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11 de mayo de 2023

Una modesta propuesta de reforma de la ley electoral

[Esta entrada no es sobre medios de comunicación]

 En pocos días se me han acumulado varias anécdotas relacionadas con un aspecto, reconozco que de importancia pequeña, pero no trivial, de nuestra ley electoral:

1. Un amigo candidato a concejal de un pequeño pueblo de Ávila, por uno de los dos partidos grandes, me preguntó se me importaría aparecer en su lista electoral, en uno de los últimos puestos, simplemente de relleno, porque necesitan llenar la lista con "alguien", aunque no sea del partido, ni viva allí, ni coincida políticamente ideológicamente con ellos, pero no le importe hacerles el favor.

2. Un amigo de un amigo me cuenta que va en la lista electoral de un pequeño pueblo de la sierra de Madrid, distinto del que vive, también en últimas posiciones, sin posibilidad de ser elegido, aunque no coincide del todo políticamente con ese partido, pero es por hacer un favor a su mujer, que es miembro de ese partido, y candidata ella también a concejala.

3. Se arma un mini-escándalo, con mucho choteo en las redes y los medios, sobre la lista de Ciudadanos para el ayuntamiento de Oviedo, en la que van como candidatos la mujer, la cuñada, la suegra y una tía del candidato a alcalde. Leyendo la noticia vemos que esas personas ocupan los puestos 15, 22, 25 y 26, en una lista de 30 (27 más tres suplentes), para un ayuntamiento en el que Ciudadanos, en los buenos tiempos consiguió que se eligieran cinco concejales.

Las tres anécdotas son pequeñas ilustraciones de algo que todo el mundo que está en política, y cualquiera que preste un mínimo de atención sabe, que es que un número importante de los "candidatos" en las elecciones son simplemente de relleno y no tienen ninguna aspiración de ser elegidos ni intención alguna de desempeñar el cargo, suponiendo que por una serie de catastróficas desdichas todos los miembros de la lista en posición superior fueran renunciando a él. Son candidatos puramente ficticios.

Y para cumplir con ese ritual ficticio que la ley electoral impone, los partidos, incluso los más grandes, acaban pidiendo favores a amigos y familiares, en pueblos pequeños y no tan pequeños, para que figuren, haciendo bulto, para cumplir con una formalidad vacía de contenido impuesta por la ley. Los partidos más pequeños, como ilustra la anécdota tercera, pueden incluso acabar tirando de familiares para puestos de relleno en ciudades grandes, acabando en situaciones cómicas como la de Ciudadanos en Oviedo, pero en realidad igual de faltas de consecuencias que si esos puestos los hubieran ocupado compañeros de trabajo, vecinos o primos terceros de otros miembros de la lista, sin ninguna verdadera intención de salir elegidos.

Tal vez piensen ustedes que todo esto no tiene importancia, y es cierto que no es un problema demasiado grave, pero tampoco es irrelevante. La ley electoral impone a los partidos políticos una carga de trabajo considerable, con todo el papeleo administrativo que supone buscar y presentar documentación de decenas miles de falsos candidatos (se eligen ahora unos 67.000 concejales). Para los partidos pequeños esa carga es aún más ridícula. Pensemos en un partido, que aspire a conseguir uno o dos concejales en, pongamos, los aproximadamente 260 municipios que hay en España con más de 30.000 habitantes. La ley les obligaría a poner en sus listas a unas 5.000 personas, cuando en realidad los únicos con aspiraciones reales de ser elegidos serían entre 250 y 500. Hay que buscar unos 10 candidatos falsos por cada candidato de verdad, ciudad por ciudad, para satisfacer una exigencia absurda de la ley electoral, creando así una barrera innecesaria a la participación electoral.

Todo eso se podría resolver con una modificación muy simple de la ley electoral, que permitiera a los partidos y coaliciones presentar listas con menos candidatos que el total de los puestos a elegir, tal vez con un mínimo de, qué se yo, un 25% de los puestos elegibles, o incluso sin él. Y así cada partido podría hacer sus cábalas de cuántos puestos puede esperar obtener, y presentar listas con ese número de candidatos más unos pocos candidatos de verdad adicionales, contando con la posibilidad de obtener algún escaño más que sus mejores expectativas, y con tener un número de suplentes disponibles, para los casos de renuncias, incapacidades o fallecimientos que se pueden dar a lo largo de un mandato de cuatro años.

