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25 de julio de 2023

Que noooo, que la participación no ha subido cuatro puuuntos

Uno tiene la inocente creencia de que hay ciertos errores que los medios dejarán de cometer, cuando se les advierte una vez tras otra de que lo están haciendo mal. No digo que en algunos campos no pase. Pero mi experiencia me dice que algunos errores muy sencillitos nunca dejan de repetirse. 

Por ejemplo, este, que he comentado ya muchas veces, incluso cuando colaboraba en la radio: cada noche electoral los medios comparan erróneamente las estadísticas de participación de los resultados provisionales, que solo incluyen a los votantes residentes en España (hayan votado presencialmente o por correo) con la participación en los resultados definitivos de la elección anterior, que incluyen los votantes "residentes ausentes" (los que votan desde fuera e España), y que es siempre más baja que la de los resultados provisionales (porque los que viven fuera votan mucho menos que los que vivimos en España).

Así, por ejemplo, en noviembre de 2019, al acabar la noche electoral, con los resultados provisonales, la participación quedó en un 69,87%, mientras que en los resultados definitivos, incluidos el censo y los votantes desde el extranjero la participación quedó en un 66,23%.

En la noche del domingo la participación en los resultados provisonales quedó en un 70,40%. La comparación correcta es con los resultados provisionales de noviembre de 2019, lo que daría un aumento del 0,53%. 

¿Y qué han contado los medios?

El País: La participación sube cuatro puntos impulsada por el voto por correo

RTVE.es: Participación en las Elecciones Generales 2023: supera el 70%, cuatro puntos más que en 2019

Abc.es: La participación se sitúa por encima del 70%, casi cuatro puntos más que en 2019

Expansión: La participación electoral en España llega al 70,18%, casi cuatro puntos más que en 2019

La Razón: Cuatro puntos más de participación que en 2019 [curiosamente a pesar de publicar un gráfico con el dato correcto, de la participación provisional, en 2019]

Y otros cuantos más, supongo. Seguro que alguno lo ha contado bien, y yo no lo he encontrado. Avísenme si lo ven, para felicitarles.

En fin, que no es tan complicado, que solo hay que mirar los propios archivos, para ver qué se publicó en la noche electoral anterior... Pues no hay manera.

11 de mayo de 2023

Una modesta propuesta de reforma de la ley electoral

[Esta entrada no es sobre medios de comunicación]

 En pocos días se me han acumulado varias anécdotas relacionadas con un aspecto, reconozco que de importancia pequeña, pero no trivial, de nuestra ley electoral:

1. Un amigo candidato a concejal de un pequeño pueblo de Ávila, por uno de los dos partidos grandes, me preguntó se me importaría aparecer en su lista electoral, en uno de los últimos puestos, simplemente de relleno, porque necesitan llenar la lista con "alguien", aunque no sea del partido, ni viva allí, ni coincida políticamente ideológicamente con ellos, pero no le importe hacerles el favor.

2. Un amigo de un amigo me cuenta que va en la lista electoral de un pequeño pueblo de la sierra de Madrid, distinto del que vive, también en últimas posiciones, sin posibilidad de ser elegido, aunque no coincide del todo políticamente con ese partido, pero es por hacer un favor a su mujer, que es miembro de ese partido, y candidata ella también a concejala.

3. Se arma un mini-escándalo, con mucho choteo en las redes y los medios, sobre la lista de Ciudadanos para el ayuntamiento de Oviedo, en la que van como candidatos la mujer, la cuñada, la suegra y una tía del candidato a alcalde. Leyendo la noticia vemos que esas personas ocupan los puestos 15, 22, 25 y 26, en una lista de 30 (27 más tres suplentes), para un ayuntamiento en el que Ciudadanos, en los buenos tiempos consiguió que se eligieran cinco concejales.

Las tres anécdotas son pequeñas ilustraciones de algo que todo el mundo que está en política, y cualquiera que preste un mínimo de atención sabe, que es que un número importante de los "candidatos" en las elecciones son simplemente de relleno y no tienen ninguna aspiración de ser elegidos ni intención alguna de desempeñar el cargo, suponiendo que por una serie de catastróficas desdichas todos los miembros de la lista en posición superior fueran renunciando a él. Son candidatos puramente ficticios.

