1 de febrero de 2017

Cómo cambiar el sentido a un número, en dos palabras

Encuentro en la portada de Elpais.com la noticia (de la agencia Associated Press) de que Johnny Depp está arruinado, debido a su desenfrenado ritmo de vida, según, precisamente la empresa que le asesoraba sobre sus finanzas (o, según ellos, lo intentaba con poco éxito).

En la descripción de sus locos gastos que hace AP, se encuentra este texto [Actualización (13:50): era así en la versión original. Luego ha sido rectificado]:
... el actor, de 53 años, ha estado gastando a un ritmo de 1,8 millones de dólares al mes. Entre esos gastos se incluyen, según la reclamación judicial, la compra de un yate por 16,6 millones de euros, 45 coches de lujo y un gasto de casi 640.000 euros al mes en vinos, además de aviones privados y el mantenimiento de una plantilla de 40 personas.
La verdad es que para las personas "normales" es difícil imaginarse lo que pueden llegar a gastar ultramillonarios como estos. Aún así, hay dos cosas que me han parecido poco creíbles. Lo primero, los 640.000 euros al mes, 20.000 diarios, en vino, que suena un poco excesivo, aunque no digo yo que no pueda ser, si uno bebe solo lo mejor de lo mejor, y se hace acompañar todos los días de una buena partida de amigotes igualmente aficionados al alcohol.

Lo segundo, que si el gasto mensual total era de 1,8 millones de dólares (1,7 millones de euros), se le iba en vino más o menos un tercio del presupuesto. Por mucho que te guste, lo veo un poco desproporcionado, ¿no? A poco que se le lleven los aviones privados, y los 40 empleados, veo a Depp acompañando el mejor vino del mundo con el queso y el paté de oferta del super de la esquina. Algo no cuadra.

Curioseando un poco he visto que en The New York Times y en Variety dicen que lo que se gastaba en vino era "sólo" 30.000 dólares al mes (1.000 al día, loquísimo, sí, pero es 20 veces menos). Eso ya tendría algo más de proporción (1,7%) con un gasto mensual de 1,8 millones (o dos, según el New York Times).

Pero entonces la duda que me surge es qué errores de traducción, de conversión a euros, de comas y puntos en las cifras, de redondeo... han podido llevar de 30.000 dólares a 640.000 euros. Al cambio de hoy 30.000 dólares son 27.822 euros. No se me ocurre ninguna forma accidental de transformar eso en 640.000.

Pero buscando, buscando, ha aparecido este texto del periódico Panorama, de Venezuela, atribuido a la agencia France Press:
Desde 2000, el nominado actor al Óscar gastó 18 millones de dólares en un yate, compró 45 autos de lujo y ha gastado casi 700.000 dólares mensuales en vinos, aviones privados y un séquito de 40 personas, de acuerdo con la querella.
¡Ajá! Es una versión muy similar del mismo texto que sale en El País. Pero fíjense en la diferencia:

Panorama/France Press:
... ha gastado casi 700.000 dólares mensuales en vinos, aviones privados y un séquito de 40 personas, de acuerdo con la querella.
El País/Associated Press:
... un gasto de casi 640.000 euros al mes en vinos, además de aviones privados y el mantenimiento de una plantilla de 40 personas.
700.000 dólares, son hoy 649.000 euros. Un mal redondeo o un cambio hecho hace unos días los puede convertir fácilmente en 640.000 euros. Pero el texto de Panorama es claro: 700.000 dólares es el gasto en los tres conceptos siguientes. El de El País es confuso: el "además de" me hizo pensar, en mi primera lectura, que los 640.000 euros se referían solo al vino, y que se gastaba otras cantidades en aviones y personal. Si el autor quería decir que gastaba ese dinero en las tres cosas siguientes, no veo ganancia ninguna en añadir el "además de".

¿Cómo lo ven ustedes? ¿Interpretaron el primer texto como yo? ¿Se dieron cuenta inmediatamente de que cabía otra interpretación? En todo caso, me parece un bonito ejemplo de cómo un error sobre datos (ya veo circulando la leyenda urbana de que Depp se bebía 20.000 euros de vino al día) nace muy a menudo del mal uso de las palabras.

[Actualización 12:50] Esto es divertido: sólo 6 minutos después de publicar mi entrada, El País ha publicado este tweet, demostrando que efectivamente, la interpretación más natural era la que yo había hecho, y que podía dar lugar con facilidad a una leyenda urbana. Todo por colocar mal dos palabras en una frase:


5 comentarios:

  1. Siempre que salen noticias de estas de famosos arruinados pienso que para mí quiero su ruina.
    Y, en este caso, aún con los malentendidos a los que pueda dar pie la redacción, me reafirmo.
    Si gasta tanot en vino, seguramente no es para beberselo al minuto. Es de suponer que tiene una bodega en la que los acumula. Con lo que el gasto desenfrenado lo mismo resulta que una inversión ¡ojo!.
    Lo mismo digo de jets privados y coches de lujo (que puede que hasta adquieran mayor valor con el tiempo). igual su ruina significa que anda flojo de líquido (y seguro que eso también es exagerado), pero es obvio que patrimonio tiene como para mantener mi ritmo de vida hasta que se apague el sol.
    Por cierto, estoy de acuerdo en tu interpretación del texto de El País. Lo han hecho innecesariamente confuso y da pie a pensar lo que propones.

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  2. Vale más rico empobrecido, que pobre enriquecido.

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  3. Que digo yo que da la sensación de que puede que el vino lo esté comprando, no para bebérselo, sino para llenar su bodega.
    ...tampoco supone una excusa, ni una explicación razonable. En todo caso, aquí se juzga a los periodistas, no a los actores.
    ¡Que le corten la cabeza!

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  4. Tener por tener. ¿Es acaso un síndrome de Diogenes de los ricos, satisfacen sus necesidades, aficiones o gustos? O por el contrario es sólo ostentar ante los demás eso que ellos consideran "éxito"? En cualquier caso son esclavos de su propio dinero, y dudo que lleven una vida tranquila. A mi parecer ese no es el camino de la felicidad, máxime sabiendo el hambre que hay en el mundo.

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  5. Esto no es normal.
    Lapidarse una verdadera fortuna y no tener un dólar.
    Con la cantidad de dinero que ha podido ganar. Y medio mundo muerto de hambre. Lo que se merece es la cárcel.

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