25 de diciembre de 2011

En Navidad, también malaprensa

En estas fechas tan entrañables, me llena de orgullo y satisfacción presentarles una nueva entrega de Malaprensa, plenamente acorde con los días que vivimos de celebraciones familiares en torno a una mesa repleta de deliciosos manjares. Precisamente, el reportaje sobre los precios de los alimentos más demandados en estas fiestas es un clásico del periodismo navideño. Y ayer, día de Nochebuena, El Correo, fiel a esa tradición, publicó un texto titulado El pescado, por las nubes, que venía acompañado de este gráfico:



Simpático, ingenioso, pero, como advierte cualquier lector que preste algo de atención, lleno de errores, no pequeños, sino enormes, en los cálculos de los porcentajes. Mi tocayo Josu (gracias), me ha mandado el gráfico corregido, señalando todos los errores. Por mi torpeza informática no soy capaz de reproducirlo aquí. Pero el problema básico parece que es el siguiente: los porcentajes de subida de precios están mal calculados porque el autor ha comparado la diferencia de precio con los precios finales, no con los precios iniciales.

Así, por ejemplo, el besugo ha subido de 39,9 a 46,9 euros, es decir, 7 euros de aumento. 7 euros son el  17,5% de 39,9 euros, el precio inicial. Pero en el gráfico dice que la subida ha sido del 15%, que es lo que resulta de comparar 7 euros con el precio final.

La diferencia entre 15% y 17,5% no es espectacular. En fin, un despiste lo tiene cualquiera... Pero claro, el problema lo tenemos cuando los aumentos de precios son más grandes. Es el caso del rodaballo, que ha pasado de 9,9 a 17,9 euros. Un aumento de 8 euros sobre 9,9 es un 81% de subida. Pero al calcularlo sobre el precio final el gráfico dice que el aumento ha sido del 45%. Lo mismo pasa con las nécoras: su aumento de precio, de 11,9 a 21,9 euros es realmente del 84%, pero el gráfico dice que es el 46%.

Peor es el caso de la merluza: ha subido de 5,9 a 15,9 euros. 10 euros de subida, sobre un precio inicial de 5,9 es un aumento del 169%. Pero el autor dice que ha subido un 54%, que es menos incluso que lo que resulta de comparar 10 euros con 15,9 (sería un 63%).

Todavía es mayor el lío en el caso de la almeja fina y el bogavante, ya que ni siquiera está bien calculado el aumento de precio en euros. La almeja fina se dice que ha subido de 11,9 a 28 euros, lo que serían 16,1 euros, pero el rótulo dice que han subido 8,1 euros. El porcentaje calculado (29%) saldría de dividir 8,1 por el precio final de 29 euros, pero como los datos de precio inicial, precio final, y subida, no cuadran, es imposible saber cuál es el porcentaje correcto. Para el bogavante se dice que el precio ha pasado de 24,9 a 32 euros, que da una diferencia de 7,1 euros, pero el rótulo afirma que la subida es de 5,1 euros. El porcentaje del 22% que se publica coincide en este caso con dividir 7,1 entre el precio final de 32 euros, así que podemos suponer que la cifra errónea es la subida de 5,1, y que realmente el aumento es del 28,5%.

En definitiva, en este caso puede decirse con justicia la típica frase de que el gráfico "solo acierta por casualidad": los únicos porcentajes correctos son los que no ha calculado (porque el precio no ha subido) o los que son tan pequeños que, con el redondeo a la unidad, salen igual si se calcula sobre el precio original y el final (gambas, chuletillas de cordero y cabrito).

Se puede ser de letras (como yo) y se puede ser de ciencias. Lo que no se puede es no saber matemáticas de 1º de la ESO (12 años) y escribir en los periódicos.

