15 de noviembre de 2004

Ignorancia no excusable

En mi declaración de intenciones al crear Malaprensa dije que no incluiría aquí discusiones de noticias "malas" por cuestiones de sesgo político.

Lo hago así por varias razones. Entre otras: a) es un asunto que ya se discute y señala en muchas otras partes; b) la lista sería inmensa; c) enseguida habría gente que encontraría mis elecciones sesgadas; d) los comentarios correrían el peligro de convertirse rápidamente en batallas campales entre bandos.

Ahora bien, a veces en las noticias políticas se cuelan cosas que son Malaprensa pura y dura, en el sentido de que contienen errores o fallos graves de contenido. Este es el caso de la noticia publicada por El Mundo el viernes 12 de noviembre, con el titular "Ralph Nader pide un recuento y Kerry investiga si se cometió fraude en Ohio" (requiere suscripción), con el subtítulo "A pesar de ello, el Partido Demócrata no pone en duda la victoria de Bush". Veamos las partes más llamativas de su texto:

Ante el silencio de los líderes demócratas sobre las irregularidades electorales, Ralph Nader, el candidato independiente que tanto temían los de Kerry, solicitó ayer un recuento nacional.
No se sabe muy bien quiénes son esos "líderes demócratas". La propia noticia dice luego que varios congresistas demócratas han pedido una investigación.

Más importante: Nader, aunque ha hecho observaciones genéricas sobre las deficiencias del voto en muchos lugares, y ha pedido en general que sean examinadas, sólo ha pedido un recuento manual en New Hampshire, según las notas de prensa almacenadas en su página oficial.

La campaña de John Kerry no se ha unido a la petición, pero asegura que sus abogados están «recogiendo información» sobre las anomalías y sospechas de fraude en particular en el estado de Ohio, donde, por ejemplo, en un condado de 638 personas, milagrosamente 4.258 votaron por George W. Bush.
Kerry no se puede sumar a una petición que no existe. El "ejemplo" de Ohio está muy mal escogido: no fue un condado, sino un "precinto" (el equivalente a un colegio electoral en España) donde hubo ese fallo; el fallo fue ya detectado el 5 de noviembre ; el fallo estaba en los resultados provisionales (los equivalentes a los que se anuncian aquí la noche electoral); y se debía a un fallo ya identificado en una máquina, de manera que en esa fecha se informaba ya de que el voto correcto para Bush en ese precinto sería de 365 votos.

En Florida, las máquinas de lectura óptica de papeletas fabricadas por tres empresas, dos de ellas financiadas por republicanos, detectaron un cambio de opinión en 29 condados fuertemente demócratas (con entre el 60% y el 88% de los electores registrados de este partido) que este año eligieron abrumadoramente al republicano. En los condados que utilizaban otros sistemas de voto no se produjo ninguna alteración drástica.

Este párrafo es especialmente escandaloso, porque la denuncia del error de las máquinas de lectura óptica, popularizada y difundida como el fuego por Internet entre simpatizantes demócratas, habia sido ya refutada en gran medida por fuentes académicas (por ejemplo aquí y aquí), también en Internet. Las refutaciones fueron también ampliamente difundidas por Internet.Más importante aún, por si la corresponsal de El Mundo en Estados Unidos no usa Internet: el Washington Post, medio más bien de simpatías demócratas, y uno de los más influyentes del país, publicó el jueves 11 de noviembre, el día que ella escribió su texto, una amplia noticia en la que contaba la sospecha de fraude, y también las refutaciones, y más bien daba crédito a éstas. No sé qué me parece peor: pensar que la corresponsal de El Mundo no lee el Washington Post o que a sabiendas omitió esa información importantísima en su texto.

En Broward County, el distrito más demócrata de Florida, las máquinas se pusieron a contar al revés: cuantos más electores votaban, menos votos se registraban.

Otro problema detectado el día 5 de noviembre, que no es un fraude sino un error informático, que afectó sólo a resultados parciales, y no finales, y que no se refería a los resultados de las elecciones presidenciales, sino sólo a unos referendums de Florida, según este texto del Palm Beach Post. A pesar de todos esos matices, se cuela en el texto de El Mundo.

Y aquí terminan los ejemplos de fraude propuestos. Es decir, dos fallos informáticos conocidos y detectados, uno de ellos no referido a las elecciones presidenciales; y un supuesto fraude vinculado al uso de máquinas ópticas en Florida, seriamente puesto en duda por investigadores académicos independientes, que no son citados por la noticia.

El resto de la noticia informa peticiones variadas para una investigación nacional y de cómo la campaña de Kerry está investigando las irregularidades de Ohio. Pero las declaraciones del equipo de Kerry diciendo que no está en duda el resultado electoral quedan reservadas para los dos últimos párrafos.

El lector de El Mundo se preguntará como los de Kerry son tan pardillos como para aceptar un resultado con tantos indicios de fraude. Los lectores de las fuentes que ha usado la periodista, en cambio, se darían cuenta de que las irregularidades constatadas no parecen ser (hasta ahora, por lo menos) un fraude organizado y consistente.

Todo lo cual no obsta, por cierto, para argumentar, como vengo haciendo en mi otra página web, que el voto electrónico sea una mala idea, precisamente porque permite la sospecha de fraude, que puede ser tan peligrosa para la democracia como el fraude mismo.

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