11 de noviembre de 2004

Primero Togo, y ahora Trinidad y Tobago

Parece que el flagelarnos diciendo "qué mantas somos" es un pequeño vicio español (y a lo mejor hasta Malaprensa es parte de él), y nada mejor para engolfarnos en él que un ranking internacional que nos ponga en muy mala posición sobre cualquier cosa.

Pero claro, como ya vimos con lo de la administración electrónica, no todos los rankings internacionales están bien hechos, e incluso los que están bien hechos, deben ser bien interpretados.

Resulta que según El Mundo del martes 9 de noviembre, "España se sitúa en el puesto 26 en desarrollo educativo, por debajo de casi todos los países de la UE". Luego el texto habla, en lugar de "desarrollo educativo", de "funcionamiento del sistema educativo", y dice que estamos por detrás de casi todos los países de la UE, y al mismo nivel de Trinidad y Tobago.

La fuente es un estudio de UNESCO llamado "Educación para todos. El imperativo de la calidad". Lo primero que hay que decir es que
el texto del informe, disponible completo en inglés, y resumido en español, deja ver claramente que la UNESCO está preocupada por la extensión de la educación allí donde todavía muchos niños no tienen acceso a ella, y que desde luego el objetivo de su índice no es hacer distingos entre países que ya han llegado al objetivo de Educación para Todos, o están a punto de hacerlo. La nota de prensa en español es también muy clara al respecto.

Así que el empeño de El Mundo por hacer el titular con la posición de España en el índice es ya una notable distorsión etnocéntrica de la información que UNESCO quiere transmitir. Pero además, la noticia habla de un supuesto "Indice de Desarrollo Educativo". Si vamos al resumen del informe en español, encontramos que el nombre del índice es Índice de Desarrollo de la Educación para Todos (IDE), que va de 0 a 1, y pretende medir el cumplimiento del objetivo de la Educación para Todos, a través de cuatro sub-índices que miden las siguientes cosas:
  1. El grado de universalización de la enseñanza primaria, medido por la tasa neta de escolaridad (porcentaje que representan los niños enrolados en la primaria, en relación a todos los niños en el país con edad de estar en primaria)
  2. La tasa de alfabetización de la población de más de 15 años
  3. La tasa de "supervivencia" en 5º grado de primaria, para medir la calidad de la enseñanza
  4. El índice de paridad entre los sexos (IPS), construido a su vez como la media entre tres índices de paridad, los de enseñanza primaria, secundaria y alfabetización. Los índices de paridad son proporciones entre tasas. Así por ejemplo, si en un país están alfabetizados el 95% de los hombres y el 80% de las mujeres, el índice de paridad de alfabetización sería 80/95= 0,84.
El IDE es la simple media aritmética de los cuatro subíndices, medidos todos ellos de 0 a 1. Si se observan los cuatro subíndices que componen el IDE, se puede uno imaginar que la mayoría de los países desarrollados deben estar muy cerca del 1 en los cuatro valores, y que por tanto, las variaciones en el IDE deben ser muy pequeñas entre ellos.

Y esto es exactamente lo que pasa:
En 44 países (es decir, en un tercio del total) situados en su inmensa mayoría en las regiones de América del Norte/Europa Occidental y Europa Central y Oriental, se hanalcanzado o están a punto de alcanzarse los cuatro objetivos (pág. 26 del resumen en español del informe).
Más precisamente, una tabla en la versión en inglés dice que de los 18 países de América del Norte y Europa Occidental analizados, 11 tienen un EDI entre 0,98 y 1, y 7 tienen un EDI entre 0,95 y 0,98. Suponiendo que estemos en ese segundo grupo, ¿qué importancia tiene? Más bien poca, obviamente. Lo que importa realmente a la UNESCO es la evolución de los países con índices bajos, entre el 0,80 y el 0,95, y sobre todo por debajo de 0,80.

Los resultados país por país están en esta tabla, donde se de el EDI con una extremada precisión de tres decimales. Así, el número 1 es Noruega, con un 0,995, el 10º Israel, con un 0,981, el 20º Maldivas, con un 0,973, y el 26º, efectivamente, España, con un 0,968.

Estas diferencias son simplemente irrelevantes, porque no estamos cronometrando atletas en una carrera, con un cronómetro único y certificado. Estamos poniendo juntos datos muy heterogéneos, coleccionados por los diferentes países, que aunque sigan pautas comunes dictadas por los organismos internacionales tendrán siempre un grado de variabilidad en el método de recolección, que hace que diferencias de milésimas, o si se quiere, pensando en porcentajes, de décimas, no se deban tomar en serio.

