5 de marzo de 2019

El heredero de 800.000 euros ataca de nuevo

Una nota breve para subrayar, una vez más, lo absurdo de utilizar, en las noticias sobre el Impuesto de Sucesiones, y sobre la variación que hay en el mismo entre comunidades autónomas, ejemplos o supuestos prácticos que solo se aplican a personas ricas o muy ricas.

El caso más reciente es el de ayer, en Cinco Días/El País. La noticia dice así en su titular:

La herencia recibida de un hermano tributa
del 0% al 49% según la comunidad

"La herencia recibida de un hermano".... dice.

Pero luego vemos que el supuesto práctico utilizado para calcular esta diferencia, tomado de un informe del Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF), que es parte del Consejo General de Economistas, no es una herencia cualquiera, sino una bastante singular:

Supuesto 2. Hermano de 40 años sin discapacidad y con alto patrimonio hereda una vivienda de 200.000€ y 600.000€ en dinero
Resulta que la variación del 0% al 49% se produce cuando alguien, con alto patrimonio propio, hereda 800.000 euros de un hermano. No es la herencia de un hermano cualquiera, sino una herencia con unas características muy concretas. En el cuerpo de la noticia se utiliza la misma cuantía de 800.000 euros para ilustrar las diferencias, menos extremas, en el caso de herencias de padres a hijos.

¿Cómo de frecuente o representativa es esa situación? Pues tristemente, no lo podemos saber muy bien, porque las estadísticas disponibles sobre sobre el Impuesto de Sucesiones son pocas y malas. De hecho, no he encontrado ninguna estadística nacional ni autonómica con el número de declaraciones presentadas por tramos de la base imponible (agradecería pistas a quienes las conozcan).

Lo mejor que parece haber es una información como la que da la Junta de Andalucía, que simplemente informa del número de declaraciones presentadas, cuantas de ellas dan lugar a un ingreso, y cuál es la cuantía total de esos ingresos. Dado que recientemente ha habido algunos cambios legislativos he tomado esos datos del último año completo de la anterior legislatura (2014) y los dos últimos años disponibles (2017 y 2018), para las sucesiones del grupo III, que es el que incluye las sucesiones entre hermanos o tíos y sobrinos . Esto es lo que resulta:

Impuesto Sucesiones Andalucía (Grupo III, incluye hermanos, tíos, sobrinos)

Autoliquidaciones presentadasImpuestos pagados (Mil €)Media por autiliquidación (€)

TodasCon ingreso
TodasCon ingreso
201423.30010.29088.9173.8168.641
201726.58211.753103.8413.9068.835
201829.15412.806107.3393.6828.382
Fuente: Elaboración propia con informes de la Junta de Andalucía disponibles en su web

Los datos son contundentes: menos de la mitad de las declaraciones del Impuesto de Sucesiones dan lugar a un ingreso para la hacienda autonómica. Es decir, que el ingreso mediano es cero (el valor mediano es el que ocupa la posición central, después de ordenar todos los valores de menor a mayor).

El ingreso medio (de los que pagan algo) está en torno a 8.600 euros. El mediano, de entre los que pagan, es con seguridad más bajo, al tratarse de una variable económica en la que unos pocos casos de más valor hacen subir la media. Por lo tanto, podemos decir sin miedo a equivocarnos que al menos el 75% (probablemente muchos más) de los que heredan en Andalucía de hermanos, tíos o primos, pagan menos de 8.500 euros a Hacienda.

Y sin embargo, Cinco Días usa un ejemplo en el que hay que pagar 391.672 euros, siendo justamente Andalucía la comunidad en la que más se pagaría (el 49%), tras haber recibido de un hermano esa herencia famosa de 800.000 euros. ¿Por qué? ¿A quién representa ese hermano? ¿Tal vez al uno por ciento de todos los hermanos que heredan cada año en España?

¿No sería más lógico ilustrar el contraste entre comunidades autónomas con un caso más común? Tal vez alguien que herede de un hermano 50.000 o 100.000 euros. Lo que les pase a esos hermanos sería sin duda mucho más relevante. ¿Por qué no lo hace Cinco Días así? Pues porque el informe del que toma sus datos ha usado el ejemplo de los 800.000 euros, y le ha dado ya hechas las cuentas, mientras que el cálculo para herencias de 100.000 euros lo tendría que hacer el propio periódico, y eso es lo suficientemente complejo como para que tuviera que pagar a un especialista, o arriesgarse a meter la pata considerablemente.

