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10 de enero de 2022

Las renuncias a herencias se disparan... una miajita

 Titular de Cinco Días hoy:

Las renuncias a herencias se disparan y 2021 cerrará como el año con más rechazos

Según la misma noticia, esto es lo que ha pasado con las renuncias a herencias desde 2012:

Gráfico donde se ve el ascenso del porcentaje de herencias rechazadas, desde el 8,5% en 2012 hasta el 15,4% en 2021 (primer semestre). En los últimos años el ascenso ha sido suave: 13,9 en 2017; 14,3 en 2018; 14,8 en 2019 y 14,9 en 2020.

Es decir, que cuando algo pasa del 14,9% al 15,4%, para Cinco Días, "se dispara". No alcanzo a imaginar qué verbo utilizarían para describir lo que pasó en 2013, cuando las renuncias pasaron de un 8,5% a un 10,8%. ¿Explotan?  ¿Revientan? ¿Saltan por los aires? ¿Se desbocan? ¿Se desmadran? ¿Se descontrolan? ¿Tal vez se desmelenan? A ver si lo encuentro en sus archivos...

25 de enero de 2021

Sobre medias y medianas, y sobre muertos "al año"

¿Cuántas personas mueren al año en España por eventos meteorológicos extremos? Antes de seguir leyendo, piense usted una cifra aproximada sobre cuál cree usted que es la respuesta a esa pregunta. Los eventos meteorológicos extremos se refieren a inundaciones, tormentas, olas de calor o de frío, y con muertes nos referimos a las causadas de forma directa por el evento mismo. Piense en las noticias de los últimos años en España sobre estos eventos e imagínese cuál cree usted que sería tal vez la respuesta.

¿Lo tiene?

Bien. A lo mejor su cifra se parece a alguna de estas, que son las muertes de los años 2005-2017, que he extraído de los informes de 2007 a 2019 de una institución alemana llamada Germanwatch, que publica cada año unos índices de riesgo climático:

PeriodoMuertes
200541
200623
200712
20089
200923
201021
201111
201221
20139
20149
201522
201619
20179  

La media de esos 13 datos es 17,6. Y la mediana (el número central, si los ordenamos de menos a más) es 19. Si a mí me hubieran preguntado sobre este tema esta mañana mi respuesta se habría parecido también a esta: "no sé, 15, 20, tal vez treinta".

Por eso me ha sorprendido mucho ver este titular hoy en El País: España pierde al año 700 vidas y 900 millones de euros por los eventos meteorológicos extremos. Me parecía un número desorbitado y que no tenía nada que ver con mis recuerdos de los últimos años. La noticia se basa, precisamente, en la última edición, recién publicada, del Índice de Riesgo Climático de Germanwatch (resumen en español; texto completo en inglés), con datos hasta 2019. 

La media de 700 vidas perdidas al año (más precisamente 696) se refiere, según la noticia, al periodo de 20 años 2000-2019, pero no la he encontrado en el informe último (que no da los datos de fallecidos de cada país, sino solo sus posiciones relativas en el ranking). Imagino que El País la habrá sacado de algún material enviado a los medios que no está disponible en la web, o tal vez se la hayan facilitado desde el instituto tras una consulta directa. Pero sí aparece, con pequeñas variaciones, en los informes de 2011 a 2019, disponibles online, que dan los datos absolutos de cada país para cada año y para la media de los últimos veinte años. Y en efecto, en ellos aparece que la media de los veinte años anteriores (periodo que se va desplazando de 1990-2009 hasta 1998-2017) está entre 695 y 706 fallecidos.

Descartando que esa media sea un error, la explicación más razonable a esta discrepancia tan grande entre los datos anuales publicados por la propia institución, para 2005-2017, y la media del periodo 1998-2017 es que en el periodo para el que no disponemos de los datos anuales (1998-2004) haya algún valor extremo que afecta de manera dramática al valor medio. Mi sospecha es que ese valor extremo proviene de la ola de calor del año 2003, que el INE calculó que podría haber causado 13.000 fallecidos en exceso de los esperados (aunque investigadores del Instituto Carlos III, el mismo que publica ahora las estimaciones de excesos de fallecimientos por el covid-19, calcularon solo un exceso de unas 3.200 muertes para la ola de calor de 2003).

