27 de julio de 2005

Opinión e interpretación

La norma de Malaprensa es no meterse en las secciones de opinión. Sin embargo, hoy no me puedo contener, a sabiendas de que me va a costar algún comentario desabrido, y que alguien me va a malinterpretar, porque hoy me he vuelto a enfrentar al famoso asunto de la "era de la interpretación".

Verán, he estado unos días fuera de España, así que no he leido la prensa local este fin de semana. Pero sí he visto en la BBC World las declaraciones de Ian Blair, jefe de la policía metropolitana de Londres, explicando que la muerte del electricista brasileño era una consecuencia desgraciada de una política que pensaban seguir manteniendo ante situaciones en las que se pensara que se estaba ante un posible terrorista suicida. El argumento era que en esos casos, para evitar que el terrorista active su bomba solo hay una acción posible: tirar a matar, y no al pecho (que puede estar cubierto de explosivos), sino a la cabeza.

Esta argumentación se puede compartir o no. Se puede discutir sobre si se puede inmovilizar o dejar inconsciente por otros medios. Se puede discutir sobre el grado de verosimilitud de la amenaza que debe existir para tomar medidas tan drásticas.

Pero lo que creo que en ningún caso se puede hacer es interpretar este asunto sin hacer referencia a esta argumentación de la policía británica (la información), que supongo que aquí también habrá llegado, y si no lo ha hecho, debería. Y sin embargo eso es justamente lo que hoy he escuchado asombrado en dos radios. En la SER, por la mañana (intervenían Alberto Oliart y Magis Iglesias, entre otros, si no recuerdo mal), y en RNE, por la tarde (Ángeles Caso, Juan y Medio y Javier Sádaba) han interpretado en total aproximadamente durante una hora sobre la acción de la policía británica que resultó en la muerte del brasileño sin mencionar una sola vez las expresiones "terrorista suicida", sin mencionar ni una sola vez a Ian Blair o sus explicaciones. Es decir, sin mencionar ni una sola vez que los policías pudieron creer que disparando a matar estaban evitando más muertes. Que es justamente el centro del asunto, y del dilema moral sobre el que tiene que tomar una decisión en pocos segundos un policía en esta situación (por cierto, aun imaginándose a la policía más despiadada y cínica ¿alguien piensa que a la policía británica le interesa matar a un terrorista indefenso y que no supone ningún peligro? ¿no será más valioso como informante que como cadáver?).

En definitiva, no estamos, como he oído hoy, ante una política de ejecuciones extrajudiciales, ni de penas de muerte aplicadas sin juicio. Estamos ante la discutible, problemática y criticable política de la policía británica frente a una situación nueva (en occidente): la del posible terrorista suicida que con un leve movimiento puede activar una carga asesina que porta sobre su propio cuerpo.

Omitir este aspecto en la discusión es simplemente dar al público mercancía averiada. Interpretación sin información.

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