19 de diciembre de 2011

Los impuestos de Urdangarín y compañía

Leo hoy en portada y primeras páginas de Público un reportaje más de la saga Urdangarín, con el siguiente titular:

La información viene acompañada de un gráfico (que no veo en la edición online) donde se comparan los ingresos e impuestos pagados por cada una de las empresas de la trama, cada año, y en el conjunto de los años. Esta es la parte final del gráfico, donde se resume la información por empresas, de los años 2003-2010:




Aunque el total de las empresas pagaron un 5,5% de impuestos (sobre ingresos), como se ve en el gráfico, el titular se justifica porque, al parecer, sólo en dos de ellas (Nóos y Aizoon) tenía participación directa Urdangarín, y en ellas los impuestos pagados sí son un 3,5% de los ingresos.

¿Cuál es mi problema con esas cuentas y esos titulares? Pues que trasladan un mensaje engañoso al comparar impuestos con ingresos, en lugar de lo habitual, que es beneficios. Aunque la redacción es correcta, y se habla siempre de ingresos, y aunque en el texto se advierte (en el tercer párrafo) que el impuesto de sociedades se paga sobre beneficios, no sobre ingresos, esto no se señala ni en los titulares, ni en los subtítulos, ni en los gráficos. Es más, en portada se dice que las empresas de Urdangarín pagaron el 3,5% de sus "ingresos  netos", concepto que no sé si se usa en contabilidad empresarial, pero que sugiere una cifra de ingresos a la que se le habrían descontado gastos, pero que en realidad se ha calculado sobre los ingresos totales.

¿Por qué calcula Público los impuestos sobre ingresos, y no sobre beneficios, que también aparecen en las cuentas que ha examinado (aunque los dan dispersos a lo largo del texto)? Pues porque argumenta, y seguramente con mucha razón, que muchos de los "gastos" de las empresas en realidad eran facturas cruzadas entre ellas, que lo único que servían era para enredar las cuentas y tratar de ocultar beneficios. Es decir, que a base de "ingeniería contable", las empresas reducían artificiosamente sus verdaderos beneficios, para pagar pocos impuestos. Por lo tanto, si calculamos impuestos sobre beneficios declarados, estaríamos cayendo en un engaño.

Pero por otra parte, si las empresas se facturaban unas a otras tantas veces (por importe total de unos tres millones de euros), y sumamos todos los ingresos de todas las empresas, estamos cayendo en el engaño inverso: contamos como ingresos lo que son simples transferencias entre las empresas, no ingresos desde fuera de la trama (no se dice en ninguna parte de la noticia que se hayan descontado de los ingresos los tres millones de euros que se facturaron entre ellas).

Según se deduce del texto de la noticia, las cuentas disponibles permiten saber cuántos de los gastos de cada empresa eran facturados por otras empresas de la trama, y también, lógicamente, cuantos ingresos de cada empresa procedían de otras de la misma trama. Por lo tanto, no parece que fuera tan difícil hacer una aproximación a un cálculo, para cada empresa, o para el conjunto, de los ingresos externos a la trama, y los gastos externos a la trama. Eso permitiría, para el total del grupo, calcular algo parecido a los "beneficios globales" aproximados, sobre los que tendría algo más de sentido estimar el porcentaje de impuestos pagados.

Y aún esa cifra se podría matizar, teniendo en cuenta que algunos de los gastos son compras de pisos cuya relación con la actividad empresarial es dudosa.

En lugar de hacer todo eso, se tira por la calle de en medio y se publica a bombo y platillo la relación entre impuestos e ingresos totales (que creo que no descuentan los ingresos entre empresas), que nos da un número bajísimo, y sobre el que nadie tenemos en la cabeza una referencia mental con la que comparar (no hay una cifra típica sobre lo que cabe esperar que pague, sobre ingresos, una empresa "normal") . Lo cual está bien para dar leña al mono (al que no seré yo el que defienda). Pero es dudoso que sea una buena información


15 de diciembre de 2011

¿Una de cada cinco mujeres violadas en USA?

Me han llegado estos días varios correos y avisos por twitter sobre una noticia aparecida en docenas de medios en español, y otros muchos en inglés, que dice que casi una de cada cinco mujeres estadounidenses ha sido violada alguna vez en su vida. La tienen en Elpais.com y en Lavozdegalicia.es, en Rtve.es, entre otras muchas.

