25 de abril de 2012

¡Esos profesores de universidad, que no investigan nada...!

[Título corregido]
La semana pasada varios medios de comunicación se hicieron eco de un informe de la Fundación BBVA y el IVIE sobre el sistema universitario español (el resumen, con muchos datos interesantes, está aquí, más información aquí). El informe en su conjunto da una visión matizada, con claros y oscuros, y no catastrofista, y así lo reflejaron los medios. Pero sí contiene un gráfico y un texto que dio pie a que algunos, como el Abc, para titular que Más de la mitad de los profesores universitarios no investiga pese a cobrar por ello.

El texto era este: "Menos de la mitad del profesorado estable realiza actividades de investigación pero todos disponen de al menos un tercio de su jornada para esa actividad". Y el gráfico es el siguiente:



Lo que mide el gráfico, como dice su cabecera, y contra lo que dice el texto que le acompaña, no es el porcentaje de los profesores que "investiga", sino qué porcentaje de evaluaciones positivas por sexenios de investigación han obtenido los profesores del total de evaluaciones posibles.

Para entender esto hay que explicar un poco qué son los sexenios de investigación. En el año 1989, con el ánimo de favorecer precisamente que los profesores "buenos" y/o "currantes" tuvieran un reconocimiento económico, se estableció que los profesores funcionarios (en aquel entonces la única situación de profesorado estable) pudieran obtener unos complementos salariales basados en la evaluación de su actividad. Uno de los complementos, por "méritos docentes", se puede pedir cada cinco años, y es evaluado por la propia universidad (en la práctica: la evaluación es siempre positiva y se convierte en un puro quinquenio de antigüedad). El otro complemento, por productividad, se puede solicitar cada seis años, es evaluado por una comisión externa (la Comisión Nacional Evaluadora de la Actividad Investigadora), y se basa exclusivamente en la actividad investigadora (publicaciones y patentes). La norma original ha sido modificada varias veces, pero tanto en los textos de desarrollo (como esta orden de 1994), como en la práctica, los sexenios sí han sido realmente una evaluación de méritos, de manera que cualquier investigación no vale para obtener una evaluación positiva (al parecer, al principio hubo bastante manga ancha, al menos en algunas áreas, pero los criterios se han ido estandarizando y unificando bastante, en la dirección de cierta exigencia). Esto sería además lo lógico, si estamos hablando de un complemento de productividad: si todo el mundo lo obtuviera, no estaría cumpliendo su función ni tendría realmente sentido.

De hecho, a diferencia de los quinquenios de docencia, es muy normal que los profesores no pidan la evaluación de todos sus años de trabajo, puesto que saben que hay un estándar que hay que cumplir. Por otro lado, los  periodos que se presentan a evaluación sí tienen un porcentaje de éxito considerable, que viene a ser de un 80%, aunque es mucho más bajo en ciencias sociales, y humanidades, donde oscila entre el 62% y el 77%, y mucho más alto en ciencias, superior al 90%.

Bien, vayamos ya entonces al gráfico en cuestión. Lo que presenta es la estadística, obtenida de un informe de la CNEAI publicado en 2009, que calcula, para cada "cuerpo" profesional, el Índice S (IS), que es la proporción de sexenios concedidos sobre el total de los posibles, asumiendo que estos últimos son el número entero resultado de dividir por seis el número de años potencialmente "productivos" de un investigador, y que convencionalmente se ha decidido que son los años transcurridos desde que cumplió 27 años. Así, un profesor titular de 50 años, podría teóricamente haber obtenido 3 sexenios (la parte entera del resultado de dividir [50-27] entre 6). Si tiene un sexenio su IS sería 0,33, si tiene 2 sexenios 0,66 y si tiene tres sexenios su IS sería 1. Dividiendo, para cada colectivo de profesores, el número total de sexenios concedidos por el número de sexenios potenciales se obtiene el IS del grupo, que por tanto, no es un porcentaje (o una proporción) de profesores que investigan, ni siquiera de profesores cuya evaluación ha sido evaluada positivamente. Es la proporción de periodos de seis años evaluados positivamente, de todos los periodos de seis años completos que los profesores han podido presentar para ser evaluados. Si el dato global es, como dice el gráfico, el 0,437, no quiere decir que "menos de la mitad de los profesores investigan", sino que menos de la mitad de los periodos de tiempo que podrían haberse evaluado, lo han hecho positivamente. El porcentaje es mucho más alto entre catedráticos (lógicamente) que entre titulares, y mucho más bajo entre catedráticos de escuela universitaria y especialmente titulares de escuela (que no necesitaban ser doctores para acceder a su puesto, y de los que, hasta hace pocos años, nadie esperaba realmente que investigaran, se consideraba más bien puestos fundamentalmente docentes).