Si en efecto Germanwatch está usando para 2003 una cifra similar o ligeramente superior a 13.000 fallecidos (que divididos entre 20 dan 650), se explicaría en gran medida que la media de todos los periodos de 20 años que incluyen el año 2003 tenga valores próximos a 700, aunque en la inmensa mayoría de los años incluidos en esos periodos la cifra de fallecidos esté en torno a 15 a 20.

Estaríamos ante un magnífico ejemplo ilustrativo del problema de usar la media como valor resumen de una distribución de datos que tiene algún valor extremo. Es matemáticamente correcto decir que la media de 20 valores, de los cuales 19 están en torno a 15 a 20, y uno es 13.500, estará en torno a 690. Pero cuando usamos esa media para escribir frases como "España pierde al año 700 vidas" estamos creando la imagen de algo que sucede de manera más o menos habitual o regular, y estamos, casi con seguridad, creando una idea equivocada en los lectores. 

Precisamente el gran problema de la media es que es muy sensible a los valores extremos. La mediana en cambio no tiene esos problemas. Para el periodo 2000 a 2019, aun suponiendo que todos los datos que nos faltan fueran mayores a los que tenemos (los de 2005 a 2017), la mediana sería como mucho 23.

Es decir, que usando la mediana, el titular de El País habría dicho que "España pierde al año 23 vidas ... por los eventos meteorológicos extremos". Dato que se parecería mucho al dato habitual, al de 19 de los 20 años... y sería totalmente diferente al dato excepcional, el de 2003. Se puede argumentar que precisamente, como hablamos de eventos extremos, un resumen como la mediana, que de alguna manera ignora el evento más extremo de los 20 años, es también engañoso. 

Al final, tanto la media como la mediana tienen sus limitaciones. Si queremos hablar de un año "típico" la mediana es más informativa. Pero si, precisamente porque hablamos de eventos atípicos, extremos, no queremos que se pierda la información del más extremo de todos, tendríamos que buscar la manera de hacerlo. Tal vez, mejor que con la media, podríamos hacerlo simplemente, usando la cifra total de los últimos 20 años (España perdió 14.000 vidas en los últimos 20 años...).

Desconozco si quien ha redactado la noticia y el titular en El País ha sido consciente de todos estos problemas. Sospecho que más probablemente ha tomado el dato medio que le daba Germanwatch y lo ha dado por bueno sin caer en la cuenta de que estaba ante una media de 19 datos similares y un dato estratosféricamente atípico, situación en la cual el uso de la media para hablar de lo que sucede "al año" no parece nada buena idea.

24 de marzo de 2020

Coronavirus en UE vs USA

En medio de las noticias que nos abruman estos días, los más aficionados a darles vueltas a los datos andamos "ocupados" viendo gráficos y tablas de muchas fuentes, que nos ayuden a entender un poco más donde estamos y hacia dónde nos dirigimos.

Muchos medios están haciendo un trabajo estupendo de análisis y presentación de datos. Yo sigo a diario lo que publica El País (aquí, y aquí). El Financial Times tiene una página de acceso libre con una información similar. Muchos otros medios están haciendo cosas parecidas.

Y otras iniciativas se esfuerzan por "poner en limpio" los datos disponibles, para que los usuarios podamos hacer cosas con ellos. Por ejemplo, en Datadista lo hacen con los datos españoles, que nuestras autoridades no han tenido a bien hacer públicos en un formato sencillo y accesible (como debería ser, a estas alturas, rutinario, sí, también en circunstancias adversas, porque cuesta casi el mismo trabajo hacerlo bien que hacerlo mal). Por el contrario, en Italia sí hay una web pública con todos los datos fácilmente descargables.

Otras fuentes internacionales publican datos de todo el mundo, como la web del European Centre for Disease Prevention and Control, y la del Humanitarian Data Exchange, de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, mantenida por la Johns Hopkins University.

Les cuento todo esto, además de por ayudar con enlaces a quien también quiera curiosear, porque al revisar esas y otras fuentes, echaba en falta una comparación que a mí me parece relevante: la de Estados Unidos y la Unión Europea en su conjunto (ya sin UK). Por su tamaño y heterogeneidad interna, que se ha reflejado también en diferentes políticas respecto a la crisis en distintas partes de ambos agregados, me parecía una comparación que podía ser ilustrativa, tanto o más que la que se hace entre Estados Unidos, en bloque, y países concretos de la UE.