Lo normal sería que nunca ningún partido se quedara sin candidatos disponibles para cubrir todos los puestos elegidos, y las suplencias que surgieran durante el mandato. Si muy de cuando sucediera eso en algún lugar, se podría regular que el partido que se hubiera equivocado en sus cálculos simplemente perdiera ese puesto de concejal, o diputado, o bien algún otro procedimiento para designar a posteriori un sustituto para la vacante no cubierta. A algún jurista puritano le puede resultar extraño ese procedimiento, ya que pondríamos en un puesto electivo a alguien a quien nadie ha votado. Pero en realidad, ese suplente designado a posteriori, sería tan poco "elegido" por los votantes, en un sentido material, y no formal, de la expresión, como el número 30 de la lista de cualquier partido pequeño al ayuntamiento de Oviedo, o de cualquier otra ciudad con 27 concejales.

Lo curioso es que en este caso los administrados que son "víctimas" de la mala legislación son los partidos políticos, que tienen en sus manos el poder para cambiar la ley. Por qué no lo hacen es un misterio para mí. Tal vez los grandes piensan que la ley les beneficia, ya que es más fácil para ellos encontrar esos miles y miles de candidatos de mentirijillas, y así le hacen la vida más difícil a los partidos pequeños. O tal vez es pura inercia: "Siempre se ha hecho así". Pero si siempre se ha hecho mal, habrá que dejar de hacerlo algún día, ¿no?

22 de marzo de 2021

Riesgos de la vacuna vs riesgos del covid-19

Llego un poco tarde a esta discusión, y es posible que lo que les voy a contar a continuación esté ya dicho en alguna otra parte, y yo no me haya enterado. En ese caso, les ruego que me lo indiquen, y publicaré los enlace adecuados.

El tema es simplemente que estos días he oído/leído muchas veces la afirmación genérica de que las vacunas contral el covid-19 en general, y la de AstraZeneca en particular, son "efectivas y seguras". También se decía que, aun en el supuesto más desfavorable, y no probado, de que todos los acontecimientos tromboembólicos graves hubieran sido realmente causados por la vacuna, el riesgo de contraer el covid-19 sería mucho más alto que el riesgo de vacunarse. [Actualización/Aclaración, en relación con los comentarios: me refiero al riesgo comparado entre contagiarse y vacunarse; no he incluido en el cálculo cuál es el riesgo de contagiarse. Pero en una respuesta a un comentario incluyo una estimación sobre eso.]

Pero no he visto en ningún sitio que se cuantificara esa última comparación entre el "riesgo de la vacuna" frente al "riesgo del covid-19". Así que me he puesto a enredar un poco con los números, para hacer una cuenta de andar por casa, que sería la siguiente.

El riesgo de fallecimiento por covid-19 es el resultado de dividir el número de fallecidos por el número de infectados. Ninguno de los dos lo sabemos con total precisión, pero podemos hacer un acercamiento razonable con los datos de España.

Para los infectados, como sabemos que hay muchas personas sin síntomas, o con síntomas débiles, que nunca llegan a hacerse la prueba (esto sucedió sobre todo en la primera ola), en lugar del número de casos diagnosticados, es más realista tomar el número de casos que se deduce del Estudio ENE-COVID, un estudio de sero-prevalencia realizado por el Instituto de Salud Carlos III. En su 4ª ola, que terminó a finales de noviembre, estimaba que el porcentaje de población que había tenido anticuerpos del COVID hasta entonces sería un 9,9%, que equivaldría, con la población española de 1 de enero de 2020, a 4,68 millones de personas que habrían estado infectadas en algún momento.

Los fallecidos por covid-19 hasta el 30 de noviembre eran, según datos que he extraído del sistema RENAVE, 48.151, lo que daría lugar a calcular que el riesgo de fallecimiento, en caso de contraer el covid-19, hasta el 30 de noviembre, sería aproximadamente del 1,05%. O 10.500 por millón de infectados. 

