3 de enero de 2019

¿Podría Vox sacar 45 diputados con un 12,9% del voto?

Ayer miércoles El Mundo publicó una encuesta para unas posibles elecciones generales en la que estimaba que la distribución de votos y escaños que se produciría sería esta:

PSOE 22,6%, 92-96 dips; PP 19,2% 70-74 dips; Cs 18,8% 66-70 dips; UP 15,8% 45-47 dips; Vox 12,9% 43-45 dips

Más allá de la credibilidad que se atribuya a los porcentajes de voto estimados, algunos colegas sociólogos o politólogos, como Ignacio Jurado y Alberto Penadés, han puesto en duda la traslación de votos a escaños hecha por Sigma-Dos, en particular la de Vox, que, a pesar de ser un partido "pequeño", de implantación nacional, conseguiría un número de escaños casi exactamente proporcional a sus votos: el 12,9% de 350 escaños son 45 escaños. 

Esto iría en contra de lo que ha sucedido siempre en nuestro sistema electoral, en el que los partidos pequeños-medianos, de implantación nacional (en su momento AP y PCE, luego CDS, IU, UPyD y ahora también C's), han sido "castigados" por el sistema electoral, obteniendo una representación en escaños muy inferior a la que les correspondería en un reparto proporcional puro a escala nacional. Ello se debe, fundamentalmente, a la existencia de muchas provincias con bajo número de escaños a repartir (3 a 5), donde esos partidos, a pesar de recibir porcentajes de voto considerables, de hasta un 15%, solían quedarse fuera del reparto de escaños. Y así, una buena parte de sus votos eran "desperdiciados", obtenían solo representación, más o menos proporcional, en las provincias más pobladas o donde eran especialmente fuertes, y en conjunto quedaban con un porcentaje de escaños lejano al de los votos obtenidos.

La estimación de Sigma-Dos parece pensar que esto sería lo que le pasaría en unas elecciones con estos resultados a Unidos Podemos, que con un 15,8% del voto obtendría entre 8 y 10 escaños menos que los proporcionales (que serían 55). Pero extrañamente no sería así en el caso de Vox, que con un porcentaje casi idéntico al de Ciudadanos en 2016, obtendría entre 11 y 13 diputados más. ¿Es esto posible?

Para ver cómo de raro es este cálculo he hecho una pequeña simulación de los resultados que cabría esperar, provincia por provincia, suponiendo que en todas ellas los partidos (de ámbito estatal) subieran y bajaran en votos en la misma proporción respecto a 2016. Por ejemplo, en cada provincia el voto del PP sería un 58,2% del voto obtenido entonces (resultado de dividir el porcentaje en la encuesta, 19,2%, por el porcentaje de 2016, que fue el 33,01%). Y de la misma forma, provincia a provincia, se estima el voto de PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos (en elecciones anteriores se puede ver que, usando los datos nacionales como si fueran una encuesta, esta estimación de resultados provincia por provincia a partir de las elecciones anteriores funciona razonablemente bien).

La estimación del voto de Vox es más difícil, pero en una primera aproximación, podemos calcular su voto provincial como un porcentaje del voto del PP en 2016 (sería el 39,1%), o del voto de PP más Ciudadanos de 2016 (sería el 28%). Los votos de los partidos nacionalistas se pueden dejar igual que en 2016 para esta aproximación, porque las estimaciones en una encuesta nacional tienen un margen de error mayor (en términos relativos a su tamaño inicial) y porque los cambios previsibles son más bien entre ellos.

El resultado de las dos simulaciones es casi idéntico y se resume así, para los partidos de ámbito estatal, estimando el voto a Vox a partir del voto provincial al PP (con la otra estimación sólo cambia un diputado, que pasaría de Podemos al PSOE):
 
Partido
% voto
Escaños
% escaños
%esc-%vot
PSOE22,6%8925,4%2,83%
PP19,2%7320,9%1,66%
C'S18,8%6618,9%0,06%
Unidos Podemos (más coaliciones)15,8%4813,7%-2,09%
Vox12,9%4613,1%0,24%