Y para cumplir con ese ritual ficticio que la ley electoral impone, los partidos, incluso los más grandes, acaban pidiendo favores a amigos y familiares, en pueblos pequeños y no tan pequeños, para que figuren, haciendo bulto, para cumplir con una formalidad vacía de contenido impuesta por la ley. Los partidos más pequeños, como ilustra la anécdota tercera, pueden incluso acabar tirando de familiares para puestos de relleno en ciudades grandes, acabando en situaciones cómicas como la de Ciudadanos en Oviedo, pero en realidad igual de faltas de consecuencias que si esos puestos los hubieran ocupado compañeros de trabajo, vecinos o primos terceros de otros miembros de la lista, sin ninguna verdadera intención de salir elegidos.

Tal vez piensen ustedes que todo esto no tiene importancia, y es cierto que no es un problema demasiado grave, pero tampoco es irrelevante. La ley electoral impone a los partidos políticos una carga de trabajo considerable, con todo el papeleo administrativo que supone buscar y presentar documentación de decenas miles de falsos candidatos (se eligen ahora unos 67.000 concejales). Para los partidos pequeños esa carga es aún más ridícula. Pensemos en un partido, que aspire a conseguir uno o dos concejales en, pongamos, los aproximadamente 260 municipios que hay en España con más de 30.000 habitantes. La ley les obligaría a poner en sus listas a unas 5.000 personas, cuando en realidad los únicos con aspiraciones reales de ser elegidos serían entre 250 y 500. Hay que buscar unos 10 candidatos falsos por cada candidato de verdad, ciudad por ciudad, para satisfacer una exigencia absurda de la ley electoral, creando así una barrera innecesaria a la participación electoral.

Todo eso se podría resolver con una modificación muy simple de la ley electoral, que permitiera a los partidos y coaliciones presentar listas con menos candidatos que el total de los puestos a elegir, tal vez con un mínimo de, qué se yo, un 25% de los puestos elegibles, o incluso sin él. Y así cada partido podría hacer sus cábalas de cuántos puestos puede esperar obtener, y presentar listas con ese número de candidatos más unos pocos candidatos de verdad adicionales, contando con la posibilidad de obtener algún escaño más que sus mejores expectativas, y con tener un número de suplentes disponibles, para los casos de renuncias, incapacidades o fallecimientos que se pueden dar a lo largo de un mandato de cuatro años.

Lo normal sería que nunca ningún partido se quedara sin candidatos disponibles para cubrir todos los puestos elegidos, y las suplencias que surgieran durante el mandato. Si muy de cuando sucediera eso en algún lugar, se podría regular que el partido que se hubiera equivocado en sus cálculos simplemente perdiera ese puesto de concejal, o diputado, o bien algún otro procedimiento para designar a posteriori un sustituto para la vacante no cubierta. A algún jurista puritano le puede resultar extraño ese procedimiento, ya que pondríamos en un puesto electivo a alguien a quien nadie ha votado. Pero en realidad, ese suplente designado a posteriori, sería tan poco "elegido" por los votantes, en un sentido material, y no formal, de la expresión, como el número 30 de la lista de cualquier partido pequeño al ayuntamiento de Oviedo, o de cualquier otra ciudad con 27 concejales.

Lo curioso es que en este caso los administrados que son "víctimas" de la mala legislación son los partidos políticos, que tienen en sus manos el poder para cambiar la ley. Por qué no lo hacen es un misterio para mí. Tal vez los grandes piensan que la ley les beneficia, ya que es más fácil para ellos encontrar esos miles y miles de candidatos de mentirijillas, y así le hacen la vida más difícil a los partidos pequeños. O tal vez es pura inercia: "Siempre se ha hecho así". Pero si siempre se ha hecho mal, habrá que dejar de hacerlo algún día, ¿no?

19 de abril de 2020

¿Cómo se celebrarán las elecciones vascas y gallegas?

[Sobre un tema de interés personal, no relacionado con la malaprensa]

El pasado 5 de abril se iban a celebrar las elecciones anticipadas a los parlamentos vasco y gallego, que fueron suspendidas, por causa de la epidemia, que impedía realizarlas en condiciones seguras. Afortunadamente, la suspensión se decidió sin causar ningún conflicto político, porque todos los partidos entendieron que era lo más juicioso, aunque muchos expertos en Derecho Constitucional expresaron sus reservas sobre el encaje jurídico de la decisión.

