1 de septiembre de 2005

Batiburrillo económico

Parece mentira que las páginas de economía de un periódico "burgués" como La Vanguardia publiquen un artículo como éste: Guerra de precios on line. Se trata de una información sobre cómo han crecido en los últimos años las páginas que ofrecen habitaciones de hoteles por Internet, y la gran competencia que hay entre ellas, en la que el redactor muestra con inocencia su desconocimiento de las reglas básicas de funcionamiento de los mercados, que cuenta como si fueran auténticos descubrimientos.

Algunas perlas:
LOS HOTELES JUEGAN A LA BOLSA [En el antetítulo, es a su vez el título de una información complementaria]
O sea, que los hoteles vendan sus habitaciones a diferentes precios en diferentes lugares y momentos, le parece al redactor algo chocante o inédito, extravagante, como "jugar a la bolsa" (la frase se la ha dado, al parecer, una entrevistada, en el segundo artículo con ese título).
La competencia es tan feroz que se ha desencadenado una lucha entre ellos [los portales] para conseguir los mejores precios.
¡Dios mío, qué competencia tan salvaje! A qué extremos se puede llegar: ¡¡¡Conseguir los mejores precios!!! ¿Qué es lo próximo qué vamos a ver? ¿Ofrecer mejores productos?
La agencia on line que vende las habitaciones más baratas acaba ganando más cuota de mercado. Y en otros casos, las que trabajan a precio neto - contratan una tarifa con el hotel y la venden por encima de ese precio- se embolsan un margen de beneficio mayor.
Asombroso.
Es un pez que se muerde la cola porque los hoteles acostumbran a dar un precio más barato a los portales que les venden más habitaciones.
Otra gran novedad. ¿Cómo creerá este hombre que han operado toda la vida de Dios las agencias mayoristas de vacaciones?
"En cuantos más portales coloquen sus habitaciones, más posibilidad tienen de venderlas", explica la directora de marketing, Sabrina Pesarini.
Otro gran hallazgo. No dejo de aprender cosas gracias a este artículo.
Hay momentos - picos, los denominan representantes del sector- en los que la ciudad está llena y es casi imposible encontrar alguna habitación a un precio asequible. Es un momento idóneo para que algunos establecimientos suban tarifas.
Bueno, bueno, bueno. Esto ya es lo más. ¿Pues no resulta ahora que cuando un bien (habitación de hotel en Barcelona) escasea, los precios suben? Menos mal que sólo lo hacen algunos establecimientos (desalmados).
"En internet se puede vender hasta por debajo del precio de coste o, por el contrario, más caro que lo que marca la tarifa oficial", señala Pesarini.
¿Y fuera de Internet? Pues para mí que lo mismo de lo mismo.
Existen portales que trabajan a comisión y cobran un porcentaje por cada reserva que se hace a través de su página. Y los hay que compran un cupo de habitaciones a una tarifa determinada y luego las venden a un precio superior. "Pero muchos hoteles se están dando cuenta de que esto es un caos y que hay portales que aplican un margen de beneficio demasiado elevado y esto perjudica la imagen del hotel", asegura Font.
Un caos. Si es que tanta competencia no puede ser buena. Aunque lo que no me explico es, si la competencia es feroz, y el que ofrece las habitaciones más baratas se acaba llevando el pastel (vide supra), cómo puede haber portales que apliquen un "margen de beneficio demasiado elevado" (¿demasiado comparado con qué?).

En fin, que salvando algunos párrafos curiosos sobre cómo los hoteles pueden cambiar sus precios hasta cinco veces al día, todo lo demás es más viejo que la pana, pero nos lo cuentan como si todas esas cosas sólo pasaran ahora gracias a Internet. Qué despiste.

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