Es decir, casi lo mismo que dice Sigma-Dos, que no explica su método de estimación, aunque puedo suponer que hacen algo parecido, corregido tal vez con algún tipo de revisión manual, provincia por provincia, de resultados "raros" o de ampliación de las horquillas de resultados posibles cuando dos partidos quedan muy igualados en una provincia, y un escaño podría saltar de uno a otro por muy poca diferencia.  Yo no he hecho nada de eso, y entiendo que mi resultado puede contener estimaciones muy improbables en algunas provincias. Por ejemplo, es poco realista la hipótesis de que Vox capte exvotantes del PP uniformemente por todo el país, dadas las distintas sensibilidades sobre el tema del independentismo catalán en diferentes territorios. Sin embargo, asumo que es sólo un primer tanteo y que algunos errores se cancelan entre sí. Si quieren ustedes ver los resultados estimados por provincias, los tienen aquí.

En todo caso, parece que la estimación de Sigma-Dos no es descabellada ni absurda. Dada la multiplicación de partidos, y la distribución esperable del voto de Vox, podría ser que el sistema electoral no le perjudicara como ha hecho con otros partidos pequeños y medianos en el pasado, mientras que sí lo seguiría haciendo con Unidos Podemos, en lo que sería una nueva manifestación del sesgo conservador de nuestro sistema electoral. No es en absoluto seguro que nada de esto suceda, claro. Pero tampoco cabe descartarlo alegremente.

12 de diciembre de 2018

La DGT informa mal y actúa peor sobre las etiquetas ambientales

Una nota rápida, dada la actualidad del asunto, para comentar con ustedes una cosa asombrosa que he descubierto hoy al hilo de la aplicación en Madrid, por primera vez, de la nueva reglamentación para el control de la contaminación derivada del tráfico. Como sabrán, sobre todo si viven en Madrid, pero también seguramente aunque no sea así, por aquello de que "cuando nieva en Madrid, nieva en España", el nuevo reglamento del ayuntamiento para controlar el tráfico en situaciones de alta contaminación utiliza los distintivos emitidos por la DGT como criterio de selección para decidir qué coches pueden circular y cuáles no.

Este gráfico de Abc resume bastante bien la normativa:

 

Hoy por primera vez desde el cambio de normativa hemos estado en el escenario 2 y en consecuencia tenían prohibido circular (de 6:30 a 22:00, detalle que se omite en muchas informaciones) en la M-30 y en todo el área interior, los vehículos que no tuvieran distintivo ambiental (estrictamente, los que no tengan derecho a tenerlo, porque aún no es obligatorio llevarlos). En el escenario 3 esos vehículos no podrían circular por ninguna parte del municipio. En el escenario 4 tampoco los vehículos con el distintivo amarillo B podrían circular por la M-30 y su interior, y en el escenario 5, el más restrictivo, ya solo podrían circular, por toda la ciudad, los vehículos con distintivo ECO o 0.

Cuando los medios explican qué vehículos tienen un distintivo u otro, suelen hacerlo basándose en el año de la matriculación (excepto para las etiquetas ECO y 0, que se basan en tipos de motor). Por ejemplo, en Eldiario.es, de manera similar a la de muchos otros medios:
Sin etiqueta: Los de gasolina anteriores al año 2000 y los diésel anteriores a 2006...

Etiqueta B: Coches de gasolina matriculados entre 2000 y 2006. Respecto a los diésel, son los que se encuentran en funcionamiento desde enero de 2006 y hasta diciembre de 2013...

Etiqueta C: Los coches de gasolina posteriores a 2006 disponen de la etiqueta verde C, que indica un nivel superior de eficiencia. Los automóviles de gasoil y cualquier vehículo pesado necesitan estar matriculados a partir de enero de 2014 para acceder a este distintivo.
Al leer este tipo de informaciones me entraba la siguiente duda: las empresas automovilísticas no lanzan sus nuevos modelos con fecha 1 de enero de cada año,  ni los retiran el 31 de diciembre. Por lo tanto, la mayoría de los coches diesel matriculados, por ejemplo, en enero o febrero de 2006 (a los que correspondería la etiqueta B), serían de modelos que ya estaban a la venta, y que de hecho se vendieron, a lo largo de 2005, o incluso en años anteriores (que se quedarían sin distintivo). ¿Qué sentido tiene eso?

