30 de agosto de 2011

Ni nos pasemos ni nos quedemos cortos

Muchas veces hemos comentado aquí el error de traducir el billion de textos en inglés, que normalmente quieren decir 1.000 millones, por billón en castellano, que es un millón de millones. El resultado es multiplicar el valor verdadero por mil.

Pero lo que no había visto hasta ahora es el error inverso, que encontró hace unos días un lector (gracias, Javi), en una noticia de Cadenaser.com, con el titular de "¿Cuál es la cerveza más vendida?" y el siguiente subtítulo:

"'Snow Beer', una cerveza china, ha vendido más de ocho millones de litros".

El párrafo inicial dice:
Con 16,5 millones de pintas vendidas en China, 'Snow Beer' es la cerveza más consumida en el mundo. Se trata de una bebida suave que en 2008 arrebató el primer puesto en ventas a Bud Light, según ha publicado 'The Telegraph'.
Pero lo que dice The Telegraph, en la noticia enlazada, es esto:
The Chinese drank 16.5bn pints of Snow last year, making it easily China's favourite and roughly twice as popular as Bud Light, the global beer from which it snatched the number one spot back in 2008. [Aprox: Los chinos bebieron 16.500 millones de pintas de Snow el año pasado, haciéndola de largo la favorita de China, y aproximadamente el doble de popular que la Bud Light, la cerveza global a la que arrebató el puesto número uno en 2008].
Tal vez por saber que algo no anda bien con los billions y los billones, pero sin enterarse del todo, alguien ha traducido billions como millones, dividiendo por mil la cifra real, y obteniendo por el camino, como era de esperar, un resultado disparatado.

Aparte del despiste lingüístico, el sentido común tendría que haber advertido al periodista sobre la barbaridad que estaba diciendo. ¿Con 16,5 millones de pintas (en efecto, unos 8 millones de litros [actualización: serían en realidad 9,4 millones de litros, ya que se trata de pintas inglesas, no americanas; las siguientes frases habría que cambiarlas ligeramente de acuerdo con ese cálculo corregido]) se puede ser la cerveza más vendida en el mundo? ¿No se da cuenta de que una marca que vendiera en España, al año, un botellín por habitante, ya superaría esa cifra? ¿Y en Estados Unidos, un mercado de 300 millones de habitantes, ninguna marca vende al año un litro de cerveza por cada 37 habitantes?

Yo entiendo que uno se pueda liar con las distancias galácticas, o con miles o millones de años transcurridos desde algún evento remotísimo... pero con algo con un referente tan cercano, la verdad es que me cuesta entender que no salten las alarmas.

29 de agosto de 2011

28.000 millones de dólares en máscaras

Me escribe un lector con una inestimable pista de unas noticias difundidas hoy para los anales del periodismo de copiarpegar sin pensar. Su primer encuentro con el fenómeno ha sido una noticia de 20minutos.es (Anonymous, Warner y el negocio de las máscaras de Guy Fawkes) que empezaba así:
La máscara de Guy Fawkes, que se popularizó gracias al cómic V de Vendetta y que desde hace poco se asocia con el colectivo Anonymous, pertenecen a Time Warner. Y es un auténtico negocio. Más de 28.000 millones de dólares ingresó la compañía en 2010 gracias a las ventas de la reproducción de esa máscara.
Muchos dólares son esos, ¿no? En efecto, son muchísimos. Teniendo en cuenta que se venden por unos 6 dólares (lo cuenta la noticia), habría que vender, me dice el lector, unos 4.600 millones de máscaras para llegar a esa cifra. En realidad se queda muy corto, porque si ese es el precio minorista, el porcentaje que le llegará a Time Warner por los derechos de imagen será relativamente pequeño. Imaginemos que Time Warner se llevara dos dólares de cada máscara (supongo que será mucho menos). Se tendrían que vender 14.000 millones de máscaras al año. Dos por cada habitante del planeta. Pero la propia noticia dice que se vendieron 100.000.

En fin... La tontería se la ha colado Europa Press también a Telecinco.es, y a Larazon.es, mientras que en Lavanguardia.com y Elmundo.es cuentan correctamente, como decía la noticia original del New York Times, que 28.000 millones fue la cifra total de ingresos de Time Warner el año pasado, a la que las máscaras hicieron solo una pequeña contribución. Y tan pequeña, ya que siguiendo con el supuesto (alto) de los dos dólares por careta, estaríamos hablando de 200.000 dólares. Unas 140.000 veces menos que la cifra total de ventas, y también, por tanto, 140.000 veces menos de lo que le atribuían los medios despistados.