Es un misterio para mí por qué la publicación de la Fundación BBVA-IVEI acompaña ese gráfico con el texto que he puesto más arriba, que ha confundido a los medios. De hecho, en la misma publicación del CNEAI hay un gráfico que sí representa la distribución de los profesores por su índice IS. Es esta:



La distribución es muy curiosa. Tenemos porcentajes casi iguales de profesores con IS=0 (no tienen ningún sexenio, pero podrían tener al menos uno) y profesores con IS=1 (tienen el número máximo de sexenios que su edad les permite). El resto tienen una distribución simétrica, con la mediana precisamente en 0,5 (tienen la mitad de los sexenios que podrían tener). Hay que recordar, de nuevo, que un sexenio significa "investigación evaluada positivamente", no simplemente "investigación". Pero aún así, imaginando que esa evaluación positiva se considere que no es muy exigente, y que por tanto, quien no tiene un sexenio "no investiga", tendríamos que decir que "sólo" hay en torno a un 23% de los profesores universitarios (funcionarios) que "no ha investigado nunca", que hay casi un 25% que investiga de manera continuada, y el resto ha investigado al menos algunos años, pero otros no.

Como ahí hay representados profesores de muy distintas edades, que entraron en la universidad en muy diferentes momentos también, y también sexenios que reconocen trabajos de hace décadas, y como se supone que la universidad cada vez se toma estas cosas más en serio, y lo que queremos saber es lo que sucede en tiempos más recientes, tal vez estaría bien calcular la IS sólo para los últimos años (por ejemplo, para los dos últimos sexenios posibles de cada investigador). Sospecho que las cifras serían más positivas, pero no es posible saberlo, porque la CNEAI no lo cuenta en el informe citado.

En definitiva: no sabemos cuántos profesores "investigan". Sabemos cuántos han tenido una evaluación positiva de al menos uno de los periodos de seis años posibles (más del 75%). Podríamos decir, tal vez, que un 23% "no investigan", con todos los matices señalados. Entiendo que el informe, con su texto engañoso, impulsó a los medios a dar mal la información. Pero creo que aún sin saber mucho del tema, el rótulo del gráfico debería haber hecho pensar a los periodistas que el texto no era correcto.

16 comentarios:

  1. Los sexenios no son muy exigentes y antes lo eran menos. De manera que tener la mitad de lo posibles es prácticamente no investigar. Creo que decir que la mitad no investiga es quedarse muy corto.

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  2. Por no mencionar el hecho de que los sexenios evalúan los trabajos publicados, no los que se han hecho realmente. La diferencia es sutil, pero importante.

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  3. Bueno, ya que nos ponemos con realidades, tampoco es cierto que todos los profesores dispongan de un tercio de su jornada para investigar.

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  4. Esa es otra, JJ. Siempre hay más firmantes que investigadores.

    Con el sistema actual uno puede hacerse un CV molón apuntándose a los papers de los amiguetes, con eso acreditarse y tirar p'alante (es una vergüenza que el PSOE suprimiera la habilitación).

    Bueno, aunque ahora ya no hay plazas y da igual.

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  5. Medir la investigación donde abunda la falta de ética (como nuestras universidades) es imposible.

    Un escenario más que habitual es que los profesores se apunten a las publicaciones exitosas de los becarios, sin saber de qué va el tema, y a veces sin conocer siquiera al becario.

    En esas circunstancias todo eso es una pantomima.

    Imagino que los habrá, pero yo todavía estoy esperando conocer en España a un profesor que dedique tiempo de verdad a investigar y no a ser un mero gestor de becarios.

