7 de septiembre de 2005

El gráfico truncado como metáfora de la prensa

Cada vez que me quejo de los gráficos truncados hay quien sale en su defensa y me pregunto si quizá soy un poco fanático en mi crítica. O quizá no tengo en cuenta que un periódico no es un libro, o una revista científica.

No sé si por casualidad, o porque yo me fijaba más, pero el fin de semana ha estado lleno de ejemplos. Estos tres son de El País del sábado (click para ampliar):








Y estos dos, de El Mundo del domingo:





Así que está claro que, suponiendo que esto sea un mal, está extendido mucho más allá de las páginas de economía. Desde mi punto de vista, todos estos gráficos son igualmente defectuosos porque todos ellos producen una impresión visual (para eso se usan gráficos, y no tablas, para que el vistazo sustituya la lectura atenta de las cifras) que distorsiona la dimensión de los cambios, magnificándolos.

Los muertos por tráfico se han reducido a la mitad, no a la sexta parte; los parados registrados han subido y bajado en torno a un 10%, y no el 50%; las oscilaciones en la precipitación entre años secos y húmedos son de aproximadamente más/menos 30% respecto a la media, no de más/menos 100% como parecería en el gráfico; la disminución de la producción del textil es del 14% respecto a su pico, y de apenas un 10% respecto al valor inicial del gráfico, y no del 80 ó 90% como parece en el gráfico; algo similar respecto a la ocupación en el sector textil (una caída del 20% parece en el gráfico del 80 ó el 90%); y lo mismo respecto a los efectos económicos del Katrina.

Me cuesta entender que alguien defienda que estos gráficos son "perfectos" cuando para entenderlos correctamente hay que abstraerse del gráfico, y quedarse sólo con los números que los acompañan, recalculando mentalmente las magnitudes de las variaciones.

La única "ventaja" del gráfico truncado es precisamente que amplifica y magnifica los pequeños cambios. Quizá esto tiene que ver con una discusión más de fondo sobre lo que es el periodismo, y sobre su aspiración (o no) a presentar la "verdad". La primera limitación para la aspiración a la objetividad, claro, es que la verdad no cabe en un periódico. Hay que seleccionar. Y en cierto sentido, seleccionar es distorsionar.

Al hablar de los maridos que matan a sus mujeres, los países en guerra, los políticos corruptos, los muertos de tráfico, y los bosques incendiados, los periódicos "ocultan" a los millones de maridos que tratan bien a sus mujeres, los países en paz, los políticos honestos, los que circulan por carretera sin novedad y los bosques que siguen floreciendo, que son la inmensa mayor parte de la "verdad".

Todos lo aceptamos porque sabemos que los medios se centran en las noticias, que son la excepción a la regla, lo anómalo, lo extraordinario (el famoso hombre que muerde al perro). Así, podría defenderse que los gráficos truncados también destacan y subrayan lo que ha cambiado y que ya se sabe que "por debajo" (literalmente) hay una masa uniforme, que no ha variado, de muertos en carretera, empleados del textil, parados o litros por metro cuadrado. Igual que alrededor de los alborotadores de una manifestación, que salen en la foto de portada, puede haber miles de manifestantes pacíficos, que no salen.

Pero me sigo resistiendo a pensar que es la solución correcta. Me parece bien que el periódico se fije en el aumento o la disminución de los parados, las lluvias o los muertos en carretera. Y no en el fondo constante de "normalidad". Pero el gráfico, se quiera o no, da una información visual de cuál es el tamaño de ese fondo constante, y por tanto, de cuál es la magnitud del cambio. En realidad, ese es su propósito principal: a diferencia de la foto de la manifestación, o el relato del asesinato, la razón de ser del gráfico es precisamente informar sobre magnitudes, no sobre otras circunstancias que rodean a los hechos noticiosos. Y el autor del gráfico puede elegir, de manera muy sencilla, entre dar la información visual distorsionada o proporcional.

Sigo pensando que cuando elige dar una imagen distorsionada está haciendo malaprensa.

1 comentario:

  1. Nada más que decir. Perfecto. Los datos empiezan desde 0, aquí, en Roma, Lima y Lisboa. Los datos son datos. Y 10 siempre es el doble de 5, y siempre tiene que parecer el doble.

    Hacer un gráfico en que un cambio del 0,5% pueda llegar a ocupar medio gráfico no es más que una trola tremenda. Está mal hecho y punto.

    Esto son cosas de 7º de EGB. Por desgracia es necesario explicarlas.

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