendemos que la intención de las 70.000 personas que están acampadas en Mauritania es dirigirse hacia Melilla o Ceuta, por eso esperamos que el Ministerio del Interior y Europa se anticipen a los hechos para evitar dramas de todo tipo”.
En este punto el informe de Médicos sin Fronteras les da la razón porque aclara que “las esperanzas de volver a casa (de los refugiados en Mauritania) son exiguas a causa de las tensiones étnicas en el norte de Malí”.
Hay tantas cosas mal, como me cuenta Guillermo, que uno no sabe por dónde empezar.

Veamos de nuevo el titular: MSF alerta de que hay 70.000 malienses acampados a las puertas de Marruecos

Médicos sin Fronteras no dice que estos refugiados estén acampados "a las puertas" de Marruecos, ni cerca de Marruecos. De hecho, ni en la breve nota de prensa en español (de la que se copian varios textos en la noticia) ni en el más extenso informe en inglés, que se cita en la misma, aparece ni siquiera la palabra Marruecos (Morocco).

Lo cual es lógico, porque el campo de refugiados de Mauritania, del que se habla, está a 60 km de la frontera con Mali, y a unos 1.350 km, en línea recta, cruzando el desierto, de la frontera de Marruecos (o a 1.000 km, también en línea recta, del  Sahara Occidental, controlado de facto por Marruecos). He aquí el mapa, extraído también de la página de MSF, donde puede verse el campo de Mbera, en el extremo sudeste de Mauritania.:



Así que decir que estos malienses están a las puertas de Marruecos sería como decir que los refugiados de la guerra de Yugoslavia, estaban a las puertas de España. Y eso que entre Yugoslavia y España hay carreteras. Entre el campamento de Mbera y Marruecos hay un extenso desierto sin carretera alguna (Google Maps simplemente no sabe calcular una ruta entre Mbera y Marruecos).

MSF tampoco llama en ninguna parte inmigrantes, ni migrantes, a estas personas, como dice la noticia. Los llama, lógicamente, refugiados, puesto que es gente huida de un conflicto armado.

Quienes sí (supongo), que han dicho la memez de "a las puertas de Marruecos" (se les cita entrecomillados con esa expresión) son los de la llamada "plataforma policial de Melilla" [sic] que ponen la venda antes de la herida, y ya están criticando a los pobres refugiados por algo que aún no han hecho, "entrar en Melilla de forma agresiva". Porque no se sabe muy bien con qué evidencia estos señores de la plataforma han deducido que "la intención de las 70.000 personas que están acampadas en Mauritania es dirigirse hacia Melilla o Ceuta".

Asunto en el que, según la noticia MSF "les da la razón" porque "las esperanzas de volver a casa son exiguas". Esto... sí, el informe dice lo segundo, pero eso no quiere decir que de la razón a la teoría de que planean ir a Melilla o Ceuta. De hecho, en el informe, de nuevo, no se citan no ya Melilla o Ceuta, sino ni España, ni Europa, ni como destino posible ni por ninguna otra razón.

En fin, la noticia termina con las declaraciones de otro pavo que repite la estúpida teoría haciendo alarde de ignorancia, y diciendo que los refugiados están "en Mauritania, pegados a Marruecos". Por lo que es normal que "intenten escapar de esa situación y enfilen hacia Melilla, Ceuta o intenten cruzar a la península en pateras, aprovechando la llegada del buen tiempo." Bueno, sí, claro, ahora con el "buen tiempo" seguro que en un pispás cruzan los 2.500 km que les separan de Melilla, la mayoría de puñetero desierto, y se tiran a la valla y luego a las pateras.

Poca vergüenza de sindicalistas de la policía, y poca vergüenza de periodistas, dando gato por liebre, ocultando la geografía y atribuyendo a MSF lo dicho por otros.

6 de mayo de 2013

¡Todos usan gas sarín!

Me manda Alejandro (muchas gracias) este pantallazo curioso de Google News de primera hora de esta mañana:



¿No es fantástico? Titulares de diferentes medios de comunicación atribuyen a la ONU tres afirmaciones distintas sobre quién ha usado gas sarín en Siria. Parece que (al menos ayer) las "fuentes de la ONU" sólo dijeron una de esas cosas (que son los rebeldes los que lo han usado). Pero se ve que en nombre del pluralismo informativo se puede escribir cualquier cosa.

Indagando un poco encontramos cosas bien extrañas, como la noticia de TeleSur, que sólo menciona el supuesto anuncio de la ONU de que va a investigar el uso de gas sarín por Israel en el titular, y luego ya no dice nada parecido en el cuerpo de la noticia.

