5 de mayo de 2006

Consejos vendo y para mí no tengo

La entrada anterior ha suscitado algunas críticas razonables. Puse en duda la veracidad de lo publicado en el extra 30 años de El País, y luego se demostró que, con un error de fecha, lo publicado es cierto.

Probablemene tienen razón. De hecho, en el propio mensaje anticipaba mi sospecha de cuál podía ser la respuesta: una edición especial, que no hubiera dejado rastro en la base de datos. En vista de lo dudoso del caso, lo más prudente seguramente era no escribir sobre ello. Hay muchos "casos dudosos" que no publico y quizá este debería haber sido uno más. Puede ser que me dejara llevar por la vanidad de pillar en falta a un medio como El País.

Dado que el tema de este blog es la crítica a los medios por su falta de rigor, no faltará quien piense que se me puede aplicar lo de "consejos vendo y para mí no tengo". Así que me proponen para malblog.com (aún no existe, pero todo se andará).

Acepto la crítica, con un matiz importante: aunque quizá hubiera sido mejor no escribirlo, el texto que publiqué no hacía afirmaciones categóricas, sino que decía lo que sabía hasta entonces, mostraba mis dudas, y pedía ayuda a los lectores. Cuando vi en qué consistía el error, puse una actualización que aclara el asunto. Yo creo que nadie que lea el texto tal y como ha quedado ahora puede llevarse una impresión errónea.

Es un tipo de texto que creo que cabe en un blog, pero no en un periódico. La mayoría de los blogs somete de manera inmediata su texto al comentario y la crítica de sus lectores (cosa que no hacen los medios tradicionales, que son unidireccionales). Por lo tanto, los que leemos blogs aceptamos que los textos no pretenden tener la autoridad, la firmeza, la consistencia, de un texto periódistico ordinario (o las que deberían tener). No son productos cerrados y terminados que dicen "esta es la verdad", sino propuestas de conversación, o de discusión, borradores, abierto a los comentarios, las matizaciones y a las rectificaciones.

Lo que sí espero de un blog, como de un medio periodístico tradicional (y de un político, y de una empresa, y de un sindicato, y de un ensayista... es decir, de todos los que participan en la discusión pública de cualquier asunto) es honestidad y transparencia. Yo procuro cuidar ambas cosas en mis textos, y creo que en este caso también las he aplicado.

Pienso que una de las grandes riquezas de los blogs es precisamente la posibilidad de establecer una conversación con los lectores, y esto incluye pedirles ayuda en casos dudosos. Así que seguiré publicando entradas de este tipo, cuando vea un tema relevante y no encuentre suficiente información. Eso sí, me esforzaré para que quede claro que se trata de una entrada que no afirma, sino que pregunta.

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