Ninguno, claro. Así que buscando la normativa de la DGT sobre los distintivos he encontrado que en realidad la normativa al respecto de abril de 2016 no dice lo que nos contaban los medios, sino esto otro:
-C:
Vehículos M1 y N1 clasificados en el Registro de Vehículos como gasolina EURO 4/IV, 5/V o 6/VI o diésel EURO 6/VI.
Vehículos M2, M3, N2 y N3 clasificados en el Registro de Vehículos como gasolina Euro VI/6 o diésel Euro VI/6.
– B:
Vehículos M1 y N1 clasificados en el Registro de Vehículos como gasolina EURO 3/III o Diésel EURO 4/IV o 5/V.
Vehículos M2, M3, N2 y N3 clasificados en el Registro de Vehículos como gasolina Euro IV/4 o V/5 o diésel Euro IV/4 o V/5.»
 Lo de M1, N1, etc... se refiere a si son turismos, furgonetas, o vehículos para mercancías, y no es lo relevante aquí. Lo interesante es que los distintivos no se basan en el año de matriculación, sino en que el coche cumpla con uno u otro de los estándares europeos, cada vez más exigentes, que se basan en el nivel de emisiones.

¿Entonces, lo de las fechas de dónde sale? Pues se basa en que los estándares europeos se fueron implantando progresivamente: a partir de ciertas fechas ya no se certificaban modelos nuevos que no cumplieran cierto estándar, y a partir de una fecha posterior (normalmente un año) no se permitía, en general, matricular coches que no llegaran a ese estándar.

A partir de ese calendario de obligatoriedad de los estándares, "alguien" (ahora veremos quién), ha decidido que para simplificar la información, se puede decir que las etiquetas B y C corresponden a coches matriculados a partir de tal fecha o tal otra. Pero claro, los coches nuevos que cumplían los estándares no salían a la venta justo el día en el que ese estándar era obligatorio. Lo hacían antes. Y por eso hay muchos coches matriculados antes de que los estándares sean obligatorios, que sin embargo los cumplen. Es decir, por ejemplo, coches diesel vendidos antes de 2006 que cumplen el estándar EURO-4 o EURO-5, o coches de gasolina vendidos antes de 2006 2000 que cumplen el estándar EURO-3 y que por tanto deberían tener el distintivo B, aunque los periódicos nos dicen que se quedan sin distintivo.

Queda por averiguar quién ha hecho la chapuza de divulgar que los distintivos van por fecha de matriculación, y no por estándar de contaminación que cumple el vehículo. Como se imaginarán, mi sospecha inicial era que los culpables eran los medios. Pero parece que no, que la cosa es más chusca. Por lo visto, asombrosamente, no hay ningún registro oficial sobre qué modelos cumplen los diferentes estándares, ni nadie ha pensado en crearlo ni en pedir a las marcas que publiquen los listados correspondientes (??). Así que ¡es la propia DGT la que ha tirado por la calle de en medio, usando la fecha de matriculación como referencia para decidir cuál es la etiqueta ambiental que corresponde a cada vehículo!

De hecho, ya en la nota de prensa de abril de 2016 en la que informaba de la clasificación de los vehículos con etiqueta B y C que se iba a publicar poco después en el BOE (vista más arriba), daba información confusa, mezclando los dos criterios de la fechas de matriculación y de los estándares Euro:
C
Turismos y furgonetas ligeras de gasolina matriculadas a partir de enero de 2006 y diésel a partir de 2014.
Vehículos de más de 8 plazas y de transporte de mercancías, tanto de gasolina como de diésel,  matriculados a partir de 2014.
Por tanto, los de gasolina deben cumplir la norma Euro 4,5 y 6 y en Diésel  la Euro 6.

B:
Turismos y furgonetas ligeras de gasolina matriculadas a partir de enero del año 2000 y de diésel a partir de enero de 2006.Vehículos de más de 8 plazas y de transporte de mercancías tanto de gasolina como de diésel matriculados a partir de 2005.  

Por tanto, los de gasolina deben cumplir la norma Euro 3 y en Diésel  la Euro 4 y 5.
Como hemos visto, no es eso lo que dice el BOE, que solo se refiere a las normas Euro. Pero al parecer, la base de datos disponible online, que es la misma que usa Correos, solo comprueba, a partir de la matrícula, o del permiso de circulación, la fecha de matriculación, y el tipo de vehículo (M1, N1, M2...) y con eso decide la etiqueta, sin averiguar realmente realmente el estándar Euro que cumple cada modelo de coche.