Y tampoco se queda manca la  noticia de Andina, la agencia peruana de noticias. El titular dice, como se ve en el pantallazo, ONU revela fuertes sospechas de uso de gas sarín contra rebeldes en Siria, pero el primer párrafo dice:
Las Naciones Unidas revelaron que existen “fuertes sospechas”, aunque aún no incontrovertibles, de que los rebeldes han usado gas sarín en Siria en los combates contra las fuerzas del gobierno.
Y no hay rastro en el resto de la noticia de lo que parece decir el titular. Me pregunto si el que redactó el titular leyó a toda prisa la noticia y la entendió al revés. O bien, si se lió con el orden de las palabras y quería decir "fuertes sospechas contra los rebeldes", y no se dio cuenta de que al insertar "de uso de gas sarín" en medio de esa expresión le cambiaba el sentido.

En todo caso, un buen ejemplo de cómo la recopilación automatizada de titulares no parece ser, de momento, capaz de sustituir al criterio humano.

3 de mayo de 2013

¿Errores en la EPA? Sí, claro, porque es una encuesta

Algunos de ustedes habrán visto estos días la discusión en ciertos medios de comunicación sobre la fiabilidad de la Encuesta de Población Activa (EPA), asunto que viene de lejos, ya que con cierta frecuencia alguna gente muy ignorante, muy despistada o muy interesada (táchese lo que no proceda) pone en duda que los datos de la EPA, y en particular los de desempleo, sean correctos.

La crítica habitual suele tener que ver con que la EPA es, como su nombre indica, una encuesta, a "sólo" 60.000 familias (unas 180.000 personas mayores de 16 años), y las encuestas son, supuestamente, menos fiables que los registros, como el del Servicio Público de Empleo, donde los parados están inscritos uno a uno, con su nombre y apellidos. Esta es una crítica que a primera vista puede sonar razonable, pero que es errónea por muchos motivos, que se explican bastante bien en este artículo de El País, publicado el pasado mes de febrero, unos días después de que nada menos que el presidente de la CEOE, Joan Rosell, diera pábulo a ese tipo de críticas. Kiko Llaneras y Jorge Galindo, de Politikon.es, lo explican también muy clarito en este texto que publicaron ayer. Las encuestas como la EPA, por las razones que se explican en esos dos textos, son el estándar internacional usado en todos los países para medir la ocupación y el desempleo, y son en todas partes preferidas a los datos del registro de personas apuntadas en los servicios de empleo.

Otra crítica menos habitual, y completamente disparatada, es la que lanzó William Chislett en El País el pasado lunes, afirmando que la tasa de desempleo de la EPA estaría mal porque cuenta como parados nada menos que a dos millones de jóvenes que están estudiando. Como bien explicó, en un rápido artículo de respuesta, José Fernández-Albertos en Eldiario.es, esa afirmación es taxativamente falsa, como lo es en general el razonamiento del artículo de Chislett.  Que esto lo diga un alumno despistado que por primera vez usa datos de EPA en un trabajo de una asignatura tendría un pase. Que lo diga un veterano investigador asociado del Instituto Elcano clama al cielo.

Ahora bien, que haya gente ignorante criticando la EPA por malas razones no quiere decir que la EPA no esté, efectivamente, precisamente porque es una encuesta, sujeta a cierto margen de error. De hecho, el INE publica cada trimestre los errores de muestreo relativos para las principales magnitudes de la encuesta (sección 4 de las tablas con resultados principales, sección 8 de las tablas con resultados detallados). Aunque la propia página del INE que divulga la EPA no lo explica bien, en otros documentos (como este) se explica que ese error de muestreo es lo que suele llamarse en estadística el error estándar de la distribución muestral, y debe utilizarse de la siguiente manera (con datos de 2004):

A partir de la estimación y su error de muestreo otros intervalos de confianza pueden formarse con análoga interpretación, por ejemplo:
  • estimación ± 1 vez el error de muestreo = intervalo de confianza del 67%.
  • estimación ± 2 veces el error de muestreo = intervalo de confianza del 95%.
  • estimación ± 3 veces el error de muestreo = intervalo de confianza del 99,7%.
Por ejemplo, la estimación del total de parados en el tercer trimestre del año es 2.031.300 con un error de muestreo relativo del 1,14%. Esto significa que existe una gran confianza, en términos de probabilidad una confianza del 95%, de que el valor verdadero del total de parados se encuentre en el intervalo comprendido entre 1.984.986 y 2.077.614 (esto es, 2.031.300 ± 2 x 23.157).

Aplicando ese razonamiento a la EPA recién publicada, cuyo error de muestreo  para el número de desempleados es de 0,86%, diríamos que el margen de error para un intervalo de confianza al 95% es de 106.674 personas (6.202.700*0,0086*2). Y por tanto, solo podemos decir con un 95% de confianza que el número verdadero de parados se encuentra entre 6.095.330 y 6.308.670. [Actualización: como apunta Félix en los comentarios, esas cifras dan una falsa impresión de precisión. Debería redondearse al menos a los millares, y decir que la cifra real de paro está entre 6.095.000 y 6.309.000.]