Pero esto mismo que hace ahora Cinco Días lo hicieron en 2016 el mismo periódico, Europa Press, Expansión, El Mundo, o Abc. Y en 2015 El Confidencial, que citaba un "estudio de Bankinter" de 2014, que en realidad remitía, de nuevo, a un informe del Consejo General de Economistas. Y el mismo ejemplo, en un informe similar, de los mismos autores, sirvió de base para una noticia en Expansión en 2013.

Todos repitiendo la cantinela del pobre heredero de 800.000 euros. Todos, una vez tras otra, perdiendo la oportunidad de hablar de un tema con una información valiosa, pero laboriosa y por tanto cara, y sustituyéndola por una información de mucho menos interés, obtenida gratis de una fuente de información que se supone fiable, aunque también se puede suponer interesada y sesgada (¿Con qué criterio se eligió hablar de un patrimonio tan alto? ¿Tal vez para magnificar las diferencias entre comunidades y escandalizar más? ¿De verdad en seis años nadie se ha podido poner en el Consejo General de Economistas a calcular el Impuesto de Sucesiones para una herencia más común?).

Y así, andamos, año tras año, regalando, al Consejo General de Economistas la decisión sobre cuál debe ser el caso del que debemos hablar cuando discutimos sobre el Impuesto de Sucesiones, y su variación entre comunidades autónomas.  Y permitiendo que números irrelevantes, que se aplican a un pequeñísimo porcentaje de la población, constituyan el framing de la discusión sobre el impuesto al que algunos partidos políticos dedican tanto entusiasmo, digno de mejor causa.

Por otra parte, no sé si aprecian ustedes la ironía, pero yo aquí veo que los medios se comportan como esa masa de lectores a los que a veces critican: ¡prefieren la información gratuita y mala a la buena y cara!

19 de febrero de 2019

Haciendo encuestas y proyectando escaños... ¿sin entender el sistema electoral?

Ayer supe por un lector en Twitter (gracias Jesús) que en La Razón alguien que firma como sociólogo y dice trabajar para NC Report, había perpetrado un artículo, con llamada en la portada del periódico, titulado "La ley D’Hont frena el «efecto Vox»", que acompañaba precisamente la última encuesta hecha por NC Report para La Razón.

La tesis del artículo es que en las próximas elecciones Vox se verá gravemente perjudicado por el sistema electoral, como en el pasado le sucedió a Izquierda Unida, a UPyD, o incluso a Podemos y Ciudadanos, de manera que, por culpa de "la ley D'Hont" (sic), con los resultados como los previstos en esta última encuesta de NC Report (que estima que Vox obtendría un 10% del voto) menos de la mitad de sus votos, en solo 11 provincias, obtendrían representación (estimada entre 19 y 22 diputados), mientras que la otra mitad se desperdiciaría en provincias donde Vox no sacaría diputados.

Si les suena a llamada al voto útil, no se equivocan. El mensaje era claro:
...el 52,7 por ciento (1.260.000 votos) de papeletas que apoyen a Vox no tendrá rédito electoral alguno y favorecerá al PSOE. Y es que esos restos son oro fino para Ciudadanos y PP, que sin compartir espacio electoral con la formación de Abascal tendrían incluso la mayoría absoluta al alcance de la mano. Una mayoría que el reparto del pastel entre los tres partidos de la derecha del espectro político pone un poco más caro para Pablo Casado, Albert Rivera y Santiago Abascal reeditar lo sucedido en Andalucía. 
Y eso que la propia encuesta dice que aún con esos votos "perdidos" de Vox, la suma PP+C's+Vox, con un 52,5% del voto llegaría a los 188 escaños (un 53,7% de los 350 diputados). Esto se ve que le sabe a poco al sociólogo de NC Report que debe creer que lo correcto sería que con un 52,5% del voto los partidos de derecha sacasen, no sé, 200 diputados como poco.

