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12 de enero de 2022

No, el lunes no hubo 247 fallecidos por covid-19

Da un poco de pena que después de casi dos años de publicación (casi) diaria de los boletines del ministerio con datos sobre la pandemia todavía estemos así, pero ayer, una vez más, vi en unos cuantos medios que se empeñan en intrepretarlo mal, ya no sabe uno si por desidia, torpeza, mala fe o qué exactamente. 

Algunos titulares de ayer:

Onda Cero: Datos coronavirus España: La incidencia supera los 3.000 casos en un día con 247 fallecidos

La Sexta: La incidencia rebasa los 3.000 puntos con 134.942 casos y 247 fallecidos por COVID en el último día

Cope: La incidencia supera los 3.000 casos tras sumar 134.942 positivos y 247 fallecidos en un día 

Seguro que otros muchos medios, y muchos comentaristas, repetirían lo de los "247 fallecidos en un día". Pero es falso, por el mismo motivo que era falso lo que dijo Pablo Casado de que había habido "100 muertos por covid" en un día, cuando discutía con Ayuso sobre las cenas de Navidad.

En los titulares, y en las declaraciones de Casado, y en tantas y tantas noticias de los últimos dos años se está confundiendo el número de fallecidos que se han añadido en un día a la base de datos del ministerio con el número de fallecidos el día anterior. Sé que no soy nada original al señalar este error, pero es que parece increíble que sigamos sin aprenderlo.

Para verlo más claramente podemos comparar las informaciones sobre el número de fallecidos de los boletines del ministerio del lunes 10 de enero (con datos hasta el 9) y el martes 11 de enero (con datos hasta el 10). Estas son las tablas con el total de los fallecidos hasta la fecha, y los de los últimos siete días:

 

Tablas extraídas de informes del ministerio. Se ve que el total de fallecidos desde el comienzo de la panedemia ha aumentado en 247 personas entre el informe del día 10 y el del día 11. Los fallecidos en los últimos 7 días han aumentado en 90.
El famoso número de 247, que no aparece expresamente en ningún boletín, es el cálculo que hacen los medios restando al total de fallecidos del boletín del martes los que aparecían en el boletín del lunes (lo señalado en rojo). Pero como llevamos casi dos años con esto, toda persona que se haya interesado mínimamente por estos datos, y esto debería incluir, pienso yo, a cualquier periodista que escriba sobre ellos, ya tiene que saber que esos fallecidos sumados a la base de datos no son fallecidos del día anterior. 

Lo tendría que saber porque se ha repetido mil veces que los datos no se incorporan de manera inmediata. Lo tendría que saber también porque el total de "fallecidos en los últimos siete días" sólo ha aumentado 90 (que es poco compatible, lógicamente, con que el último día se hayan añadido 247). Pero sobre todo lo tendría que saber ¡¡¡porque al lado de esas tablas, en los dos informes, aparecen sendos gráficos con la cifra de fallecidos día por día, en los últimos 14!!!

Estos son los gráficos de los informes del lunes y el martes, que aparecen, insisto, en la misma página que las tablas anteriores:

 

En el último gráfico desaparecen los datos del día 27 de diciembre, y se añaden los del 10 de enero, que son 29 fallecidos. Comparando ambos gráficos (como comparan las tablas de dos días), los periodistas pueden calcular los números que he añadido yo al gráfico de abajo, en rojo, indicando cuantos fallecidos adicionales se han adjudicado a la cuenta de cada día de los últimos 14, entre un informe y otro. Los famosos 247 fallecidos añadidos a la base de datos son la suma de esos 14 números rojos (que llegan a 213) más los cuatro casos mencionados en la nota al pie (diagnosticados en los últimos 7 días, pero sin fecha de fallecimiento en su ficha), más otros 30 casos que se han debido de añadir en días anteriores al 28 de diciembre.

La verdad es que el ministerio podría facilitar esa información sin mucho esfuerzo, publicando un gráfico del estilo de este: 

Pero como he dicho, eso no es excusa para que nadie que haya trabajado con estos informes pueda seguir titulando como si hubiera 247 fallecidos en el día en el que se añaden 247 fallecidos a la base de datos, particularmente en un momento en el que se juntan retrasos de fin de semana (por eso se añaden muchos casos a los días 8 y 9) y retrasos por las fiestas navideñas.