Total que, basándome en los datos extraídos del European Centre for Disease Prevention and Control, he elaborado dos gráficos, con el número de casos confirmados acumulados (desde que se llegó a 100 conocidos) y el número de fallecimientos acumulados (desde el día en que se llegó a 20 víctimas mortales). Estos son los resultados:




Fuente: European Centre for Disease Prevention and Control


Fuente: European Centre for Disease Prevention and Control


Curiosamente, las dos gráficas cuentan historias bastante diferentes. En la primera, las dos trayectorias son muy similares, mientras que en la segunda, la trayectoria de los Estados Unidos parecería mucho más favorable que la europea.

Naturalmente, las dos gráficas, y sobre todo, probablemente, la primera, hay que tomarlas con muchísima precaución porque sabemos que el proceso de realización de tests ha sido muy irregular tanto dentro de Estados Unidos como de la UE. Así que no estamos para nada seguros de que realmente estemos midiendo lo mismo. Casi seguro, en realidad, que no sea así. Pero lo cierto es que las noticias que llegaban de EE.UU. nos hacían pensar que allí se estaban realizando menos tests que en Europa, y que por tanto, sabiendo que en ambos lugares los casos confirmados solo son una pequeña fracción de los realmente existentes, la cuenta sería algo más completa aquí, y por tanto, para un número de casos confirmados similar, el número de casos reales allí sería mayor.

Pero entonces uno esperaría que el recuento de víctimas mortales, seguramente mucho más exhaustivo  y próximo a la cifra real en ambos lugares, sería peor en Estados Unidos. Y sucede justo lo contrario: quince días después de la vigésima muerte, en la UE íbamos por 1.700 muertos, mientras que en Estados Unidos van por unos 600. Eso se ve también en las tasas de letalidad: en la misma fase de la epidemia (quince días después del fallecido número 20), en la UE era del 4,5%, mientras que en EE.UU. era del 1,3% (un tercio).

Justamente esos eran los números que yo no había podido encontrar en los medios, y que les dejo aquí, por lo que puedan valer, junto con algunas hipótesis explicativas de las diferencias. Tal vez la ratio casos confirmados/casos reales no es, como sospechamos, más baja en Estados Unidos, y tienen muchos menos casos que nosotros. Tal vez sucede que la distribución geográfica es mucho más heterogénea en Europa, con casos más concentrados en ciertos lugares, y por tanto más dificultades del sistema sanitario, en esos sitios, para responder. Tal vez es un tema de estructura de edades de los infectados (más ancianos en Europa, más jóvenes en USA).Tal vez hay otros factores que se me escapan. Si tienen otras ideas, les agradezco que las mencionen en los comentarios.

Actualización (26 de marzo): la hoja de cálculo con los datos que he utilizado, incluidos los gráficos, está colgada aquí. La iré actualizando regularmente.

25 de marzo de 2019

¿Va España hacia una sociedad de castas? No, ni mucho menos

El viernes El País publicó un artículo con título alarmante: España camina hacia una sociedad de castas. El periódico lo ha promocionado mucho: el domingo por la tarde encabezaba la sección de Economía, y era la segunda noticia más destacada en la portada de la web del periódico, después de los resultados del informe Mueller. El lunes por la mañana tenía más de 1.400 comentarios, y cientos de personas lo han difundido en Twitter.

La tesis principal del artículo se resume en las frases que aparecen en forma de subtítulo:
La igualdad de oportunidades se queda en papel mojado. La crisis rompió el ascensor social y el origen familiar condiciona cada vez más el nivel de ingresos.
Realmente terrible, si fuera cierto. Afortunadamente, no lo es. El artículo está lleno de imprecisiones, omisiones y medias verdades que transmiten una impresión catastrófica sobre la movilidad social en España cuando lo que sabemos por las mismas fuentes citadas por el propio artículo es que la movilidad social en España es más bien mediocre: mejor en algunas cosas y peor en otras que en la media de los países de la OCDE. No parece que ni ellos ni nosotros nos estemos convirtiendo en "sociedades de castas". Y tampoco hay clara evidencia de que la movilidad intergeneracional esté empeorando (aunque sí lo ha hecho, algo, la intrageneracional).

