17 de enero de 2005

Maravillas chinas

(Gracias otra vez a Wonka por la pista)
Hace algún tiempo me ocupé en Malaprensa de la corresponsal del ABC en Cuba que padecía un cierto síndrome de Estocolmo, y nos contaba lo tristes y preocupados que estaban todos los cubanos con las enfermedades de Fidel Castro.
Hoy podemos ver otro ejemplo de crónica entusiasta desde una dictadura, en el artículo que firmó el viernes 14 de enero Rafael Poch para La Vanguardia, titulado "China: La revolución demográfica". La cosa empieza así:
Hace 25 años, China, un país catastróficamente superpoblado, inició una política de planificación familiar que ha sido modelo para el mundo en desarrollo y paradigma de la tendencia global: la llamada “política del hijo único”. ¿Qué queda hoy de aquella política?, ¿qué cambios experimenta y qué consecuencias ha tenido?
Pregunta relevante: ¿cómo se determina que una política ha sido "modelo" para el mundo en desarrollo? Probablemente porque haya sido seguida en muchos otros lugares. ¿En qué lugares del mundo se ha copiado o intentado copiar esa política? .... No se me ocurren. Entonces, ¿en qué sentido ha sido "modelo"? ¿Quizá en el de la propaganda del propio gobierno chino?
Gracias a su “política de hijo único” iniciada hace 25 años, la natalidad de China está hoy por debajo de la de Estados Unidos o Francia.
Frase crucial que enuncia, con rotundidad, la relación causa-efecto entre la política gubernamental y los cambios demográficos. No obstante, el propio artículo informa más tarde de que hay otras cosas que han contribuido también al cambio demográfico. En efecto:
En el país más poblado del mundo, la gran novedad de la demografía es que el extraordinario cambio socioeconómico de la sociedad, está transformando radicalmente la planificación familiar. Originalmente basada en la disciplina y la coerción, hoy se está convirtiendo, cada vez más, en un asunto casi regulado automáticamente por la lógica de la urbanización y la modernización.
El problema es que los cambios socio-económicos de los que habla se han dado también en los últimos 25 años, por lo que la distinción entre los efectos de la política del gobierno y los de los cambios económicos resulta muy difícil de hacer en términos de primero uno, luego otro. Más bien parece que los dos han coexistido desde el principio.
En los últimos 25 años, China ha ahorrado al mundo 300 millones de habitantes, una población equivalente a la de la Unión Europea. Con eso se ha ahorrado también mucho a si misma. La resta ha economizado al estado chino gastos por valor de 893 millardos de dólares, ha evitado impactos aun más considerables y dolorosos que los que sufre actualmente en el medio ambiente y en el consumo de recursos, y ha aliviado el desempleo y la pobreza, estima Wu Camping, profesora de estudios sobre la población de la Universidad Renmin de Pekín.
Estupendo y equilibrado párrafo en la mejor línea colectivista. El balance de la política es positivo porque se han "ahorrado" al mundo 300 millones de habitantes, el estado chino se ha ahorrado también muchos gastos (hombre, algún ingresillo también habrían generado los 300 millones de chinos más, suponemos, aunque quizá el cálculo sea neto), y se ha aliviado el desempleo y la pobreza (probablemente cierto). Bien está todo ello, pero no estaría de más incluir alguna reflexión sobre lo que se ha podido perder por el camino. Un poquito de libertad individual perdida por unos cientos de millones de personas quizá merecería una línea en el texto. Pero no, hombre, no hay tal cosa, porque resulta que casi todos los chinos están de acuerdo:
La política de hijo único se percibe en la sociedad china como algo necesario, incluso entre quienes quisieran tener más hijos, y pese a que su aplicación pueda resultar férrea y estricta, y haya generado no pocas resistencias, especialmente en el medio rural.
Una cosa y su contraria: la política se percibe como necesaria "en la sociedad china", pero su aplicación ha generado resistencias, y en su aplicación ha sido "férrea".
Sin el consenso social, la disciplina de la población, y la organización y coerción del estado, la política del hijo único no habría sido posible.
Más de lo mismo: consenso social y coerción del estado como explicaciones del éxito de la política parecen un tanto contradictorias. Si hay consenso la coerción debería ser mínima. Y al revés. Las dos cosas a la vez, y en grandes dosis, no pueden explicar el éxito de la política. Por otra parte, desconozco el estado de los estudios de opinion pública en China pero algo me hace sospechar que no serán todavía lo suficientemente amplios, rigurosos y libres como para que con tanta claridad se pueda hablar del "consenso social". Un indicio de cuánto consenso social debe haber nos lo dan los siguientes párrafos:
La ONU ha elogiado la política demográfica china, pero una política familiar en un país en desarrollo diferente, con menos organización y sin la presencia del gobierno en el último rincón de su territorio, habría tenido resultados menos eficaces, opinan los expertos.