Como es sabido, ese riesgo medio es en realidad muy distinto para las distintas edades. En las dos fuentes citadas se incluyen datos por edad, lo que permite calcular que el riesgo de fallecer es mínimo entre los jóvenes de 10 a 19 años (0,004% o 36 por millón) y máximo entre los de 80 y más años (11,8% o 118.000 por millón).

Podemos calcular también el riesgo de fallecer de las personas en los tramos de edad en los que se estaba poniendo en Espala la vacuna de AstraZeneca: va de los 111 por millón, entre los de 20 a 29 años, a los 2.030 por millón, entre los de 50 a 59 años. Como este último grupo incluye ya a algunos a los que no se ponía la vacuna, podemos eliminarlos, y quedarnos con esta cifra: agrupando los tramos de edad de 20 a 49 años, hasta el 30 de noviembre, se estima que hubo 676 fallecidos, entre aproximadamente 1,85 millones de infectados. Es decir, una proporción de 365 fallecidos por millón de infectados.

Fíjense en que esta sería una infraestimación, por dos motivos: solo se cuentan los fallecidos con infección confirmada (bastante menor que el exceso de defunciones que hemos tenido en España en este año), y no se cuenta el tramo de 50 a 54 años, en el que el riesgo de fallecimiento es mayor. De todos modos, nos quedamos con ese datos infraestimado.

¿Y cuál es el riesgo de la vacuna? Según la información de la Agencia Europea del Medicamento, los episodios tromboembólicos, en general, no son anormalmente altos entre los vacunados. Pero sí lo son unos ciertos tipos muy específicos de casos, las trombosis de senos venosos cerebrales (TSVC, 18 casos) y la coagulación intravascular diseminada (CID, 7 casos), que han producido, hasta el momento de la revisión, 9 fallecimientos. Mientras tanto, el número de personas que han recibido la vacuna AstraZeneca en los países que reportan a la agencia europea son unos 20 millones. Por tanto, en el peor de los casos, suponiendo que en efecto la vacuna fuera la causa de esos episodios, tendríamos un riesgo de fallecimiento del entorno de 0,5 por millón. El afinamiento por edades es complicado, porque parece que los casos problemáticos se dieron sobre todo, entre menores de 55 años, pero no tengo el dato de los vacunados por tramos de edad. Pero en realidad, "da igual", porque la cifra es tan ridículamente baja que incluso si suponemos que, pongamos, solo un cuarto de las vacunas (5 millones) se han puesto a personas menores de 55 años, y que los nueve fallecimientos han sido en personas de esta edad, estaríamos ante un riesgo de fallecimiento de aproximadamente 2 por millón.

En definitiva: con una estimación a la baja de las muertes por covid-19 (365 por millón de infectados) y una estimación al alza de las muertes (hipotéticamente) causadas por la vacuna (2 por millón de vacunados), infectarse por covid-19, para una persona menor de 55 años, sería unas 180 veces más peligroso que ponerse la vacuna de AstraZeneca. La opción está clara, para las autoridades, y para nosotros. Cuanto antes, mejor.

31 de julio de 2020

¿Por qué cambiar las escalas de colores en los mapas?

Fíjense en estos dos mapas. Los dos proceden de la web de Instituto Carlos III, en la sección llamada "Panel Covid-19". El color de las provincias se refiere a la incidencia acumulada del virus durante la última semana (lunes a domingo) disponible, expresada en número de casos detectados por 100.000 habitantes.

Este era el mapa disponible en la versión de la web actualizada el 3 de julio, con datos de la semana del 22 al 28 de junio:



Y este es el mapa disponible ahora mismo, actualizado ayer 30 de julio, con datos de la semana del 20 al 26 de julio:



Un primer problema con estos mapas es que la graduación de la paleta de colores es tan tenue que es difícil ver diferencias que pueden ser importantes. Por ejemplo, en la versión publicada ayer, es prácticamente imposible ver ninguna diferencia entre, pongamos, Lugo, Asturias y Cantabria, que tenían, en la semana de referencia, 8,50, 2,05 y 7,06 casos por 100.000 habitantes, respectivamente. La diferencia entre Granada (6,89) y Almería (31,95) es ligeramente más observable. Pero la gama de colores parece sugerir que fuera de Aragón y Cataluña casi todas las provincias se movieran en una banda de datos muy estrecha. No es así en realidad, pero la paleta de colores elegida, que me parece muy poco afortunada, impide ver las diferencias que no sean estruendosas.