26 de agosto de 2011

Cientos de pueblos pierden sus cajeros

Decía Abc.es ayer que Cientos de pueblos españoles se quedan sin cajeros automáticos. Y en el primer párrafo de la noticia se justifica el titular así:
En tres meses, han desaparecido trescientos banqueros y cajeros automáticos, dejando a cientos de pueblos españoles sin la posibilidad de conseguir efectivo.
Aparte de la innovación lingüística del "banquero automático", como me señala Coto Ordás (mil gracias), falla algo clave en el razonamiento: para que "cientos" de pueblos hayan quedado sin cajero por la eliminación de trescientos cajeros sería necesario que la mayoría de ellos (dos tercios, para ser exactos) se hayan eliminado de pueblos donde solo quedara el cajero que se suprime. Dicho al revés, sólo un tercio o menos de los cajeros eliminados serían cajeros situados en pueblos donde hay otros cajeros.

¿Cómo sabe el periodista de Abc.es que ha sido así? Pues da toda la impresión de que no lo sabe, sino que simplemente lo imagina.Coto me manda varias referencias online de estadísticas financieras pero no ha encontrado ninguna información estadística publicada sobre dónde están los cajeros suprimidos. Lo más cercano que ha encontrado es el Anuario Estadístico de La Caixa, que informe del número de oficinas (no de cajeros) de todos los municipios de España. No es, evidentemente, lo mismo, pero puede servir como pista sobre si los bancos y cajas, al reducir su presencia territorial, suelen dejar desabastecidas plazas, o si más bien reducen presencia donde ya hay otros competidores, o donde sus propias oficinas presentan duplicidades o redundancias.

Una búsqueda sencilla permite ver que entre 2008 y 2010 (periodo en el que los bancos y cajas pasaron de 45.088 a 44.121 oficinas, es decir, un saldo neto negativo de 967 oficinas) el número de municipios que tenia solo una oficina y se quedó sin ella fue exactamente de ... dos (Collbató, en Barcelona y Alcalalí, en Alicante), mientras que se abrió una oficina en tres municipios en los que no había ninguna (Fresno de Torote, en Madrid, Golmayo, en Soria y Serinyà, en Girona). Está claro que cuando cierran oficinas, los bancos y cajas no tienden a abandonar pueblos en los que gozan del monopolio local (lo que parece razonable).

No es estrictamente necesario que cuando quitan cajeros se comporten igual, pero la mayoría de los cajeros están situados precisamente en oficinas bancarias (excepto los de centros comerciales, estaciones, aeropuertos... no el tipo de cosa que hay en pequeños pueblos) y no parece lógico que se eliminen cajeros donde se mantienen oficinas (de hecho, el argumento del artículo, de que a los bancos y cajas no les resultan rentables los viajes de los furgones blindados, perdería sentido si se deja una oficina en activo donde se elimina el cajero).

Por lo tanto, parece extraordinariamente improbable que dos tercios de los 300 cajeros eliminados en los tres últimos meses lo hayan sido precisamente en pequeños municipios donde solo había un cajero. Parece mucho más probable que una buena parte de ellos se hayan eliminado, junto a la oficina en la que estaban, en localidades donde hay otras oficinas (y cajeros) de la competencia o del propio banco o caja que cierra la oficina, como ha sido el caso de casi todos los cierres de oficinas de los últimos años.

Pero aún queda un detalle divertido en la noticia de Abc.es. Esta era la entradilla:
En tres meses han desaparecido trescientos. Por ello, los habitantes de estas localidades tienen que guardar sus ahorros, como a la antigua usanza, debajo del colchón.
Casi con las mismas palabras se cerraba la noticia. Pero hombre, que no haya cajero en tu localidad, obviamente, no quiere decir que saques todo tu dinero del banco y lo metas en un colchón (ni en tu casa). Querrá decir, en todo caso, y suponiendo que aparte de cajero tampoco hay oficina, que irás menos a menudo que otras personas a sacar dinero al banco, porque tienes que desplazarte a una cierta distancia para hacerlo, y por tanto sacarás mayores cantidades (el efectivo necesario para todo un mes, en lugar del de una semana, por ejemplo). Sí, tendrás en tu colchón más dinero que otra gente, pero no, desde luego "tus ahorros".

