9 de mayo de 2009

César Vidal ataca de nuevo

Mis lectores más veteranos recordarán que hace unos años se montó en esta página un agitado debate cuando rompí mi habitual neutralidad para criticar a César Vidal (aquí y aquí). Mi opinión sobre él no ha cambiado nada desde entonces. Le oigo muy de cuando en cuando, pero lo suficiente para ver que no es un periodista, sino un propagandista, absolutamente volcado en repetir hasta la saciedad sus opiniones como si fueran verdades irrefutables, que solo niegan los ciegos, los tontos o los malvados. Y para ello, decía yo entonces, no duda en falsear los datos.

Hoy me manda un lector (gracias, Ale) un escaneo de la columna de Vidal en El Economista de ayer, donde vuelve a las andadas (se la reproduzco más abajo). La frase clave está marcada en rotulador:
Por cada euro que las Vascongadas aportan al resto de España, reciben ocho y mantener su sanidad nos cuesta a cada español 2.000 euros anuales por barba.
Empiezo por la segunda parte, por ser más sencilla. Como pasaba con las 825 horas de islam que cada niño iba a recibir, simplemente no me creo que una persona sensata y de buena fe se pueda creer esta trola. César Vidal vuelve a demostrar que al menos una de las dos cosas le fallan. Cuentas muy simples permiten ver lo disparatado del tema. Hay unos 20 españoles por cada vasco. Si las cuentas de Vidal fueran ciertas, el gasto en Sanidad por cada vasco sería de unos 40.000 euros, que es mucho más que el PIB per cápita del País Vasco, o ya puestos, casi como el de Estados Unidos, que se escandaliza porque gasta no sé si un 10% de su PIB en sanidad. ¡Qué pringaos!

Es tan absurdo que da vergüenza ajena. Pero además, averiguar la cifra correcta cuesta apenas unos segundos. Si buscan en Google "presupuesto sanidad país vasco" el primer resultado es una página del Gobierno Vasco con información sobre los presupuestos del departamento. Se pueden bajar este pdf con la comparecencia del consejero en el Parlamento Vasco para explicar el presupuesto de su área:
La cantidad que este Departamento dedicará a la atención de la salud de las ciudadanas vascas y ciudadanos vascos será de 3.490,9 millones de €, es decir, 8,4% más que el presupuesto de año pasado y 1.629 euros por habitante, que supone el lugar de privilegio en gasto sanitario del Estado muy por encima de comunidades autónomas como Extremadura (1.576 €), Castilla y León (1.335 €), Cataluña (1.306 €), Andalucía (1.208 €), Madrid (1.171 €) o la Comunidad Valenciana (1.155 €) [subrayados y negritas en el original].
Donde se ve que efectivamente, el Gobierno Vasco tiene más pasta que otras autonomías para al menos algunos servicios, pero desde luego, la cifra dada por Vidal es ridícula. Suponiendo que se pueda decir que los demás pagamos la sanidad de los vascos (ellos también pagan sus impuestos) pues tocaríamos escasamente a 80 euros, en lugar de 2.000.

Lo que nos lleva a la primera afirmación, misteriosa, de que los vascos reciben 8 euros por cada uno que aportan a la hacienda española. No me puedo imaginar de dónde sale. Los vascos (y navarros) recaudan sus impuestos y de allí pagan al gobierno central una cantidad (el cupo) por las competencias no transferidas y el sostenimiento de gastos comunes (como Defensa, Política Exterior, etc...). Es sabido que el resultado neto es favorable a vascos y navarros, a quienes les queda más dinero por habitante que a otras comunidades de similar riqueza (aunque el detalle de la comparación es complicado, como imaginarán).

¿Pero eso de que reciben ocho por cada uno que aportan? No sé si querrá decir que "se quedan ocho, por cada uno que aportan", que significa algo muy distinto, y que será justo o injusto en función de lo que cueste lo que ellos gestionan frente a lo que gestiona el estado central.

O tal vez cita Vidal de memoria al economista Roberto Centeno, invitado habitual de su programa, que en su página web dice que, según sus propios cálculos, los vascos pagan al estado 7,5 veces menos de lo que pagarían si tuvieran el régimen fiscal común. Lo digo porque 7,5 se redondearía a ocho, y a lo mejor esto mismo lo ha dicho Centeno en alguna de sus múltiples intervenciones en el programa. Supongo que se puede argumentar que si deberías contribuir 8 a unos servicios comunes, y en realidad sólo pones 1, "recibes (en especie) ocho veces más de lo que pagas". Pero no es eso, desde luego, lo que se entiende leyendo la columna de Vidal (y los cálculos de Centeno, no son, por supuesto, un dato cierto, sino una estimación con supuestos discutibles; un autor nada sospechoso de filo-nacionalista como Mikel Buesa (pdf) hace estimaciones muy diferentes, según las cuales los vascos pagan tal vez la mitad de lo que deberían; ninguno de ellos incluye la Seguridad Social, que es gestionada completamente por el estado central).

