6 de marzo de 2014

Vaticano: ¿curas borrachines o estadísticas mal calculadas?

Muchos medios internacionales se han hecho eco esta semana de la estadística del Instituto del Vino de California, según la cual el país del mundo con mayor consumo de vino per cápita, a gran distancia de los demás, es el Vaticano, con unos 74 litros por habitante y año, lejísimos de los 46 del segundo país, Andorra, que a su vez está ya muy cerca de los siguientes: Francia, con 44, St. Pierre et Miquelon, que es un territorio francés de ultramar (junto a Terranova), también con 44 litros, Eslovenia y Croacia con 43, Macedonia con 42, Portugal con 41...

Entre los medios que lo han tratado están Business Insider, The Guardian, La Stampa, BBC Mundo, y en España El Diario Montañés. También lo comentó en la Brújula de la Economía Alicia González, que es la que me dio la idea para tratar hoy el tema en el Purgatorio.

El tema da para muchas bromas, pero también es una oportunidad para recordar cómo ante una estadística llamativa hay que plantearse siempre la duda sobre el "¿usted cómo lo sabe?" En concreto, si nos paramos a pensar en cómo el Wine Institute puede calcular el vino "consumido" en cada país, nos daremos  cuenta de que en realidad seguramente lo que han utilizado es la cifra de vino vendido en cada país. En la mayoría de los casos la diferencia es poco relevante, pero en un estado tan pequeño como el Vaticano, como veremos enseguida, la diferencia puede ser importante.

Por otra parte, para hallar el consumo per cápita lo que hacemos lógicamente es dividir el consumo por la población residente en cada país. De nuevo, muy sensato, pero de nuevo, en casos especiales como el del Vaticano, a lo mejor no tanto.

La población de ciudades o países es un dato con el que operamos todos los días en las estadísticas sociales y económicas, y que damos por sentado que es un dato conocido, cierto y “no discutible”. Pero en puridad no es del todo así. La población se cuenta a través de procedimientos administrativos, como el censo o el padrón, que se basan en declaraciones voluntarias de la gente, y muchas veces no responden a la realidad. Por ejemplo, en España, hay muchas personas que viven en ciudades pero están censadas en pueblos, por razones variadas. Y también hay mucha gente que cambia de lugar de residencia por motivos de estudios o trabajo, pero como no sabe si será algo definitivo tarda bastante tiempo en registrar ese cambio. Y no digamos si la migración es al extranjero: muchísimos españoles que se han ido a diferentes países de Europa en busca de trabajo no se han inscrito en los registros consulares, lo que está en parte detrás de las polémicas recientes sobre la magnitud de ese movimiento (el artículo de Amparo González Ferrer en Eldiario.es incide en este problema de medición).

Todo esto nos recuerda que ni siquiera los datos más corrientes, que manejamos cotidianamente, como la población de un lugar, son necesariamente correctos ni exactos. Son aproximaciones. Y en algunos casos pueden estar bastante desviadas de la realidad. Y por lo tanto, al analizar estadísticas “per cápita” deberíamos tener este problema en la cabeza. Por ejemplo, los pueblos con muchos habitantes censados pero no realmente residentes nos darán estadísticas anormalmente bajas en gastos o consumos per cápita. En las ciudades, el peso relativo de los residentes no censados no será tan grande, comparativamente, como para desviar fuertemente las estadísticas, pero sí puede en algunos casos influir de manera no marginal.

Por otra parte, relacionado con lo anterior, está la cuestión de la población flotante. Porque claro, por ejemplo, en Benidorm hay censados unos 74.000 habitantes, a los que habría que sumar unos cuantos miles de residentes permanentes no censados, y otras decenas de miles que ocupan sus apartamentos y hoteles durante todo el año, y especialmente en verano, cuando se calcula que la población puede llegar a los 400.000 habitantes. ¡Si Benidorm fuera un país, su consumo per cápita de vino, y no digamos de cerveza, nos saldría exorbitante! (si lo calculamos sobre la población legalmente reconocida).

¿Y qué pasa con la población del Vaticano? Pues que oficialmente, los residentes son algo más de 800. Pero atención: hay una doble población flotante. Por un lado, personas que residen en Italia pero trabajan en el Vaticano, y que parece que son más entre dos y tres mil (entre tres y cinco veces la población residente). Tal vez muchos de ellos comen a diario en el Vaticano. Y todos ellos tienen acceso a comprar en el supermercado del Vaticano, donde productos como el alcohol y el tabaco son mucho más baratos que en Italia, porque los impuestos son mucho más bajos.