25 de agosto de 2011

Los porcentajes, ese mundo misterioso

Una vez más, parece que a algunos periodistas se les atragantan los más simples porcentajes. Esta vez es Íñigo (gracias) el que me envía este curioso texto de elmundo.es, en una noticia sobre la posible reforma constitucional que Zapatero y Rajoy han pactado (sin borrador de texto ni concreción alguna, pero estos peazo de hombres de estado no necesitan saber nada de esto para pactar una reforma constitucional e imponerla a sus diputados, por lo que parece).

Bueno, que me pierdo, el texto dice así:
Entre PP y PSOE sumarían 321 escaños en el Congreso (169 de los socialistas y 152 del grupo popular) de los 350 existentes, porcentaje aún mayor en el Senado, donde estos grupos suman 226 de los 264 que componen la Cámara Alta.
Un cálculo simple permite ver que 321 diputados son el 91,7% de los 350, y que 226 serían el 85,6% de 264 senadores. Así que, de "porcentaje aún mayor", nada de nada.

En realidad, y siendo laxos, podríamos decir que casi acierta accidentalmente, porque en el Senado, ahora mismo hay sólo 260 senadores, de los cuales, efectivamente, 226 pertenecen a los grupos popular (124) y socialista (102), pero hay otros 10 senadores del PSC integrados en el grupo Entesa Catalana de Progrés, que en principio normalmente votarían lo mismo que sus compañeros en el Congreso. Lo que sumaría 236 senadores, de 260, es decir, el 90,8%. Vaya, ni por esas.

24 de agosto de 2011

Reforma constitucional: mejor tras las elecciones

Una humilde propuesta sobre la reforma constitucional: aunque su significado e importancia real es mucho menor que el que algunos piensan (1) parece claro que, en el contexto político (2) y económico (3) actual, aprobar a toda prisa (4), antes de unas elecciones anunciadas para dentro de tres meses, una reforma constitucional que no entrará en vigor hasta dentro de varios años, es un completo absurdo. Mucha gente lo percibe como un desprecio a los ciudadanos, y por eso algunos piden un referéndum.

Pero hay otra fórmula mucho más sencilla para evitar que la que la reforma constitucional sea percibida como un trágala antidemocrático, impuesto desde fuera, y neoliberal y que además permitiría tener algo más de tiempo para meditarla bien, y que sea económicamente sensata.

Simplemente se trata de que, a lo largo de septiembre, PP y PSOE se pongan de acuerdo en un texto, y ambos lo incluyan en su programa electoral. Si, como es de suponer, la suma de ambos partidos obtiene un amplio respaldo en las elecciones, pueden aprobar la reforma en las primeras semanas de la nueva legislatura. El argumento de que se hace una reforma de espaldas al pueblo se viene abajo, y por el camino hay además tiempo, y obligación, de explicar a la gente el verdadero significado de una reforma así.

Por otro lado, si lo de la urgencia viene, aunque no se quiera confesar, de una exigencia de Sarkozy y Merkel, el BCE, o los famosos mercados, a los que se quiere calmar, se puede hacer en septiembre, tras pactar el texto, un acto muy solemne, en La Moncloa, con Zapatero, Rajoy y Rubalcaba, firmando el documento en el que se comprometen a pasar la reforma tras las elecciones.

Ventajas: más tiempo para hacerlo bien, más tiempo para explicarlo, ratificación (indirecta) de la población en las elecciones. ¿Desventajas?

(1) Porque ya tenemos algo parecido, en el Tratado de Maastricht, porque no habría sanciones por incumplirlo, porque se supone que introducirá, como en Alemania, cláusulas de flexibilidad, y porque la prohibición del déficit es compatible con políticas liberales y socialdemócratas (véase el caso sueco) ya que el déficit cero no impone un nivel de gasto.
(2) Llevamos años discutiendo sobre posibles cambios en la Constitución y recientemente ha habido movimientos sociales que los han demandado insistentemente, y la respuesta siempre ha sido que no convenía por "no abrir melones". Además una reforma así no había sido nunca discutida seriamente, ni estaba en el programa de ningún partido en las elecciones anteriores.
(3) Una crisis con altísimo desempleo, alto déficit público y medidas para recortar el mismo que son impopulares y que han empezado a afectar a servicios sociales como educación y sanidad. La gente, como es lógico, asocia déficit cero con recortes sociales.
(4) Se dice que los plazos son tan cortos que el PP y el PSOE tendrían que ponerse de acuerdo esta misma semana sobre un texto, que el Congreso aprobaría el 1 de septiembre, para poder llegar al Senado antes de la disolución de las cámaras. En un tema de esta complejidad, y para una reforma con efectos a varios años vista, se trata de una premura autoimpuestam completamente innecesaria y muy peligrosa.