En fin, artillería pesada y burda, sin pies ni cabeza de un hombre famoso por su pluma rápida, que le permite escribir libros por docenas. ¿Será con este rigor?

La columna (hagan click para verla, y luego click en la lupa para ampliar):

Comentarios hasta el 01-01-10

Cuidado, Josu, que se te echa la caverna encima!

Como siempre, fantástico trabajo. Felicidades.

> Lo que nos lleva a la primera afirmación, misteriosa, de que los vascos reciben 8 euros por cada uno que aportan a la hacienda española. No me puedo imaginar de dónde sale.

Probablemente de su imaginación (si fuera uno de sus libros a lo mejor sería cosa de sus negros, pero supongo que al menos las columnas las escribirá él mismo).

Pásatelo bien con los hooligans. Algunos te apoyamos, que esto también es Malaprensa.

Que mal suena eso de vascongadas, recordando a esas cosas que decía el enano de ferrol.

En efecto, el señor César Vidal es un propagandista de tomo y lomo. Cometí el error de leer uno de sus libritos panfletarios, ¡y ni uno más, Santo Tomás!

Y el caso es que hay gente que se toma en serio a este tipo, que además es un pedante en cuyos libros se dedica a citarse a sí mismo de un modo escandalosamente ridículo. Está tan convencido de sus "verdades" que se cita a sí mismo como fuente para ampliar información, ¡jajaja! Es que hasta es cómico el pavo.

¿Pero es que usted ignora que quienes crititcan a los locutores de la COPE se van derechitos al infierno? ¿Y que el infierno esta lleno de sociatas dispuestos a repartir eternas torturas, caballero?

Anda que si estuvieras en los USA ya te podrias dedicar full time a los Cesar Vidal de aqui.

Los dos enlaces de "aquí y aquí" llevan a la misma entrada. ¿No sabe Vd. que don César Vidal tiene patentado ese sistema para engordar bibliografía? Se va a meter Vd. en un buen lío, que ochenta libros al año (sin contar bisiestos) no se escriben solos, señor mío.

Corregido (lo primero), gracias.

Por dios... las Vascongadas...

"Vascongadas" siempre me sonó a "leche merengada". Ya sé que es una tontería, pero desde niño he estado buscando la ocasión de contárselo a alguien y me pareció que por fin había llegado el momento.

No hay por donde coger ese dato de Vidal, desde luego. Aún así, me sorprende el oscurantismo que sigue habiendo en relación a los flujos monetarios reales entre el Estado y la Comunidad Autónoma Vasca...
Si fuesen públicos y transparentes no se daría lugar a la aparición de libelos como este de Vidal.
Abrazos.
PD 1: El término "Vascongadas" es bastante anterior a la aprición del señor bajito de Ferrol, y no es en absoluto peyorativo.

PD 2: Josu, en el post pone "escamente" en lugar de escasamente, por si lo quieres corregir. Y también pone "lo leo de cuando" (falta "en cuando", supongo)

Gracias. Corregidas las dos erratas.
Lo de la información sobre los flujos no sólo se aplica a la CAV sino a todas las comunidades autónomas. Excepto los muy expertos, nadie sabemos bien cómo funciona la financiación autónomica, lo que permite que se puedan sostener en el debate público versiones totalmente contradictorias sin que a nadie se le caiga la cara de vergüenza. Es uno más de los problemas de transparencia del país.

Como ya se vio en la anterior polémica sobre César Vidal en este blog, a muchos les parece que la tergiversación consciente de números en un artículo de opinión es de naturaleza diferente al error por incompetencia y descuido que suele caracterizar a las entradas de Malaprensa. Lo es, pero también es mucho más grave, porque afecta a la honestidad. No es mal periodismo, es algo peor.
Lo mismo sucede con la práctica de César Vidal como historiador, que no comete errores, sino que hace decir a las fuentes que cita cosas que no dicen. Esconde sus intepretaciones más sesgadas detrás de notas a pie de página que, tomándose el trabajo de buscar las referencias, se ve que no respaldan sus afirmaciones (lo hicieron Gonzalo Álvarez Chillida para "España contra el Islam" y Ian Gibson para "Paracuellos-Katyn"). Como soy muy inocente, me sorprende que una práctica así no resulte en el rechazo del público y los editores.

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