Aún hay más. El propio apéndice del informe explica que algunas de las medidas no miden lo mismo en diferentes países. Para las tasas de alfabetización se usan los "mejores indicadores disponibles", que pueden usar diferentes métodos de medida en países en desarrollo (declaración en el censo) frente a países desarrollados (3 o menos años de escolarización). Se reconoce además que este indicador pueden no ser una buena medida de lo que está pasando actualmente en los sistemas educativos, ya que mide los efectos la educación en décadas pasadas (de hecho, el índice español de 0,918 es sin duda el legado de las relativamente bajas tasas de alfabetización de nuestros ancianos, especialmente mujeres). Precisamente, en el caso de España, es ese dato "malo" el que nos hace bajar a la posición 26, aunque en los demás estamos prácticamente igual que los países que encabezan el ranking. Es decir, que la diferencia entre España y otros países está básicamente en el pasado, no en el presente.

Lo cual no advirtió el periodista de El Mundo, a pesar de escribir esto:

El informe recoge que en España el 8,2% de los ciudadanos mayores de edad no han pasado del tercer curso de educación primaria. Esta cifra es mucho más alta que la que poseen los países de nuestro entorno.

....

El informe recoge que España mantiene un buen vivel de acceso a la educación. En primaria, entre seis y 12 años, es del 99,7% y en secundaria ,entre 12 y 17 años, del 94%. En comparación con la UE, nuestro país se sitúa por encima de la media en primaria (96,2%) y en secundaria (90%).

En cuanto al índice de paridad de los sexos, cuando en un país es mayor que uno, porque sea favorable a las mujeres, simplemente se invierte la división, y se pasa a medir la desigualdad del sistema "contra los hombres" (este es, precisamente, el caso de España, donde debe haber más chicas en la secundaria, que quizá compensen por la desigualdad de las mujeres en la alfabetización). Así que en el caso de España, el hecho de que haya más chicas que chicos en la educación secundaria nos aleja del nivel máximo en el escalafón.

En fin, que la UNESCO probablemente hace bien en intentar medir y cuantificar la situación educativa en diferentes países, especialmente los que están, en estos aspectos, aún lejos de los niveles de los países en desarrollo. Pero el uso de medidas con falsa precisión de milésimas y su conversión en rankings con algún significado real es totalmente engañoso.

El periodista de El Mundo no ha entendido o no ha querido entender nada de lo que tenía delante, y se ha limitado a reflejar obsesivamente lo que concierne a España, sin darse cuenta de que las diferencias entre nosotros y los países que nos rodean son más bien irrelevantes, y sobre todo debidas a las herencias del pasado.

Para culminar su brillante tarea, decía también lo siguiente:
Otra de las deficiencias de nuestra educación, es el gasto que el Gobierno dedica a ella. Tan sólo el 45% del Producto Nacional Bruto español se dedica a la Educación, una cantidad inferior a la de todos los países de la UE.
Bruto, lo que se dice bruto, el periodista, caramba.

Comentarios hasta el 27-12-09

Cuando vi el artículo en los medios (muchos de los electrónicos se hicieron eco del aparecido en El Mundo), me quedé con la mosca detrás de la oreja (ese instinto que queda tras haber pillado en triste renuncio tantas veces a los periódicos), pero al entrar en el extenso informe de la UNESCO debo reconocer que me desanimé: demasiada información y demasiado poco tiempo para analizarla un poco en detalle. Por tanto, tengo que agradecer a malaprensa el haber hecho esta labor crítica por nosotros. Y me surge una reflexión: ¿se escudarán en esta falta de tiempo de los lectores los periodistas? Y, aún más ¿se llegará a generar (algún día) un sentimiento escéptico hacia los medios por reconocimiento de la falta de tiempo de cada uno para analizar en profundidad los datos que nos presentan, y que tantas veces "huelen"?

Muy buena apreciación, Julio. Los periodistas se aprovechan de nuestra falta de tiempo. Pero sólo por ahora. En la medida en que proliferen blogs críticos como éste, la "impunidad" de los medios por sus errores será cada vez más difícil. Y en la medida en que los lectores sean cada vez más conscientes de que hay blogs, los lean y se den cuenta de cómo sacan los colores a los medios tradicionales, entonces, aumentará el escepticismo que tú esperas. Algo así está ocurriendo en los EEUU. Aquí tardará algo más, seguro.

Y la prensa española, en general, sin una sección de "rectificaciones", como mucho un reconocimiento de errata a pie de página donde no lo lee nadie (yo sí, pero es que soy marciana), bien es verdad que como mucho las erratas reconocen que se equivocaron en la hora del entierro en las esquelas (que como son de pago caro los deudos exigen que estén bien).

Simple y llanamente: genial

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