18 de agosto de 2011

¿Vivimos en un estado de derecho?

Los que me siguen en Twitter sabrán que después de la entrada anterior he tenido unos cuantos debates sobre el asunto de la financiación pública de las JMJ. Ahora resulta que hay un nuevo dato, que no se conocía hasta ahora, que se añade a la lista de tratos de favor que reciben los peregrinos: la Comunidad de Madrid ha ordenado que a aquellos que reciban asistencia médica pública, y no tengan derecho a recibirla gratuitamente (o sea, que no sean ciudadanos UE), no se les cobren los precios ordinarios que se cargan a los extranjeros en esa situación. Es muy difícil calcular la cuantía de este regalito, que tal vez no sea muy voluminosa (la mayoría de los peregrinos son de la UE, y los demás en muchos casos tendrán un seguro médico para el viaje), pero es uno más a sumar a la lista (de la cual un buen resumen, con salvedades, lo tienen aquí).

[Actualización: parece que la Comunidad ha "aclarado" la circular de ayer, ante el revuelo organizado, con otra que dice que no se "facturará" al momento, sino que se tomarán los datos para recuperar los costes posteriormente de los países respectivos. Huele a chamusquina. Los textos de los dos emails los recoge también Elmundo.es. Juzguen ustedes mismos. La reflexión que sigue no se aplicaría ya a este caso, ya aparentemente "aclarado" pero sí a otros muchos, como por ejemplo, las "irregularidades" que con frecuencia encuentra el Tribunal de Cuentas y que nunca parece que den lugar a sancionar a nadie.]

La cosa es que este asunto me ha traído a la cabeza otro mucho más general que me viene con frecuencia a la mente ante muchos desmanes de los políticos, y es la duda sobre si nuestro derecho administrativo es tan infinitamente laxo, al describir cuáles son las competencias de la administración y sus fines, y las potestades de los altos cargos, como para que todo quepa, sin que haya nunca un recurso legal para parar los pies a los políticos, impedirles tomar decisiones arbitrarias (como parece ser esta última) o sancionarles cuando lo hacen.

En este caso, por ejemplo, ¿puede un director general ordenar, sin más, a sus subordinados, que a un determinado grupo no se les cobre una tasa o precio público, que está regulado? ¿No es nula esa orden? ¿No podría ser, incluso, delictiva?
El funcionario público o autoridad que influyere en otro funcionario público o autoridad prevaliéndose del ejercicio de las facultades de su cargo o de cualquier otra situación derivada de su relación personal o jerárquica con éste o con otro funcionario o autoridad para conseguir una resolución que le pueda generar directa o indirectamente un beneficio económico para sí o para un tercero, incurrirá en las penas de prisión de seis meses a dos años, multa del tanto al duplo del beneficio perseguido u obtenido e inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de tres a seis años. Si obtuviere el beneficio perseguido, estas penas se impondrán en su mitad superior (art. 428 del Código Penal, tráfico de influencias),
Esto parece que describe al alcalde que "ordena" (bajo cuerda) que la contrata del bar del hogar de jubilados municipal se la den a su cuñado. ¿Y por qué no incluye al que por escrito ordena dar un trato de favor, de tipo económico, a un determinado grupo de gente? ¿Hacerlo a cara descubierta elimina el delito? ¿O es que nuestro derecho está lleno de agujeros que permiten a las autoridades, siempre que lo consideran oportuno, hacer excepciones ad hoc para todas las normas que les obligan?

Este es sólo el caso más reciente, pero hay otros muchos. Por ejemplo, para que no piensen ustedes que vengo aquí a barrer para un lado: la actuación de quien puso a disposición del presidente del gobierno un avión oficial para ir a un acto de campaña electoral, entra, con bastante claridad, en la descripción del delito de malversación (art. 433):
La autoridad o funcionario público que destinare a usos ajenos a la función pública los caudales o efectos puestos a su cargo por razón de sus funciones, incurrirá en la pena de multa de seis a doce meses, y suspensión de empleo o cargo público por tiempo de seis meses a tres años.
Y no, la excusa de la seguridad y el botón rojo no valen, porque en otras ocasiones otros presidentes de gobierno (y no sé si incluso el mismo) han hecho campañas electorales en aviones privados pagados por sus partidos.

Que cosas como estas pasen, y nadie se extrañe, ni haya en general más procedimientos legales por corrupción, da la impresión de que o bien nuestro derecho penal y administrativo son una mierda llena de agujeros colosales, o nuestro sistema judicial (incluyendo la fiscalía) los aplica de manera tan intermitente y/o arbitraria (por falta de medios o mal entendida presunción de legalidad de los actos de la administración) que en la práctica no vivimos realmente en un estado de derecho, sino que seguimos en el arbitrismo premoderno donde la ley es como si no existiera.

