3 de noviembre de 2006

¿Se puede predecir bien un tres por ciento de voto?

Les debo un mensaje sobre el tema del recuento. Veré si es posible hacerlo este fin de semana. Mientras tanto quiero responder a una pregunta de Julius en un comentario al post sobre la base de datos. ¿Era posible detectar en las encuestas la posibilidad de que Ciutadans consiguiera finalmente tener diputados?

Antes de responder diré un par de cosas:
1) Yo no era consciente, pero he visto ahora, (vía Chapapote discursivo), una recopilación de encuestas hecha en el blog Marcús que parece indicar que absolutamente ninguna encuesta incluyó la posibilidad de que Ciutadans sacara diputados. Parece, entonces, que el fallo ha sido universal y compartido (mejor equivocarnos todos juntos...)
2) El famoso mínimo legal del 3% se aplica circunscripción por circunscripción. Me dicen que algunos periodistas en la noche electoral y comentarios posteriores se han liado sobre esto. Aunque Ciutadans hubiera obtenido un 2,8% en toda Cataluña, si en la circunscripción de Barcelona tuviera más del 3% hubiera obtenido igualmente los diputados que le tocaran por Barcelona.
3) Ya que hablamos de ello: pasar del 3% no garantiza ningún diputado, como algún otro periodista o lucutor radiofónico ha estado diciendo estos días. En Tarragona, concretamente, aunque Ciutadans hubiera llegado al 3% no hubiera obtenido un escaño. Hubiera necesitado, aproximadamente, el 4,6%. En realidad, la única expectativa realista de obtener diputados para Ciutadans estaba en Barcelona. Allí sí un 3% garantizaba al menos dos diputados.

Volviendo a lo nuestro, por tanto: ¿deberían las encuestas haber detectado al menos la posibilidad de que Ciutadans consiguiera representación? ¿O es un 3% sólo en Barcelona un porcentaje demasiado bajo para ser detectado con fiabilidad en una encuesta?

La respuesta tiene muchas complicaciones. ¿Se incluía Ciutadans entre las opciones inicialmente planteadas? ¿O se preguntaba sólo por otros, y en ese caso se pedía al sujeto que concretara? Seguramente ambas cosas darán resultados distintos. Luego puede estar la cuestión de la ocultación de voto, que seguramente jugaba en contra de Ciutadans, aunque en general las encuestas electorales son notorias por la gran ocultación de voto que hay, que obliga a hacer mucha "cocina".

Y finalmente está el aspecto matemático. Suponiendo que todos los que tenían intención de votar a Ciutadans lo dijeran, y que fueran ya el 3% cuando se hicieron las encuestas, ¿serían bien detectados por la típica encuesta electoral? La respuesta, claro, depende del tamaño de la muestra. Por ejemplo, con una muestra de 800 personas en Barcelona, como en la encuesta del CIS (pdf), el margen de error para un partido con un 3% de votantes sería (con un 95,5% de confianza) 1,2%. Es decir que podrían aparecer, por puro azar, sólo un 1,8% de votantes en la muestra, cuando en realidad la intención de voto fuera del 3% (pero también podrían aparecer un 3,5% ó un 4,2%). Con muestras menores, como son la mayoría, el margen de error crece.

En definitiva, con todas esas complicaciones, quizá no es muy reprochable que nadie anunciara con certeza que Ciutadans iba a obtener escaños.

Pero sí es un poco sospechoso que al parecer nadie considerara siquiera la posibilidad, incluso cuando en sus encuestas sí les salían resultados que teniendo en cuenta el margen de error, permitían decir que no era un resultado descabellado.

Así, la encuesta publicada por El País el 22 de octubre, y comentada aquípor Arcadi Espada, tenía información que hacía sospechar que "algo" estaba pasando, ya que la intención de voto a "otros" era de un 6%, comparada con un voto real a "otros" en 2003 del 2,3% (y eso era el total de Cataluña; probablemente en Barcelona sería algo más). Como decía Espada, el redactor de la noticia reconoció que ese aumento del "otros" era en parte debido a Ciutadans, pero lo despachó diciendo que no era suficiente para conseguir representación, sin especificar si lo que habían encontrado era un 1,5%, un 2,0% ó un 2,8% de intención.

También esta encuesta de La Vanguardia, por ejemplo, mostraba una intención de voto del 2,3% para CdC, en toda Cataluña, pero deducía de ello que no tendría ningún escaño. Pero si la distribución de ese porcentaje se parecía algo a la vista luego en las elecciones, seguramente en Barcelona ese porcentaje sería bastante mayor (quizá un 2,5 ó un 2,6). Dado el margen de error, por tanto, un 3% de voto a CdC en Barcelona estaba perfectamente dentro de lo posible. La horquilla de diputados debería haber sido entonces, más bien, 0-2, o algo parecido.

En fin, que parece que algunos no supieron o no quisieron ver lo que estaba pasando. Quizá, no lo sé, la experiencia de otras elecciones diga que los pequeños partidos salen sobrerrepresentados en las encuestas (habría que verificarlo). Quizá prefirieron no arriesgarse (supongo que llama menos la atención no anticipar una novedad que anunciar algo que no sucede). Quizá les pudo la inercia. Quizá, obviamente, influyó la ideología anti-establishment del nuevo partido. Pero parece claro que la "sorpresa" no hubiera sido tan grande si los que hacen y difunden encuestas nos hubieran contado las cosas bien (aparte, claro, del posible efecto que hubiera tenido el propio anuncio, por los periódicos, de que el partido no era tan marginal; demasiado complicado para comentarlo aquí).

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