Y hay otra población flotante: los turistas. Muchos miles visitan cada día la Plaza y la Basílica de San Pedro, donde la venta de comida y bebida es poca o inexistente. Pero además, hay una media de 12.000 visitantes diarios (15 veces la población residente) a los Museos Vaticanos, donde sí hay varios establecimientos de comida y bebida.

En definitiva, si hay un lugar en el mundo donde cualquier estadística “per cápita” es poco fiable, ese es el Vaticano. Ni el consumo de vino, ni el de agua, ni el de electricidad, ni de casi ninguna otra cosa, tendrá una proporción normal con su población residente, ya que la población flotante, entre trabajadores y turistas, es casi veinte veces mayor. De hecho, por la misma razón, el Vaticano tiene otro récord divertido: el de criminalidad. Los carteristas suelen hacer de las suyas en la Plaza de San Pedro, provocando unos cientos de denuncias cada año...  Pocas, para los millones de visitantes. Pero muchísimas, para los 800 residentes, dando lugar, algunos años, a una tasa de criminalidad de 1,3 delitos por habitante. La más alta del mundo.

En fin, ni curas borrachines, ni ladrones. Simplemente malas interpretaciones de la estadística.

13 comentarios:

  1. Sería interesante conocer las estadísticas de los abusos sexuales a menores en el Vaticano. Seguro que en este caso el sesgo es hacia abajo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Para ser más correctos vamos a puntualizar el chiste: "Sería interesante conocer las estadísticas de los abusos homosexuales a menores en el Vaticano. Seguro que en este caso el sesgo es hacia abajo"

      Así queda más chachi piruli y se ajusta correctamente a la realidad.

      Eliminar
  2. Y supongo que el vino de misa también tendrá un nivel per capita superior allí ;)

    ResponderEliminar
  3. Incluso aunque el consumo no tuviese en cuenta la población flotante, y fuese únicamente la residente, en este caso concreto esta está formada exclusivamente por adultos (también es el pais con la natalidad más baja, por aquello de que la mayoría son célibes), mientras que en otros sitios hay niños que bajan la media.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, ese es otro factor relevante, pero no suficiente. Por ejemplo, los 44 litros/año de Francia, si los dividimos solo entre población adulta darían aproximadamente 55 litros. Aún faltan unos 20 litros más.

      Eliminar
  4. Otro estadistica tambien ineresante: El Vaticano es la unica ciudad/pais del mundo con dos Papas por kilometro cuadrado.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hay que actualizar ese chiste. Actualmente, conviven dos Papas en el Vaticano, lo que da cuatro Papas por kilómetro cuadrado.

      Eliminar
  5. Si es raro y está en la prensa... es mentira... :-)

    En todo caso me sorprende que los litros/persona sean tan sumamente bajos... no sé si es posible que hayan tenido esto en cuenta o no hayan computado los litros que se hayan comprado en sitios de venta pública o algo así... porque con 800 censados, si reciben miles de turistas, mas los trabajadores que se desplacen allí estamos hablando de que las estadísticas son sobre ¿20.000 personas? (solo contando los que van a museos) y se calcula sobre 800, es decir 25 veces mas, lo que nos daría un dato de 74/25 = 3 litros por turista/trabajador/residente al año... lo cual es muy muy bajo comparando con los datos de otros paises ...

    ResponderEliminar
  6. Cuando leí la noticia no le dí ninguna importancia "lógico, en un país donde sólo viven hombres...", y la pasé de largo..
    Pero cuando he leído tu magnífica comparación con Benidorm, me he dicho "joño, qué manera de intentar manipularnos"; y si añadimos, por ejemplo, Canarias, Baleares, etc., como países, ¿qué saldría? Uf.
    Excelente artículo. Gracias.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Perdón por este añadido.
      Cuando he puesto "...hombres..." es porque es obvio que nosotros bebemos más que ellas.

      Eliminar
  7. Añadele otro elemento para estas comparaciones: Se suele medir el producto vendido (¿a quién: mayorista, minorista, restaurante, consumidor doméstico?).
    Cuando un tercio de la comida producida en el mundo se tira (noticia repetida estos días y que merece una revisión, toma nota), los 'rácanos', pobres y concienciados guardan el medio vaso, medio trozo de pan, para otro día, los ricos (o los que no tienen frigorífico) lo tiran. En casa se puede 'guardar', en el restaurante las sobras van a la basura...

    En resumen: ni el numerador ni el denominador de estas estadísticas son creibles, pero.... ¿y lo que nos divertimos mirándolas?

    ResponderEliminar

Si quieres que otros lectores puedan debatir contigo, por favor, no firmes como "Anónimo" a secas. Usa la opción "Nombre/URL" e invéntate un nombre, aunque sea "Anónimo33", "ABC" o "123", para que podamos dirigirnos a ti. Gracias.