15 de agosto de 2011

Un error obvio, y otro no tanto

Me manda un lector esta frase, extraída de una noticia publicada por El País en su sección Pantallas, el sábado 13, sobre la rivalidad entre Google+ y Facebook:
Aunque la mayoría de juegos son gratuitos, para obtener complementos y equipaje, el jugador debe comprarlos. Ahí está el negocio. En Estados Unidos, se calcula que los jugadores se gastarán este año 653 millones de dólares (458.740 euros) en bienes digitales.
Como observa el lector, la conversión de las monedas de dólares a euros se ha realizado con un error "simple, pero garrafal", de olvidarse tres ceros, o dividir por mil, el valor en euros del gasto en juegos online en Estados Unidos, que no sería, por supuesto, de 458.740 euros, sino de 458,74 millones de euros. Es el típico error que se deriva de nuestra dificultad para tratar con números grandes, que hacen referencia a cosas que no son de la vida cotidiana (si la notica hablase, por ejemplo, de que un aparato cuesta 6.530 dólares, nunca se habrían convertido en 4,587 euros al cambio).

¿Se habría arreglado el problema, entonces, si el periodista hubiera escrito 458,74 millones de euros? No, porque hay otro error más sutil que tiene que ver con la falsa precisión en la que incurren algunos cuando, partiendo de una cifra original redondeada, o estimada, la convierten en otra cifra (en otra unidad de medida, en una tasa per cápita, en otra moneda) y ponen el resultado de la operación con muchos números significativos, tratando de ser muy precisos en lo que es imprecisable.

Así, como he leído alguna vez [actualización: como bien me recuerda Toño, lo leí en La Blogo], si usted ve en un texto periodístico, de novela, o de ensayo (no científico), traducido del inglés, que se habla de una distancia de 4,8 kilómetros, lo que probablemente ha sucedido es que el traductor ha convertido el texto original, que decía "tres millas", multiplicando correctamente por el factor de conversión, pero olvidando que el dato original no era, con toda probabilidad, preciso, sino aproximado, y que por tanto, lo lógico sería traducir "tres millas" por "cinco kilómetros", respetando el mismo nivel aproximado de precisión del texto original.

En el caso de la conversión de monedas, como el de la noticia que nos ocupa, pasa lo mismo, con el agravante de que los tipos de cambio son variables de día en día, de manera que lo que es hoy superpreciso, mañana deja de serlo. Mientras que una milla son siempre 1,60934 km, 1 dólar va cambiando de valor según el día y la hora. El sábado el periodista, antes de chafarla, calculó que 653 millones de dólares eran 458,74 millones de euros, pero ahora Google (escribiendo en el buscador "653 million dollar in euros") me dice que son 455,94 millones y según el último cambio de Yahoo Finanzas, serían 457,49 millones. En cuestión de horas la conversión puede variar en varios millones de euros.

Si a eso sumamos que la cifra original en dólares es una aproximación, una estimación, por lo tanto redondeada, el absurdo de la falsa precisión de los decimales se multiplica. Los 653 millones de dólares son aproximados. Por tanto, la conversión no puede ser más precisa que el original. Basta con decir 459 millones (el sábado), 456 millones (hoy, Google), o 458 millones (hoy, Yahoo Finanzas). Poner más decimales, en este caso, no mejora la información. Sólo añade ruido e impresión de precisión a algo que es por naturaleza impreciso.

9 de agosto de 2011

Enorme descuento y enorme torpeza

Llevo unos días con la mosca detrás de la oreja con las diferentes estimaciones de los costes para las arcas públicas de la visita de la Jornada Mundial de la Juventud. La sospecha por defecto sería que, como es habitual, tanto los críticos como los favorables mienten, y los periodistas no hacen su trabajo para desbrozar la paja del trigo. Lamentablemente, no tengo tiempo para entretenerme con ello, pero lo poco que he indagado me hace pensar que la hipótesis de partida tiene mucha pinta de ser cierta.

