La razón es que la EPA es una encuesta, y como toda encuesta, aunque sea muy grande, tiene un margen de error (ya hablé de esto hace poco). Y el caso es que en esta última EPA las variaciones respecto al trimestre anterior son tan pequeñas que entran dentro del margen de error, para un 95% de confianza.
Lo explico aquí con un poco más de detalle: según el propio INE estos son los errores de muestreo de la EPA recién publicada:
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A partir de la estimación y su error de muestreo otros intervalos de confianza pueden formarse con análoga interpretación, por ejemplo:
Aplicando la misma fórmula a los datos de este trimestre:
Estas observaciones rápidas que hice ayer en realidad hay que matizarlas por dos razones. Primero: porque las cifras con la que comparamos, que son las estimaciones de la EPA anterior, también tienen su propio margen de error. Igual que ahora decimos que el número de parados está entre 5.802.000 y 6.007.000 hace tres meses deberíamos haber dicho que el paro estaba entre 5.866.000 y 6.089.000. De manera que el cálculo bien hecho estadísticamente es más complejo que lo que yo acabo de hacer. En realidad habría que hacer lo que se llama en estadística un contraste de hipótesis, que nos permitiría estimar la probabilidad de que, si el paro no hubiera variado, hubiéramos obtenido muestras con esa diferencia. Pero para una muestra tan compleja como la de la EPA esto no lo puede hacer un aficionado con las fórmulas estándar para muestreo aleatorio simple, sino que es necesario que lo hagan expertos estadísticos con conocimientos detallados de la muestra utilizada. Además, como comenté en el programa, las dos muestras de la EPA no son totalmente independientes. Dije de memoria que cada familia permanece en la muestra tres trimestres, y que esta, por tanto, se renueva por tercios, pero leo ahora en la explicación metodológica (pag. 19) que en realidad cada familia permanece seis trimestres, y que por tanto la muestra se renueva solamente por sextas partes. Eso afecta a la comparación entre los resultados de las dos encuestas, y habría de ser tenido en cuenta en el contraste de hipótesis. Con todo (y a salvo de que me corrijan los expertos), creo que la observación básica es correcta: la EPA es una encuesta, la mejor y más grande que se hace en España, probablemente. Como tal encuesta, es una maravilla que nos permite, entrevistando a una parte muy pequeña de la población (180.000 personas de 38 millones), estimar con bastante precisión un montón de datos económicos que nos interesan mucho. Pero como decía ayer, las encuestas no son mágicas, y no permiten calcular exactamente cuando parados hay, sino solo aproximadamente. Es comprensible que al hablar y escribir sobre una encuesta, por economía del lenguaje, utilicemos, para describir los resultados, el punto central (y más probable) de la horquilla de datos estimados. Y que usemos también esos datos para hacer las comparaciones entre diferentes momentos en el tiempo. Pero cuando da la casualidad, como en esta ocasión, de que las variaciones de un trimestre a otro son muy pequeñas, no podemos olvidar el margen de error, porque no podemos estar del todo seguros de que lo que vemos como aumentos del número de ocupados o descensos del número de parados, sea real o sea simplemente resultado del azar. |