Lo más gracioso de todo es que el punto de arranque de la noticia es un breve folleto de dos páginas publicado por la OCDE (vinculado a un amplio estudio sobre la movilidad social en los países ricos), en el que se resumen algunas informaciones esenciales sobre la movilidad social en España, en comparación con los demás países y que en sus primeros párrafos dice esto:
En España, existe una percepción generalizada de que el patrimonio y las ventajas de los padres juegan un papel fundamental en la vida de las personas... Esta percepción es mucho más pronunciada que  en la mayoría de los países y la segunda más alta entre los países miembros de la OECD ... Sin embargo, la situación económica de los españoles está menos correlacionada con la de sus padres que la de otros países. [Énfasis añadido]
Parece que El País, con este artículo, se hubiera propuesto justamente mantener y perpetuar ese malentendido, recogiendo todo lo malo, y casi nada de lo menos malo que dice el informe. Vamos a verlo con algún detalle.

120 años para  pasar de la renta más baja a la renta media

La primera afirmación fáctica, extraida del informe, que contiene el artículo es esta:
Cualquier español que nazca en una familia con bajos ingresos tarda cuatro generaciones (120 años) en conseguir un nivel de renta medio.
Es también una de las afirmaciones usadas por El País y El País Economía en Twitter para promocionar la noticia. Pero es una afirmación muy problemática. Primero, ¿que significa lo de "cualquier español"? ¿Todos ellos? ¿La mayoría de ellos? En realidad, lo que dice el folleto de la OCDE es que si se mantuvieran la distribución de renta actual y la movilidad actual, los españoles que nacen en una familia de ingresos bajos (el 10% más pobre), tardarían en promedio 4 generaciones en llegar a tener los ingresos medios de la sociedad española.

Segundo, ese número parece enorme, pero es de los más bajos de la OCDE. Sólo cuatro países nórdicos (Dinamarca, Noruega, Finlandia y Suecia) tienen un dato mejor. Lo dice explícitamente el folleto, y lo ilustra claramente en un gráfico. La noticia de El País lo recoge también en el texto, aunque enseguida lo matiza con una afirmación que no proviene del folleto ("El lapso de tiempo en ascender de clase social en España es inferior a la media de países de esta organización —el ascensor social solo va más rápido en los países nórdicos—, pero hay señales evidentes de que la situación ha empeorado en los últimos años".)

Tercero, ese cálculo es puramente teórico, como el propio informe de la OCDE (en su versión larga) señala al presentarlo, y es difícil de interpretar. Por eso probablemente no es una buena idea usarlo tan prominentemente en el folleto, pero en ese caso la crítica es más para sus autores que para los medios que lo recogen.

La mayoría de los trabajadores con bajos ingresos nunca dejarán de serlo

La cosa empeora con la siguiente afirmación aparentemente extraída del folleto sobre la movilidad intrageneracional (lo que le sucede a las personas a lo largo de su carrera laboral). Dice El País que:
En España, la movilidad dentro de una misma generación es un ascensor parado. Un trabajador puede desarrollar toda su vida laboral sin saltar al siguiente peldaño. El 66% de los españoles —indica la OCDE— dentro del quintil más bajo (el 20% más pobre) de la escala de ingresos se quedará, ahí, estancado. Un abismo. Pues la media en los países más ricos es del 57%.
Comparemos  con el texto del folleto, a ver si encuentran ustedes las diferencias:
Aquellos en el quintil inferior de ingresos (la quinta parte más pobre de la población) tienen pocas posibilidades de mejorar su posición durante un periodo de cuatro años. Un 64% permanece estancado mientras el promedio de la OCDE es 57%.
Resulta que no es el 66%, sino el 64% el que seguirá en ese nivel de ingresos (siete puntos de diferencia con la media de la OCDE). Pero, sobre todo: ¡no es "toda su vida laboral" sino en un periodo de cuatro años! La diferencia es drástica.

Los hijos de padres con educación superior ganan un 48% más que los de padres sin estudios

Esta afirmación aparece en un gráfico, no en el texto de la noticia. No la he encontrado en el folleto ni en el informe de la OCDE, a quien se cita como fuente. Es posible que venga de otra publicación de la misma organización. En el gráfico se ve que el dato español está en la banda alta, aunque es mucho más bajo que el de Portugal o Reino Unido (ambos por encima del 60%) y es similar al de Italia u Holanda.


Hasta aquí los datos provenientes de la OCDE que aparecen en el artículo. Junto a ellos aparecen algunos datos de otras fuentes, referidos más bien a desigualdad que a movilidad, y sobre todo múltiples observaciones y comentarios de expertos, y muchas frases del autor del texto, en tono muy negativo. Algunos ejemplos:
El ascensor social —los mecanismos económicos y sociales que permiten a las nuevas generaciones progresar respecto a las anteriores— resulta lento y efectúa eternas paradas.
El azar del nacimiento sentencia a millones de españoles de clase trabajadora a empleos precarios, peor pagados y con menos prestaciones sociales.
En España, los más débiles se adhieren a la precariedad, los ricos se adhieren a la abundancia... España es una tierra fracturada y estanca.
Son solo tres frases entresacadas de un largo texto que insiste una vez tras otra en todo lo que va mal en la movilidad en España, tratando de justificar el titular. Recuerden: "una sociedad de castas".