Y así, según me ha contado algún lector en Twitter, y comentan muchos usuarios en una web que, por una vez, responde a su nombre (Forocoches), y del que, en esta situación, sí creo que podemos fiarnos, la DGT está dando etiquetas incorrectas, o denegando etiquetas, a propietarios de vehículos que cumplen los estándares de la orden de abril de 2016. Según cuentan también algunos foreros, la DGT admite modificar la base de datos, y emitir la etiqueta correcta, previa presentación de un certificado del fabricante indicando que el vehículo cumple con la normativa EURO superior a la que era obligatoria en la fecha en la que se compró. Pero los fabricantes, aprovechando la circunstancia, están cobrando un dinerito por esos certificados.

Creo que es un asunto que merecería una investigación por parte de los medios de comunicación. Si realmente la DGT aplica de una forma tan torpe sus propias normas,  podría estar perjudicando a cientos de miles de conductores, a los que se restringe arbitrariamente el derecho a circular, teniendo coches iguales a otros a los que se les ponen normas más laxas. Y a los que además se les está ofreciendo, a través de los medios, información engañosa, diciéndoles por ejemplo que en un día como hoy ya no puede circular por Madrid, cuando en realidad si podría hacerlo. Y en otras ciudades en las que se van implantando mecanismos similares puede haber los mismos maletendidos.

Si no es así, claro, debería rectificarse la información que se está publicando por todas partes, y explicar que la etiqueta no depende del año de matriculación, sino del estándar que cumple cada modelo en concreto, como decía el BOE. Porque las dos cosas no pueden ser ciertas a la vez.

Actualización (13 de diciembre, 11:06): un tweet de la propia DGT parece confirmar que en efecto, lo están haciendo mal, y lo saben, y le cargan al dueño del coche la tarea de averiguar y certificar que el coche cumple un estándar superior al que le reconocen. Flipante.

4 de diciembre de 2018

Manolete, si no sabes torear, pa que te metes

Me ha advertido esta mañana un lector a través de Twitter de este disparate, al que no he podido atender durante el día. He vuelto ahora (las 7 de la tarde) con la vaga esperanza/suposición de que alguien se hubiera dado cuenta y lo hubiera arreglado... pero a la mañana no me había fijado en que este maravilloso texto del que les voy a hablar está colgado en la web de un periódico español (Información) ¡desde julio pasado!

He caído luego en que quien "firma" es Ep/Ab (lo primero corresponde a Europa Press, lo segundo no me consta). Y temiendo lo peor, he buscado el texto literal en Google, encontrando que el texto está, con el mismo catastrófico error, también desde julio, en otros cuantos medios: La Opinión / El Correo de Zamora, Levante, Diario de Ibiza, La Provincia, La Nueva España, Faro de Vigo... y en fin, parece que en general todos los del grupo Prensa Ibérica, prácticamente sin cambiar ni una coma, y exactamente con la misma maquetación, dentro de una sección de Finanzas Personales.

La pieza lleva por título "Claves para calcular cuántos días de vacaciones te corresponden", que es perfectamente explicativo de su objetivo... que se hace desastrosamente mal. Porque tras explicar que las vacaciones pueden ser, según los convenios, de 30 días naturales/año trabajado o de 22 días laborables/año trabajado, llegal al núcleo de la cuestión con este párrafo glorioso:
En función del tiempo trabajado durante el año, si queremos saber cuántos días nos corresponden, sí debemos tener en cuenta si nuestro convenio establece que nuestras vacaciones son de 30 días naturales o bien 22 laborables. Si es la primera opción y por ejemplo hemos trabajado 5 meses, nos corresponderán 6 días naturales de vacaciones (30 días naturales / 5 meses). Si nuestro convenio establece que tenemos 22 días laborables y hemos trabajado 5 meses, entonces nos corresponderán 4,4 días laborales de vacaciones (22 días laborales / 5 meses).

Siguiendo esta lógica, si he trabajado un mes, me corresponden 30 días naturales de vacaciones y si he trabajado 10 meses, 3 días naturales de vacaciones. Todo muy lógico.

La cosa es espectacular porque este texto no responde a ninguna noticia de ningún tipo. Está escrito, a iniciativa propia, y sin más excusa que el verano, con el único propósito de explicar una regla de tres.... ¡y se hace mal! Y no lo ve nadie. Y lo publican ocho o diez periódicos. Y sigue ahí cinco meses después.

