8 de octubre de 2004

Confusión entre sociedad y estado

La sección de tecnología de El Mundo ofrece el viernes 8 de octubre un artículo interesante, pero con un titular claramente engañoso: "España: avanzando hacia la retaguardia de Europa". ¿Por qué es engañoso?

Porque la incorporación de España a las nuevas tecnologías no va tan mal. El propio artículo lo dice:
Un 9% más de navegantes domésticos. 14,4 millones de usuarios potenciales de la Red. Aumentos espectaculares del uso por persona: 16,2% más páginas vistas por persona de media, un 21% de aumento en las sesiones de navegación, 8,4% de crecimiento en el número de dominios visitados, un 17,4% más horas de navegación mensuales... Dan ganas de llorar, de emoción. Internet crece en España con inusitado, desmesurado vigor.
¿Por qué entonces el titular? Pues porque, según el texto, el proyecto de presupuestos para 2005 sólo contempla un aumento del 1% en el apartado de Ministerio de Industria dedicado a la Investigación y Desarrollo de la Sociedad de la Información. "¿Qué ocurre cuando uno aumenta en un 1% el presupuesto dedicado a algo que crece un 9%? Pues que en realidad está bajando el presupuesto. Racaneando dinero."

Es un razonamiento muy flojo. Afortunadamente, ni "España" es lo mismo que "el gobierno español", ni lo que pase en España con la Sociedad de la Información depende del dinero que gaste el Ministerio de Industria. Así que no hay ninguna regla que diga que el gasto público en un tema tenga que crecer a la par que el fenómeno al que se dirige. Quizá incluso al revés: si el estado sirve (en teoría) para compensar los "fallos del mercado", pues cuando el mercado provee de bienes y servicios en un área y un sector crece mucho, se podría argumentar que el papel del estado es menos necesario.

Al menos, el papel como "gastador". Más importante serán, quizá, sus actividades de regulación y vigilancia. Pero en todo caso, en este sector, como en tantos otros, el estado no es el agente principal ni sus decisiones son tan importantes.

Así que España no va para atrás porque el presupuesto del ministerio sólo aumente el 1%. Aunque ya puestos a mirar ese detalle, hay que señalar que el artículo hace mal su argumento porque se olvida de la inflación. Si el presupuesto aumenta un 1% y la inflación está en torno al 2,5%-3%, el gasto en términos reales disminuye, porque un 1% más de euros compra menos cosas si los precios han subido un 3%. O sea que las cosas, en el gasto público, son peores de lo que piensa el redactor. Pero, como he dicho más arriba, a lo mejor no importa tanto.

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