21 de marzo de 2005

Malaprensa cada 90 días

Cada 3 meses los medios de comunicación nos cuentan que "la primavera ha empezado a las 13:34 horas de ayer" o que "el verano comenzará mañana a las tales y cuales". Tan precisa datación del cambio de estación se basa en una cuestión astronómica: el momento en el que el sol pasa por un determinado ángulo respecto al eje norte-sur de la tierra, marcando los equinoccios de primavera (hacia el 21 de marzo) y otoño (hacia el 21 de septiembre), o los solsticios de verano (21 de junio) e invierno (21 de diciembre) (todos estos nombres hay que invertirlos para el hemisferio sur).

Pero astronomía y meteorología no son la misma cosa, de manera que no es cierto lo que dice hoy El Correo:
Oficialmente, el invierno terminó. Según los meteorólogos, ayer a las 13.34 horas se produjo el equinoccio de primavera que dio paso a la nueva estación.
Los meteorólogos no observan cómo el sol pasa por el punto que marca el equinoccio, porque ese no es un fenómeno meteorológico, sino astronómico. Naturalmente, la posición del sol respecto a la tierra es uno de los grandes factores explicativos del tiempo, pero no el único, obviamente, lo que hace que meteorológicamente hablando las estaciones no sean las mismas en diferentes partes del planeta (hay zonas con dos, y zonas con cuatro), ni tengan realmente la misma duración. Por ejemplo, sin irnos demasiado lejos, la máxima esperada hoy en Helsinki es de 0 ºC y en Copenhague de 3 ºC. Y la media histórica para el día de hoy en esas ciudades es de -2 ºC y 3 ºC respectivamente. Vayan y cuéntenles que como el sol ha pasado por no sé dónde, ya es primavera.

Las estaciones meteorológicas no tienen un final ni un comienzo tan preciso como las astronómicas. Su comienzo y final es aproximado, y variable de año en año. Además, no empiezan y acaban a la vez en todas partes, ni siquiera en el mismo hemisferio, ni tienen todas la misma duración de tres meses. Así, por ejemplo, las diferencias de clima entre Sevilla y Bilbao, no se manifiestan sólo en que las estaciones tengan diferentes características, sino en que realmente empiezan y acaban en diferentes momentos. Decir que el verano empieza en Sevilla el 21 de junio es una tontería, cuando la media de las máximas, desde la segunda quincena de mayo, es de al menos 27 ºC. Igualmente es impropio decir que a primeros de marzo sea invierno en Sevilla, con temperaturas medias de 13-14 ºC, y máximas de 19-20 ºC. Sólo es invierno astronómico, pero no meteorológico.

Pero no se preocupen, que dentro de tres meses, cuando media España lleve al menos un mes en manga corta y tomando el sol, nos contarán que por fin, el 21 de junio, habrá comenzado el verano.

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