23 de septiembre de 2005

Los filtros

Cada vez que reseño una de esas noticias en la que alguien ha dicho una tontería y los periódicos la copian sin pensar, me pregunto algo que por definición no puedo responder: quizá las que llegan a ser publicadas, que yo recojo en Malaprensa, son sólo una pequeña parte de las entran en las redacciones. Visto desde fuera, como lector, me parece que se les cuelan demasiadas. Pero a lo mejor quien tenga la visión desde dentro me podría contar que todos los días reciben decenas de comunicados de prensa llenos de afirmaciones dudosas, y que la mayoría de ellos son correctamente filtrados y nunca llegan a publicarse. Sería interesante hacer un estudio.

Mientras tanto, tengo delante un curioso caso práctico, que he ido reconstruyendo a través de una correspondencia reciente con DonDepre (muchas gracias). Primero me envió una noticia del Qué!, a pesar de que él mismo reconocía que los medios gratuitos son un objetivo demasiado fácil para esta página. Apareció en portada y en la página 10 de la edición de Barcelona del miércoles, y se titulaba "Entrenar a los camareros podría reducir las muertes de tráfico". Un subtítulo decía:
Se trata de un nuevo programa de formación para que los profesionales de la hostelería aprendan alidiar con clientes que hayan bebido demasiado. Acabarían con el 23% de los accidentes mortales
¿Entrenar a los camareros acabaría con el 23% de los accidentes mortales? ¿De donde habrá podido salir semejante estimación? Según la noticia,
La Agencia de Salud Pública del Ayuntamiento de Barcelona ha puesto en marcha un programa de formación para que los camareros aprendan a lidiar con los clientes que llevan tres copas de más. El objetivo, no darles de beber más si ven que ya van un poco tocados. Así se evitarán altercados de orden público y también muchas muertes en carretera. Calculan que si se entrena al 60% de los camareros se podrían reducir hasta un 23% las muertes provocadas por accidentes de tráfico.
Quedaba la duda de si la estimación procedía del ayuntamiento o era una morcilla de Qué! DonDepre ha encontrado esta nota de EuropaPress que parece confirmar que la estimación procede del ayuntamiento. Yo por mi parte he buscado en Google News y sólo he encontrado la noticia en Terra, que sí reproduce las cifras sospechosas y una pequeña nota en La Vanguardia, que omite toda referencia a la supuesta eficiencia del programa.

Si este caso fuera representativo, los defensores de los medios de pago, y de "calidad", tendrían un gran punto a su favor: a lo mejor aunque se les cuelen unas cuantas pifias, nos libran de otras muchas (aunque también puede ser que ésta no la hayan reproducido por otras razones: falta de espacio, considerarla demasiado local...). La clave estaría en dilucidar cuál es el porcentaje de filtradas y cuál el de las que dejan pasar.

Por otro lado, queda la duda sobre este caso concreto. ¿Entrenar a un 60% de los camareros evitaría el 23% de las muertes? ¿Cómo demonios han podido llegar a una estimación así? Francamente, se me escapa. Las estimaciones del porcentaje de muertes de tráfico atribuibles al alcohol son muy variables: en una simple búsqueda en el Elmundo.es pueden verse, en los encabezamientos de las noticias, cifras del 37,4%, 30% y 50%. Mucho me temo que simplemente hayan multiplicado 60% por la estimación de que el 37,4% de los muertos por tráfico en 2002 tenían un exceso de alcohol en la sangre, y obtenemos así un 22,44% que se parece sospechosamente al 23% de la noticia. Es decir, que suponen que todos los camareros entrenados serían capaces de evitar todos los accidentes de todas las personas con las que trataran todos los días. Fantástico.

Dejo a DonDepre que les cuente sus reflexiones sobre todas las cosas que están mal en este razonamiento:
Eso suponiendo que todos los accidentes donde el conductor estaba ebrio se pudieran haber evitado si el conductor estuviera sobrio, que no es el caso.
Suponiendo también que todos los conductores ebrios beban en bares o pequeños locales de ocio (lo cual tampoco es cierto, la mayoría de ebrios al volante no se debe a que se hayan pegado lingotazos en el bar de abajo antes de salir, sino que frecuentemente dicho alcohol proviene o de comidas fuera de casa o de discotecas, donde el "entrenamiento" no sirve de mucho porque quien sirve el alcohol no está cerca del cliente).
Y suponiendo que el "entrenamiento" no hiciera que alguien con 4 cubatas no se tomara el quinto, sino que erradicara por completo su alcohol en la sangre. Que tampoco es el caso. Los reflejos de alguien con 4 cubatas distan mucho más de alguien sobrio que de alguien con 6 o 7.
De hecho, el remedio podría ser peor que la enfermedad. Si alguien bebe hasta tumbarse, no va a coger el coche, por pura incapacidad. Si se le detiene cuando el camarero ve que el cliente ya está suficientemente borracho, es probable que el cliente aún se considere en condiciones de conducir, y se vaya a buscar otro bar donde beber. Y, quizás se dirija al siguiente local en coche...
Efectivamente, quien haya producido esta estadística se ha lucido, aunque esta vez es cierto que los medios "serios" se han abstenido de reproducirla. A lo mejor si visitáramos las redacciones les estaríamos agradecidos por toda la basura de la que nos libran y seríamos menos críticos.

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