25 de octubre de 2004

Castrismo infiltrado... en el grupo Vocento

Está bien volver de vez en cuando para visitar a la familia... y para poder echar un vistazo a la malaprensa local. El domingo 24de octubre El Correo de Bilbao, origen del antiguamente llamado "grupo Correo" y hoy Vocento, que incluye el ABC, publicaba una noticia sobre la reacción en Cuba a la famosa caída de Fidel al suelo tras pronunciar un mitín. El título de la noticia era ya curioso: "Fidelidad al Fidelismo".

Pero más impresionante era el antetítulo:
El accidente del presidente ha despertado la solidaridad de los once millones de habitantes de Cuba y el temor al futuro cuando falte su liderazgo.
Espectacular la capacidad de investigación de la periodista, Milagros López de Guereño: ni "la mayoría", ni "muchos", ni nada parecido. Ella sabe que los once millones de cubanos han sentido "solidaridad". Parece un referéndum de los de Franco, con el 101% de votos favorables.

Lo peor: el texto parece salido directamente del Granma. No voy a poner comentarios, porque la cosa es tan chusca que sobran. Me limito a señalar en negritas las partes más llamativas.
La caída del presidente el miércoles en Santa Clara ha disparado muchas alarmas y un aluvión de mensajes de solidaridad...
...su traspiés causó conmoción. Provocó llantos y subidas de tensión, incluso sus detractores quedaron impactados ante el rictus de dolor del hombre al que llamaban hace años 'El caballo' por su elevada estatura y fortaleza física.
«Me dio mucha pena verle la cara de dolor. Se le ve fuerte todavía, pero los años no perdonan. Una caída como ésa a su edad puede ser peligrosa. No quisiera algo así ni para mi peor enemigo», comentó Giselle García, empleada de una empresa mixta.
«Su figura impone respeto», dice Gloria, una vecina de La Habana Vieja, que critica sin recato los problemas cotidianos: «El transporte es un dolor de cabeza y la vida está carísima». No obstante, reconoce: «Me erizo cuando pienso cómo con su sola presencia calmó a todos los que estaban tirando piedras a la Policía durante la crisis de los balseros (agosto de 1994). Los agentes no podía controlarlos, pero apareció Fidel y todos se calmaron, sin represión ni nada. Fue como dice la canción, 'Llegó el comandante y mandó parar'».

Esta no la puedo dejar pasar sin subrayarla: "sin represión ni nada". Ya se sabe que la represión es el modo normal de operar con las masas que se rebelan contra las políticas injustas de los gobiernos. Pero el bueno de Fidel llegó y sólo con su presencia mesiánica, consiguió calmar a los manifestantes. Menos mal que no se le cayó una sandalia. Si no, estaría media Cuba corriendo ahora detrás de él, diciendo "Es el Mesías", "Es el Mesías".
También circula de boca en boca cómo Fidel regala coches para premiar gestos notables o cómo se interesa personalmente por determinadas situaciones particulares. Por eso son miles los ciudadanos que recurren a él para resolver problemas atascados en las redes burocráticas.
Recientemente, en pleno apogeo de apagones o 'alumbrones', ... el gobernante tomó el toro por los cuernos y durante tres días compareció en programas especiales televisados en los que preguntaba sin cuartel a los expertos presentes las causas que habían originado la crisis energética.
Tras el tropezón, y dado que pocos conocen dónde vive el mandatario, los mensajes de solidaridad llegan al Consejo de Estado. «Querido Comandante: Quisiera que se ponga bien, que se cuide mucho la rodilla enferma. Me gustó mucho su mensaje al pueblo y me puso contento saber que estaba mejor, a mí, a mi familia y a mis hermanitos. Póngase pronto bien. Lo queremos mucho», decía la carta de Elián, el niño balsero que fue rescatado de Estados Unidos para traerlo de vuelta a Cuba.
Aquí no me puedo contener: el niño no fue "rescatado" de Estados Unidos. Fue entregado por los Estados Unidos a su padre, tras un proceso legal en el que los tribunales de Estados Unidos, siguiendo sus propias leyes, decidieron que el padre tenía derecho a la custodia del niño.

Diplomáticos, presidentes y ex presidentes de varios países, líderes políticos, fundamentalmente latinoamericanos, intelectuales, cantantes y compositores, médicos cubanos cumpliendo misión en el extranjero, y hasta el alcalde del Concello de Láncara, en Lugo, han enviado notas deseándole una rápida recuperación.
El mundo entero se solidariza con el bueno de Fidel, que regala coches a los pobres (¿será con su dinero?), hace duras preguntas a los técnicos sobre los apagones, y se interesa por los problemas cotidianos de los cubanos. ¿No les suena como a cacique latinoamericano de novela de Vargas Llosa o García Márquez?

En fin, la cosa termina así:
El año pasado, Castro advirtió que «destino no era venir al mundo para descansar al final» de su vida, pese a que «el tiempo pasa y las energías se agotan». Ésta fue su promesa: «Estaré con ustedes (...) mientras tenga conciencia de que pueda ser útil y si antes no lo decide la propia naturaleza. Ni un minuto menos, ni un segundo más».
Qué mejor que las propias palabras del dictador para expresar, de manera absolutamente objetiva, su entrega al pueblo cubano. Se me caen las lágrimas. Ahora mismo le mando mi mensaje de solidaridad.

Y luego una carta al Correo para pedirles que manden de corresponsales a las dictaduras a gente un poco más avispada y menos crédula (en el mejor de los casos), o menos sectaria (en el peor).

Comentarios hasta el 27-12-09

Estupéndo análisis y "disección" que hace del artículo del periodico. Soy cubano y por lo enterado que se le ve a Ud. y por el coraje que le provoca me siento inclinado a pensar que también Ud. lo es.

Do outro lado do oceano.


Nas Américas,principalmente na do Norte,
fala-se muito mal de Fidel Castro. Mas
nos momentos de suas maiores necessidades, é ao seu país (Cuba), que recorrem.
Será que para seu povo, Fidel é realmente um mal?
Sou brasileira e vivo no Brasil.

Do outro lado do oceano.

Me refiro principalmente à saúde e educação.

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