El error de muestreo relativo es muy pequeño para las grandes cifras (el número de activos, el número de parados) y va creciendo para las cifras más pequeñas, al estimar el paro por sectores, por edades, por provincias, o por combinaciones de varias de estas cosas (en realidad, en números absolutos, el error decrece, pero respecto a la propia cifra estimada, el error crece). Así, por ejemplo, el error de muestreo relativo para los parados en Andalucía es el 1,47% y para los de Cantabria el 5,11%. El margen de error relativo, para un intervalo de confianza al 95% sería, en esos dos casos de ± 3,94% y ±10,22%. Es decir, que los parados andaluces son, con un 95% de confianza, 1.473.700 ±43.327, y los cántabros 56.900 ±5.816. [Actualización: Después de hacer la operación, mejor redondear.]

Dicho de otra manera, a medida que hablamos de cifras más y más pequeñas, la EPA es (relativamente) más imprecisa en la estimación. Y por tanto, también, las variaciones de unos trimestres a otros, o de unos años a otros, las debemos de interpretar con más cuidado cuando se refieren a números pequeños, ya que al ser el margen de error relativamente mayor, pueden aparecer oscilaciones en la muestra que no respondan exactamente a la realidad.

Por lo tanto, es bastante arriesgado, basándonos en la EPA, escribir noticias como estas de Elmundo.es y de Expansión de hace unos días, con titulares que subrayaban que las empresas públicas habrían ampliado su plantilla en el último año, mientras el resto del sector público la reduce. El argumento se basa en que la EPA del primer trimestre muestra que hay ahora 159.300 personas empleadas en empresas públicas, frente a 147.700 hace un año, lo que supondría un aumento de plantilla de 8.400 personas (el 7,9%). ¿Pero cuál es el margen de error de esas estimaciones? No lo sabemos con exactitud, porque no aparece ese detalle en la página web del INE. Pero podemos estimarlo aproximadamente con el error muestral, sí publicado, de otras cifras de carácter nacional de similar tamaño. Por ejemplo, el error muestral relativo del número de activos en la rama de actividad de suministro de agua, saneamiento y residuos, que son según la EPA 145.100, es de 5,88%. Por lo tanto, para el 95% de confianza, el margen de error sería de ±11,8%, es decir, de ± 17.000.

Si el margen de error fuera similar para la estimación del número de empleados en empresas públicas, una variación, en un año, de un 7,9% estaría dentro del margen de error, y por tanto, podría deberse simplemente a una variación aleatoria en la muestra. De hecho, la evolución en los últimos años del número de empleados en empresas públicas, según la EPA ha sufrido ocasionalmente caídas y ascensos bruscos, incluso en un solo trimestre, que seguramente se deben a la aleatoriedad.

En definitiva, que por ser la EPA una encuesta tiene, es verdad, errores, derivados  de que se estudia una muestra, y no toda la población. Pero esos errores no son las burradas que dicen Rosell y Chislett, sino mucho más pequeños. Por ejemplo, para el 95% de confianza, el margen de error en el número de parados de la última EPA sería de ±106.674 personas, como hemos visto arriba. Para otras cifras más pequeñas el error es también más pequeño, en números absolutos, pero mayor en términos relativos al número que estimamos. Por lo tanto, al analizar cambios y variaciones en esos números pequeños debemos tomar extremo cuidado. O acabaremos diciendo tontás.

1 de mayo de 2013

Hagan aquí sus comentarios a la Malaprensa Exprés de mayo de 2013

15 de abril de 2013

Gráficos bolivarianos

Esta imagen extraída hace un minuto de la portada de la web de la principal televisión pública venezolana es un fabuloso ejemplo de gráfico truncado (gracias Terry Pratchett). Casualmente, la imagen produce una impresión que beneficia al candidato oficialista. Pero vamos, seguro que ha sido un error no intencionado.



Actualización: No se pierdan este otro ejemplo fantástico que me manda @majimeno, de la portada de la Nueva Prensa de Oriente:

2 de abril de 2013

Offtopic: ¿Es habitual delegar la firma para emitir facturas?

Una empresa editora de un periódico, en la que di recientemente una clase, me dice que para poder pagarme tengo que firmar la carta que les copio abajo, en la que básicamente delego en ellos la firma para emitir facturas en mi nombre. Entiendo que lo están haciendo con todos sus colaboradores, pero me parece un práctica bastante rara.

¿Alguien sabe si esto es habitual, si es correcto, y si es legal?
Ref: Autorización para el cumplimiento de obligación de expedición de facturas electrónicas 
Muy señores míos, 
Me dirijo a ustedes en relación con el sistema de facturación electrónica que están implementando en diversas sociedades de su Grupo y que es de mi interés. 
En particular, y a los efectos del artículo 5 del Real Decreto 1496/2003, de 28 de noviembre, por el que se aprueba el Reglamento por el que se regulan las obligaciones de facturación, por la presente les autorizo expresamente a que expidan ustedes, en mi nombre y representación, todas las facturas correspondientes a operaciones comerciales realizadas entre nosotros y de las que las sociedades de su Grupo sean destinatarias y a que su firma se realice por parte de XXX, S.L.U. como proveedor legal de los servicios de factura electrónica con el que ustedes tienen contratado los mismos. 
Me despido cordialmente de ustedes, firmando la presente en signo de conformidad.