Pero en el folleto de la OCDE se dicen también otras cosas que, curiosamente, no aparecen en el texto de El País. La más importante, esta:
En España, el porcentaje de hijos de padres con bajos ingresos que terminan teniendo, a su vez, bajos ingresos es 28%, algo menos que el promedio en la OCDE (31%). Mientras tanto, el 19% de ellos llegan al grupo de ingresos más alto... En el extremo opuesto, el 34% de los niños cuyos padres tienen altos ingresos también llegan a percibir altos ingresos a lo largo de su vida, en contraste con el promedio de la OCDE (42%).
Información acompañada de este gráfico:


Sí, sí, han leído bien. Tanto por la extremo bajo como por el alto, la movilidad intergeneracional de ingresos es mayor en España. En comparación con la media de la OCDE (16 países con datos) los hijos de padres en el cuartil inferior de ingresos (el 25% más pobre) tienen en España menos probabilidades de seguir en el cuartil inferior y más probabilidades de llegar al cuartil superior; y los hijos de padres en el cuartil superior tienen más probabilidades de acabar en el cuartil inferior y menos probabilidades de seguir en el cuartil superior.

¿Una situación ideal? No, por supuesto. En una hipotética sociedad plenamente igualitaria tantos los hijos de padres en el cuartil superior como los del cuartil inferior tendrían las mismas probabilidades (el 25%) de acabar en en cualquiera de los cuartiles. Pero nuestra situación es algo más igualitaria que la media de la OCDE.

Y dista mucho, claramente, de ser una sociedad de castas, en la que "el azar del nacimiento sentencia a millones de españoles". Si tienes una probabilidad del 28% de acabar en el grupo con menos ingresos y una probabilidad del 19% de acabar en el grupo con más ingresos, el sistema juega en tu contra, pero no estás condenado por él irremisiblemente, como una vez tras otra afirma el texto de El País.

En el informe largo de la OCDE hay otros muchos datos en la misma dirección, que muestran que en términos de movilidad intergeneracional de ingresos, estamos comparativamente mejor que otros países. Por ejemplo, se muestra que la elasticidad entre los ingresos de los padres y los hijos (0 si no hay ninguna relación, 1 si la relación es total) es en España la quinta más baja de los 26 países de la OCDE con datos  (figura 4.8 en la página 195).

Y además, la elasticidad ha bajado mucho (es decir, hay menos relación entre ingresos de padres e hijos) desde las generaciones nacidas en los años 50 a los nacidos en los años 70 (figura 4.12, página 201). ¿Pero no iba todo a peor? ¿No seguimos casi como en el franquismo, con las mismas familia dominándolo todo como dice El País en sus últimos párrafos? Pues tal vez sea así en las escalas altísimas (el famoso 1%). Pero si es cierto, no lo sabemos desde luego por el estudio de la OCDE.

Todas estas cosas se le ha pasado contarlas al autor del texto de El País, que ha hecho un cherry-picking de libro. En realidad, si hubiera querido resumir correctamente el mensaje del folleto de la OCDE sobre movilidad intergeneracional lo tenía bastante fácil. Podría usar una frase como esta, extraída del mismo:
En general, en comparación con otros países, España tiene un desempeño comparativamente bajo en térninos de educación, pero muestra mejores resultados en términos de movilidad de ingresos.

La misma idea se presenta en este gráfico (que aparece también en El País en este anexo con gráficos, no en la noticia principal, y además con las etiquetas alteradas, ya que llama "Ascenso social" a la movilidad de ingresos y "Desigualdad de educación" a la movilidad educativa).:



Es decir, simplemente: una situación ambigua. Bastante mejor en movilidad de ingresos, mucho peor en movilidad de educación, algo peor en movilidad de ocupación. Ni hay apocalipsis, no hay castas. No va todo a peor. Todo un poco aburrido, claro. Pero eso imagino que no da clicks.

Fe de errores: Una versión anterior contenía una errata en la escritura de la palabra "promocionado", que ha sido corregida.