Por otro lado, comparando los dos mapas, la impresión es que estamos un poco peor ahora que a finales de junio. El virus se ha extendido más por Aragón y Cataluña, algo por Navarra, y en los demás territorios parece que todo está igual que hace un mes. Sin embargo, en la semana acabada el 28 de junio, representada en el primer mapa, estábamos en 4,16 casos por 100.000 habitantes, de media, en España, y en la semana terminada el 26 de julio estamos en 27,28 casos, unas siete veces más.

¿Cómo es que los mapas son tan parecidos? Pues porque la escala de colores de estos mapas, que yo he dejado fuera deliberadamente en los recortes que les he presentado arriba, ha cambiado, y mucho.

A la izquierda, la escala de colores del mapa publicado el 3 de julio, a la derecha la del mapa del 30 de julio:








Lo que el 3 de julio era el valor máximo, azul oscurísimo (Lleida, con 85,99 casos por 100.000 habitantes), está en el mapa del 30 de julio por debajo de la mitad de la escala, (Navarra, con 80,55 casos). De hecho, en el mapa del 30 de julio parecería que Lleida está mejor que en el del 3 de julio, cuando en realidad ha subido de 85,99 casos a 202,56.

Da la impresión de que cada semana se recalculan las escalas, jugando solo con un color (azul) y dejando que el programa haga la distribución lineal de colores entre el máximo de la semana y el valor cero. Como la mayoría de los valores están agrupados en la banda baja, el resultado es un mapa poco legible, como he señalado. Y además, los mapas de cada actualización son incomparables con los publicados anteriormente.

El caso es muy parecido al que se discutía en Twitter hace unos días, sobre los mapas publicados por el estado de Georgia:
El tuit produjo una interesante conversación. Algunas respuestas señalaban simplemente que estos mapas no tenían la intención de mostrar cambios en el tiempo, sino solo diferencias entre lugares en un momento dado, y que por lo tanto no había problema en los cambios de escalas (que al avanzar el mes fueron haciéndose mayores: el color rojo unos días más tarde denotaba lugares con más de 11.000 casos acumulados por 100.000 habitantes).

Lo mismo sucede en el caso del Instituto Carlos III: la web ofrece en cada momento un solo mapa (en realidad, en cada actualización están disponibles el mapa de una semana y la anterior, con la misma escala). Si el lector tiene en la memoria una idea vaga de los mapas de semanas anteriores, que ya no están en la web oficial (como el que yo he recuperado, usando la Internet Wayback Machine), es cosa suya, y no hay una presentación engañosa, uno junto a otro, de mapas con escalas diferentes.

Y en efecto, es casi seguro que no estamos ante un intento deliberado de engañar, sino más bien ante un uso poco meditado de las herramientas informáticas, porque sí, el visitante habitual de esta web tendrá en su memoria los mapas de semanas pasadas, y la constante revisión de las escalas dificulta una buena recepción de la información. Es como si los mapas de colores de las temperaturas en los mapas del tiempo cambiaran a lo largo del año, para adaptarlos a las bandas de temperaturas presentes en cada momento, y así el rojo intenso representara temperaturas de más de 40 ºC en verano, de 25 ºC en otoño y de 15 ºC en invierno. No sería buena idea.

Y creo que lo que hace el Instituto Carlos III tampoco lo es, la verdad.

26 de junio de 2020

¡Visite España! (si le dejamos, que quién sabe)

Llevo días muy confuso, tratando de averiguar cuál es la situación actual exactamente en relación con la entrada de viajeros de otros países en España. Me parece muy desconcertante que esa información no esté fácilmente accesible desde las web gubernamentales.

