30 de enero de 2011

Premio Malaprensa 2010: ¡¡¡ a votar!!!

Pasado ya largamente el año nuevo, es momento del balance malaprensístico. Como otros años, les propongo el pequeño entretenimiento de elegir la mayor barbaridad del año pasado. Con una mezcla de criterio subjetivo (el mío) y objetivo (el número de visitas y comentarios recibidos), he seleccionado las candidatas, que presento por orden cronológico, con sus correspondientes enlaces-recordatorio. En un par de casos he emparejado noticias relacionadas publicadas con poca diferencia de tiempo, y relacionadas. El formulario para votar está debajo de la lista.

1- Obama tira la toalla (El País)
2- El tabaquismo mata 1.500 personas menos al año desde la ley antitabaco de 2005 (varios medios)
3- Un gráfico de campeonato (Expansion.com)
4- Tres es más que cinco, de toda la vida (Elmundo.es)
5- Madrid, donde más crece el paro (El País)
6- Los humanos eyaculan 7 cuatrillones de espermatozoides por minuto (Abc.es)
7- Un error de 2800 órdenes de magnitud (Abc.es)
8- Grecia pensaba vender Mykonos (SER, Elmundo.es)
9- Dos de cada tres recién nacidos en Cataluña tienen un progenitor inmigrante (Lavanguardia.es)
10- La visita de Michelle Obama a España vale 800 millones en publicidad (una y dos, en muchos medios).
11- Para batir récords creamos veranos a medida (muchos medios)
12- TVE y Telemadrid hacen trampitas con gráficos truncados
13- Una cita literal puede ser una falsedad (Público)
14- El tren más rápido del mundo saldrá de Cuenca (Público)
15- A falta de uno, Abc publica siete gráficos truncados inútiles

[La votación está cerrada]


25 de enero de 2011

El peor día del año... para el sentido común

Gracias a Dalet (en un comentario a la entrada anterior) he visto que medios españoles han importado, con varios años de retraso, una inmensa chorrada que lleva años pululando por el Reino Unido, que es la supuesta fórmula matemática que permitiría calcular que ayer (lunes de la última semana completa de enero) era el "peor día del año" (para el estado de ánimo).

Algunos han picado del todo, como Levante, Elmundo.es, o Elperiodico.com. Otros, como La Razón, aunque informan de que la fórmula "tiene sus detractores", y cuentan como varios profesores de universidad les dicen que "es un completo sinsentido", no se arredran y tratan de "comprobarla", ¡preguntado a ciudadanos varios en la calle! Y no me extrañaría que más de un programa de radio "de entretenimiento" haya pasado un buen ratito discutiendo sobre una trivialidad como esta (aunque si dicen abiertamente que es una tontería para pasar el rato y echar la tarde, podría valer).

Pero lo cierto es que la fórmula fue ya denunciada hace años, no sólo por su completa falta de sentido matemático, sino también porque, en una práctica alucinante, que desconozco si se produce en España también, la fórmula fue escrita directamente por una empresa de relaciones públicas, para difundirla en una nota de prensa como parte de una "investigación" de la empresa Sky Travel (que era un canal de televisión de viajes, asociado a una agencia online), y simplemente anduvieron buscando un "académico" que se prestase a poner su nombre como aval de la fórmula a cambio de una bonita suma de dinero. Al final aceptó Cliff Arnall, un psicólogo que, contra lo que dicen los medios españoles, no es doctor, ni es (ya) profesor de la Universidad de Cardiff (lo fue hace años a tiempo parcial), y que se ha prestado en varias otras ocasiones a poner su nombre detrás de fórmulas absurdas con fines publicitarios.

Lo contó todo Ben Goldacre hace tiempo, como repasa en esta entrada del sábado pasado, que cuenta como la tontería inicial ha cogido vuelo, y reaparece cada cierto tiempo, impulsada por diferentes organizaciones. Hace dos años incluso se tomó la molestia de comprobar si, después de todo, habría alguna brizna de verdad en que la gente está más deprimida en enero, o en invierno. Ni siquiera eso está claro, contra lo que piensa la imaginación popular. El blog de Elpais.com Trending Topics da también una versión resumida de la historia.

En fin, genuino churrodismo, de segunda mano, viejo y gastado, que además difunde una imagen de la ciencia ridícula, haciendo creer a la gente que investigadores serios pueden dedicar su tiempo a semejantes tonterías.

21 de enero de 2011

Si no sabes inglés, pa qué te metes (corregido)

En vista de los comentarios adversos, corregí mi entrada anterior y descubrí que, efectivamente, había unos cuantos fallos. Si ven alguno no señalado indíquenmelo, por favor.

20 de enero de 2011

Si no sabes inglés, pa qué te metes

Actualización (21-ene): En atención a los comentarios que he recibido señalando las faltas de todo tipo que había en este texto, lo he revisado cuidadosamente, marcando los errores en rojo. Sumando ortografía, acentos, puntuación, traducción, sintaxis y saltos de línea, salen efectivamente más de 10 fallos, de diferente gravedad. Son demasiados, es cierto, para un texto tan breve. Claramente, debo ser más cuidadoso y releer antes de publicar.

Lo cual no creo que quite nada de valor a mi crítica, que habla de dar datos disparatados, no de escribir bien o mal (aunque como causante del estropicio esté el desconocimiento aparente del idioma inglés).