25 de junio de 2018

Nunca, bajo ningún concepto, digas que algo va bien

El título de esta entrada, un poco manipulador, lo reconozco, parece ser uno de los lemas que algunos periodistas aprenden en las facultades de periodismo, o tal vez de sus mayores, cuando llegan a los medios de comunicación.

Les explico. Hace dos años (2016), al publicarse la Encuesta de Condiciones de Vida del INE, muchos medios de comunicación publicaron noticias y comentarios subrayando que a pesar de que la economía (macro) aparentemente llevaba ya más de dos años recuperándose, las tasas de pobreza en España no caían, o lo hacían demasiado despacio. Concretamente, la proporción de la población "en riesgo de pobreza" según la ECV publicada entonces era del 22,1%, tan solo una décima por debajo de la del año anterior. Y la proporción "en riesgo de pobreza o exclusión social" (concepto algo más amplio, que incluye medidas de privación material, y de baja actividad laboral en el hogar) era del 28,6%, frente al 29,2% el año anterior.

Como conté entonces en el blog, este tipo de argumentos tenían un error de base: la ECV publicada en 2016 se refería a la encuesta administrada en la primavera de 2015, que a su vez se basaba principalmente en la situación de los hogares en 2014. Por lo tanto, lógicamente, esa encuesta no reflejaba los efectos de dos años y medio de crecimiento, sino más bien de unos meses, o un año como mucho.

Terminaba yo así mi entrada de 2016:
Las personas que están ahora en situación de riesgo de pobreza las conoceremos en mayo de 2018. Para entonces, crucemos los dedos, la economía habrá seguido creciendo. Habrá, esperemos, unos cientos de miles de parados menos. Y habrá, esperemos, unos cuantos menos pobres que ahora (aunque si la economía crece, y suben los ingresos medianos, también subirá el umbral de la pobreza). Aunque habrá también quien, al ver las cifras publicadas (referidas a 2016) comentará algo parecido a  que "aunque las variables macroeconómicas mejoran trimestre a trimestre, las condiciones de vida de los ciudadanos evolucionan a un ritmo mucho más lento". ¿Tienen alguna duda?
Pues bien, ya está aquí la ECV de 2017, con referencia a los ingresos de 2016. Muestra que el porcentaje de población "en riesgo de pobreza" ha bajado un poco más (21,6%, medio punto menos que hace dos años), a pesar de que, como era previsible, los umbrales para estar en esa situación han subido ligeramente (para un hogar unipersonal de 8.000 a 8.500 euros; para dos adultos y dos menores, de 16.800 a 17.900 euros). Las personas "en riesgo de pobreza o exclusión social" han bajado algo más: del 28,6% en la encuesta difundida en 2016 (con ingresos de 2014), al 26,6% en la encuesta actual (ingresos de 2016). Como se ve en esta tabla, que tomo de la nota de prensa del INE, los tres elementos que componen el indicador "en riesgo de pobreza o exclusión social" han mejorado respecto al peor momento de la crisis.

El porcentaje de personas en situación de carencia material severa había bajado el año pasado dos puntos respecto a 2014. Las personas en hogares con baja intensidad en el empleo habían bajado en 2016 4,3 puntos desde 2013.

Es decir, como era lógico, tras más de dos años de crecimiento de la economía, sí se ve que los indicadores de pobreza y exclusión social mejoran. Más claramente los que no tienen umbrales móviles (carencia material y baja intensidad en el empleo) que el riesgo de pobreza, cuyo umbral sube cuando mejora la economía.

En todo caso, ¿cómo creen que han titulado nuestros medios las noticias sobre esta encuesta? Propongo algunas ideas: "La pobreza disminuye levemente tras la salida de la crisis", "Mejora insuficiente de los indicadores de pobreza", "Lenta caía de la pobreza". Esa es la línea de La Vanguardia, y de El Periódico... Pero la mayoría de los medios huyen de ese tipo de matices. No vaya a parecer que algo va bien.

Por eso InfoLibre titula (erróneamente, mezclando dos conceptos distintos):

El porcentaje de personas en riesgo de pobreza encadena ocho años consecutivos por encima del 25%


Y espera hasta el tercer párrafo para explicar a los lectores que el indicador utilizado ha bajado desde su peor dato.