Se supone que somos un país que da muchísima importancia al turismo... y no somos capaces de informar con claridad sobre quién pueden entrar en España o quién no, y en qué condiciones.

Les cuento mis pesquisas:
En ese pdf, solo en español, se resume la situación que parece ser (no se crean que el texto es demasiado claro) que se puede viajar a España con total libertad desde algunos países europeos. Que no se sabe muy bien cuáles son, porque el texto dice lo siguiente:
¿Qué viajeros pueden llegar a España durante la Nueva Normalidad?:
A. Viajeros  procedentes  de  Europa, Estados  asociados  Schengen,  Reino  Unido  de  Gran Bretaña e Irlanda del Norte 

El  pasado  21  de  junio  de  2020,  la  Unión  Europea  (UE)  abrió  sus  fronteras  interiores terrestres, marítimas y aéreas entre sus Estados Miembros, con el restablecimiento de la libre circulación de sus ciudadanos y el levantamiento de los controles en esas  fronteras interiores,  a excepción  de  Portugal,  que  prorroga  los  controles  restablecidos temporalmente  en  sus  fronteras  interiores,  desde  las  00:00h  del  21  de  junio  hasta  las 24:00h del 30 de junio. 
 Ya ven que en el título habla de una lista de países y en el párrafo habla de otra. Si viene usted de Albania a lo mejor puede jugársela a ver si le dejan pasar, ya que viene de Europa. Y si viene de Noruega (asociado Schengen), tampoco está claro, el título dice que sí, el párrafo habla de Unión Europea.

El párrafo da además información falsa porque la Unión Europea no ha abierto las fronteras interiores. Son los países los que lo han hecho, y no todos, y no con las misma condiciones. Debería decir algo como que "España, siguiendo las recomendaciones de la Unión Europea, ha abierto las fronteras con los países tales y cuales" (los del título o los de la UE, no se sabe).

De hecho hay varios países de la UE o el espacio Schengen que aún no dejan entrar a españoles. No solo Portugal, como se dice en el texto. Tampoco Dinamarca, Noruega, Malta, Eslovaquia, ni Finlandia, según veo aquí. Que no es central para este texto, que se refiere a los viajeros hacia España, pero puede hacer creer a muchos españoles que pueden viajar a sitios donde aún no se puede.

Hay que subrayar que el texto habla de "viajeros procedentes" de esos países, no nacionales o residentes en ellos. Por lo tanto, un canadiense o un brasileño que haya llegado a algún país de la lista que lo permita, y después viaje a España, debería poder entrar.

O no, porque el texto delpdf sigue con una sección B. para "Viajeros procedentes del resto de los países del mundo (terceros países)" que dice esto:
Toda persona nacional de un tercer país será sometida a denegación de entrada, por motivos de orden público o salud pública, salvo que pertenezca a una de las siguientes categorías [son las que se aplicaban en el estado de alarma para todos los países e incluyen ser residente o tener visado de larga duración de un país de la UE o Schengen y dirigirse directamente a su domicilio; ser trabajador transfronterizo; personal sanitario; trabajadores del transporte; personal diplomático; motivos familiares graves... ]
Un momento, ¿viajeros procedentes de terceros países o viajeros nacionales de terceros países? ¿O los que sean las dos cosas? ¡Quién lo sabe! ¡La emoción continua! ¡Argentinos, japoneses, australianos, vengan y jueguen a la ruleta de la frontera española!

Eso siempre que sepan leer en español, y encuentren este pdf... que curiosamente no cita ninguna normal legal. Parece que la norma es esta orden del Ministerio del Interior, que por supuesto no hay quien encuentre en la web de ese ministerio, porque a quién le importa. Y que da idea de que todo esto es bastante improvisado: la orden está fechada el 21 de junio (el domingo pasado), pero entró en vigor, en teoría a las 00:00 horas de ese mismo 21 de junio, y se publicó en el BOE del lunes 22 de junio. Yo no soy juez, como el ministro que la firma, pero a mí me suena que ahí hay algo que no va bien del todo.