El problema del artículo no es su tesis principal: sí, podría ser que Vox, si obtiene un porcentaje del voto en torno al 10%, o inferior, obtuviese unos cuantos diputados menos de los que le corresponderían con un sistema proporcional puro a escala nacional, como les ha pasado a otros partidos en el pasado (aunque, como argumenté aquí mismo hace unas semanas, y cuenta hoy Hugo Garrido en El Mundo, con un porcentaje de voto solo ligeramente superior al 10%, obtendría probablemente un resultado casi proporcional).


El problema es el disparate que se usa para argumentar esto. Para empezar porque la causa de ese fenómeno no es el sistema d'Hondt (no D'Hont), que reparte los escaños entre los partidos, en cada provincia, sino la ley electoral que ha decidido que la provincia sea el distrito electoral, y que lleva a que en muchas de ellas se escojan muy pocos diputados (3, 4, 5). Por poner un ejemplo reciente: en las elecciones andaluzas de diciembre, con sistema d'Hondt, Vox consiguió, con un 10,97% del voto 12 de los 109 escaños (el 11%), es decir, justamente lo que le correspondería en un sistema proporcoinal puro con distrito único.

Aún más grave, el autor dice que en las provincias pequeñas, el porcentaje de voto que es necesario obtener para conseguir representación es igual a dividir el 100% de los votos por el número de escaños a elegir. Así, en las provincias con tres diputados sería necesario conseguir un 33,33% del voto, en las de cuatro diputados un 25% del voto, en las de cinco diputados un 20% del voto... y así sucesivamente. Lo ilustra incluso con este mapa (que en la web, chapuza añadida, no se ve entero, por lo que lo he sacado de la edición en papel):





Las cifras en rojo son el "porcentaje de voto necesario" para conseguir representación y corresponden a dividir 100 por el número de escaños de la provincia (también representado), con la excepción de Ceuta y Melilla,  donde esa fórmula daría como resultado 100, y el autor, que debió percatarse ahí de que algo iba mal en sus cálculos, decide, sin más explicación, que el "porcentaje necesario" es 30, menor que en Soria, donde se eligen dos diputados y el porcentaje es 50 (ahí sí como resultado de la fórmula).

Pero cualquiera que entienda el sistema d'Hondt (no D'Hont) sabe que ese cálculo es erróneo. Recordemos que los escaños se asignan entre los partidos, dividiendo su número (o su porcentaje) de votos por 1,2,3.. hasta el número total de escaños, y asignando los escaños a los cocientes mayores. El porcentaje necesario para conseguir un escaño puede ser muy variado, pero es casi siempre mucho menor que ese cálculo.

Veámoslo con un ejemplo sencillo, con datos de 2016, por ejemplo, en la provincia de Teruel, donde se elegían 3 diputados. Según el mapa, el porcentaje de voto "necesario" es el 33% (en realidad sería el 33,33% más un voto). Estos fueron los resultados de 2016, con dos diputados para el PP y uno para el PSOE:

Resultados electorales en Teruel, 2016

V (% voto)V/2V/3
PP41,26%20,63%13,75%
PSOE26,33%13,17%8,78%
Podemos16,76%8,38%5,59%
Ciudadanos13,18%6,59%4,39%

Contra lo que dice el mapa, al PSOE le bastó un 26,33% del voto para obtener un escaño. Y Podemos, con un 16,76% no se quedó lejos de conseguirlo. De hecho, en Huesca, que también elige tres diputados, obtuvieron un diputado tanto el PP como el PSOE como Podemos, que lo consiguió con solo un 19,19% del voto:

Resultados electorales en Huesca, 2016

V (% voto)V/2V/3
PP36,22%18,11%12,07%
PSOE25,59%12,80%8,53%
Podemos19,19%9,60%6,40%
Ciudadanos15,34%7,67%5,11%


El voto de Podemos en esa provincia fue ligeramente superior al cociente resultante de dividir el voto del PP entre 2, y por ello obtuvo un escaño.