En fin, desastre cómico, o dramático, muestra de los ínfimos o inexistentes estándares con los que trabajan algunos de nuestros medios online.

Actualización (14-diciembre): Como pueden ver en los comentarios, una periodista de Europa Press me ha alertado de que en efecto, la "noticia" contiene algunas partes que provienen de un texto original de su agencia (este), pero que el párrafo problemático no estaba en su texto. Debe corresponder, por lo tanto, a la segunda parte de la firma "Ep/Ab", pero seguimos sin saber a qué entidad o a qué persona corresponde. También me alerta de que el párrafo catastrófico ha desaparecido de la web del diario Información. Y en efecto veo que es así. Tampoco está ya en la web del Levante, Diario de Ibiza, La Opinión/El Correo de Zamora, El Faro de Vigo, ni La Nueva España, pero sigue en la de La Provincia. Por supuesto, como imaginarán, no hay mención ninguna en los medios que han hecho la correción de que el texto contenía un error que ha sido corregido. Eso de la fe de errores es para cobardes.

31 de octubre de 2018

¡Qué difícil es cambiar la Constitución de los Estados Unidos!

Al hilo de la última ocurrencia de Trump, que ahora propone regular por una orden ejecutiva (algo parecido a un decreto, en España) que no todos los nacidos en Estados Unidos sean automáticamente estadounidenses, cuenta hoy Abc (gracias a Javier por la pista) que la mayoría de los juristas del país piensa que el Presidente no tiene autoridad para hacer ese cambio, porque la Constitución, en su 14ª enmienda, establece claramente que la nacionalidad se adquiere por nacimiento en el país.

Por lo tanto, para eliminar ese derecho, habría que reformar la Constitución. Lo que es extremadamente difícil. Bueno, en realidad, tal y como lo cuenta Abc sería imposible:
Para modificar la Constitución, Trump necesita dos tercios del Senado y la Cámara de Representantes y el voto favorable de al menos cuatro tercios de los 50 Estados. [negrita en el original]
¿Cómo se consigue el voto de cuatro tercios de los estados? ¿Votando algunos de ellos dos veces?

No, claro. Se trata, como se imaginarán, de un error de Abc, inocente y divertido. Lo que hace falta es la ratificación por tres cuartos (38) de los 50 estados, según el artículo V de la propia Constitución. Una barrera considerable, pero no imposible de superar, como ha sucedido en las 27 ocasiones en las que se han aprobado enmiendas (la última, por cierto, tardó 202 años en conseguir la ratificación de los 3/4 de los estados requeridos).

2 de octubre de 2018

Una caída del 500% no es cualquier cosa, oiga

Haciendo limpieza de correos atrasados de este verano me encuentro esta joya de El Mundo, edición Baleares, del 23 de julio pasado (gracias, Alejandro):


Titular: La recuperación reduce un 500% las quiebras empresariales en Baleares
Que parecería innecesario explicar, especialmente a los lectores habituales, pero en fin, por si acaso: nada que se pueda contar sólo en números positivos puede caer, o reducirse, más de un 100%. En este caso el número de concursos empresariales ha pasado de 525 en 2015 a 95 en 2017. La reducción es de (525-95)=430, que respecto a los 525 iniciales representan una caída del 82%. Si en 2017 no hubiera habido ningún concurso, la reducción habría sido del 100% (525/525*100).

El número de concursos no puede ser negativo, y por tanto, no se puede reducir más de un 100% (en realidad, tampoco es claro que sea una buena práctica hablar de reducciones de más del 100% cuando un número pasa de valor positivo a negativo, pero al menos en ese caso hay margen para la discusión).