Voy terminando. Salvo error mío, que rectificaré encantado, no encuentro en ninguna parte de ninguna web del gobierno de España, un documento en inglés que informe claramente a los potenciales turistas de quiénes pueden entrar y quiénes no, y en qué condiciones. El documento en español está en la web del Ministerio de Sanidad, no el de Turismo, ni Exteriores, ni Interior. Está mal redactado y es confuso.

Para contrastar, visiten esta página de la edición europea de la revista Politico. Se titula "Europe’s country-by-country travel restrictions explained" [Las restricciones de viaje de Europa país por país explicadas] y en ella verán, para cada país, un pequeño resumen de lo más importante. ¿Está abierto o cerrado a viajes desde otros países europeos? ¿Y desde el resto del mundo? ¿Hay que hacer cuarentena? ¿Hay otras condiciones?

La sección de cada país acaba con un enlace a una web del gobierno de turno. He probado ocho o diez. En prácticamente todos el enlace iba directamente a una web en inglés, con información clara, o bien a una web en el idioma local, con una pestaña para cambiar de idioma, que permitía encontrar la información relevante en inglés (o en más idiomas, como en Francia o Italia, que tienen páginas en español). Para España se ve que no han encontrado mejor enlace que este del Ministerio de Turismo, que no tiene la información relevante. No se les puede culpar, la verdad, porque el gobierno lo pone realmente difícil.

Spain is still different.

23 de junio de 2020

Gráficos comparativos sobre el coronavirus en USA vs UE

En marzo y abril hice dos entradas del blog (aquí y aquí) comparando los datos de la pandemia en la Unión Europea y Estados Unidos. Por aquel entonces la web de Our World in Data no permitía usar el agregado de países de la UE para sus magníficos gráficos interactivos y dinámicos, por lo que la agregación, a partir de sus datos, la hacía yo mismo, generando algunos gráficos que incluí en las entradas, y una hoja de cálculo descargable que he ido actualizando desde entonces.

Pero hace ya unos días que he observado que Our World in Data ya permite hacer gráficos usando como territorios para el análisis comparativo agregados como la Unión Europea, u otros conjuntos de países (por continentes, por ejemplo). Como esos gráficos se pueden insertar libremente en otras publicaciones, y son dinámicos, me ha parecido que dejaba de tener sentido seguir actualizando mi hoja de cálculo, y es más práctico dejar aquí los gráficos que me parecen más relevantes para ilustrar la comparación.

Sin más, por tanto, aquí están los gráficos extraídos de Our World in Data

Número diario de casos (media 7 días) por millón de habitantes





Número acumulado de casos por 1 millón de habitantes






Fallecidos diarios (media 7 días) por millón de habitantes






Fallecidos acumulados por millón de habitantes


22 de junio de 2020

¿Cuánto debemos temer la entrada de turistas europeos?

Mucha gente está expresando preocupación por el posible efecto sobre la epidemia de covid-19 de la entrada de turistas. Yo mismo me he alarmado un poco al ver que se va a permitir viajes sin cuarentena también desde el Reino Unido, que ya no es parte de la UE (y nunca lo fue de Schengen), y que tiene la epidemia menos controlada que nosotros. Supongo que en la decisión de permitirlo ha pesado mucho que es el país que más turistas nos manda.

En todo caso, me he puesto a echar unas cuentas rápidas, y he descubierto que, en realidad, a lo mejor el temor es infundado. Se las cuento, por si son de ayuda para ustedes. He tomado del INE el número de entradas de turistas de países europeos el año pasado, para el mes de julio (en agosto vienen unos pocos más, y en los demás meses unos cuantos menos). En la fuente consultada solo venían individualmente los países con mayor número de turistas. Es suficiente para esta cuenta rápida.

En el INE también se recoge que el tiempo medio de las visitas de turistas a España es de 8 días. Es un dato global, para todo tipo de turistas, de todo el mundo, todo el año, pero lo podemos tomar como aproximación. Podemos calcular que en promedio están simultáneamente en España en el mes de julio una fracción equivalente a 8/31 del número de turistas que entran a lo largo del mes.

