Me escribió ayer un lector para alertarme de esta noticia de Elpais.com:
La crisis dispara el odio antijudío en España, que hoy aparece, en versión más breve, en
El País:
El odio al judío crece en España por la crisis económica.
La queja del lector, que yo no comparto del todo, aunque creo que es un asunto dudoso, provenía de este párrafo (copio de la versión online):
Los resultados de una encuesta encargada el otoño pasado por el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación no dejan lugar a dudas: El 58,4% de la población española opina que "los judíos tienen mucho poder porque controlan la economía y los medios de comunicación", y más de un tercio (34,6%) tiene una opinión desfavorable o totalmente desfavorable de esa comunidad religiosa, que en España apenas suma 40.000 personas.
Su comentario: "por lo visto pensar que los judíos tienen poder en los medios de comunicación es ser antisemita". Yo le repliqué que la frase no dice "tienen poder en los medios" sino "controlan la economía y los medios", lo cual sí me parece un indicio claro de antisemitismo. Indicio, que no prueba, me hizo él ver, suponiendo que yo no consideraría antisemita a alguien que dijera
"me alegra que los judíos controlen la economía y los medios de comunicación, porque se lo merecen y lo hacen muy bien". Cierto, aunque es fácil imaginar que muy pocos de los que dieron su acuerdo a la frase propuesta en la encuesta lo darían también a la que propone él ahora.
Pero en realidad los problemas de esta noticia son mucho mayores que los que veía mi lector. Es vieja, es falsa y es falaz.
Es vieja
Aunque el texto dice que la encuesta fue "encargada en otoño", se hizo en abril de 2010, y fue ya presentada, nada menos que por el ministro de Asuntos Exteriores, en septiembre de 2010, como consta en una noticia de
El País (
Un tercio de los españoles tiene una mala opinión de los judíos), enlazada en la noticia de ayer.
En realidad, por lo que deduzco de noticias similares publicadas por
Elmundo.es y
Abc.es, el informe presentado ayer por la Federación de Comunidades Judías de España y del Movimiento contra la Intolerancia (que, lamentablemente, esas dos organizaciones no han tenido a bien colocar en sus páginas web), contiene información muy variada de diferentes indicadores y observaciones sobre el antisemitismo en España (comentarios en Internet, páginas web, pintadas en edificios, amenazas, ataques a personas), sólo una más de las cuales sería la encuesta, que sin embargo ocupa el centro de la noticia de
El País, y parece que fuera lo novedoso.
Es falsa
El titular dice que "el antisemitismo se dispara". Por los titulares de los otros medios, todo parece indicar que esa fue la línea argumental de los participantes en la rueda de prensa.
Pero obviamente eso no se puede deducir de los datos de encuesta que ocupan el centro de la noticia de El País. Difícilmente se puede medir un cambio en el tiempo (ni hacia arriba ni hacia abajo) en una sola encuesta. Habrá que hacer al menos dos, con una cierta separación en el tiempo, para poder hablar de tendencias (y siempre con cuidadín, por aquello del margen de error).
La cosa tiene aún más gracia porque en todo caso, comparado con otras encuestas anteriores (hechas por otras organizaciones, con otras preguntas, y otros métodos, por lo que la comparación no es del todo fiable), lo que la encuesta encontraría sería
un descenso del antisemitismo. El
propio informe de la encuesta, de junio de 2010, lo decía,
en el primer párrafo de su resumen de resultados:
En abril de 2010 el 34,6% de la población española manifestó una opinión opinión desfavorable sobre los judíos, lo que supone un descenso de más de diez puntos porcentuales respecto al 46% de la encuesta del Pew Global Attitudes del PEW Research Centre ya citada. En paralelo, el 48% expresó una opinión favorable sobre los judíos, lo que además de suponer un aumento de tres puntos porcentuales respecto al 45% de la encuesta del PEW, implica que ha dejado de ser mayoritaria la opinión desfavorable (p. 10).
Insisto en que antes de dar por buena la comparación habría que revisar los métodos, el cuestionario, etc... Pero lo importante es que, de haber una tendencia identificada por la encuesta, esta es descendente. El lector despistado de El País se creerá exactamente lo contrario.
¿De dónde sale entonces la afirmación de que el antisemitismo se ha disparado? ¿Tienen los convocantes de la rueda de prensa otras evidencias sobre la variación en el tiempo del fenómeno? Sospecho que no, porque, aunque el informe no está disponible, ninguno de los medios cita ni un sólo dato comparado en el tiempo en los otros indicadores no provenientes de encuesta. Todos se refieren a 2010.
Así que básicamente parece que el informe no puede hablar de aumento, aunque es claro que los convocantes de la rueda de prensa sí lo hicieron, y consiguieron con ello confundir a los medios.
Es falaz
Para redondear la faena, recuerden los titulares de Elpais.com ("la crisis dispara el odio") y El País: (el odio crece "por la crisis"). No sólo informamos de un aumento dudoso, es que además sabemos la causa del aumento: ¡¡la crisis!! ¿Qué evidencia puede haber de una conexión causal entre la crisis y el aumento no medido del antisemitismo? Pues ninguna, claro. Es un clásico ejemplo de la falacia post hoc, ergo propter hoc (después de esto, luego por causa de esto) con la guinda añadida de que el supuesto fenómeno sucedido "después de esto", en realidad no sabemos si siquiera si existe.
Aunque no en titulares, la idea de que la crisis ha favorecido el antisemitismo aparece en los demás medios, en boca de los participantes en la rueda de prensa, así que ya sabemos quién dio la idea a El País, aunque no sabemos si por iniciativa propia, o respondiendo a una pregunta, que les obligó a especular sobre la marcha sobre algo que no tenían pensado de antemano.
En fin, una noticia para enmarcarla, que sin conocer todos los detalles, da la impresión de ser un ejemplo de cómo las ruedas de prensa las carga el diablo, y acaban sustituyendo en las noticias el contenido sereno y meditado de los informes que pretendían difundir (se supone), por afirmaciones descuidadas, improvisadas o erróneas, cogidas al vuelo por los periodistas. Si sumamos a la duración de la rueda de prensa el tiempo de transporte, tenemos dos, tal vez tres horas que el periodista podría dedicar a husmear en el informe, tal vez guiado por un buen resumen ejecutivo. Seguro que de ahí saldrían noticias más precisas, más jugosas y más variadas.
Actualización: Un amable lector me ha hecho llegar una copia del informe, en pdf, que aún no está colgado en la red, aunque parece que lo estará en breve. Sorpresa: sólo hay datos de 2010, y ninguna comparación temporal. Las palabras aumentar, incrementar, subir, crecer y derivados aparecen cero veces. Como era de suponer: si hubieran tenido datos, los hubieran dado. Lo que no les impidió transmitir a los periodistas una impresión errónea sobre lo que decía el informe.