Ahora bien, los parlamentos vasco y gallego fueron elegidos el 25 de septiembre de 2016 y su mandato termina el 25 de septiembre de este año, por lo cual, según los correspondientes estatutos y leyes electorales, las nuevas elecciones deben celebrarse, como muy tarde, un mes más tarde, hacia el 25 de octubre. Evidentemente, todos esperamos que para entonces la situación actual de confinamiento habrá sido superada, pero no es para nada seguro que hayamos vuelto a una situación de total normalidad. No sabemos si podrán celebrarse con normalidad mítines. No sabemos cuántas restricciones seguirán en pie respecto a la actividad económica. No sabemos cuántas recomendaciones seguirán existiendo sobre mascarillas, guantes, evitar el contacto físico, mantener la distancia de seguridad...

Sí sabemos, por otro lado, que a diferencia de la suspensión de unas elecciones que iban a ser anticipadas, la suspensión o aplazamiento de las elecciones, una vez terminado el mandato de los respectivos parlamentos sería un hecho extraordinariamente grave desde el punto de vista constitucional, que es de esperar que ningún gobierno intentara, y que de hacerlo se encontraría con múltiples recursos legales por parte de la oposición, y daría lugar a un conflicto político de enorme magnitud.

De manera que si las elecciones no pueden aplazarse y es posible que no hayamos vuelto a la normalidad, en relación con los riesgos para la salud de la actividad electoral, y en particular, el acto de votar, la conclusión lógica es que deberíamos plantearnos ahora si nuestra legislación y nuestra administración electoral son las más adecuadas para gestionar unas elecciones en una potencial situación de pandemia.

No soy experto en gestión electoral, y seguro que hay otros muchos asuntos importantes, pero el más obvio que se me ocurre es el del voto por correo: ¿podría el sistema gestionar un aumento enorme de la demanda del mismo, hasta, qué se yo, el 20% o el 30% de los votos emitidos, que se daría si la mayoría de la gente mayor de 70 años prefiriera votar de esa manera? Sospecho que no, pero si es así, habría que plantearse ahora los cambios legales y organizativos para hacerlo posible, incluyendo tal vez medidas imaginativas, y fuera de la rigidez administrativa tradicional, que lo hagan más ágil, sin reducir las garantías.

Esperemos que haya alguien pensando en esto. Aún hay tiempo para todo, incluso para reformar la Ley Orgánica de Regimen Electoral General, si hiciera falta. Esperemos que haya alguien pensando en ello, y que no nos encontremos en septiembre u octubre con un enorme "¡Uuupss!, no habíamos previsto esto".

21 de junio de 2019

¿Le ha dado el PSN un puesto a Bildu... o se lo ha quitado a Navarra Suma?

Andan por ahí gentes diversas (políticos, claro, pero también periodistas, tertulianos, tuiteros...) muy escandalizados porque el PSN ha pactado con Geroa Bai, Podemos, e Izquierda-Ezquerra de Navarra (coalición de Izquierda Unida, Batzarre, Los Verdes, y la Plataforma Navarra por el Cambio) para elegir la mesa del Parlamento foral, permitiendo además que Bildu entre a formar parte de dicha mesa.

Un titular de ejemplo, el del Abc: El PSN cede ante Geroa Bai y Bildu consigue entrar en la mesa del Parlamento de Navarra.  En La Vanguardia: El PSN acepta la propuesta de Geroa Bai y EH Bildu estará en la Mesa del Parlamento. En El Mundo: El PSOE da a Geroa Bai la Presidencia del Parlamento de Navarra y permite la entrada de Bildu en la Mesa. El propio Diario de Navarra titulaba así: PSN entrega a Geroa la presidencia del Parlamento y da entrada a Bildu. Pueden encontrar otros muchos titulares semejantes, que más o menos directamente vinculan la presencia de Bildu en la mesa con el pacto entre PSN y Geroa Bai, como si el pacto hubiera incluido ambas cosas. Y luego viene ya la retahíla de comentarios, análisis y opiniones, como decía, escandalizados.