“A diferencia de Brasil, aquí tenemos un sistema muy centralizado, cuando se dicta una política se cumple bastante rápido, la centralización es estricta y eso da eficacia a la política”, dice Xie Zhenming, vicedirector del Centro de Investigación de Población y Desarrollo de Pekín.

En todos los distritos hay oficinas y departamentos de planificación familiar y en todas las aldeas hay vecinos encargados de ella. En fábricas y estaciones de ferrocarril se pueden leer letreros como, “Cada ciudadano responde de la prosperidad del país, cada marido de la planificación familiar”, o; “La esterilización de un miembro de la familia, es una honra para toda ella”. También, “Tened menos hijos, plantad más árboles”, o; “Es mejor que una familia se desmorone, que el desmoronamiento del país”.
Ya se ve que el consenso social es muy grande. Por eso hace falta un vecino en cada aldea encargado de apoyar la planificación familiar y un letrero en cada fábrica alentando a la esterilización. Pero ojo, no se vayan a pensar que el gobierno chino es una dictadura sin sentimientos. Su política es de una flexibilidad encomiable:
Otro aspecto remarcable de esa política ha sido su flexibilidad -particularmente ante las realidades del mundo rural- y frecuente puesta al día, lo que ha redundado en su aplicabilidad. En diferentes provincias hay diferentes normas -como la posibilidad de tener hijos para divorciados que se vuelven a casar, o la de tener un segundo hijo pasados cuatro años después del primero- en algunas, como el Tibet, apenas se aplica la política general, y las minorías nacionales tienen normas mucho más permisivas. Desde mediados de los ochenta, todos los residentes rurales de China pueden tener un segundo hijo si el primero fue una niña.
Cuánta generosidad. Nada de esto tiene que ver, por supuesto, con que en esos territorios la política se haya encontrado con las antes citadas "resistencias". No, sin duda, los mandarines que gobiernan desde Pekín pensaron desde el primer día en una política flexible, adaptada, y con grandes concesiones para las provincias del interior. Cuánto me gustaría ver los textos de los setenta y los ochenta donde se anunciaban todas esas flexibilidades. Pero aún hay más:
...desde el 2002 la ley establece la persecución de funcionarios que usen la coerción en la aplicación de los programas de planificación, algo antes considerado normal. No es que la política del hijo único se relaje, sino que se transforma y adapta.
Ni el diario oficial del Partido Comunista lo diría mejor, vamos. Es tal el consenso social que, desde 2002, no hay que aplicar la coerción en los programs de planificación. Una prueba más de una política que, ojo, no se relaja (faltaría más), sólo se transforma y adapta (¿no les suena esto a George Orwell?).