Lo cual nos deja, claro, con el problema de que, debido a estos retrasos, no sabemos realmente cuantos fallecidos por covid hubo el lunes 10, ni lo sabremos hasta dentro de bastante tiempo. No fueron 247 pero desde luego, cuando tengamos los datos finales, no serán 29. No sería raro que pasen de 100. Pero realmente no lo sabemos. 

¿Cómo informar sobre las cifras de fallecidos más recientes, entonces? Creo que no hay ninguna solución perfecta. Puede darse la cifra de nuevos casos registrados, insistiendo en que son nuevos casos declarados o conocidos, pero que son de varias semanas. Algo así hacen muchos medios, que dieron ayer por ejemplo la cifra de 247 casos como "nuevos casos registrados" o "nuevas notificaciones", evitando decir (aunque otra cosa es lo que la gente entienda) que son fallecidos en un día.

Pero eso no me parece realmente muy informativo. El número de notificados no corresponde ni al de fallecidos ayer, ni al de ningún otro día, ni al de ningún periodo significativo. Creo que lo más útil sería recurrir, como hacemos con los casos, a una suma o un promedio de los últimos 7 o 14 días.  Así, por ejemplo, ayer se podría haber titulado con los 463 fallecidos semanales de la tabla de arriba, o con la media diaria derivada de esa cifra, que son 66 fallecidos. O bien, sabiendo que los datos del último día son muy incompletos, usar los datos de siete días hasta el día anterior (sacados del gráfico) y titular con los 508 fallecidos, o 73 diarios, hasta el domingo. En realidad ese dato es una subestimación, con seguridad. Tal vez dentro de una semana sepamos que la media del 3 al 9 de enero ha sido más bien de 90 o 100 casos. Pero está más cerca de la realidad, desde luego, que los famosos 247.

20 de noviembre de 2014

El debate sobre los pájaros en Europa y la biodiversidad

La semana pasada hablé en El Purgatorio de La Brújula de Onda Cero una noticia que había aparecido en varios medios sobre la disminución de las poblaciones de aves en Europa. El origen de la noticia era este artículo científico.

Concretamente, a quien mandé al Purgatorio fue a José Luis Gallego, colaborador del programa Julia en la Onda, también en Onda Cero, que la semana anterior había comentado esa noticia en su sección del programa. Tienen aquí el audio (minuto 14 en adelante, hasta el 18:43 aproximadamente).

Mis argumentos para mandarle al Purgatorio eran los siguientes (pueden oír toda mi intervención aquí, ):
1. Gallego dice que la investigación de la que se habla se ha publicado en la revista Nature, que es una de las revistas más importantes en ciencias. Pero la investigación no salió en Nature sino en otra revista académica, Ecology Letters. Es también muy prestigiosa: aparece en el puesto 108 del ranking de citas que se usa habitualmente (entre más de 8.000) y en el puesto número 2 entre las revistas del áreas de Ecología (entre 140). Por lo tanto, una revista muy seria, y muy respetada, pero no es Nature.

2. También dice que según el artículo la población de aves en Europa ha disminuido un 40%. En realidad en el artículo no se da un porcentaje, sólo cifras absolutas: los ejemplares desaparecidos serían unos 420 millones. La población antes de esa disminución era de 2.063 millones, y habría bajado ahora hasta los 1.640 millones. Los 420 millones perdidos son, por tanto, no el 40% sino justamente la mitad, el 20%.

3. En su sección, Gallego habló varias veces de especies que estaban “desapareciendo”, y concretamente del gorrión, pero en el artículo no se menciona ninguna especie común que haya pasado a estar en peligro de extinción. Se dice que son precisamente las especies más comunes las que más ejemplares han perdido, pero están lejos del peligro de extinción.