Al leer el titular, como a los lectores que me escribían, me saltó inmediatamente el detector de bullshit, y pensé que estábamos ante el típico caso de estadística mutante, o una conjetura más o menos inventada de un grupo de activistas.

Pero la noticia decía claramente que el origen era un lugar muy serio: el Centro para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC, en inglés), una institución que forma parte del gobierno de Estados Unidos y que tiene muchos recursos, gente formada, que trabaja con criterios científicos, y una amplia trayectoria de investigación sobre la detección y el control de enfermedades.

Y sí, en pocos minutos pude comprobar que el dato provenía del CDC, concretamente de una encuesta nacional, que se ha hecho por primera vez, sobre violencia de pareja y sexual, y cuya nota de prensa decía literalmente, que "casi una de cada cinco mujeres ha sido violada alguna vez en su vida".

Aún así, me siguió pareciendo un número altísimo (téngase en cuenta que se habla de gente que ha sufrido ya, a lo largo de su vida, una violación, y que puede estar respondiendo a cualquier edad; si lo transformamos en riesgo de violación a lo largo de la vida, nos iríamos a tasas más altas). Basándome en la experiencia de otros estudios llamativos, lo siguiente que había que comprobar era  si "ser víctima de una violación" o "ser violada" habría sido definido de una manera poco habitual.

Y cinco minutos después tenía la respuesta, en la página 1 del Executive Summary:
Nearly 1 in 5 women (18.3%) and 1 in 71 men (1.4%) in the United States have been raped at some time in their lives, including completed forced penetration, attempted forced penetration, or alcohol/drug facilitated completed penetration
La traducción al español la da el propio CDC:
Casi 1 de cada 5 mujeres (el 18.3%) y 1 de cada 71 hombres (el 1.4%) en los Estados Unidos han sido violados en algún momento de su vida, en casos de penetración completa por la  fuerza, intento de penetración por la fuerza y penetración completa inducida por alcohol o drogas.
Yo no diría que una mujer víctima de un intento de penetración "ha sido violada". También es territorio ambiguo el de las penetraciones "facilitated" o "inducidas" por el alcohol o las drogas (donde puede haber una gran variedad de situaciones, desde casos de casi-anulación de la voluntad hasta otros de "bajada de guardia" o relajación de la misma, que seguramente las propias víctimas no considerarían violación).

Especialmente, si tenemos en cuenta que, por otra parte:
Más de la mitad (el 51.1%) de las mujeres victimizadas informaron que fueron violadas por su pareja íntima y el 40.8% por un conocido (pág 2).
Es decir, que estamos metiendo en el mismo término de violación tanto la penetración forzada (es decir, con violencia o intimidación) cometida por un extraño, como la penetración inducida por el alcohol y realizada por la pareja íntima. Tal vez legalmente todo sea lo mismo. Pero estoy seguro de que el lector que lee la noticia está pensando más en el primer tipo de casos, o al menos en casos de violencia o intimidación, y consumados.

En todo caso, como estamos ante un estudio serio, si nos vamos al texto completo del informe podemos ver la distribución de los distintos tipos de comportamiento incluidos globalmente en el rótulo de violación. Francamente, yo imaginaba que el tipo más grave de comportamiento fuera el menos frecuente, pero no es así: la penetración forzada consumada ha sido sufrida por un 12,3% de las mujeres, el intento de penetración forzada por un 5,2%, y la penetración inducida por el alcohol o las drogas por el 8% (pág. 18, la suma es más que el 18,3% porque algunas mujeres habrán sufrido varios de esos comportamientos).

