1 de junio de 2006

Borrachera... de números

Una vez más (¡qué paciencia!) asistimos al fenómeno de secuestro del juicio crítico de los periódicos por una organización sin ánimo de lucro que defiende una causa justa: alfombra roja, micrófono y hala, diga lo que usted quiera.

Habrán visto ustedes estos días las innumerables noticias sobre el preocupante consumo de alcohol por los jóvenes.

El informe del que parte todo está a una distancia de cuatro o cinco clicks de ustedes (y de los periodistas que han escrito las noticias): el enlace al mismo está en la portada de la página web de la Fundación Alcohol y Sociedad.

Veamos qué dice (gracias a Wonka por la alerta):
En 2001, se diseñó un protocolo de entrevista, que se aplicó a 5.500 chicos y chicas de entre 12 y 18 años de toda España. Con los datos de esta primera investigación, se editó I Libro Blanco sobre la Relación Alcohol y Adolescencia en España.

Desde entonces, se ha actualizado y ampliado dicha entrevista y se ha aplicado cada año a 5.500 jóvenes de entre 12 y 18 años residentes en Andalucía, Asturias, Cataluña y Madrid, las comunidades elegidas por su representatividad sociológica para el desarrollo del Proyecto Alba.
...
En los estudios de 2002 y 2004 había representación de los habitantes de municipios de menos de 50.000 habitantes, cosa que no sucedió en los estudios de 2001 y 2003.
En teoría, los datos del informe provienen de las 220.000 22.000 encuestas de los cuatro estudios, pero debidamente ponderados para tener en cuenta las diferencias muestrales. Habrá que aceptarlo (de momento) aunque hay un problema: la única muestra nacional (la primera) no incluía poblaciones de menos de 50.000 habitantes. ¿Cómo se sustituyen esos datos?

Por otra parte, la causa de que los últimos estudios se hayan realizado en sólo cuatro comunidades está aquí:
Con la foto fija de la situación que se reflejaba en las conclusiones del I Libro Blanco sobre la Relación Alcohol y Adolescencia en España, un equipo multidisciplinar, dirigido por Francesc Xavier Altarriba, Profesor de la Universidad de Barcelona, diseñó un Programa Pedagógico.
Este Programa se ha optimizado cada año y se ha impartido durante los cursos 2001/2002, 2002/2003 y 2003/2004 en Andalucía, Asturias, Cataluña y Madrid.
Realizar los últimos estudios sólo en cuatro comunidades ha permitido combinar en el estudio jóvenes que han participado en los programas educativos y jóvenes que no. De manera que la encuesta sirve también como mecanismo de evaluación del programa. Parece buena idea, pero esto plantea un problema para la interpretación de los datos, ya que en el informe no se separan las respuestas de jóvenes que han seguido el programa educativo y jóvenes que no. Hay que suponer que sus respuestas estarán sin duda concidionadas por ese programa educativo.

De hecho, en otro punto se dice que "cerca de siete de cada diez jóvenes afirman haber recibido el Dossier “Las Caras del Alcohol”." Eso representaría 15.400 (22.000 * 0,7) de las 16.500 entrevistas de los tres últimos años. Por tanto, sólo 1.100 de los entrevistados entre 2002 y 2004 no habían pasado por el programa educativo ¿Cómo se han ponderado sus respuestas, y las del estudio de 2001 con las respuestas de los que sí han pasado por el programa? No se explica muy bien, y da la sensación de que no se ha hecho.

Lo suyo sería que en el informe se distinguiera siempre entre los datos de los jóvenes "no tratados" (los de 2001 y 1.100 después) de los "tratados", pero no se hace así, generando severas dudas sobre la fiabilidad de los datos.

Pero incluso dando los datos por buenos, hay muchos problemas con la manera en que las conclusiones han sido presentadas en los medios.

Por ejemplo, en La Vanguardia titulan "Los jóvenes beben con permiso de sus padres"; y subtitulan: "Un estudio revela que casi la mitad de los menores de 12 a 18 años consumen alcohol con el consentimiento de sus padres". En ABC: "La mitad de los adolescentes aseguran que sus padres les dejan beber alcohol". Y en El País: "La mitad de los adolescentes bebe con permiso paterno".

En realidad, según el informe:
El 59% de los jóvenes entrevistados se declaran consumidores de bebidas alcohólicas. De ellos, la mitad no tienen autorización de sus padres para hacerlo [negritas originales].
La mitad de 59, son.... (úsese calculadora si es necesario).... 29,5%. El 29,5% de los jóvenes beben con permiso de sus padres. Exactamente como en el titular los periódicos.

La confusión sobre la base de los porcentajes se repite en el ABC cuando dice que "seis de cada diez adolescentes reconocen que beben de manera habitual y el 55,7 por ciento confiesan que se han emborrachado alguna vez." Mientras el informe dice: "Cerca del 60% de los jóvenes consumidores declara que en alguna ocasión se ha emborrachado" [negrita mía]. En realidad prácticamente toda la noticia del ABC confunde los porcentajes de consumidores con porcentajes de los jóvenes, con lo cual prácticamente multiplica por dos todos los valores. El País es más cuidadoso (excepto en el titular) y habla de porcentajes de los adolescentes consumidores.

Lo mejor es este estupendo párrafo, en las conclusiones del informe, que se les ha pasado a todos los periódicos (o se me ha pasado a mí al ojearlos, adviértanme si me equivoco):
El 59% de los jóvenes entrevistados en 2004 se declaran consumidores de bebidas alcohólicas (58% en 2003, 63% en 2002 y 65% en 2001). Con los datos de la investigación llevada a cabo por la Fundación Alcohol y Sociedad, se observa que este porcentaje ha descendido con el paso de los años. Este descenso está directamente relacionado con el Programa Pedagógico “Adolescencia y Alcohol” y con la recepción del Dossier “Las Caras del Alcohol” (Guía para el Alumnado). Entre los jóvenes que no recibieron el Dossier en ninguno de los estudios realizados, el consumo se eleva al 61% de los adolescentes, mientras que entre los que recibieron el Dossier este porcentaje se sitúa entre el 55 y el 58%, en función de si se trabajó o no posteriormente.
Las primeras cifras apuntarían a un progresivo descenso del consumo (del 65% en 2001 al 59% en 2004). Eso sí que sería noticia de titular. Ah, no, un momento: luego se explica que la diferencia se atribuye a los efectos del programa educativo.

Pero fíjense: también se dice que en los jóvenes que no recibieron dossier en ninguno de los estudios, el porcentaje es del 61%, aunque en 2001 era del 65% (y ninguno de esos recibió dossier, por definición). Seguiríamos teniendo un descenso. ¿De cuánto? Pues si el total de los no tratados (5.500 de 2001 y 1.100 de los estudios posteriores, según cálculo hecho más arriba) tiene un porcentaje del 61%, y los del 2001 tenían un porcentaje del 65%, el porcentaje de los estudiados entre 2002 y 2004 se puede calcular con esta sencilla ecuación:
(5.500*0,65)+1.100x=6.600*0,61
3575+1100x=4026
1100x=451
x=0,41
Para que los datos del párrafo citado fueran ciertos, los bebedores tendrían que ser el 41% de los 1.100 entrevistados entre 2002 y 2004 que no han seguido el programa educativo.

Una de dos: o tenemos un gran titular, o tenemos que pedir muchas explicaciones a esta fundación antes de publicar los datos del estudio. Qué pereza....

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