11 de junio de 2004

¿Será el mismo millón?

Hace sólo una semana ponía en duda la noticia sobre la supuesta caída cada año de un millón de niños en las redes de prostitución infantil. Pues parece que la cifra mágica va rondando de informe en informe, de denuncia en denuncia, aunque sea sobre asuntos ligeramente distintos. El Mundo del 10 de junio informa de que, según una ONG llamada Fundación Tierra de Hombres, Más de un millón de niños son víctimas del tráfico de menores.

Ahora el concepto de "tráfico de menores" incluye muchas cosas, bastante diferentes:
- bebés que son llevados (ilegalmente, supongo) de Latinoamérica a Norteamérica y de Europa del Este al Oeste, para su adopción;
- niños obligados a trabajar como esclavos en el sur de Asia y en África Occidental, de los cuales parece que la mayor parte son objeto de comercio sexual y terminan en redes de prostitución y de producción de pornografía infantil (¿en África Occidental?);
- en China y otros países de la región muchas chicas son vendidas para el matrimonio.

En fin, un totum revolutum donde se mezclan muchas cosas, con grados muy diversos de gravedad y censurabilidad. Y un número mágico, parece que siempre tiene que haber un número, que vuelve a ser un millón. Este millón incluye muchas más cosas que el de la semana pasada, así que el uno o el otro debe estar mal. O seguramente los dos.

Pero parece que una técnica de marketing publicitario de las ONGs es incluir siempre una cuantificación del fenómeno denunciado. A poder ser redonda y llamativa. Y por supuesto, una regla de oro de algunos periódicos es reproducir lo que las ONGs digan sin pensárselo dos veces.

Comentarios hasta el 26-12-09

¡Ya tenemos la solución cuando nos falten las estadísticas! Llamamos a una ONG y que nos hagan los números, y si les tenemos que pagar nos desgrava de la declaración de la renta como donación. ¡Bingo! Números + ahorro = felicidad numérica y crematística.

Y ahora va (más) en serio. Parece que si no hay números las cosas no son serias. Pero es mucho peor que los números mal hechos hagan perder seriedad a las cosas importantes. Y se utilizan los números malos para lo único que sirven -alarmar y alarmar (en muchos casos sin base) y no para pensar y pensar (con base). Porque, además, los problemas que tocan son -en sí- importantes, y por eso hay que verlos con mayor claridad y precisión. Pero si los periodistas tragan con lo que les dan (porque les hacen el trabajo con sus notas de prensa) y no preguntan e indagan (su labor propia) .......

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