24 de noviembre de 2021

Tranquilo, que nadie le obliga a comprar un coche eléctrico el año que viene

 Hace unos días un familiar me envió un enlace a una noticia de la web de la Cadena COPE que llevaba este titular:

DGT: la medida con la que miles de españoles tendrán que cambiar de coche... el año que viene

La medida de la que habla son las zonas de bajas emisiones que las ciudades de cierto tamaño tienen que adoptar para 2023, según la Ley de cambio climático y transición energética,  enlazada desde la propia noticia, y aprobada por las Cortes en mayo, lo que no impide al redactor hablar de ella como una medida de la DGT, un "empeño" del gobierno, o "La Ley del Cambio Climático que defiende el ejecutivo de Pedro Sánchez". Defendió, sí, y consiguió que aprobaran las Cortes, por lo cual precisamente es ya una ley en vigor, no una propuesta o una pretensión de nadie.  

En todo caso, mi problema principal con la noticia no viene de esas imprecisiones, sino de este párrafo:

El instrumento legal que se utilizaría son las conocidas como zonas de bajas emisiones, delimitadas por los propios ayuntamientos y en los que se establecerían restricciones a vehículos considerados como contaminantes. Es así como los coches eléctricos serán de los pocos permitidos a circular en los cascos urbanos o centros históricos de toda ciudad de más de 50.000 habitantes.
La frase en rojo es una pura invención. Lo que la ley, enlazada por la propia noticia, dice de las zonas de bajas emisiones es exactamente esto:

Art. 14.
3. Los municipios de más de 50.000 habitantes y los territorios insulares adoptarán antes de 2023 planes de movilidad urbana sostenible que introduzcan medidas de mitigación que permitan reducir las emisiones derivadas de la movilidad incluyendo, al menos:

a) El establecimiento de zonas de bajas emisiones antes de 2023.
...
Se entiende por zona de baja emisión el ámbito delimitado por una Administración pública, en ejercicio de sus competencias, dentro de su territorio, de carácter continuo, y en el que se aplican restricciones de acceso, circulación y estacionamiento de vehículos para mejorar la calidad del aire y mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero, conforme a la clasificación de los vehículos por su nivel de emisiones de acuerdo con lo establecido en el Reglamento General de Vehículos vigente.

La zona de bajas emisiones será del tamaño que diga cada ayuntamiento y afectará a los vehículos que el ayuntamiento determine, usando como criterio la clasificación A, B, C, Eco, o 0 de la DGT, que se relacionan (imprecisamente, como vimos otra vez) con el nivel de emisiones. Así, por ejemplo, en las zonas de bajas emisiones ya en vigor tanto en Madrid como en Barcelona los únicos coches excluidos de circular son, de momento los que tienen la clasificación A (básicamente, coches de gasolina anteriores a 2000 y diesel anteriores a 2006), que no reciben etiqueta, y que no pueden circular por ellas (con algunas excepciones). Ambas normativas son plenamente compatibles con la Ley de cambio climático y transición energética, y por supuesto, por tanto, que los coches eléctricos vayan a ser "de los pocos permitidos" en esas zonas por esa ley es una trola, y gordísima.

Pero el texto persiste en ella en el siguiente párrafo:

¿A cuánta gente afecta la medida?
En total, vive el 53 % de la población española en las 149 ciudades que se verán afectadas. Es decir, más de la mitad de los españoles que tengan un coche contaminante deberá plantearse un cambio de vehículo para poder seguir circulando por el centro de su ciudad. Las soluciones que se plantean desde el ejecutivo pasan por apoyar el despliegue de las infraestructuras necesarias para que los coches eléctricos se puedan recargar. Se supone que así, normalizando la existencia de 'dispensadores eléctricos' y restringiendo la circulación de vehículos contaminantes, se fomentaría la compra de coches eléctricos, obligando a un cambio de modelo de movilidad en España.

Un bulo de alguien que no sabe o no quiere entender lo que dice (aparte del sentido común) la ley que está citando. ¿Con intención partidista o "solo" sensacionalista? A efectos prácticos, igual da. Un desastre en todo caso en una pieza que se presenta como de servicio público, para sacar de dudas a sus lectores, y hace todo lo contrario.

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