1 de noviembre de 2005

Puntos, comas, millones, billones, sumas, restas...

Una errata no hace Malaprensa. Pero su acumulación en poco espacio muestra, creo yo, algo más que un simple y perdonable despiste. Muestra descuido en la escritura y en la supervisión de los textos.

El domingo pasado El Correo publicó una noticia con este titular: "El Ministerio de Medio Ambiente invirtió en 2004 7.943 millones en la costa vasca". El texto repetía la cifra y aclaraba que eran millones de euros. Como me dice Blogorri (gracias por la pista), es una cifra disparatada, de 1,32 billones de pesetas, que daría como para construir un paseo marítimo de Bilbao a San Sebastián. Uno supone que deben querer decir 7,94 millones. Pero tampoco está claro, ya que el texto continuaba:
La construcción de paseos marítimos supuso, concretamente, una de las mayores partidas.

Según los datos publicados por la revista 'Savia', Euskadi recibió el 15% del presupuesto gastado por el equipo de Cristina Narbona en este área, es decir, 3,33 millones de los 21.293 dedicados en el conjunto de la costa española. Por territorios históricos, la memoria indica que a Vizcaya fueron a parar 1,39 millones. Guipúzcoa, por su parte, recibió un total de 6,55 millones entre las distintas iniciativas, de ellos, 1,93 referidos a paseos.

Además del montante destinado a este apartado, el Gobierno central destinó 2,36 millones para habilitar playas, dunas y zonas húmedas. El texto también indica que otros 2,24 millones fueron a parar a los accesos a la costa.
Nada cuadra, ya que la cifra referida a Vizcaya (1,39 millones) no se sabe si es el gasto total, o el dedicado a paseos marítimos. Si se suma a los 6,55 millones totales gastados en Guipúzcoa, da como resultado 7,94 millones, que es, aparentemente, el total gastado en las dos provincias (Álava no tiene costa). Pero si se suma a lo gastado en Guipúzcoa en paseos (1,93), da también la suma total dedicada a paseos en todo el País Vasco. Así que la única forma de que las cosas cuadren es que todo el gasto en accesos y en humedales se haya producido exclusivamente en Guipúzcoa, lo que, aparte de ser raro, sería casi lo más noticioso que habría que destacar en una noticia como esta.

En fin, una muestra de información clara y comprensible. Que se publicó el mismo día en que El Correo entrevistaba a un tal Axel Leblois, Presidente del Instituto para un Internet Inalámbrico, con motivo de un congreso que se va a celebrar en Bilbao. En ella decía el señor:
En el mundo existen actualmente 665 millones de personas que tienen acceso a internet. Una cifra parecida, 655 millones, disponen de la infraestructura necesaria para conectarse pero aún no lo han hecho. Finalmente, entre dos y tres billones de personas no disponen de una cosa ni de otra.
Oh, oh. Volvemos a tropezar con los numeritos. En el mundo, afortunadamente, no hay ni uno ni medio billón de personas, en el sentido español del término (millón de millones). Se trata, obviamente de un nuevo tropiezo en un problema que es tan viejo y conocido que parece mentira que aún se pueda colar. Pero la cosa no acaba ahí, ya que aún corrigiendo el error, y entendiendo billones en el sentido americano, las cuentas tampoco salen. Si sumamos 665+655+3.000 millones resultan 4.320 millones. Pero en el mundo somos actualmente unos 6.400 millones de personas, así que al entrevistado o al transciptor se le han despistado unos 2.000 millones de personas. Nada, una fruslería.

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