Finalmente, de Our World in Data he tomado la última cifra disponible de casos de covid-19 confirmados diarios por millón de habitantes. La aplico a los extranjeros de cada país que estarían en cada momento en España, como si en los pocos días que pasan aquí se revelaran como contagiados con la misma tasa que en su propio país. Eso no es del todo realista, porque una vez aquí pueden contagiar y ser contagiados en función de su comportamiento de vacaciones. Pero da una idea del porcentaje que pueden venir (se supone que sin saberlo) infectados, y a su vez contribuir a infectar a otros.

Los datos anteriores se pueden combinar para calcular cuántos británicos, franceses, alemanes... darían positivo cada día durante el mes de julio de 2020, suponiendo que este año viniera el mismo número de turistas que el año pasado. El resultado, que me ha sorprendido, es este:




Hipótesis estancia media 8 días
Casos diarios/1M hab. (media 7 días) en país origen
Casos adicionales diarios en España



Entradas julio 2019
Presentes simultáneamente
Total Europa*8.382.4362.163.20911,5225
Reino Unido2.166.289559.04218,6610
Francia1.420.601366.6077,183
Alemania1.242.766320.7146,062
Países Bajos511.615132.0307,191
Italia481.498124.2583,840
Bélgica388.973100.3807,791
Irlanda286.33473.8932,290
Portugal255.68665.98333,322
Suiza250.07064.5343,830
Países Nórdicos**670.596173.05729,385
Resto de Europa*708.008182.712????
* No incluye a Rusia, pero puede incluir otros no UE. **He supuesto que los turistas proceden de Islandia, Noruega, Suecia, Finlandia y Dinamarca en proporción a su población
Fuente: elaboración propia con datos de INE y Our World in Data

Como ven, salen 25 casos diarios, que se añadirían a los casi 240 que seguimos teniendo en España (1.668 en los últimos 7 días). Serían algunos más si se pudieran estimar los contagios de los 700.000 turistas provenientes del “resto de Europa” (que excluye a Rusia), de entre los que no he podido separar los que pertenecen a la UE, y por tanto están autorizados a viajar a España, y los que no, ni he podido calcular sus tasas de contagio en origen. Imaginando que todos pudieran venir, y que la tasa media de casos confirmados en origen fuera como la de los países de los que sí tenemos datos (11,52 por millón), añadirían otros dos casos diarios.

Es decir, llegaríamos a 27 casos al día, si vinieran todos los turistas de un año normal, si en todos esos países la tasa de casos por millón se mantuviera estable, como la de hoy, y si los turistas aquí tuvieran una incidencia como la de su país de origen. Las tres cosas sabemos que no van a suceder, pero cambian la estimación en direcciones distintas. Por un lado, vendrán muchos menos turistas, y las tasas en sus países de origen van a seguir bajando casi con seguridad, lo que haría descender el número de casos diarios. Por otro lado, los turistas probablemente tengan de vacaciones comportamientos que puedan incrementar los contagios, entre ellos y con los locales, lo que haría aumentar el número de casos.

En conjunto, salvo que haya cometido algún grave error en mis cuentas, no tenemos demasiado que temer de la llegada de turistas europeos. El riesgo por los casos realmente importados (que vengan ya contagiados) es mínimo. El riesgo estará, en todo caso, en que en España permitamos que tengan comportamientos de riesgo, en sitios concurridos y cerrados, lo que tendríamos que evitar tanto para los de fuera como para los de dentro. Si conseguimos que pasen sus vacaciones fundamentalmente al aire libre, y en sitios no demasiado concurridos, su impacto sobre la epidemia puede ser realmente muy bajo.

24 de marzo de 2020

Coronavirus en UE vs USA

En medio de las noticias que nos abruman estos días, los más aficionados a darles vueltas a los datos andamos "ocupados" viendo gráficos y tablas de muchas fuentes, que nos ayuden a entender un poco más donde estamos y hacia dónde nos dirigimos.

Muchos medios están haciendo un trabajo estupendo de análisis y presentación de datos. Yo sigo a diario lo que publica El País (aquí, y aquí). El Financial Times tiene una página de acceso libre con una información similar. Muchos otros medios están haciendo cosas parecidas.