Pero resulta que con o sin pacto con el PSN, Bildu tenía asegurado su sitio en la mesa, con los votos de los cuatro partidos que hasta ahora sostenían el gobierno de Navarra, a los que para entendernos podemos llamar el sector vasquista (Geroa Bai, Bildu, Podemos y la coalición Izquierda-Ezkerra), y sumaban 19 votos. Incluso podía permitirse que no le votara Podemos, como realmente pasó. Repasemos los datos. El Parlamento está constituido de la siguiente forma:

Composición Parlamento de Navarra
Navarra Suma (UPN, PP, Cs)20Navarra Suma20
PSN11PSN11
Geroa Bai9
Partidos que apoyaban gobierno saliente ("vasquistas")

19
Bildu7
Podemos2
Izquierda-Ezkerra1
Total50
50

-->
La elección de la mesa se hace en tres fases: en la primera, se vota solo el presidente, que es elegido por mayoría absoluta, en la primera vuelta, o por mayoría simple en la segunda, entre los dos más votados en la primera ronda. En la segunda fase, se eligen los dos vicepresidentes, por mayoría simple: cada diputado escribe un nombre en su papeleta, y los dos con más votos son elegidos. En la tercera fase se eligen los dos secretarios, por el mismo procedimiento.

Dado este procedimiento de elección, suponiendo que los partidos vasquistas votasen juntos, dando una plaza en la mesa a cada uno de los principales partidos de ese sector, y el PSN no hubiera pactado nada con nadie, votando a sus propios candidatos (y en blanco en la segunda vuelta de la presidencia), este sería el resultado esperado:

Escenario 1. Posible composición mesa del Parlamento navarro. PSN no pacta nada con nadie, ni apoya candidatos de otros partidos

PartidoVotos
PresidenteNavarra Suma20
Vicepresidente-1Navarra Suma20
Vicepresidente-2Geroa Bai19
Secretario-1Navarra Suma20
Secretario-2Bildu19


En este escenario Bildu está en la mesa del Parlamento, pero Navarra Suma tiene tres de los cinco votos. Es decir, con 20 escaños de 50 consigue la mayoría absoluta en la mesa, y controlar todas las votaciones. Como hemos visto en el Congreso, tener la mayoría en la mesa de un parlamento es un poder enorme, que permite facilitar o bloquear la tramitación de muchas iniciativas. En este escenario, además, el PSN, que es la segunda fuerza en el Parlamento, se queda fuera de la mesa. Es decir, la mesa guarda muy poca proporción con la composición de la cámara.


Imaginemos ahora un escenario de pacto entre el PSN y Navarra Suma. El primero podría darle al segundo sus votos para elegir al presidente en la primera vuelta por mayoría absoluta. Y podría pedir a cambio que Navarra Suma le apoyase para tener una secretaría o una vicepresidencia, perdiendo uno de los tres puestos que tendría si el PSN no entrara en ese pacto. No es muy claro que a Navarra Suma le interesase este acuerdo, porque perdería su control absoluto de la mesa y dependería de la voluntad del PSN para superar en las votaciones a la suma de Geroa Bai y Bildu. Pero vamos a imaginar que estuviera dispuesto, como muestra de buena voluntad, para evitar que el PSN hiciera otros pactos, y tal vez incluso como primer paso para un posible posterior acuerdo de gobierno. Un pacto así produciría un resultado como este:
Escenario 2. Posible composición mesa del Parlamento navarro. PSN pacta con Navarra Suma

PartidoVotos
PresidenteNavarra Suma31
Vicepresidente-1PSN31
Vicepresidente-2Geroa Bai19
Secretario-1Navarra Suma31
Secretario-2Bildu19


Lo crucial es que la combinación de votos de Navarra Suma y PSN, con 31 votos, no podrían impedir que los 19 votos de los vasquistas, combinados, escogiesen un vicepresidente y un secretario. Y por tanto, aunque el PSN hubiera pactado con Navarra Suma, Bildu seguiría estando en la mesa del Parlamento.