Un 12% me sigue pareciendo una incidencia altísima (una de cada ocho), para una definición bastante restrictiva de violación. Leyendo el apéndice del informe, la verdad es que el cuestionario parece bastante prolijo, y podrían surgir dudas sobre que todo el mundo lo haya entendido bien. Pero, por otra parte, la sección sobre el método muestra que se han hecho grandes esfuerzos para administrar el cuestionario cuidadosamente, incluyendo tests para asegurarse de la comprensión de las preguntas (que por cierto, se administraron en inglés o español, excluyendo a quienes no hablasen una de esas dos lenguas). Así que no parece haber ningún error obvio (que no sería esperable, por otra parte, en un trabajo como este). Por otro lado, según estudios en otros países, tal vez estamos ante cifras que no son tan excepcionales. Lo cual me hace pensar que tal vez en este tema que me es tan lejano mi imaginación sociológica me falla estrepitosamente.

En fin, no parece que estemos ante un caso de malaprensa catastrófica. El CDC en general hace lo que hoy día deberíamos exigir ya a todo el que pretende dar publicidad a un estudio, que es publicar online todos los materiales para que los periodistas (y el público interesado) puedan examinarlos. Pero debería, incluso en la nota de prensa, explicar claramente lo que es, según su definición, una "víctima de violación". Y a falta de esa explicación, un periodista curioso debería haber llegado al menos hasta el "resumen ejecutivo", disponible también en castellano, para descubrirlo.

2 de diciembre de 2011

La policía también exagera

Ayer recibí una multitud de mensajes hablándome de una misma noticia, según la cual la policía había detenido a un ladrón de carritos de supermercado, al que acusa de haber robado 3.000 carros en el último año, y que apareció en múltiples medios (Elpais.com, Abc.es, Informacion.es, Elmundo.es, entre otros) .

La historia tiene su interés, entre otras cosas, por el procedimiento utilizado para encontrar al ladrón (que, por otro lado, no sé si es buena idea difundir): en vista de la frecuencia de los robos, la policía puso unos localizadores GPS en los carritos de varias tiendas, y cuando uno de ellos fue robado, encontró al ladrón, con dos carros cargados en una furgoneta y luego descubrió también la chatarrería donde llevaba los carros (donde había 29 más).

Pero lo que llamó la atención de mis corresponsales fue la estimación de los beneficios obtenidos por el ladrón: 290.000 euros. A 97 euros el carro, que a todos ellos les parecía mucho para un carro vendido como chatarra. Uno de los lectores que me escribió, que se ha molestado un poco más en hacer las cuentas, me da esta estimación:
Un carro de la compra pesa alrededor de 30 kilos de los cuales unos 25 son cinc que está ahora mismo a unos 1600 €/tn, es decir, que la materia prima de cada carro son unos 40€ por lo que tendrá un valor máximo como chatarra en el mercado de unos 25 euros por lo que:
25€ x 3.000 carros = 75.000 € de ganancia máxima.
Es probable que 290.000 sea el valor de 3.000 carros nuevos, la pérdida, no la ganancia como dice la noticia.
Y en efecto, por ahí puede andar la cosa, porque en una búsqueda rápida online de precios de carros nuevos he encontrado precios entre 100 y 170 euros. [Actualización: algunos medios como el propio Elpais.com, en una versión posterior, y Publico.es sí hablan de 290.000 euros como valor de lo robado, y no como beneficio del ladrón].

En fin, es una cosa de poca monta, que ha aparecido sobre todo en medios digitales (e imagino que se habrá comentado en muchas radios, es la típica noticia "jugosa") pero que nos recuerda algo que los periodistas deberían tener presente: la policía también miente, manipula, o cuando menos exagera al contar sus éxitos. Y una forma clásica de hacerlo es la de hinchar la importancia de los delitos que atribuye a los delincuentes detenidos. Desde los 2.400 millones de euros del señor Roca, que luego eran 120 millones; pasando por los millones de archivos de los pedófilos; siguiendo con los beneficios de páginas web cerradas; y terminando por el famoso kilo de CDs que daba más beneficios que el kilo de hachís.

Como todas las fuentes interesadas, lo que cuentan hay que someterlo a escrutinio. A veces puede ser difícil. Pero en un caso como este era obvio.