Eldiario.es, que en 2016 titulaba así: "La desigualdad sigue aumentando a pesar del crecimiento de la economía", ahora que los indicadores sí que mejoran claramente titula de esta otra manera (también imprecisa porque el dato se refiere a un hogar unipersonal, como hemos visto más arriba):

Uno de cada cinco españoles vive en riesgo de pobreza con 8.500 euros al año

Aquí sólo hay que esperar hasta el final del segundo párrafo para leer que la ECV "refleja una mejoría en casi todos los indicadores de pobreza". Algo es algo.

Titular muy similar da El Mundo.

Es interesante el caso de El País, que utiliza este subtítulo: "Con la recuperación, la tasa de riesgo de pobreza baja al 21,6% pero se mantiene alta y aumenta entre los jubilados", pero elige titular así:

Una de cada tres familias españolas aún no puede permitirse unas vacaciones o un gasto imprevisto

Pone el foco en dos de los nueve indicadores específicos que se utilizan para medir la carencia material severa, y en el porcentaje de hogares (no de personas). Pero de nuevo, lo que subraya es que "aún" hay mucha pobreza, no que esta sube o baje. Veamos cómo han ido en los últimos años estos dos indicadores en los que "aún" estamos mal (con datos, eso sí, que no están en la nota de prensa, hay que buscarlos en la web del INE).

Porcentaje de los hogares en diferentes situaciones de carencia material
20042005200620072008200920102011201220132014201520162017
No puede permitirse ir de vacaciones al menos una semana al año
44,741,639,53734,540,340,84045,145,84540,639,534,4
No tiene capacidad para afrontar gastos imprevistos
40,534,73331,929,936,138,537,841,44142,439,438,137,3
Fuente: INE, Encuesta Condiciones de Vida














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Curiosamente, el porcentaje de hogares que no pueden permitirse unas vacaciones de al menos una semana al año es el más bajo desde que existe esta encuesta, que empezó a hacerse en 2004 (dato que sorprende un poco, pero esa sería otra discusión). Y ha bajado más de nueve puntos desde su valor máximo (en sombreado rojo en la tabla) en 2013, cuando era del 45,8%. En cuanto al porcentaje de hogares sin capacidad para afrontar gastos imprevistos, no ha llegado aún ni mucho menos a los niveles previos a la crisis, cuando bajó hasta el 29,9%. Pero sí ha bajado más de cinco puntos desde el nivel máximo en la crisis (42,4% en 2014). De manera que con dos indicadores que mejoran claramente, y uno que baja a su mejor nivel desde que hay datos, ¿cuál es el titular?

¡La cosa sigue muy malita!

Lo que yo les decía, que parecería que en algunas escuelas de periodismo las clases de titulación consistirían en dos principios: "si las cosas empeoran, subráyalo" y "si las cosas mejoran, disimúlalo". La Vanguardia o El Periódico muestran que se puede hacer de otra manera. Pero algunos se resisten.

10 de junio de 2014

¿800 niños en una fosa común en Irlanda? No lo sabemos, en realidad

(Gracias a @Maestro_Cosmico por la pista)

Hace unos días los medios españoles recogieron la noticia de que Irlanda estaba conmocionada por el hallazgo de los cuerpos de 800 niños enterrados, sin ataúdes ni identificación, en una fosa cercana a lo que había sido una residencia para madres solteras y sus hijos, regentada por unas monjas católicas en Tuam, en el condado de Galway (cinco ejemplos).

Curiosamente, los medios españoles, probablemente por un fallo de traducción, no contaban "bien" lo que estaban reflejando los medios angloparlantes, que era que los restos de los 800 niños habían sido encontrados en una fosa séptica (por ejemplo, aquí el Washington Post). Vaya por Dios, qué oportunidad perdida para escandalizarse y rasgarse las vestiduras.

Por error o por prudencia, lo cierto es que lo que cuentan los medios españoles está más cerca de la realidad, seguramente, que lo que contaban los medios angloparlantes, en los que se entremezclaban dos partes de la historia. Porque lo que se sabe hasta ahora, gracias al tesón de una investigadora aficionada del pueblo, Catherine Corless, es que en la residencia murieron entre 1925 y 1961 796 niños, que no están enterrados en los cementerios locales, pero de los que hay constancia por haber registros de defunción. Eso es ya de por sí escandaloso, al representar una altísima mortalidad (unos 22 niños al año) en una residencia donde, al parecer, no solían vivir más de 200 niños.

