1 de agosto de 2006

Más de la T4

(Esta no es una entrada de malaprensa, propiamente dicha, aunque por el fondo late una preocupación por lo poco que nos ayuda la prensa a vigilar cómo se gasta nuestro dinero).

Ya les he confesado en alguna otra ocasión mi curiosidad por las obras públicas. Y en su momento, aprovechando que pasé por allí varias veces poco después de la inauguración, les hablé en varios mensajes de la terminal 4 de Barajas, y me quejé de que la información sobre su construcción dejaba bastante que desear. También la información sobre los aumentos de ruido provocados por Barajas ha sido bastante deficiente.

La semana pasada pasé por primera vez por la terminal T4S, es decir, por el edificio satélite de la T4, que se comunica con el edificio principal a través un tren subterráneo. La experiencia fue buena en el viaje de salida, pero bastante mala en el de regreso. Estos son los paneles con los que uno se encuentra al llegar desde el tren subterráneo a la planta donde está la recogida de las maletas.

Quizá de entrada no noten ustedes nada raro. Pero fíjense en el niño que está junto a ellos: alguien ha pensado que los paneles deben estar a 1,5 metros del suelo. Resultado, cuando llega la gente del tren:

Aquí sólo hay ocho o diez personas. Cuando yo llegué se apiñaban decenas (recuerden: es la llegada desde un tren, con lo que la gente se acumula), y era imposible ver nada. Es difícil entender que se haya cometido este error, pero más difícil aún es entender que no se haya corregido.

Cuando conseguí ver dónde tenía que recoger mi maleta, me crucé con la tripulación de mi avión, que acababa de bajar de los ascensores que los traían del tren, y miraban alrededor, desconcertados (no eran españoles), buscando la salida. Tras ayudarles pude comprobar que, en efecto, al bajar de los ascensores, los carteles que se ven son estos:
Vista hacia la izquierda:Sólo un cartel anunciando las cintas de equipajes 7 a 9 (si hacen click sobre la imagen lo verán mejor).

Vista al frente: Sólo un cartel de Información, sobre el mostrador correspondiente.

Vista a la derecha: carteles varios sobre las demás cintas de maletas, y el acceso a las puertas H,J, K y las terminales 1, 2 y 3.

Tiene su mérito conseguir despistar en un aeropuerto a la tripulación de un avión, pero los diseñadores de la T4 lo habían conseguido. En efecto, el cartel que anuncia la salida estaba a unos 30 metros de distancia, hacia la derecha, en una segunda línea de carteles (en la foto anterior es ilegible, y lo era también casi en la realidad; está a la derecha de un cartel que anuncia las cintas de maletas 14 a 20).

Lo más desagradable aún no había llegado. Mi avión se había detenido completamente a las 22:50, aproximadamente, y hacia las 23:15 estaba ya en la zona de recogida de maletas. Las maletas (eran dos) aparecieron las 00:00 y a las 00:10, es decir, en el segundo caso, una hora y veinte minutos después de que el avión llegase a la terminal. Les estoy hablando de una hora avanzada de la noche de un sábado, no de una hora punta (aunque es cierto que se trata de un fin de semana con mucha actividad).

Naturalmente, se trata de un problema menor comparado con la pérdida de las maletas (o con los que han padecido estos días en Barcelona, claro). Pero la duda que me surge es si, gracias a ese gran invento de la terminal satélite, un tiempo de entrega de maletas de una hora y veinte minutos se ha convertido en algo normal en la T4. Para mí, desde luego, es un record personal.

Me pregunto también si hay alguien en AENA, en las compañías aéreas, o en alguna parte, que vigile estas cosas, y que tenga medidas de la calidad del funcionamiento de nuestros aeropuertos (por ejemplo, precisamente, medidas del tiempo que se tarda en entregar las maletas; o porcentajes de maletas perdidas; o tiempos de espera en controles de seguridad). Y si alguien puede explicar si esos indicadores de calidad son en la T4 mejores o peores de lo que eran antes en las terminales 1 a 3, o en otros aeropuertos españoles. Y teniendo en cuenta que nos hemos gastado un pastón en una terminal mega-fantástica, con mucho diseño, que supuestamente permite duplicar el tráfico al aeropuerto de Barajas, me pregunto también cómo es posible que nada más estrenarla ya parezca que hay problemas de falta de capacidad.

Y por último me pregunto si alguno de los medios de comunicación a los que se les caía la baba con lo botita que es la terminal cuando se estrenó, intentan averiguar algo por su cuenta sobre qué tal funciona, y sobre si el dinero que nos hemos gastado en ella ha merecido la pena.

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