4 de junio de 2004

Otra vez el morbo y los números impactantes

En mensajes anteriores han aparecido varias veces ejemplos de denuncias escabrosas de ONGs que huelen a chamusquina. Parece que las organizaciones no se resisten a exagerar los números en las denuncias, y los periódicos, siempre encantados de contar grandes tragedias, no se molestan en verificarlos.
Supongo que esa dinámica se explica por una conjunción de cosas: la gente está curada de espanto, y hay que dramatizar con grandes números, o no se sentirá apelada; por otro lado parece que se exige que toda denuncia de un fenómeno indeseable debe llevar un número, correctos o incorrecto, para empezar a ser tomada en serio.
Total, que aquí estamos otra vez con un número que suena a hipérbole: según El Mundo del 2 de junio "Un millón de niños entra cada año en las redes de prostitución infantil", copiando, por cierto, casi en términos idénticos, un titular del mismo periódico en 2001.
Fíjense, no es que haya un millón de niños que practican la prostitución. No: cada año son captados un millón.
Qué número tan redondo y tan perfecto. ¿Será cierto? La UNICEF, que parece ser la fuente, dice ella misma que no hay datos fiables. Según dice la noticia, la Organización Mundial del Turismo estima, también muy aproximadamente, que el 0,6% de los turistas viajan con el fin de utilizar estos "servicios". Sobre unos 750 millones de turistas anuales, ese 0,6% (¿cómo lo habrán calculado?) produce unos 4,3 millones de clientes. Pocos para un millón de añadidos a la prostitución cada año.
La misma noticia enumera los lugares donde hay niños explotados en redes de prostitución, y aunque no se cubren todas las zonas del planeta, el número total de niños anda por el millón.
Y más: entre los incluidos están unos 250-300.000 en Estados Unidos y 175.000 en Europa. ¿300.000 niños prostituidos en Estados Unidos? ¿Uno por cada 900 habitantes?
Empiezo a no creerme nada. Para empezar, me temo que se está usando el término "niños" en lugar de decir "menores". Sin frivolizar, no es lo mismo la prostitución de una niña de 12 años que la de una de 17. Y más en general, me temo que una vez más volvemos a las andadas de inflar las cifras para que tengan impacto y causen alarma. A lo mejor estamos tan abotargados que si no se dicen grandes cifras la gente no se espanta. A mí me funciona al revés: las cifras hinchadas me producen incredulidad y falta de respeto por las organizaciones que las usan.

Comentarios hasta el 26-12-09

Pero no sólo EL MUNDO, también se pudo leer la misma noticia (y sensaciones similares para esta lectora que la tan bien presenta MALAPRENSA) en otros periódicos. Más de lo mismo. Se monta el acto de presentación de informe por parte de la ONG/AUTOR/INSTITUCIÓN DE TURNO, se hace la nota de prensa que interesa a quien invita, el periodista recoge y transcribe sin pensar ni analizar y todos a leer lo mismo. Yo leí algo similar en EL PAÍS y si nos ponemos a buscar habrá salido en prácticamente todos los medios escritos, hablados, tertulias, etc....

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