    Saludos.

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  6. Betawriter: Supongo que llevas poco en este negocio. Los hay. Muchísimos. Y muy buenos. Yo conozco varias decenas en mi área. Sigue buscando.

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    1. Creo que a veces no se entiende que investigar no es solo hacer los experimentos, sino que es también obtener los recursos, buscar a los experimentadores y formarlos,diseñar los experimentos, ver los resultados y discutirlos, escribir los trabajos, pelearse con los editores (por cierto JJ, los trabajos no publicados no existen para la ciencia seria, solo para ls "Ciencias ocultas".

      Por lo tanto, creo que en la Universidad hay excelentes investigadores (algunos) mediocres (bastantes) y algunos que no investigan nada o prácticamente nada. E investigar está entre las obligaciones del profesorado universitario, no es opcional (se prodrían excluir en esta afirmación a los TEU).

      Por eso es interesante que en el nuevo decreto que se ha publicado en el BOE el pasado sábado, se aumenta la dedicación docente de los que no tienen reconocidos o no han solicitado los complementos de investigación.

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  7. Conozco a fondo cuatro grupos de investigación distintos y en todos se repite el mismo patrón: los becarios son los que hacen todo el trabajo, incluído redactar buenas partes de los proyectos, realizar los experimentos, escribir los artículos, pelearse con los editores, etcétera. Pero en sus artículos exitosos firma todo quisqui porque "la política es así".

    Eso mismo no ha currido en ninguna de mis dos experiencias en el extranjero, donde imperaba la ética y el mérito es de quien se involucra. Quien no participa en una investigación de manera notable, no firma los artículos. Y se entiende que eso tiene que ser así.

    Lo siento, pero no cuela. En España el mundo de la investigación refleja todo lo demás: una casta de gente con poder que trabaja poco y cobra demasiado, mantenida por gente que trabaja demasiado y cobra poco.

    Que hay investigadores buenos y "justos" con su equipo de investigación, seguro. Que son una minoría y hay que tener mucha suerte para encontrarlos, también.

    De verdad que no acabo de entender a las minorías que defienden corporativamente a sus compañeros. En la mayoría de los casos me he dado cuenta de que es porque tienen una imagen completamente equivocada de ellos, ya que todos saben guardar muy bien las apariencias y los becarios no abren la boca por miedo.

    Saludos.

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  8. Pues que suerte tienen los directores de esos cuatro grupos con contar con becarios que hacen todo el trabajo, incluído redactar buenas partes de los proyectos, realizar los experimentos, escribir los artículos, pelearse con los editores, etcétera. Para ser realistas, lo que cuentas Betawriter existe, pero cada vez es mas una minoría de grupos, porque lleva aparejado una malísima fama para los directores de esos grupos (en los centros de investigación todo el mundo se conoce y sabe lo que hace cada uno). Por lo contrario, cada vez se impone más un patrón normalizado en el que queda claro quien firma en los primeros puestos y en los últimos, aceptando que a veces se pagan algunos "pejes" o "derechos de pernada" pero en los puestos de firma de menos relevancia (en medio). Y no es corporativismo (soy de los que critica fuertemente a los científicos vagos o chupones.

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  9. Se critica a los profesores que no investigan en la universidad, quizá porque los que solo investigan fuera de la universidad desprecian la docencia, pero la universidad tiene las dos misiones: docencia e investigación. Sin embargo, los que solo investigan son los primeros en apuntarse a las plazas de las universidades y los primeros en pedir que la docencia no se considere, porque lo importante es investigar. Pues me temo que la universidad española va en direccion contraria, cada vez más docencia y menos investigación, imitando la enseñanza secundaria y la misma materia prima. Conclusión: la investigación y la universidad en España son incompatibles, es mejor que los investigadores se dediquen a investigar en centros adecuados para ello y de paso se evitarán las molestias que les causan los estudiantes.

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  10. Torquemada, pues será mala suerte la mía y la de otros tantos que conozco.

    Me alegro de que la cosa vaya mejorando en algunas partes, pero el estilo "antiguo" se sigue perpetuando. Uno, como becario "explotado" acaba harto y repitiendo el modelo, porque durante su época de becario ha trabajado lo suyo y lo de los demás, concretamente lo de su jefe y/o algún enchufado. Así que luego lo que hace uno es cobrárselo.

