22 de abril de 2019

Gráficos dadaístas

Un clásico de este blog son los gráficos erróneos. Los hay de muchos tipos: con ejes truncados, con círculos no proporcionales, mapas con valores absolutos, gráficos pareados que pretenden ser comparativos pero usan diferentes escalas...

Pero hay una categoría especialmente intrigante para mí: la de los gráficos que parecen estar hechos al tuntún. Es decir, gráficos que representan mal los números que ilustran, pero sin que se vea ningún patrón explicativo de los errores que cometen. El autor del gráfico no se ha equivocado de manera consistente, por utilizar mal una herramienta siempre de la misma forma, ni tampoco ha sesgado el gráfico deliberadamente, de manera sistemática, para favorecer un cierto punto de vista. Simplemente reparte sus errores alegremente en todas las direcciones, sin criterio, sin importarle favorecer a unos u otros. Podríamos llamarles tal vez gráficos dadaístas (si tienen un nombre mejor, déjenlo en los comentarios).

Un amable lector (gracias, Fran), me alertó de que La Voz de Galicia había publicado hace unos días un ejemplo glorioso de este tipo de gráficos, ilustrando la encuesta electoral sobre los resultados en Galicia de las elecciones generales, que había realizado para el periódico la empresa Sondaxe. La noticia se titulaba En Marea y el BNG buscan su escaño, y tanto en su edición en papel, como en la versión online, venía acompañada de este gráfico:


No hay nada que objetar a los arcos que representan los diputados electos por cada provincia. Pero si se fijan ustedes en las barrras que representan los porcentajes de voto empezarán a ver cosas raras, raras. En pocas palabras: (casi) nada tiene proporción. La diferencia entre PP y PSOE, por ejemplo, se representa como mayor en Ourense, donde la distancia es de 0,7 puntos, o Pontevedra (un punto), que en A Coruña, donde es de 6,6 puntos. En las cuatro provincias hay al menos un partido cuya barra es más corta que la de otro partido con mayor porcentaje de voto. Fíjense por ejemplo, en Ourense, en Cs, Vox y UP: orden decreciente en porcentaje, tamaño creciente de sus barras. Lo mismo pasa con En Marea, Vox y Cs en Pontevedra. Es todo muy loco.

Me he tomado la molestia de dibujar, de manera aproximada, cómo deberían haber sido las barras de las cuatro provincias, para ver si era capaz de encontrar algún patrón. He tomado en los cuatro casos como referencia la longitud de la barra correspondiente al partido mayor, y a partir de ahí he dibujado cuál debería haber sido el tamaño de las demás barras, manteniendo la proporción. Este ha sido el resultado:

A Coruña

Lugo

Ourense

Pontevedra

Tal vez me falte imaginación, pero como decía más arriba, no veo ninguna posible explicación uniforme a todos esos errores. No parece haber un sesgo partidista y voluntario, ya que ningún partido está siempre infra o sobrerrepresentado. Y tampoco se me ocurre qué tipo de error involuntario puede haber generado el desastre. Tal vez haya habido un baile de rótulos entre partidos, o entre provincias, pero es difícil reconstruir el proceso. El resultado es, en todo caso, que en cada provincia solo tres o cuatro de las siete barras guardan correcta proporción entre sí. Las demás, distintas cada vez, van por libre, por exceso o por defecto.

Si son ustedes capaces de encontrar algún método en esta locura, les agradezco que lo cuenten en los comentarios. Mientras tanto, la dejaremos archivada como una contribución extraordinaria de La Voz de Galicia al dadaísmo gráfico.

2 comentarios:

  1. Es de mucha menor enjundia que lo que comentas, pero me duele también que se usen semicírculos para representar escaños. A veces son 4, otras veces 8, o 7... Que tal cuadraditos. O pequeños arcos para que un escaño sea igual en todas partes... No sé, me parece que es liar la interpretación del gráfico porque sí...

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  2. Puede ser simplemente un pésimo reciclaje de un gráfico anterior... Y de ahí el error aleatoriamente repartido..?

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