25 de septiembre de 2006

Gastos militares

Elmundo.es (siguiendo a Efe), como otros medios, se hacía eco este fin de semana de un informe de Intermon-Oxfam que traía una noticia terrible: "El gasto militar mundial superará este año las cifras récord de la Guerra Fría". ¿No les parece horrible?

La verdad es que no lo es. Más bien al contrario: es, implícitamente, reflejo de una excelente realidad, que se ha estado produciendo durante los últimos veinte años, aproximadamente, pero que los medios nos han contado con cuentagotas, porque claro, no encaja con el relato dominante de "qué mal está el mundo".

En realidad, globalmente, lo normal es que el gasto público total de todos los gobiernos sea algo mayor que el del año anterior (la economía crece, y el porcentaje total de la economía que los gobiernos gastan varía muy despacio, y globalmente probablemente crece). Es decir, que cada año, los gobiernos del mundo gastan una cifra que "supera el récord" del año anterior.

Sería aventurado decir lo mismo por áreas (sanidad, educación, policía, obras públicas, defensa...), ya que ocasionalmente puede haber gobiernos que recorten los gastos en algunos apartados, pero debido a la gran inercia del gasto público, seguramente es mucho más común que los gastos en áreas desfavorecidas se queden "congelados". En todo caso, a nivel global, seguramente lo normal será también, que en la mayor parte de las áreas, los gastos de cada año superen el récord del año anterior (u ocasionalmente, el de dos o tres años antes).

Así que los periódicos nos podrían decir (casi) cada año "el gasto mundial en sanidad bate el récord del año pasado"; "cifra récord de gasto público en educación"; "los gobiernos del mundo superan el récord de gasto en obras públicas". ¿No les suena, verdad?

Pero justamente no podrían decir lo mismo sobre los gastos militares, porque tras el final de la Guerra Fría, los dos grandes bloques, y en particular las antiguas dos superpotencias, redujeron su gasto de una forma extraordinaria. Aquí está el gasto militar mundial desde 1988, según estimaciones del Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI), en dólares USA constantes de 2003:

Entre 1988 y 1997 el gasto descendió casi un 29%. Muchos miles de millones de dólares que el mundo pudo dedicar a causas más "justas". ¿Recuerdan ustedes haber leído año tras año una noticia que dijera "Este año volvió a bajar el gasto militar en el mundo"? Yo tampoco.

A partir de 1998 el gasto volvió a crecer, tímidamente, y sobre todo lo hace con fuerza a partir de 2002. De forma que sí, en 2006, probablemente superará por primera vez la cifra del año 88. Mientras tanto, la economía del mundo ha debido de crecer no menos del 50%, así que en términos de porcentaje del PIB el gasto militar debe ser aún hoy no más de dos tercios del que era en 1988. ¿No es maravilloso?

¿Y a qué viene este interés de Intermon-Oxfam por el gasto militar? Es que quieren que la ONU apruebe un tratado para un mayor control del tráfico de armas, porque muchas de ellas acaban en manos de guerrillas, y gobiernos inmorales y corruptos, y acaban utilizándose en países muy pobres, complicando aún más su vida, y contribuyendo a agravar la pobreza, las crisis alimentarias y las hambrunas. Dice Elmundo.es:

"Año tras año aumenta el gasto en armas, y año tras año los conflictos causan más hambre y más sufrimiento. Las ventas de armas no comienzan los conflictos pero está claro que los alimentan y los alargan. Es hora de que el mundo entero ponga fin al flujo incontrolado de armas a zonas en conflicto. En la votación histórica que tendrá lugar en Naciones Unidas este mes de octubre, los gobiernos deben ponerse de acuerdo para empezar a trabajar en un tratado sobre comercio de armas", afirma Ariane Arpa, directora general de Intermón Oxfam.

África es la región más afectada: el 61% de los países del continente que sufren crisis alimentarias están también atrapados en guerras civiles. Países como la República Democrática del Congo, Ruanda, Sudán, Botswana y Uganda han multiplicado por dos sus gastos militares entre 1985 y 2000.

Todo esto está muy bien (o muy mal, ustedes ya me entienden), pero ¿qué tiene que ver con el gasto militar global? Más bien nada. La página del SIPRI no da información por países, sino por grandes regiones. Según ella, el aumento desde 1998 es de 253 miles de millones de dólares (de 748 a 1.001). Ese aumento se reparte por regiones de la siguiente manera (mi elaboración):

Crecimiento del gasto militar en el mundo, 1998-2005


Miles de millones de dólares de 2003 Porcentaje vertical
América del Norte 170 67%
Este asiático 27,6 11%
Medio Oriente 16,5 7%
Este de Europa 11,8 5%
Europa occidental 10 4%
Sur de Asia 7,9 3%
Resto del mundo 7,6 3%
África Subsahariana 1,6 1%
Total 253

El África Subsahariana aporta un 1% al aumento del crecimiento del gasto militar global. Su gasto militar total (no sólo en armamento) es uno 7 mil millones de dólares de 2003, menos del 1 por ciento del total. O sea que el titular y el primer párrafo de la noticia tienen más bien poco que ver con el tema que realmente preocupa a Intermon-Oxfam.

Todavía hay más:

Este crecimiento en los presupuestos militares ha generado un boom en la industria armamentística. De hecho, las 100 mayores empresas de armas han incrementado sus ventas en un 70%, pasando de 123.000 millones de euros en el año 2000 a los 211.000 en 2004.

Estas armas están alimentado unos conflictos que se han convertido en la principal causa de las hambrunas en el mundo, según la FAO. Así ha sido en el 35% de las emergencias alimentarias ocurridas en el mundo entre 1992 y 2003, comparado con el 15% en el periodo que va de 1986 a 1991.

"Estas armas" que valen 211.000 millones de euros (unos 268.000 millones de dólares corrientes), se están usando, lógicamente, sobre todo, fuera de los paupérrimos países con hambrunas, ya que su gasto militar total está muy lejos de esas cantidades.

En definitiva: una causa justa, y un razonamiento cierto (las hambrunas las causan tanto o más las guerras y los gobiernos corruptos que la naturaleza), se ven empañados por una mezcla incongruente con datos de gasto militar global, que no tienen básicamente nada que ver con lo que pasa en esos desgraciados rincones del mundo, y que, en realidad, afortunadamente, aún son mucho más bajos que hace veinte años, si se comparan con el crecimiento de la economía mundial.


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