¿Cómo ha llegado el periodista a su número del 500%? Pues inicialmente, sin hacer el cálculo, pensé que había caído en el error típico de hacer esta división:

(Valor final- Valor inicial)/Valor final*100

en lugar de la cuenta correcta, que sería

(Valor final-Valor inicial)/Valor inicial*100

Pero resulta que no, porque ese error clásico daría una caída del 453%

(525-95)/95*100= 452,63

Lo que ha hecho es algo aún más raro: parece que ha tomado el total de concursos empresariales de 2013, los ha dividido por los de 2017, y luego ha redondeado. Y ha decidido que dividir por cinco algo es lo mismo que reducirlo un 500%. Algo así sugiere su texto:
La recuperación es un hecho en las Islas: es la comunidad española donde más han subido los salarios y ha logrado que se reduzcan en un 500% las quiebras empresariales. O lo que es lo mismo, en los últimos años las compañías que se han visto obligadas a echar la persiana se han dividido por cinco. [Énfasis añadido]
No, amigo, dividir algo por cinco no es lo mismo que reducirlo un 500%. Es reducirlo un 80% (lo que queda es una quinta parte de lo que había originalmente, es decir, un 20%).

Para rematar la jugada, 525/95 no da 5, sino 5,53, que habría que redondear, en todo caso, a seis. Por fortuna, el periodista no lo vió así, y nos ahorramos el titular con una caída del 600%.

En fin, un pequeño bochorno. Que es verdad que no es noticia fresca, ni sobre un tema de gran importancia, y por eso lo podría dejar pasar. Pero por otro lado, precisamente, llama la atención que nadie en el periódico se haya dado cuenta de la metedura de pata y haya pensado que un titular así debería rectificarse. Es sabido que en España los medios digitales no tienen mayores problemas en corregir una noticia ya publicada, muchas veces sin dejar rastro del texto original, ni mencionar que ha habido una rectificación. Pero en este caso nadie lo ha considerado oportuno. ¡Caída del 80%, caída del 500%, qué más dará!

31 de agosto de 2018

Ni el 93% de los españoles ni el 84% de los europeos quieren abolir el cambio de hora

Una nota breve para señalar que, a pesar de lo que lean u oigan ustedes estos días, por ejemplo en 20 Minutos, o en Deia, o en Efe, o en RTVE, o en Expansión... no sabemos cuántos españoles ni cuántos europeos quieren abolir el cambio de hora que hacemos cada año en primavera y otoño.

Todos esos medios informan de que la Unión Europea, a través de su página web, hizo una consulta a la población sobre el tema, que ha tenido una participación enorme en comparación con cualquier otra realizada previamente: han participado nada menos que 4,6 millones de personas.Y el 84% de ellas han votado a favor de dejar de cambiar la hora dos veces al año. En España el porcentaje ha sido del 93%.

En vista de estos resultados apabullantes, la Comisión parece que va a decidir hoy, según ha anunciado su presidente, proponer a los gobiernos dejar de hacer el cambio de hora anual (a partir de 2020). Vox populi, vox dei.

El pequeño problema es que esa consulta no nos informa realmente de la Vox populi. ¿Cómo es esto posible? ¿No solemos dar por buenas encuestas con 1.000 o 2.000 entrevistas y sacamos de ellas la opinión "de los españoles" o "de los europeos"? ¿Entonces, cómo no vamos a creer que representa a la opinión pública europea una consulta en la que han participado 4,6 millones de personas?

Pues por una razón muy simple: esas personas (menos del 1% de la población total), se autoseleccionaron para participar. Es decir, tuvieron noticias de la consulta en algún sitio y decidieron participar, tomándose la molestia de buscar la web, entrar y dedicar unos minutos de su vida a ello. Por lo tanto, por definición, eran personas que tenían de antemano una opinión fuerte sobre el tema, al menos lo suficiente para hacer ese esfuerzo. No hay absolutamente ninguna razón para creer que las personas que hacen eso representan al total de la población europea. Por el contrario, es casi seguro que esas personas no son realmente representativas de la población en su conjunto.

Lo único que podríamos decir, tal vez, con cierta confianza, es que entre los europeos bien informados, con uso cómodo de Internet, y con una opinión fuerte sobre el tema, la inmensa mayoría apoya eliminar el cambio horario. Eso, claro, siempre que el proceso de consulta haya tomado medidas para garantizar que nadie vota dos veces, por ejemplo, o que todos los votantes están conectados a un ordenador en la UE. Porque este tipo de "votaciones" voluntarias online corren el peligro de que haya gente muy movilizada en favor de una opinión que organice campañas para simular votos fantasma.