Todos los cambios recientes han venido, por lo que parece, porque en el este del país el crecimiento económico y la urbanización han hecho que la tasa de natalidad haya bajado muchísimo, y los hijos deseados por las parejas de esas zonas sean ya como media menos de dos. Pero no hay que bajar la guardia:
La sugerencia de que la urbanización y la modernización están convirtiendo la política del hijo único en algo automático y autorregulado parece clara, pero dar a la gente la plena libertad de elegir en todas partes, sería ir demasiado lejos; “en el este de China (la zona rica) tal libertad no amenazaría los objetivos demográficos, en el oeste, donde la fertilidad media continua siendo alta, si”, se considera.
Así que libertad para los que ya hacen lo que quiere el estado que hagan, y a los demás, no. Política encomiable sin lugar a dudas.
La tasa de natalidad es muy dispar por provincias; 4 por mil en Shanghai, 5 en Pekín, 17 en Yunnan y 12 de media en el conjunto del país, lo que está por debajo de la de Estados Unidos y de Francia. La previsión general es que la zona próspera y costera del este de China alcance el crecimiento cero demográfico en el 2010. China central y occidental, donde se localiza el “tercer y cuarto mundo” del país, tardará aun 20 o 30 años más en alcanzar esa misma estabilización.
Lo que vuelve a poner en duda el aserto inicial y fundamental del artículo: que la gran reducción de la natalidad sea obra fundamentalmente de la política del hijo único, y no más bien de una combinación entre esta y los grandísimos cambios económicos del este del país. No se preocupen, que el estado chino seguirá dirigiendo el país con mano férrea, pero flexible, según la gozosa combinación descrita en este artículo. Porque lo que no se puede permitir es que la gente se desmande:
Según la estimación optimista, basada en una tasa total de fertilidad de 1,8 hijos por mujer/pareja, el conjunto de China no alcanzará el crecimiento cero hasta el año 2034, cuando se llegue al máximo de 1486 millones de habitantes. Según la estimación pesimista, con una tasa de 2 hijos por mujer /pareja, la población se estabilizará en el 2043 en un máximo de 1557 millones. Es decir, la población del país crecerá aun otros 200 o 300 millones antes de alcanzar el crecimiento cero. Eso significa rozar la catástrofe pues, según la estimación general, la máxima población que los recursos del país puede sostener es 1600 millones de habitantes. Sin la política del hijo único, China estaría hoy en esa situación.
Cuánta precisión, y cuántas sospechas de arbitrariedad en muchas de las cifras. Desde luego, el cálculo de que el país sólo puede "sostener" a 1600 millones de habitantes no se tiene en pie. Mientras haya comercio internacional no hay ninguna cifra mágica de población máxima sostenible por un determinado territorio del planeta. Me apostaría algo a que hace 20 ó 25 años, cuando nadie preveía el boom económico de China desde entonces, habría afirmaciones semejantes para poblaciones mucho menores. Pero todos tranquilos, que la política del hijo único del gobierno chino es la solución.

Comentarios hasta el 27-12-09

A este Rafael Poch, además, parece que le gusta, también, el cortar y pegar (traduciendo, claro):

"Wu Cangping, professor at the School of Sociality and Population Studies of Renmin University of China, estimates that China’s family planning policy dragged down population projections by 300 million. She points to the economic pluses brought on by the family planning policy. For example, about 7.4 trillion yuan ($893.7 billion) in government revenue has been saved because of the 300 million fewer souls to spend it on. That money has been going to other sectors of national economy in the state’s effort to improve people’s overall living standards.

Potential human impact on the environment and strains on agricultural and energy resources have been reduced by some extent, too. Meanwhile, the curb on birth rates, Wu says, has reduced unemployment, while alleviating poverty to some extent. The policy also may have made it easier to push up the average level of education of Chinese."

Este Haloscan me está fastidiando últimamente. Ya no avisa de los comentarios largos...

Faltaba:

Fuente: http://www.bjreview.com.cn/20044...s-200445(A) .htm.

¿Cuántas más de estos "préstamos" habrá en su noticia?

este articulo esta muy bien contado

sobre la política popular China y su descendencia, junto con el elogio de la ONU son todo una fantochada espantosa...
Entren a www.faq-mac.com y observen las espantosas e increíbles fotos que sacó una periodista llamada Abigail Haworth, que se encargó de documentar el supuesto hecho periodístico sin dar señales de humanidad en su actitud de observación. QUE HORRORRRRRRRRR!!!!

este articulo esta muy bien redactado y me a gustado muxo

Las politicas de planificaciòn familiar no deberían nuca caer en el menosprecio de la vida nacida o engendrada .El fin no justifica los medios. Mejor sería una campaña de prevención de embarazos. Si despreciamos a nuestros niños caídos en el asfalto y no tendemos una mano ¿que futuro estamos creando?

Es indignante como felicitan y dicen que la forma de controlar la natalidad en la china es la solucion vean las fotos de la periodista Abigail Haworth y lean el articulo les aseguro que quedaran horrorizados con la forma de controlar la natalidad en ese pais. Si asi sigue el mundo donde iremos a parar....

http://www.entretodas.net/2005/0...bigail-haworth/

Entren a este link y comprueben la forma tan espantosa como tratan y desprecian la vida humana.

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