Veamos finalmente el tercer escenario, el que realmente se ha producido: PSN pactó con Geroa Bai, Podemos, e Izquierda-Ezkerra, pero no con Bildu, apoyar a Geroa Bai para la presidencia, y que los otros le votasen para una vicepresidencia. Este ha sido el resultado:

Escenario 3 (realmente producido). Composición mesa del Parlamento de Navarra. PSN pacta con Geroa Bai, Podemos e Izquierda-Ezkerra

PartidoVotosPartidos que le votan
PresidenteGeroa Bai30PSN, Geroa Bai, Bildu, Podemos, I-E
Vicepresidente-1PSN23PSN, Geroa Bai, Podemos, I-E
Vicepresidente-2Navarra Suma20
Secretario-1Navarra Suma20
Secretario-2Bildu17Geroa Bai, Bildu, I-E


El PSN ha entrado en la mesa, sin los votos de Bildu; y ha votado a la presidencia a Geroa Bai, que ha recibido también los votos de Bildu (aunque no eran necesarios). Bildu ha obtenido un puesto en la mesa, sin el voto del PSN, y con los mismos votos que le habrían bastado para tener ese puesto, también en el escenario 1 y el escenario 2.  

Es decir, Bildu está en la mesa en los tres escenarios. La gran diferencia entre el escenario 3 y el escenario 1 es que Navarra Suma pierde la presidencia y se queda con dos puestos en la mesa, y el PSN gana un puesto que no tenía. Con lo cual, la composición de la mesa refleja mucho mejor la composición del Parlamento. Y, al igual que sucede en el pleno, el PSN queda en una posición arbitral en los previsibles enfrentamientos entre Navarra Suma, por un lado, y los vasquistas, por otro, sin que ninguno de esos dos sectores pueda imponerse por sí solo. 


La composición de la mesa, en número de representantes por partido, es la misma del escenario 2, del posible pacto entre Navarra Suma y PSN: dos de Navarra Suma y uno de cada uno de los otros tres principales partidos. Las posibles alianzas y pactos para tomar decisiones en la mesa son los mismos en el escenario 2 y el escenario 3.

En definitiva, no, el pacto entre PSN y Geroa Bai (más Podemos e I-E) no ha causado la entrada de Bildu en la mesa del Parlamento. Lo que no ha hecho es impedirlo, claro. Podríamos imaginar un escenario 4 en el que PSN pone como condición para su pacto con los vasquistas, salvo Bildu, que excluyan a esta de la mesa, y con sus 23 votos juntos se repartan entre ellos la presidencia, una vicepresidencia y una secretaría. ¿Es realista pensar que Geroa Bai, Podemos e I-E habrían aceptado ese pacto? Probablemente, no. Por lo tanto, los escenarios realistas para el PSN solo eran los tres primeros. Y en los tres, Bildu está en la mesa. No sabemos, de hecho, si en ningún momento Navarra Suma ofreció el escenario 2. Así que tal vez las opciones del PSN se reducían al escenario 1 o el escenario 3.

Es decir: elegir entre no estar en la mesa, y que Navarra Suma tenga en ella mayoría absoluta; o estar en la mesa y ser árbitro entre Navarra Suma y los vasquistas, como lo es en el pleno. La elección era clara. Y las razones por las que la elección les enfadan tanto a algunos, también. 

30 de abril de 2019

Gráfico del escrutinio del 28-A

Siguiendo una tradición de este blog, el domingo estuve capturando datos de diferentes momentos del escrutinio, que permiten ver que de nuevo se reprodujeron algunos patrones observados en las convocatorias anteriores, respecto a qué partidos resultan beneficiados y perjudicados por el ritmo desigual de llegada de resultados de las mesas electorales.

Como recordatorio, les adjunto los gráficos de las elecciones de 2015 y 2016, y en tercer lugar añado el gráfico de 2019.




Hay que recordar que los resultados se empiezan a hacer públicos, con un bajo porcentaje de escrutinio, a las nueve de la noche, cuando acaban de cerrar los colegios en Canarias, que en ese momento, lógicamente, tienen el 0% escrutado, y sus diputados (15) no se adjudican a ningún partido hasta que empiezan a entrar sus datos, cuando en el resto del país ya va un 30% o 40% escrutado (en los gráficos de 2016 y 2019 ese momento coincide con la "joroba" en los escaños del PSOE). También, por alguna razón, menos explicable, ya que sus colegios cierran a la vez que en la península, el escrutinio de Ceuta y Melilla suele ir más lento. Por eso durante un buen rato (hasta un 20% o 30% del escrutinio), la suma de los diputados repartidos no es 350, sino 334, o 335.