De hecho, con ejemplos como ese, se puede dar uno cuenta de que en una provincia con 3 diputados basta con obtener un 25% del voto (+1 voto) para tener garantizado un escaño, ya que el resto de los votos (que serían el 74,9999% del voto), se distribuyan como se distribuyan, no pueden dar lugar a tres cocientes mayores que el 25% del voto. Más en general, en el sistema d'Hondt se puede decir que el partido que obtiene un porcentaje equivalente a [100/(número de escaños+1)], tiene garantizado un escaño. Es decir, el 25% del voto garantiza un escaño en distritos con 3 diputados, el 20% en distritos con 4 diputados, el 16,66% en distritos con cinco diputados, y así sucesivamente.


Y a menudo el porcentaje que efectivamente permite obtener un diputado es mucho menor. Lo podemos comprobar con los resultados de 2016, como hizo Jesús en el tuit enlazado, y como se puede hacer más sistemáticamente en esta tabla:

ProvinciaDiputadosPorcentaje "necesario" según el mapaPorcentaje que realmente garantiza un diputadoÚltimo cociente que consiguió escaño en 2016
A Coruña813%11,1%10,0%
Albacete425%20,0%15,3%
Alicante / Alacant128%7,7%7,4%
Almería617%14,3%13,7%
Araba - Álava425%20,0%15,7%
Asturias813%11,1%11,8%
Ávila333%25,0%19,5%
Badajoz617%14,3%12,5%
Barcelona313%3,1%2,9%*
Bizkaia813%11,1%9,6%
Burgos425%20,0%17,3%
Cáceres425%20,0%16,7%
Cádiz911%10,0%9,5%
Cantabria520%16,7%14,4%
Castellón / Castelló520%16,7%14,8%
Ceuta130%50,0%51,9%
Ciudad Real520%16,7%14,5%
Córdoba617%14,3%12,4%
Cuenca333%25,0%22,9%
Gipuzkoa617%14,3%11,6%
Girona617%14,3%11,6%
Granada714%12,5%11,8%
Guadalajara333%25,0%19,8%
Huelva520%16,7%16,3%
Huesca333%25,0%19,2%
Illes Balears813%11,1%10,0%
Jaén520%16,7%14,4%
La Rioja425%20,0%16,6%
Las Palmas813%11,1%11,3%
León425%20,0%17,6%
Lleida425%20,0%13,5%
Lugo425%20,0%17,0%
Madrid363%2,7%*2,6%*
Málaga119%8,3%8,1%
Melilla130%50,0%49,9%
Murcia1010%9,1%7,8%
Navarra520%16,7%14,2%
Ourense425%20,0%16,6%
Palencia333%25,0%22,8%
Pontevedra714%12,5%10,9%
Salamanca425%20,0%16,1%
Santa Cruz de Tenerife714%12,5%11,0%
Segovia333%25,0%21,5%
Sevilla128%7,7%6,9%
Soria250%33,3%25,7%
Tarragona617%14,3%11,3%
Teruel333%25,0%20,6%
Toledo617%14,3%13,3%
Valencia / València166%5,9%5,6%
Valladolid520%16,7%15,6%
Zamora333%25,0%23,9%
Zaragoza714%12,5%11,6%
Fuente: elaboración propia a partir de datos de la web del Ministerio del Interior. *En Barcelona y Madrid, aunque el último cociente con representación sea menor, entra en juego el umbral legal, y habría que obtener al menos un 3% del voto para conseguir escaño.


Prácticamente en todas las provincias el porcentaje de voto con el que se asignó el último diputado fue menor que el umbral que garantiza un diputado, que a su vez es menor que el porcentaje de voto que según el mapa es "necesario" para conseguir un escaño.

De manera que sí, es posible que Vox no consiga una representación proporcional a sus votos, si se queda en torno al 10% del voto. Pero no será porque no llegue al 33% del voto en Ávila o al 25% en Burgos. En 2016 no hizo falta, ni mucho menos, llegar a esos porcentajes. Y en 2019, precisamente, al dividirse más el voto, es posible que sea aún más fácil conseguir diputados en las provincias pequeñas.

En fin, que el representante de NC-Report se ha hecho un lío bastante gordo al explicar cómo funciona el sistema electoral. Parece un poco increíble en una empresa que hace encuestas y proyecciones electorales. Pero en fin, así está el patio. Por supuesto, la rectificación ni está ni se la espera. Eso es de blandos.