En todo caso, claro, esto no es como saber cuánto cuesta el Senado. La evaluación global es compleja, porque los costes para el estado son de varios tipos (subvenciones, exenciones de impuestos, servicios en especie, como la cesión de espacios públicos o el trabajo de policías o servicios de limpieza), realizados por diferentes administraciones, y algunos difíciles de cuantificar. Además, entre los costes los hay "electivos" (como las exenciones de impuestos) y otros que son servicios generales como los de seguridad y limpieza que el estado debe prestar ante cualquier gran concentración humana, sea en un concierto de Shakira, alrededor de los estadios de fútbol cada domingo, en las playas en verano, en el orgullo gay, en las fiestas de los pueblos... o en la visita del Papa. Por otra parte, los ingresos del estado también aumentarán por la actividad económica generada por los visitantes, que pagarán el IVA de sus compras y generarán beneficios a empresas que a su vez pagarán más impuestos. De nuevo, es muy difícil estimar todo ello, sobre todo porque habría que distinguir el gasto procedente de extranjeros y el de españoles, dentro del cual hay que suponer que una parte importante se habría producido de todos modos, en otras cosas (y en otros sitios de España), y habría pagado igualmente su IVA y generado sus beneficios... Bonito tema para un reportaje bien hecho y cuidado (no uno de esos de este dice, el otro dice...).

En fin, les cuento todo esto como introducción a un caso llamativo de malaprensa con los porcentajes que ha mencionado PuliPuli en un comentario, y que me ha alertado sobre una subvención encubierta de la Comunidad de Madrid a la JMJ que no conocía, y que me parece bastante llamativa (suponiendo que sea cierta, porque no he encontrado ninguna otra referencia a la misma online, pero por la forma en la que se citan las fuentes parece que es una información contrastada Actualización: los datos son correctos, como se ve en varias otras fuentes).

Resulta que los peregrinos inscritos en la JMJ podrán usar todos los transportes públicos de Madrid, en todas sus zonas (lo que llaman la zona tarifaria T), durante tres o siete días, según sea su inscripción, y según El País, el Consorcio ha acordado que cobrará a la organización 4 euros, por cada abono de 3 días, y 10 euros por los de siete días. El precio ordinario de esos abonos turísticos, del Consorcio Regional de Transportes para la zona T (que llega hasta Guadalajara y Toledo) es de 25 euros para 3 días, y 50 euros para siete días. Si esos datos son correctos, el descuento que el consorcio hace a los peregrinos sería del 84% en el abono de tres días, y del 80% en el caso del abono de siete días. La organización, por su parte, ha pedido 400.000 abonos semanales y 200.000 de tres días. Si se vendieran todos ellos, el descuento realizado por el consorcio tendía un valor total de 20,2 millones de euros. Un buen pellizco, que no sé muy bien si está justificado (y que, extrañamente, el periodista no ha calculado).

Entiendo que al consorcio (y a la ciudad) le puede interesar promover el uso del transporte público en esos días, y también evitar largas colas y aglomeraciones en las taquillas y máquinas, así que hacer un abono especial para estos usuarios, y trasladar el proceso de distribución a la propia organización es posible que comporte algunos ahorros. También es posible que el consorcio haya estimado que muchos de estos viajeros harán un uso parco del transporte público, menor que el del turista habitual, al pasar muchas horas concentrados en ciertos eventos. Con todo, el descuento del 80% parece bastante exagerado (no sé, por otra parte, si cosas parecidas se hacen para otros eventos masivos, sería interesante conocerlo), y dejaría un poco fuera de juego el argumento de que JMJ11 no recibe subvenciones públicas.

[Actualización: la Comunidad de Madrid ha respondido a las críticas diciendo que, puesto que la mayoría de los peregrinos son jóvenes, la base para el cálculo ha sido el abono joven. Han tomado como base el abono para la zona B1, que cuesta 34,6 euros mensuales, lo cual, prorrateado a 3 y 7 días daría 3,4 y 8,7 euros, menos incluso que lo que se cobra a los peregrinos. Pero claro, el abono para los peregrinos cubre todas las zonas. Si tomamos como referencia el abono joven para todas las zonas, que vale 84,90, el precio de 3 y 7 días tendría que ser de 8,2 y 19,2 euros. Es decir, que el descuento, tomando como referencia el abono joven, ronda el 50%.]

Y vamos ya con la malaprensa. El periodista de El País cuenta así los precios y los descuentos:
La JMJ cerró un acuerdo con el Consorcio Regional de Transportes de Madrid para la compra de billetes. Según fuentes de Metro, la organización pagará cuatro euros por cada abono de tres días y 10 por el de una semana. Ambos precios suponen una sustanciosa rebaja respecto a lo que paga un visitante por los abonos turísticos y coincide con una subida del 50% del billete de un viaje para metro y autobús, que desde ayer cuesta 1,50 euros.