De manera que estos gráficos se podrían "corregir" restando a cada partido, en cada fase del escrutinio, no el total de escaños que tendrán al final de la noche, sino solo los escaños que tendrán en las zonas que en cada momento ya están asignando escaños. Eso haría "subir" todas las líneas en el tramo inicial, hasta que entran los datos de Canarias, de manera que los que tienen "exceso" de diputados, lo tendrían aún mayor, mientras que los que tienen defecto de diputados, lo verían recortado.

Dicho esto, los dos patrones más regulares son que el PSOE siempre tiene al principio unos ocho escaños más que al final, que va perdiendo a lo largo del recuento, y Ciudadanos empieza con doce/quince escaños menos de los que acaba teniendo, y va ganando escaños al avanzar la noche. También Podemos empieza con algunos escaños menos, pero llega rápido a un número similar al final. La trayectoria del PP es algo más errática. Y respecto a Vox, presente solo este año, es curioso que ha sido el partido con menos variación de todos a lo largo de la noche.

Recordemos que el reparto de escaños se hace a nivel provincial, de manera que estas diferencias no se deben a que unas provincias o comunidades vayan más rápido que otras en el recuento y transmisión de datos, sino más bien a que dentro de cada provincia entren más rápido unos lugares que otros. Teniendo en cuenta que las mesas que se cuentan antes, y entran antes, son las de los municipios más pequeños y/o aquellas donde hay más baja participación, mi hipótesis es que al comienzo de la noche el PSOE se beneficia de una sobrerrepresentación de municipios pequeños donde es fuerte, en particular en Andalucía. Por el contrario, Ciudadanos es más fuerte en mesas de zonas urbanas, con un número medio de censados alto, y con participación media o alta, lo que hace que sus mesas más fuertes lleguen al recuento más tarde, y vayan haciendo caer de su lado escaños antes dados a otros partidos.

19 de febrero de 2019

Haciendo encuestas y proyectando escaños... ¿sin entender el sistema electoral?

Ayer supe por un lector en Twitter (gracias Jesús) que en La Razón alguien que firma como sociólogo y dice trabajar para NC Report, había perpetrado un artículo, con llamada en la portada del periódico, titulado "La ley D’Hont frena el «efecto Vox»", que acompañaba precisamente la última encuesta hecha por NC Report para La Razón.

La tesis del artículo es que en las próximas elecciones Vox se verá gravemente perjudicado por el sistema electoral, como en el pasado le sucedió a Izquierda Unida, a UPyD, o incluso a Podemos y Ciudadanos, de manera que, por culpa de "la ley D'Hont" (sic), con los resultados como los previstos en esta última encuesta de NC Report (que estima que Vox obtendría un 10% del voto) menos de la mitad de sus votos, en solo 11 provincias, obtendrían representación (estimada entre 19 y 22 diputados), mientras que la otra mitad se desperdiciaría en provincias donde Vox no sacaría diputados.

Si les suena a llamada al voto útil, no se equivocan. El mensaje era claro:
...el 52,7 por ciento (1.260.000 votos) de papeletas que apoyen a Vox no tendrá rédito electoral alguno y favorecerá al PSOE. Y es que esos restos son oro fino para Ciudadanos y PP, que sin compartir espacio electoral con la formación de Abascal tendrían incluso la mayoría absoluta al alcance de la mano. Una mayoría que el reparto del pastel entre los tres partidos de la derecha del espectro político pone un poco más caro para Pablo Casado, Albert Rivera y Santiago Abascal reeditar lo sucedido en Andalucía. 
Y eso que la propia encuesta dice que aún con esos votos "perdidos" de Vox, la suma PP+C's+Vox, con un 52,5% del voto llegaría a los 188 escaños (un 53,7% de los 350 diputados). Esto se ve que le sabe a poco al sociólogo de NC Report que debe creer que lo correcto sería que con un 52,5% del voto los partidos de derecha sacasen, no sé, 200 diputados como poco.

