Al leer el titular, como a los lectores que me escribían, me saltó inmediatamente el detector de bullshit, y pensé que estábamos ante el típico caso de estadística mutante, o una conjetura más o menos inventada de un grupo de activistas.
Pero la noticia decía claramente que el origen era un lugar muy serio: el Centro para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC, en inglés), una institución que forma parte del gobierno de Estados Unidos y que tiene muchos recursos, gente formada, que trabaja con criterios científicos, y una amplia trayectoria de investigación sobre la detección y el control de enfermedades.
Y sí, en pocos minutos pude comprobar que el dato provenía del CDC, concretamente de una encuesta nacional, que se ha hecho por primera vez, sobre violencia de pareja y sexual, y cuya nota de prensa decía literalmente, que "casi una de cada cinco mujeres ha sido violada alguna vez en su vida".
Aún así, me siguió pareciendo un número altísimo (téngase en cuenta que se habla de gente que ha sufrido ya, a lo largo de su vida, una violación, y que puede estar respondiendo a cualquier edad; si lo transformamos en riesgo de violación a lo largo de la vida, nos iríamos a tasas más altas). Basándome en la experiencia de otros estudios llamativos, lo siguiente que había que comprobar era si "ser víctima de una violación" o "ser violada" habría sido definido de una manera poco habitual.
Y cinco minutos después tenía la respuesta, en la página 1 del Executive Summary:
Nearly 1 in 5 women (18.3%) and 1 in 71 men (1.4%) in the United States have been raped at some time in their lives, including completed forced penetration, attempted forced penetration, or alcohol/drug facilitated completed penetrationLa traducción al español la da el propio CDC:
Casi 1 de cada 5 mujeres (el 18.3%) y 1 de cada 71 hombres (el 1.4%) en los Estados Unidos han sido violados en algún momento de su vida, en casos de penetración completa por la fuerza, intento de penetración por la fuerza y penetración completa inducida por alcohol o drogas.Yo no diría que una mujer víctima de un intento de penetración "ha sido violada". También es territorio ambiguo el de las penetraciones "facilitated" o "inducidas" por el alcohol o las drogas (donde puede haber una gran variedad de situaciones, desde casos de casi-anulación de la voluntad hasta otros de "bajada de guardia" o relajación de la misma, que seguramente las propias víctimas no considerarían violación).
Especialmente, si tenemos en cuenta que, por otra parte:
Más de la mitad (el 51.1%) de las mujeres victimizadas informaron que fueron violadas por su pareja íntima y el 40.8% por un conocido (pág 2).Es decir, que estamos metiendo en el mismo término de violación tanto la penetración forzada (es decir, con violencia o intimidación) cometida por un extraño, como la penetración inducida por el alcohol y realizada por la pareja íntima. Tal vez legalmente todo sea lo mismo. Pero estoy seguro de que el lector que lee la noticia está pensando más en el primer tipo de casos, o al menos en casos de violencia o intimidación, y consumados.
En todo caso, como estamos ante un estudio serio, si nos vamos al texto completo del informe podemos ver la distribución de los distintos tipos de comportamiento incluidos globalmente en el rótulo de violación. Francamente, yo imaginaba que el tipo más grave de comportamiento fuera el menos frecuente, pero no es así: la penetración forzada consumada ha sido sufrida por un 12,3% de las mujeres, el intento de penetración forzada por un 5,2%, y la penetración inducida por el alcohol o las drogas por el 8% (pág. 18, la suma es más que el 18,3% porque algunas mujeres habrán sufrido varios de esos comportamientos).
Un 12% me sigue pareciendo una incidencia altísima (una de cada ocho), para una definición bastante restrictiva de violación. Leyendo el apéndice del informe, la verdad es que el cuestionario parece bastante prolijo, y podrían surgir dudas sobre que todo el mundo lo haya entendido bien. Pero, por otra parte, la sección sobre el método muestra que se han hecho grandes esfuerzos para administrar el cuestionario cuidadosamente, incluyendo tests para asegurarse de la comprensión de las preguntas (que por cierto, se administraron en inglés o español, excluyendo a quienes no hablasen una de esas dos lenguas). Así que no parece haber ningún error obvio (que no sería esperable, por otra parte, en un trabajo como este). Por otro lado, según estudios en otros países, tal vez estamos ante cifras que no son tan excepcionales. Lo cual me hace pensar que tal vez en este tema que me es tan lejano mi imaginación sociológica me falla estrepitosamente.
En fin, no parece que estemos ante un caso de malaprensa catastrófica. El CDC en general hace lo que hoy día deberíamos exigir ya a todo el que pretende dar publicidad a un estudio, que es publicar online todos los materiales para que los periodistas (y el público interesado) puedan examinarlos. Pero debería, incluso en la nota de prensa, explicar claramente lo que es, según su definición, una "víctima de violación". Y a falta de esa explicación, un periodista curioso debería haber llegado al menos hasta el "resumen ejecutivo", disponible también en castellano, para descubrirlo.