El abono turístico al uso cuesta 50 euros -cinco veces o un 80% más que el del peregrino- y el de tres días, 25 euros (un 84% más). Será válido para todas las zonas tarifarias y en todos los sistemas (Metro, Metro Ligero, Cercanías, autobuses urbanos de distintos municipios y los interurbanos). La organización de la visita del Papa, que cuenta hasta la fecha con 424.000 peregrinos inscritos, ha solicitado unos 400.000 abonos semanales y casi 200.000 de tres días, según fuentes de Metro, que indican que podrán devolver sin coste los que no utilicen.
Los descuentos del 80% y del 84% se convierten en que los abonos normales cuestan un 80% más o un 84% más. No es lo mismo, amigo, no es lo mismo. Eso sería un descuento del 44 o 45%, la mitad del real. Y lo que ya duele leer es lo de "cinco veces o un 80% más". En fin, con periodistas que pueden publicar esto, no me extraña que los medios no hagan reportajes como el que pedía yo antes, y se limiten al "este dijo, aquél dijo". Casi mejor así.

8 de agosto de 2011

El misterio (para mí) de las audiencias de TV

Me llega por primera vez vía Google+ una propuesta de Malaprensa relacionada con un artículo sobre Los batacazos de la tele, publicado ayer por El País. La noticia contaba que en la temporada televisiva que termina el 59% de los programas estrenados han "fracasado" y el resto han tenido éxito. Pero al lector lo que le parecía chocante y cómico es que la definición de fracaso o éxito sea alcanzar o no la audiencia media de la cadena. Su comentario decía:
¡Notición (matemático) en El País de hoy! Más o menos la mitad de las audiencias en la tele están por debajo de la media (y la otra mitad por encima...). Repetid conmigo: ¡milagro!
Creo que el comentario no es acertado, por dos razones. Primero, no hay ninguna razón matemática por la que los datos de una variable deban distribuirse por mitades por encima y por debajo de la media (a diferencia de la mediana, donde es así por definición). De hecho, en fenómenos sociales y económicos son mucho más frecuentes las distribuciones asimétricas en las hay muchos más valores a un lado que al otro. En la propia noticia, la distribución 59/41 se aleja bastante ya del 50/50.

Pero, en segundo lugar, es importante notar que los datos de los estrenos no se están comparando con la media de los propios estrenos, sino con la media de la cadena respectiva, que incluye muchos más programas. Por lo tanto, al comparar los datos de un conjunto con la media de otro conjunto de datos, la expectativa de que más o menos la mitad estén por debajo o por encima de la media esta aún menos justificada. Una cadena especialmente torpe podría estrenar un año programas terriblemente impopulares, de forma que el 100% de sus estrenos quedaran por debajo de la media de la cadena. Y al revés, una cadena habilidosa podría estrenar un año programas que en todos los casos superaran la media de la cadena. La propia noticia recoge que hace unos años ha habido temporadas en las que los "fracasos" (audiencia por debajo de la media) han superado el 80%. Es perfectamente posible, e insisto, al ser conjuntos de datos distintos no requiere que el otro 20% hayan sido exitazos tremebundos. Estamos comparando series de datos diferentes.

A pesar de que no hay error matemático, lo cierto es que a mí estas noticias sobre los éxitos y fracasos de los programas y las audiencias, basados en las audiencias medias de las cadenas (un ejemplo similar, entre decenas, de 1999), siempre me han parecido incompletas y poco comprensibles. Me cuesta creer que los ejecutivos de las cadenas de televisión sean tan brutos.

Me explico. Imaginemos que soy un directivo de una cadena. Aunque la media de mi cadena sea del 15%, lógicamente esa media se compone de programas con mejor y peor audiencia. Hago un cambio de programación a determinada hora en la que la audiencia de mi cadena es baja. Si el programa que quito (o la media de los que doy a esa hora en diferentes días) tenía un 9% y el nuevo tiene un 11%... la media de la cadena mejora. Pero si el nuevo programa tiene un 7% la media de la cadena empeora. ¿Son los dos considerados igualmente como fracasos?

Y además debo tener en cuenta el coste. ¿Es el nuevo programa más caro o más barato que el anterior (o que otros que doy a esa hora)? ¿No influye eso nada en mi evaluación de si empeorar, mejorar o mantener la audiencia es un éxito o un fracaso? ¿Es mejor subir la audiencia un par de puntos con un programa que me cueste el doble que mantener la audiencia con un programa que me cueste la mitad? ¿Es mejor perder dinero con un 15% de audiencia que ganarlo con un 11%?