El problema del artículo no es su tesis principal: sí, podría ser que Vox, si obtiene un porcentaje del voto en torno al 10%, o inferior, obtuviese unos cuantos diputados menos de los que le corresponderían con un sistema proporcional puro a escala nacional, como les ha pasado a otros partidos en el pasado (aunque, como argumenté aquí mismo hace unas semanas, y cuenta hoy Hugo Garrido en El Mundo, con un porcentaje de voto solo ligeramente superior al 10%, obtendría probablemente un resultado casi proporcional).


El problema es el disparate que se usa para argumentar esto. Para empezar porque la causa de ese fenómeno no es el sistema d'Hondt (no D'Hont), que reparte los escaños entre los partidos, en cada provincia, sino la ley electoral que ha decidido que la provincia sea el distrito electoral, y que lleva a que en muchas de ellas se escojan muy pocos diputados (3, 4, 5). Por poner un ejemplo reciente: en las elecciones andaluzas de diciembre, con sistema d'Hondt, Vox consiguió, con un 10,97% del voto 12 de los 109 escaños (el 11%), es decir, justamente lo que le correspondería en un sistema proporcoinal puro con distrito único.

Aún más grave, el autor dice que en las provincias pequeñas, el porcentaje de voto que es necesario obtener para conseguir representación es igual a dividir el 100% de los votos por el número de escaños a elegir. Así, en las provincias con tres diputados sería necesario conseguir un 33,33% del voto, en las de cuatro diputados un 25% del voto, en las de cinco diputados un 20% del voto... y así sucesivamente. Lo ilustra incluso con este mapa (que en la web, chapuza añadida, no se ve entero, por lo que lo he sacado de la edición en papel):





Las cifras en rojo son el "porcentaje de voto necesario" para conseguir representación y corresponden a dividir 100 por el número de escaños de la provincia (también representado), con la excepción de Ceuta y Melilla,  donde esa fórmula daría como resultado 100, y el autor, que debió percatarse ahí de que algo iba mal en sus cálculos, decide, sin más explicación, que el "porcentaje necesario" es 30, menor que en Soria, donde se eligen dos diputados y el porcentaje es 50 (ahí sí como resultado de la fórmula).

Pero cualquiera que entienda el sistema d'Hondt (no D'Hont) sabe que ese cálculo es erróneo. Recordemos que los escaños se asignan entre los partidos, dividiendo su número (o su porcentaje) de votos por 1,2,3.. hasta el número total de escaños, y asignando los escaños a los cocientes mayores. El porcentaje necesario para conseguir un escaño puede ser muy variado, pero es casi siempre mucho menor que ese cálculo.

Veámoslo con un ejemplo sencillo, con datos de 2016, por ejemplo, en la provincia de Teruel, donde se elegían 3 diputados. Según el mapa, el porcentaje de voto "necesario" es el 33% (en realidad sería el 33,33% más un voto). Estos fueron los resultados de 2016, con dos diputados para el PP y uno para el PSOE:

Resultados electorales en Teruel, 2016

V (% voto)V/2V/3
PP41,26%20,63%13,75%
PSOE26,33%13,17%8,78%
Podemos16,76%8,38%5,59%
Ciudadanos13,18%6,59%4,39%

Contra lo que dice el mapa, al PSOE le bastó un 26,33% del voto para obtener un escaño. Y Podemos, con un 16,76% no se quedó lejos de conseguirlo. De hecho, en Huesca, que también elige tres diputados, obtuvieron un diputado tanto el PP como el PSOE como Podemos, que lo consiguió con solo un 19,19% del voto:

Resultados electorales en Huesca, 2016

V (% voto)V/2V/3
PP36,22%18,11%12,07%
PSOE25,59%12,80%8,53%
Podemos19,19%9,60%6,40%
Ciudadanos15,34%7,67%5,11%


El voto de Podemos en esa provincia fue ligeramente superior al cociente resultante de dividir el voto del PP entre 2, y por ello obtuvo un escaño.