Por otra parte, desde hace décadas en el pueblo se contaba con que al menos algunos niños habían sido enterrados en una parcela que había pertenecido a la residencia, y que se mantiene cuidada por los vecinos como un "cementerio no oficial", en el que hay una hornacina con una virgen y algunos otros símbolos religiosos. Precisamente el deseo de recordar a esos niños y de poner una placa con sus nombres fue lo que llevó a esta mujer del pueblo a indagar en el registro sobre quiénes y cuántos eran. Y es por eso que ahora se cree que la mayoría de esos 796 cadáveres fueron enterrados en ese terreno. Pero no se ha hecho excavación alguna, ni se ha encontrado ni un solo resto humano, por tanto, aunque es bien probable que, en efecto, la mayoría de los niños se enterraran allí, en fosas comunes (tratamiento que probablemente recibían también otras personas sin recursos en los cementerios ordinarios).

Finalmente, también se sabía en el pueblo, y Corless lo había contado en alguno de sus artículos que en los años setenta unos niños que jugaban habían encontrado un recinto subterráneo que podría ser una fosa séptica abandonada, en la que habían visto los esqueletos de varios niños (unos veinte). Este recinto estaba en la misma parte de la finca, y se cree que tal vez se usó también como parte de la fosa común, probablemente después de haber dejado de usarse como fosa séptica (en el año 1937 el alcantarillado llegó a Tuam).

Ambos relatos se han entrelazado en la prensa angloparlante, convirtiéndose en la historia de los 800 cadáveres "tirados a una fosa séptica", como decía la Abc News de Australia y otras similares.

En definitiva, no, nadie ha encontrado 800 cuerpos (aún). Es posible que con el revuelo que ahora se ha armado se acabe excavando el terreno y comprobando si hay o no 800 cuerpos, y en qué condiciones fueron enterrados. Y también, de rebote, se ha abierto en Irlanda una investigación mucho más amplia, no solo sobre cómo se enterraba a los niños muertos en estas peculiares casas de acogida, sino también sobre la alta mortalidad en las mismas, las adopciones irregulares, y las historias que también han aparecido sobre el uso de los internos como "voluntarios" en ensayos clínicos de vacunas u otros medicamentos.

Así que ya ven, también en el mundo anglosajón hay malaprensa. Y como sucede por estos lares las rectificaciones y aclaraciones, como esta en el Irish Times, con entrevista a la propia historiadora local incluida (no se pierdan el fantástico acento), o esta de Spiked, no tienen ni mucho menos el mismo eco que la escandalosa noticia original. Eso sí, con bastante mayor agilidad, asombrosamente, en la Wikipedia hay ya una página bastante completa sobre la historia. Curioso que los amateurs tengan más reflejos que los profesionales.

29 de diciembre de 2013

¿Se puede perder el 200% de lo que se tiene?

En El País piensan que un ministro puede perder el 214,4% de la puntuación que tiene en las encuestas, en una escala de 0 a 10. Ese es el récord de Wert, pero hay otros cuatro ministros que pierden también más del 100% según este épico gráfico publicado hoy en la página 16 de la sección nacional (click para ampliar):



El gráfico acompaña a esta noticia sobre la popularidad de los ministros, en cuya versión online se ha corregido ya el gráfico (y se ha puesto una nota reconociendo el error y la corrección), aunque sobrevive el subtítulo siguiente:

El que más ha caído ha sido Jose Ignació Wert, un 214,4%


Desgraciadamente, hay que entender que las varias personas de El País que han hecho y supervisado este gráfico antes de que llegue a la edición en papel no han reparado en que no se puede perder más de lo que se tiene, y por lo tanto no se puede perder más del 100%.

El origen del error, claro, es que cuando se habla de porcentajes de pérdidas o ganancias entre dos momentos, la base (la cantidad que se iguala a 100) ha de ser siempre la cantidad inicial, no la final. Por lo tanto, si en el momento 1 tenemos X (puntos, euros, empleados... lo que sea) y en el momento 2 tenemos Y, el cálculo del porcentaje de pérdida o ganancia debe de ser
(Y-X)/X*100
Y no, como ellos han hecho,
(Y-X)/Y*100

Si Y fuera mayor que X, y las dos operaciones dieran resultados "parecidos" y "normales" (imaginemos, aumentos del 15% y del 25%), sería disculpable que por despiste al meter los datos en la fórmula alguien se pueda equivocar, usar como base el dato del segundo momento, y no reparar en el error. Pero cuando los errores producen resultados tan claramente absurdos las alarmas deberían haber saltado.