De hecho, la publicidad se vende por tramos horarios, teniendo en cuenta por supuesto no sólo cuanta gente ve la cadena a cada hora, sino qué tipo de público es (edad, situación laboral, estudios...). A la hora de vender publicidad a una hora concreta, ¿tiene algún peso la media de la cadena, o se negocia exclusivamente teniendo en cuenta los espectadores (número y tipo) de ese tramo horario? ¿No será más bien esto último?

En fin, todo esto son preguntas que me hago desde hace años y que me hacen pensar que casi todas las noticias de este género contienen una cierta dosis de malaprensa. No sé si los brutos son los ejecutivos de TV, los periodistas que lo cuentan, o yo, que no entiendo algo básico.

Para aclarar estas dudas, agradecería mucho la información de gente del sector, o enlaces que ayuden a entender mejor si la famosa media de audiencia, que lógicamente sirve como medida general de éxito de una cadena (pero no de su rentabilidad), se utiliza o no realmente de la forma que nos cuentan como medida de éxito de cada programa.

7 de agosto de 2011

MP Exprés de Agosto

Hagan aquí sus comentarios a la MP Exprés de Agosto de 2011


2 de agosto de 2011

Si no das el apellido de la chica, ¡no des el del padre!

Me escribe Francisco (gracias), con una observación sobre la torpeza de El País al proteger el anonimato de una menor:
Leyendo esta noticia en El País creo que he detectado una mala práctica en cuanto a la prevención del anonimato se refiere.

Si te fijas, al principio de la noticia hablan de la menor desaparecida refiriéndose a ella como Celia M. C., tal y como todos los medios suelen hacer (aunque nunca he entendido mucho esta medida, pero ese es otro tema).

Lo gracioso es que una líneas más abajo identifican al padre de la menor como Jesús Carpio. ¡¡Coño!! Si es el padre y se apellida Carpio, está más o menos claro que la letra C de "Celia M. C." es Carpio.

Si damos por hecho que se llama Celia M. Carpio, ya podríamos suponer que la M es de María, ya que muchas mujeres lo tienen como segundo nombre.

Pero vamos, que no hace falta especular, porque para colmo, en el último párrafo, nos aclaran que, efectivamente, se llama Celia María.

¿Para que entonces tanto anonimato al inicio de la noticia?
En efecto, ¿para qué?

1 de agosto de 2011

El envío de SMS se desploma... un 4%

El País publicó el lunes 25 de julio un artículo sobre El inevitable declive de los SMS, que empezaba así:
Los SMS, los mensajes cortos de móvil, tienen el futuro incierto. Su declive, que ya se venía observando desde hace tiempo, se ha acelerado frenéticamente en el último año. La competencia de aplicaciones de mensajería instantánea como WhatsApp o Messenger y las redes sociales como Twitter o Facebook, generalmente gratuitas, están provocando un desplome del envío de SMS y un agujero en las cuentas de las compañías de telefonía móvil. Las cifras del año pasado son desalentadoras: el tráfico de mensajes SMS total, incluyendo los SMS Premium (los que llevan un cargo adicional para pagar servicios) y los realizados en el extranjero, cayó un 16% en 2010 hasta los 8.920 millones de mensajes, frente a los casi 11.000 millones que se registraron en el año anterior.
Repite así El País los mismos errores que cometió en marzo Elmundo.es y que comenté en su momento.
Según el informe anual de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (concretamente , el cuadro 89, en la hoja "c) Tráfico", de esta hoja de Excel), el número de mensajes ha caído, en efecto, un 16%, entre 2009 y 2010. Pero esa caída se refiere al total de los SMS e incluye también los SMS Premium ("servicios de tarificación adicional"), que han caído, como recoge más abajo la propia noticia de El País, un 66%, lo que sin duda se debe a cambios en la regulación y funcionamiento de esos servicios, y no a a nada que tenga que ver con los smartphones, o el uso de Facebook, Twitter y demás.

Los mensajes SMS entre particulares, que sí se ven afectados por Whattsapp, Twitter, y todas esas cosas, mientras tanto, han caído un 4%, según se puede ver en el mismo informe. Menos que el descenso del 2008 al 2009, que fue del 8%. Así que el descenso no se ha "acelerado frenéticamente", ni se ha "desplomado" sino que más bien se ha frenado en 2010, si bien es cierto que, desde su máximo de 2007 los mensajes entre particulares sí han descendido un 17%.

En fin, un nuevo ejemplo de cómo la narrativa preconcebida se impone a los datos, aunque el autor los tenga delante.