4. También se dijo varias veces que la pérdida de aves significa una pérdida de biodiversidad. Pero en realidad, mientras no haya ninguna especie en peligro de extinción, la biodiversidad no disminuye. De hecho, en el artículo se destacaba, aunque Gallego no lo mencionó, que mientras las aves más comunes están decayendo, las menos habituales estarían viviendo, en este mismo periodo, un resurgir. Lo más probable es que esto sea, precisamente, por las políticas de conservación de la biodiversidad, que estarían teniendo éxito. Y en ese punto añadí: "De manera que si las especies en riesgo de extinción aumentan sus poblaciones, aunque las más comunes disminuyan algo, porque disminuyen en torno al 20%, no al 40%, pues la biodiversidad no está en peligro, ni empeorando, en Europa, en este campo, en este aspecto, no estamos hablando de otras muchas cosas, de plantas, de insectos, o qué sé yo.... En este campo no está disminuyendo. En todo caso la biodiversidad estaría mejorando."

Al terminar mi sección, Carlos Alsina dijo explícitamente algo que en realidad debería darse siempre por supuesto, que es que si José Luis Gallego lo deseaba podía ejercer su derecho de réplica en el programa.

Al parecer, Gallego no oyó el Purgatorio, pero alguien le alertó de que se había hablado de él, y de su intervención. Y a las once de la noche (unas dos horas después del programa) publicó esto en su cuenta de Twitter:
Es un texto, a mi juicio, imprudente, por basarse en algo que no había oído, e injusto doblemente, por decir que había sido difamado, y por quejarse de no tener derecho a réplica, expresamente ofrecida.

Al día siguiente, el viernes pasado, Gallego dio una respuesta a mi sección, mucho más templada que su reacción inicial en Twitter, que pueden oír aquí. Para hacerlo se trajo a un invitado, Pedro Cáceres, a quien presentó como un experto. Yo supuse, dado el tema de discusión, que era un científico (biólogo o similar), pero es también un periodista, como Gallego, especializado en temas ambientales.

Con la ayuda de Cáceres, Gallego confirmó que en efecto la revista no era Nature, sino Ecology Letters, y que la disminución de población, en el estudio de la revista, no era del 40%, como él dijo, sino del 20%. La confusión sobre el 40% habría venido porque sus propias cuentas (las de Gallego) basadas en datos de otros estudios, y más bien sobre España, sí le habrían dado un dato medio de disminución del 40%. Incluso dio las gracias a La Brújula por haberle permitido rectificar esos errores. Yo también agradezco el cambio de tono de "me habéis difamado" a "gracias por permitirme corregir errores". No hubiera estado demás corregir también esa acusación de difamación expresamente, en la radio o en Twitter.

Donde sí mantuvo Gallego su discrepancia conmigo, de nuevo apoyándose en Cáceres, fue en el tema del balance final del artículo (mi punto 4 más arriba), sobre si hay o no disminución de la biodiversidad. Lo que pasa es que su crítica, en lugar de centrarse en lo que decía el artículo, o en lo que yo dije, se desvió a la cuestión general de si en el mundo ha disminuido o no la biodiversidad. Obviamente, eso es así, y yo no lo discutía.

Y sin embargo, hablando con verdaderos expertos en estos temas (profesores de mi universidad e investigadores del CSIC) he descubierto que efectivamente, Gallego podría haberme criticado, con cierta razón, porque con los datos de ese artículo, no se puede decir alegremente, como yo hice, ni siquiera que la biodiversidad de las aves en Europa en los últimos treinta años haya aumentado. Eso se podría decir sólo utilizando un cierto indicador de biodiversidad, entre especies, y que tiene en cuenta el número de ejemplares de cada una (como el índice de Simpson), a escala continental. Pero ese tipo de índices raramente se usan a esa escala continental. Y en realidad la biodiversidad es un concepto que se puede medir a muchas escalas (en un ecosistema, en una región, en un país, o en un continente) y en diferentes niveles (a nivel genético, o de especies o de ecosistemas), y por tanto, con los datos del artículo de Ecology Letters, se podría argumentar también que la biodiversidad disminuye.

