12 de marzo de 2008

Buena y malaprensa a la vez

Ayer encontré en El País varias informaciones interesantes, que reflejaban un esfuerzo por ir más allá de lo rutinario y tratar de explicar y analizar con un poco más de profundidad los resultados electorales.

Me gustó la idea de analizar los mediocres resultados de los ministros como cabezas de cartel (en la web no se ve el gráfico, con detalles), aunque se podría haber hecho más sistemáticamente. También los mapas por comunidades autónomas y provincias (no los encuentro en la web), con las subidas y bajadas del PP y del PSOE, eran informativos, aunque en mi opinión se podrían haber hecho mejor coloreando las provincias precisamente por ese dato, y no por el ganador provincial.

También me gustó, claro, que dedicaran un artículo a desmentir el mito (que dos cartas al director en el propio periódico recogían una vez más, ¡¡¡tampoco las encuentro en la web!!!) de que el sistema electoral sobrerrepresenta a los nacionalistas. El artículo podía estar mejor redactado, desde luego, pero el mensaje era claro. Como saben los lectores veteranos de esta página este es uno de mis temas predilectos, que ha dado lugar a varias entradas, y considerables debates (1, 2, 3, 4).

Por si acaso alguien llega de nuevas, y haciendo un "resumen de lo publicado":
1) No es verdad que el sistema electoral sobrerrepresente (defino sobrerrepresentar como dar a un partido más proporción de escaños que la proporción de votos recibida) a los partidos nacionalistas; como media, en todas las elecciones, les da una representación proporcional a su fuerza en votos
2) El sistema electoral sí sobrerrepresenta sistemáticamente a los grandes partidos de ámbito nacional: UCD (en 1977 y 1979), PSOE y AP-PP (desde 1982).
3) El sistema electoral infrarrepresenta (% escaños < % votos) a los partidos medianos o pequeños de ámbito nacional, que no consiguen ser más que terceros o cuartos en la mayoría de las circunscripciones: AP (hasta 1979), PCE-IU (siempre), CDS (mientras duró), y otros más pequeños, como Unión Nacional, los Verdes, o en esta última elección UPyD.

A modo de paréntesis, y para anticiparme a comentarios, cosa distinta a la representación es la influencia o el poder. Como corolario de los puntos anteriores, la influencia de los partidos en la gobernación ha sido en algunos casos mayor que su fuerza electoral:
4) Como resultado de 2), en cuatro elecciones (en 1982, 1986, 1989 y 2000), un partido sin mayoría absoluta de votos ha tenido mayoría absoluta de escaños, obteniendo prácticamente todo el poder para hacer y deshacer, muy por encima, claro, de su fuerza electoral, y dejando a todos los demás partidos con una influencia política mucho menor, lógicamente, a su peso en votos
5) Como consecuencia combinada de 1) y 3), en algunas ocasiones, los partidos políticos nacionalistas han tenido una influencia muy grande en el gobierno de España, ya que eran los únicos socios disponibles para el partido ganador, para conseguir formar mayorías para gobernar (excluyendo la gran coalición). Estrictamente hablando esto ha sucedido sólo en 1996 y 2004 (y ahora en 2008), ya que en 1977, 1979 y 1993 eran posibles, matemáticamente, otras mayorías (UCD+AP, PSOE+IU).

Debido al punto 5, mucha gente habla de que el sistema electoral da una influencia desmedida sobre el gobierno a los nacionalistas (que muchos confunden con sobrerrepresentación). Bueno, puede aceptarse que en 3 de cada diez elecciones esto ha sido así. Pero lo curioso es que la "solución" que proponen, no suele consistir en cambiar el punto 3 (dando correcta representación a los infrarrepresentados) sino en disminuir la representación de los nacionalistas (esto es, infrarrepresentar a los únicos que están más o menos bien representados), se supone que aumentando aún más la sobrerrepresentación de los mayoritarios. Todo esto, se suele decir, para arreglar las "injusticias" del sistema electoral.

Volviendo a El País de ayer, el texto sobre el tema venía acompañado de este gráfico, que veo hoy que es la pieza más vista en elpais.com. Está muy bien como ilustración, pero hay que hacer una cierta crítica al título del gráfico que dice cómo sería el Congreso "con un sistema proporcional". En efecto, ese podría ser un resultado posible, si aplicáramos un sistema proporcional concreto, que habría que haber explicado (concretamente, parece que han aplicado simplemente la regla d'Hondt al total de votos nacional, para 350 diputados, como si hubiera un sólo distrito, como en las elecciones europeas, y sin límite inferior de votos para aspirar a un diputado).

Pero, obviamente, cabrían muchas otras formas de hacer el sistema más proporcional que el actual. Podría haber un sólo distrito nacional, pero no usar la fórmula d'Hondt, sino otra, para repartir los escaños (con una de restos mayores entrarían en el Parlamento, según como se aplicara, los andalucistas, los verdes, el PAR, y hasta el Partido anti-taurino). Podrían dejarse las provincias como distritos pero añadirse un "distrito nacional" de 50 diputados, como propone IU, en el que se sumaran todos los votos que a nivel provincial no han conseguido representación. Podría cambiarse la regla d'Hondt en las provincias por la regla de restos mayores (y esto no requeriría, por cierto, cambiar la Constitución). Podría aumentarse el número total de diputados y reducir el mínimo provincial... En fin, habría muchas fórmulas posibles. La del gráfico es sólo una, y no la más proporcional, ya que los grandes partidos siguen sacando un piquillo más de diputados de los estrictamente proporcionales (entre los dos suman algo más del 4% de "premio", unos 14 diputados).

Todo lo anterior, por cierto, no es un juicio de valor. No presupone que un sistema proporcional sea más deseable que uno que no lo sea. Es simplemente uno de los posibles criterios de evaluación de un sistema electoral.

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