En definitiva, no, aunque voten 4,6 millones de personas, una consulta online voluntaria no nos da información sobre lo que piensan los europeos en su conjunto. Sabríamos mucho mejor lo que piensan "los europeos" con una encuesta tradicional, con una muestra aleatoria de 1.000 o 2.000 personas, en la que los que responden no se autoseleccionan para hablar del tema sabiendo de antemano cuál es. Esto es básico, y tanto la Comisión Europea como los periodistas deberían saberlo. Es lamentable que ni la primera ni los segundos lo dejen claro al hablar de esta consulta y de sus posibles consecuencias.

17 de julio de 2018

Cuidado con los estudios científicos que dicen cosas raras, raras

Ayer vi en Twitter que alguien difundía un enlace a un estudio publicado en el American Journal of Public Health, según el cual había quedado demostrado que las políticas de austeridad habían causado un aumento de muertes en España, entre 2010 y 2015, de 500.000 personas (¡una tragedia, según destacan los propios autores, mayor que la de la guerra civil!). La mortalidad ajustada por edad (es decir, calculada para una población con una estructura de edades estable), que había venido cayendo continuadamente entre 2000 y 2010, cambió bruscamente su tendencia en 2011, y llegó a ser en 2015 un 40% más de la mortalidad esperada (esta última, por lo que parece, calculada simplemente con una tendencia lineal de lo que había pasado entre 2000 y 2010).

A mí se me encendieron todas las alarmas, porque me parecía imposible que un cambio así hubiera pasado desapercibido. Busqué el texto completo (no es de acceso libre), y encontré no solo cifras que me seguían pareciendo muy raras, sino también afirmaciones causales categóricas: que el cambio de tendencia se podía atribuir a la austeridad, y no a ninguna otra cosa. Como si, por decir algo, el aumento del paro, previo en gran parte a las políticas de austeridad, no pudiera tener nada que ver.

La curiosidad me ha llevado esta mañana a hacer cuatro comprobaciones, en un ratito, que muestran que entre 2000 y 2015 (periodo analizado en el artículo) la mortalidad ha seguido cayendo de manera continuada en España. Usando la estructura de edad de 2010, esta es la evolución de la mortalidad ajustada por la edad que obtengo:



 La mortalidad cayó aproximadamente un 22% entre 2000 y 2010 y volvió a caer un 9% entre 2010 y 2016. En tasa anual, en el primer periodo bajó un 2,2% anual, aproximadamente, y en el segundo, un 1,5% anual. Ligera reducción del ritmo de caída. No, de ninguna manera, aumento espectacular de la mortalidad, como dice el artículo publicado.

No podía comprender de dónde salía semejante discordancia, hasta que he visto una referencia a una nota de prensa de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS), que remite a otro artículo publicado en la propia revista, contestando al anterior, y explicando que el INE hasta 2010 usaba, para estandarizar las tasas a una estructura de edad dada, la de España en 1999, pero desde 2011 usa, por recomendación de Eurostat, la estructura de edad de Europa facilitada por Eurostat. Y eso explica el "salto" de los datos, de 2010 a 2011, de 700 a 893 fallecidos por 100.000 habitantes (los datos son distintos a los míos, puesto que yo he usado otra estructura de población, la de julio de 2010).

Los autores del segundo artículo dicen, con educada diplomacia, que los resultados del primero deberían ser tomados "with great caution" (con gran cautela). Si fueran menos educados dirían que el artículo es un disparate y que debería ser retirado. La verdad, a mí me extraña que no lo haya hecho la propia revista, viendo la magnitud de los errores que contiene.

Pero en fin, más allá del caso concreto, la moraleja es clara: las revistas científicas también pueden publicar trolas. Los filtros de las revistas intentan evitar que esto pase, pero no hay sistema humano perfecto, y por eso a veces seguirá sucediendo. Y por ello hay que tener máxima cautela cuando un solo artículo dice algo que contradice completamente lo que sabemos previamente, por cultura general, o por cultura científica sobre el área concreta. Muchas veces, la gran revelación será falsa o errónea. Y antes de publicitar a los cuatro vientos un hallazgo asombroso, mejor preguntar un poco por ahí. Tal vez hablando con expertos, o tal vez, como en este caso, simplemente consultando las bases de datos públicas del INE. Posiblemente en este caso la nota de SESPAS ha cumplido esa función, lo que explicaría que ningún medio importante, por lo que he visto, haya divulgado los resultados del primer artículo. Lo que no impide, claro, que alguna gente lo esté difundiendo por las redes sociales. Pero esa es otra batalla.