Y otras iniciativas se esfuerzan por "poner en limpio" los datos disponibles, para que los usuarios podamos hacer cosas con ellos. Por ejemplo, en Datadista lo hacen con los datos españoles, que nuestras autoridades no han tenido a bien hacer públicos en un formato sencillo y accesible (como debería ser, a estas alturas, rutinario, sí, también en circunstancias adversas, porque cuesta casi el mismo trabajo hacerlo bien que hacerlo mal). Por el contrario, en Italia sí hay una web pública con todos los datos fácilmente descargables.

Otras fuentes internacionales publican datos de todo el mundo, como la web del European Centre for Disease Prevention and Control, y la del Humanitarian Data Exchange, de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, mantenida por la Johns Hopkins University.

Les cuento todo esto, además de por ayudar con enlaces a quien también quiera curiosear, porque al revisar esas y otras fuentes, echaba en falta una comparación que a mí me parece relevante: la de Estados Unidos y la Unión Europea en su conjunto (ya sin UK). Por su tamaño y heterogeneidad interna, que se ha reflejado también en diferentes políticas respecto a la crisis en distintas partes de ambos agregados, me parecía una comparación que podía ser ilustrativa, tanto o más que la que se hace entre Estados Unidos, en bloque, y países concretos de la UE.

Total que, basándome en los datos extraídos del European Centre for Disease Prevention and Control, he elaborado dos gráficos, con el número de casos confirmados acumulados (desde que se llegó a 100 conocidos) y el número de fallecimientos acumulados (desde el día en que se llegó a 20 víctimas mortales). Estos son los resultados:




Fuente: European Centre for Disease Prevention and Control


Fuente: European Centre for Disease Prevention and Control


Curiosamente, las dos gráficas cuentan historias bastante diferentes. En la primera, las dos trayectorias son muy similares, mientras que en la segunda, la trayectoria de los Estados Unidos parecería mucho más favorable que la europea.

Naturalmente, las dos gráficas, y sobre todo, probablemente, la primera, hay que tomarlas con muchísima precaución porque sabemos que el proceso de realización de tests ha sido muy irregular tanto dentro de Estados Unidos como de la UE. Así que no estamos para nada seguros de que realmente estemos midiendo lo mismo. Casi seguro, en realidad, que no sea así. Pero lo cierto es que las noticias que llegaban de EE.UU. nos hacían pensar que allí se estaban realizando menos tests que en Europa, y que por tanto, sabiendo que en ambos lugares los casos confirmados solo son una pequeña fracción de los realmente existentes, la cuenta sería algo más completa aquí, y por tanto, para un número de casos confirmados similar, el número de casos reales allí sería mayor.

Pero entonces uno esperaría que el recuento de víctimas mortales, seguramente mucho más exhaustivo  y próximo a la cifra real en ambos lugares, sería peor en Estados Unidos. Y sucede justo lo contrario: quince días después de la vigésima muerte, en la UE íbamos por 1.700 muertos, mientras que en Estados Unidos van por unos 600. Eso se ve también en las tasas de letalidad: en la misma fase de la epidemia (quince días después del fallecido número 20), en la UE era del 4,5%, mientras que en EE.UU. era del 1,3% (un tercio).

Justamente esos eran los números que yo no había podido encontrar en los medios, y que les dejo aquí, por lo que puedan valer, junto con algunas hipótesis explicativas de las diferencias. Tal vez la ratio casos confirmados/casos reales no es, como sospechamos, más baja en Estados Unidos, y tienen muchos menos casos que nosotros. Tal vez sucede que la distribución geográfica es mucho más heterogénea en Europa, con casos más concentrados en ciertos lugares, y por tanto más dificultades del sistema sanitario, en esos sitios, para responder. Tal vez es un tema de estructura de edades de los infectados (más ancianos en Europa, más jóvenes en USA).Tal vez hay otros factores que se me escapan. Si tienen otras ideas, les agradezco que las mencionen en los comentarios.

Actualización (26 de marzo): la hoja de cálculo con los datos que he utilizado, incluidos los gráficos, está colgada aquí. La iré actualizando regularmente.