    Esto lo he oído yo decir a profesores que fueron becarios hace no demasiados años y ahora continúan con el modelo. Desgraciadamente, no es un modelo que parezca vaya a extinguirse fácilmente.

    El tema del que hablas acerca de los "peajes" o "derechos" de pernada creo que lo dice todo. Si eso es así en el modelo "normalizado", ejemplarizante según opinas, imagínate cómo es en el modelo "malo".

    No creo que todas estas malas prácticas sean marginales ni mucho menos. Cada vez hay más blogs y foros de gente que se atreve a hablar, grandes profesionales lo han denunciado en los medios públicos (Manuel Toharia, por ejemplo) e incluso hay libros acerca del tema.

    Los méritos, plazas, etcétera en España son siempre muy relativos.

    http://www.hazteoir.org/noticia/36837-corrupcion-en-universidad-profesor-osa-romper-le-ley-silencio

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  11. Es evidente que la gran mayoría de profesories de universidad no investigan. Se limitan a dar sus clases, algunos reciclan su propia tesis doctoral durante años y tratan de mantenerse en el mercado laboral.
    Seguro que hay algunos que se aprovechan del trabajo de los becarios, pero tampoco se puede generalizar y seguro que hay muchos otros que se lo curran ellos mismos.
    Sin embargo, me parece una brona la forma con que el CNEAI evalúa la actividad investigadora de los profesores, creo que con esas tasas es muy fácil decir que hay esos niveles de investigación que no se ajustan para nada a la realidad. No quiero ser fatalista, pero tengo la impresión de que no se investiga tanto como los gráficos indican.
    Creo que el personal docente tendría que mantenerse siempre en activo y reciclarse día a día. Muchos, se enclaustran en la universidad y pierden la noción del mundo real, de la velocidad en que va cambiando todo y es muy triste.
    por favor, profesores de unviersidad, poneros las pilas

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  12. Miren, depende de muchas cosas, pero algo importante es el dinero, la nómina. Investigar de forma seria requiere un gran número de horas, si tienes hijos o familia es imposible hacerlo con el sueldo actual, pues es imposible pagar una asistente para cuidar a los hijos por la tarde mientras sigues investigando.

    Además los catedráticos tienen tantos sexenios porque han ROBADO los méritos a los de debajo, cualquiera que publique algo lo firma él y su catedrático, así investigan tanto.

    Pero vamos, pretender tener investigadores y docentes de calidad pagando 25000 euros al año brutos, pues van que trinan.

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  13. Buenos días.
    Bueno, yo que vengo de ciencias sociales veo más facil la cosa. Aquellos que investigan más (y mejor) publican en revistas mejores, aunque sean pocos artículos, y los que "cuasi-investigan" publican en un montón de artículos ubicados en el culo de la distribución de los factores de impacto del JCR para cumplir con el requisito de la acreditación. Ahora mismo, en áreas como economía, excluyendo los departamentos de élite españoles (UPF, UAB, UC3M, Alicante, decir que la mitad investiga es una ilusión, si llegamos al 30% debemos darnos por satisfechos. Saludos

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  14. Pues será que mi departamento es un poco friki, pero no conozco ningún trabajo de becario fimado por un cátedro y, si se aplicara el decreto de los sexenios rebajando docencia a los que investigan, habría que contratar nuevos profesores. Por cierto, no estamos en el extranjero, sino entre el Manzanares y el Guadarrama.

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  15. Una Universidad centrada en los alumnos y su aprendizaje y no en los intereses de los (con honrosas excepciones) funcionarios que no buscan la excelencia.
    Nuestra mayor ventaja competitiva: no solo el idioma sino el referente cultural común para 500 millones de personas.
    Desde esa base deberiamos ser una de las primeras potencias del mundo.
    Lo que decimos en mil profesionales (http:/www.milprofesionales.org) es que debemos y podemos ser los 10 en 20120, en casi todos los terrenos si trabajamos juntos y buscando la excelencia.Como ya nos sucede en deporte y otras áreas.

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