2 de septiembre de 2004

¡Cuidado con los refrescos... y con los periódicos!

Uno de los terrenos más resbaladizos para los periodistas son las noticias científicas, en parte por las propias dificultades de la labor. La ciencia avanza despacio, con pasos sucesivos, graduales, y siempre con conclusiones provisionales, matizadas, limitadas y abiertas a refutación. Todo esto es verdad, y lo sabemos, pero también lo deberían saber los periodistas. Sin embargo, muchos de ellos, por ignorancia, descuido o sensacionalismo, prefieren olvidar cautelas y matices, o dejarlas para el final de los textos, y apostar por los textos contundentes. Tentación especialmente grande cuando hay por medio temas de salud, algún producto típico de nuestra sociedad de consumo, tan mala ella, y más aún si es de origen yanki.

Ejemplo: el 25 de agosto elmundosalud.com publicaba una noticia con el titular "Los refrescos aumentan el riesgo de diabetes en mujeres jóvenes." El primer párrafo era rotundo, y no tiene desperdicio:

El incremento de las tasas de obesidad entre los estadounidenses en los últimos años se ha producido coincidiendo con un espectacular aumento del consumo de refrescos. No parece una relación casual. Las últimas evidencias apuntan directamente a estas bebidas como responsables de la aparición de diabetes tipo 2 y del aumento de peso entre las mujeres jóvenes.
¿Hablamos de diabetes (titular) o de obesidad (primera frase del párrafo)? Que yo sepa no son la misma cosa, aunque están relacionadas. ¿Los refrescos son "responsables de la aparición" de diabetes tipo 2? ¿No la habría sin ellos? ¿Y también "responsables" del aumento de peso? ¿Tampoco habría gordos en USA sin refrescos? Exagerado. Y falso. Veamos lo que realmente dice el estudio, según el propio texto de elmundosalud:

Sobre la diabetes: "
las mujeres que toman una lata de refresco al día tienen hasta un 83% más de probabilidades de desarrollar diabetes tipo 2 que aquellas que lo hacen menos de una vez al mes". Bien, parece que la diabates tipo 2 existe, aunque se tomen muy pocos refrescos, pero tomar uno al día aumenta mucho el riesgo (luego volvemos sobre ello). Unos párrafos más adelante, sin embargo, se añade algo totalmente ignorado en el titular, y en el párrafo de apertura. No son sólo culpables los refrescos. También lo son los zumos de frutas con azúcares añadidos:
Pero no sólo se midió el consumo de refrescos, también el de zumos de frutas y otras bebidas azucaradas a base de extracto de fruta. Éstas últimas también resultaron decisivas en la aparición de diabetes tipo 2. Tomar una o más al día se asociaba con un riesgo dos veces mayor que el de las mujeres que bebían menos de uno de estos productos al mes.
Atención, tomar refrescos incrementa el riesgo el 83% (en número), pero tomar zumos de frutas con azúcares añadidos lo aumenta el doble (en letras, pero eso es el 100%). Curioso que el titular de la noticia no sea: "Los zumos azucarados son peores para la diabetes que los refrescos". Eso sí, habría que quitar la foto con las coca-colas y cambiarla por alguna marca de zumos menos yankee, y quizá españolísima.

Y ¿qué pasa con la obesidad? Pues según la noticia "
las mujeres que aumentaron su consumo de refrescos entre 1991 y 1995 y se mantuvieron estables en los cuatro años posteriores, ganaron una media de ocho kilos en los nueve años que duró el seguimiento." El texto es un poco oscuro, pero no parece que los refrescos sean los "responsables" de la obesidad en los USA, ya que ganar ocho kilos en nueve años, "aumentando" el consumo de refrescos no es desde luego como para explicar los problemas serios de obesidad.

Invito a los lectores a leer la nota de prensa del Journal of the American Medical Association, donde se pueden apreciar otros interesantes matices que la noticia de El Mundo deja fuera. Que yo haya visto: que los refrescos de los que se habla son azucarados, por tanto, no los light, que aparecen de todos modos en la foto de ilustración de la noticia; que las mujeres con un 83% más de riesgo de tener diabetes 2 eran las que consumían uno o más refrescos al día, no sólo uno; que la diabetes tipo 2 apareció en 741 de las 91.249 mujeres estudiadas, es decir, una tasa global (entre las que beben muchos refrescos y las que beben pocos) del 8,1 por mil, lo cual quiere decir que un cambio del 83% en el riesgo, o incluso del doble del riesgo, puede suponer saltar, a lo mejor, del 6 por mil (en el grupo de menos riesgo) al 12 por mil (bebiendo uno o más refescos al día).

Otro matiz, que El Mundo no señalaba (¿quizá el periodista no le da importancia?), es que todos estos efectos se producían "controlando" otros posibles factores causantes, relacionados con dieta y estilos de vida
("controlar" en jerga estadística quiere decir utilizar métodos matemáticos para aislar el efecto de una variable, en este caso la bebida de refrescos o zumos, de otros posibles factores que inciden sobre el mismo resultado, en este caso la obesidad o la diabetes). Y esto es muy importante, porque si no el estudio no tendría ninguna validez. De hecho uno de los párrafos finales del texto de El Mundo podría llevar a esa conclusión, porque, no habiendo advertido del "control" sobre esas variables, se dice: "Los autores reconocen que el perfil de estas 'bebedoras' correspondía con el de mujeres con peores hábitos de vida, fumadoras, sedentarias y con un consumo de calorías total mayor que el de sus compañeras". Lo cual, por cierto, hace pensar que, a menos que el control de variables coadyuvantes hay sido muy exhaustivo (sólo con la nota de prensa no se puede saber), quizá el consumo de refrescos sea, más que nada, un indicador de malos hábitos de vida, que un contribuyente directo a la mala salud.

En definitiva, que nos podemos seguir tomando tranquilamente, de vez en cuando, nuestro refresco, mejor sin azúcar. Y si quiere tomarse más, puede leer la crítica sobre el estudio realizada en la sección de "ciencia basura" de Fox News (en inglés), por un autor que se ha leído todo el estudio, no sólo la nota de prensa, y ha encontrado algunos puntos flacos. Pero esto es ya "pa nota" y no se lo vamos a pedir a nuestros periodistas.

Comentarios hasta el 26-12-09

El despiece del artículo de El Mundo es estupendo. Ya había visto el artículo que citas en junkscience.com y deja el estudio al que se refiere el periódico por los suelos. Lo mejor de todo es cómo el propio estudio "científico", si no recuerdo mal, prescinde de citar otros estudios empíricos (y recientes) que contradicen sus conclusiones. Lo mejor de todo es que uno de esos estudios es de una de las autoras del paper en cuestión. Probidad científica.

creo que eres un poco demagogo, pero bueno

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