De hecho, con ejemplos como ese, se puede dar uno cuenta de que en una provincia con 3 diputados basta con obtener un 25% del voto (+1 voto) para tener garantizado un escaño, ya que el resto de los votos (que serían el 74,9999% del voto), se distribuyan como se distribuyan, no pueden dar lugar a tres cocientes mayores que el 25% del voto. Más en general, en el sistema d'Hondt se puede decir que el partido que obtiene un porcentaje equivalente a [100/(número de escaños+1)], tiene garantizado un escaño. Es decir, el 25% del voto garantiza un escaño en distritos con 3 diputados, el 20% en distritos con 4 diputados, el 16,66% en distritos con cinco diputados, y así sucesivamente.


Y a menudo el porcentaje que efectivamente permite obtener un diputado es mucho menor. Lo podemos comprobar con los resultados de 2016, como hizo Jesús en el tuit enlazado, y como se puede hacer más sistemáticamente en esta tabla:

ProvinciaDiputadosPorcentaje "necesario" según el mapaPorcentaje que realmente garantiza un diputadoÚltimo cociente que consiguió escaño en 2016
A Coruña813%11,1%10,0%
Albacete425%20,0%15,3%
Alicante / Alacant128%7,7%7,4%
Almería617%14,3%13,7%
Araba - Álava425%20,0%15,7%
Asturias813%11,1%11,8%
Ávila333%25,0%19,5%
Badajoz617%14,3%12,5%
Barcelona313%3,1%2,9%*
Bizkaia813%11,1%9,6%
Burgos425%20,0%17,3%
Cáceres425%20,0%16,7%
Cádiz911%10,0%9,5%
Cantabria520%16,7%14,4%
Castellón / Castelló520%16,7%14,8%
Ceuta130%50,0%51,9%
Ciudad Real520%16,7%14,5%
Córdoba617%14,3%12,4%
Cuenca333%25,0%22,9%
Gipuzkoa617%14,3%11,6%
Girona617%14,3%11,6%
Granada714%12,5%11,8%
Guadalajara333%25,0%19,8%
Huelva520%16,7%16,3%
Huesca333%25,0%19,2%
Illes Balears813%11,1%10,0%
Jaén520%16,7%14,4%
La Rioja425%20,0%16,6%
Las Palmas813%11,1%11,3%
León425%20,0%17,6%
Lleida425%20,0%13,5%
Lugo425%20,0%17,0%
Madrid363%2,7%*2,6%*
Málaga119%8,3%8,1%
Melilla130%50,0%49,9%
Murcia1010%9,1%7,8%
Navarra520%16,7%14,2%
Ourense425%20,0%16,6%
Palencia333%25,0%22,8%
Pontevedra714%12,5%10,9%
Salamanca425%20,0%16,1%
Santa Cruz de Tenerife714%12,5%11,0%
Segovia333%25,0%21,5%
Sevilla128%7,7%6,9%
Soria250%33,3%25,7%
Tarragona617%14,3%11,3%
Teruel333%25,0%20,6%
Toledo617%14,3%13,3%
Valencia / València166%5,9%5,6%
Valladolid520%16,7%15,6%
Zamora333%25,0%23,9%
Zaragoza714%12,5%11,6%
Fuente: elaboración propia a partir de datos de la web del Ministerio del Interior. *En Barcelona y Madrid, aunque el último cociente con representación sea menor, entra en juego el umbral legal, y habría que obtener al menos un 3% del voto para conseguir escaño.


Prácticamente en todas las provincias el porcentaje de voto con el que se asignó el último diputado fue menor que el umbral que garantiza un diputado, que a su vez es menor que el porcentaje de voto que según el mapa es "necesario" para conseguir un escaño.

De manera que sí, es posible que Vox no consiga una representación proporcional a sus votos, si se queda en torno al 10% del voto. Pero no será porque no llegue al 33% del voto en Ávila o al 25% en Burgos. En 2016 no hizo falta, ni mucho menos, llegar a esos porcentajes. Y en 2019, precisamente, al dividirse más el voto, es posible que sea aún más fácil conseguir diputados en las provincias pequeñas.

En fin, que el representante de NC-Report se ha hecho un lío bastante gordo al explicar cómo funciona el sistema electoral. Parece un poco increíble en una empresa que hace encuestas y proyecciones electorales. Pero en fin, así está el patio. Por supuesto, la rectificación ni está ni se la espera. Eso es de blandos.