Lo que sí que es cierto, y es donde yo debería haberme quedado, es que en el artículo no se menciona para nada, en las conclusiones, que la biodiversidad haya disminuido o aumentado. Lo que se dice precisamente es que, más allá de que algunas especies en peligro se estén recuperando, la disminución importante de la población de las especies más frecuentes es preocupante de por sí, y puede tener muchos impactos muy negativos sobre los equilibrios de muchos ecosistemas. No hace falta reformular el problema en términos de si la biodiversidad disminuye o aumenta para prestarle atención.

En fin, con este texto, y con mi intervención de hoy en el Purgatorio dejo por terminada aquí el debate. Si el asunto les interesa pueden, a través de los enlaces, leer el artículo de la revista, escuchar los fragmentos, y hacerse su propio juicio sobre mis intervenciones y las de Gallego.

3 de octubre de 2011

Todos los medios cuentan mal, de nuevo, lo de las comisiones bancarias

Veo hoy prácticamente en todos los medios las noticias bombásticas de lo que han subido las comisiones bancarias. Lo he visto en TVE, lo he oído en Onda Cero, lo han contado en Elmundo.es (en portada) y en Elpais.com.

Todo se basa en una lectura errónea de las estadísticas del Banco de España, que los medios vienen repitiendo desde al menos 2007, como comenté ya entonces en en Malaprensa (uno, dos) y de nuevo en 2009. A esos textos les remito para más explicaciones, pero el resumen es sencillo.

Los "precios" de los que hablan hoy los medios no son los efectivamente pagados por los clientes. Son las tarifas máximas que los bancos mandan al Banco de España. Cada banco dice: por este servicio no cobraré más de... y con esos datos calcula luego el Banco de España las medias, mínimas, máximas, de las que nos hablan hoy los medios. Son estadísticas calculadas sobre los valores máximos de los bancos muestreados.

Esos precios máximos no se pueden superar, pero no son, ni mucho menos, los que pagan todos los clientes, pues están sometidos a todo tipo de ofertas, paquetes, reducciones... Los bancos pueden subir las tarifas máximas sin subir, o al menos sin hacerlo en la misma cuantía, las tarifas realmente cobradas. Simplemente no lo sabemos. No lo sabíamos en 2007, no lo sabemos hoy (o en fin, si alguien lo sabe, no es por estas estadísticas). Lo cual no es óbice, claro, para que los medios lo sigan contando.

5 de enero de 2010

La nieve en Pekín es algo chiquitín

Perdonen el ripio a lo My Fair Lady. Es que es lo que sugieren las docenas de medios que han publicado, espoleados por Efe, que Pekín quedó paralizado por "precipitaciones en forma de nieve de 4,8 milímetros, que en el norte de la ciudad llegaron a ser de hasta 12,6 milímetros": Abc.es, Elpais.com, Lasprovincias.es (y el resto del grupo Vocento), Onda Cero, La Vanguardia, Antena3, El Economista... y tantos otros.

Como me dice Manuel (gracias): ¿Nadie se extraña de que una nevada de 0,5 cm a 1,3 cm paralice una ciudad y sea considerada histórica? Tal vez sí, pero la cadena de producción no se puede parar en esas minucias.

Por otra parte, ¿de dónde ha sacado Efe su dato? Tengo dos teorías.

La primera es que los datos citados son de estaciones meteorológicas, que dan la medición de precipitación en mm (litros de agua por metro cuadrado), aunque esta haya sido en forma de nieve, y en efecto, los datos coinciden aproximadamente con los de Weatheronline para la suma de los días 2 y 3 de enero en Pekín.

Pero según me dicen los meteorólogos, la precipitación en forma de nieve suele alcanzar una altura 10 veces mayor que el agua (con variaciones), en torno a 1 cm de nieve por 1 mm de agua. De forma que 12,6 mm de agua podrían equivaler a unos 12 cm de nieve, que empieza a ser una altura considerable, aunque muy lejos de los 30 cm de los que hablan medios de otros países (por ejemplo, el Sydney Morning Herald, citando a Frances Press), y que parece más lógica para una nevada "histórica" (aunque no coincidiría con los datos de Weatheronline).

La segunda teoría es aún más simple: 30 centímetros son aproximadamente 12 pulgadas, según nos recuerda la propia France Press. 12 pulgadas, 12 milímetros...

¿Ustedes con cuál se quedan?