Con todo, sospecho que la reacción de algunos lectores es reveladora de una visión, a mi juicio muy errónea, sobre el oficio del periodista, que da mucha más importancia al arte de contar que al arte de indagar. Pero sobre eso volveré otro día.
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De las cosas que me preocupan cuando trato con periodistas jóvenes, aparte de la de [salto de línea erróneo] "yo es que soy de letras", está la de "uy huy, es que yo el inglés, flojito". Sin querer ser talibán, yo diría que a estas alturas del cuento no deberían dejar a nadie salir licenciado (o graduado) como periodista si no tiene un conocimiento decentito del inglés, porque es simplemente LA lengua de comunicación internacional. La lengua en la que están escritas las fuentes que importan no sólo sobre política internacional, sino también sobre economía, cultura, música, sociedad, ciencia... Casi todo lo importante que no sea puramente local (y cuando digo local, digo de Burgos, no de España, porque para esto ya hay que saber lo que pasa por el mundo para entenderlo).

En fin, viene esto a cuento de que [mala edición de un texto corregido] una noticia de Ciberp@is hoy (España, número 1 mundial en usuarios de webs no autorizadas) donde se da [mala edición de un texto corregido] reproducen por enésima vez las quejas de la industria de la música, que dice que España es lideresa [la cursiva hubiera indicado un uso no convencional, en este caso irónico] mundial en visitas a páginas web de [la encuesta cuantifica visitas, no descargas] descargas de música no autorizadas. No me extrañaría, la verdad, y aunque sea un estudio de parte interesada, es un estudio internacional que no parece que tenga especial interés en señalar a España o a Brasil (el otro líder), frente a, qué sé yo, Italia o México. Así que podemos aceptar que se de por buena esa parte, aunque no vendría mal señalar más claramente que estamos ante un estudio de parte.

Pero lo que sí que suena raro, raro, raro, es esto:
Una de las consecuencias que ha tenido lograr este particular "número 1", según el informe de IFPI , es que la venta de música (por Internet y física) se ha desplomado en nuestro país en el último año un 21%. En 2004 se vendían cada semana 26.000 álbumes mientras que en 2010 han pasado a 6.000 copias por semana.
Una sencilla multiplicación por 52 semanas permite calcular que en España han pasado de venderse 1,35 millones de discos al año, en 2004, a 312.000 discos en 2010. Un disco por cada 147 personas. Y yo que aún recuerdo cuando en España daban discos de oro por vender 50.000 copias de un solo disco.... Pero un momento... ¿Realmente entre todas las tiendas físicas y digitales de España se venden cada semana 6.000 discos? ¿1.000 al día? No llega a 100 por hora, en un horario comercial amplio. ¿Seguro?

En realidad, sí, la venta de discos ha caído estrepitosamente en España en los últimos años (un 55% entre 2005 y 2010), pero las cifras absolutas son muy diferentes. Lo que pasa es que el periodista (no parece que sea un texto de agencia) se ha hecho un lío con este párrafo de la página 15 del informe (disponible aquí, por cierto, porque Ciberp@is no lo enlaza correctamente):
Album sales in Spain have also sunk dramatically in the last five years: the average weekly physical and digital sales of a chart-topping album fell by more than two thirds, from 26,000 in 2004 to just 7,000 in 2009. In 2010, Spain’s number one
albums sold an average of just 6,000 copies per week.

[Las ventas de álbumes en España se han hundido también dramáticamene drásticamente [doble fallo porque me había comido la t] en los últimos cinco años: las ventas medias semanales físicas y digitales de un álbum en la cabeza de las listas de ventas cayó cayeron más de dos tercios, de 26.000 en 2004 a sólo solo [no debería llevar tilde, ya que no hay riesgo real de ambigüedad] 7.000 en 2009. En 2010, los álbumes número uno en España vendían una media de sólo solo [sin tilde, por la misma razón] 6.000 copias a la semana].
Los datos que él cree que se refieren a todo el mercado hablan en realidad de las ventas del disco número uno de las listas. Pedazo de diferencia. ¿Qué nivel de inglés hay que tener para entender bien ese párrafo? Yo creo que no muy alto. Lo de "chart-topping album" puede que no suene a la primera, pero lo [de] "number one albums" parece claro ¿no? En todo caso, si no lo entiendes, o dudas, preguntas, usas el diccionario... Pero no escribes un disparate que se equivoca fácilmente en dos órdenes de magnitud.

Viva la presunción de inocencia

No hablo de Murcia, donde la cosa daría mucho juego. Hablo de este montaje con dos imágenes de El País y Elpais.com Publico.es que me mandó hace ya unos días Juan Luis Corcobado (autor, entre otros, del blog A contracorriente).

14 de enero de 2011

40% es mayoría, 55% es clamor

Abc ha ido publicando en los últimos días, de manera prominente, el resultado de su último barómetro, realizado por el Instituto DYM. Aparte de otras muchas consideraciones que podrían hacerse (sobre la redacción y selección de las preguntas, sobre el orden de estas...) me han llamado especialmente la atención (y también a algunos de mis lectores), la extraña nueva aritmética que parece aplicarse, especialmente en sus portadas.

Esta fue la del lunes 10 de enero:


"Clamor por el adelanto electoral". ¿Qué es un clamor, estadísticamente hablando? Pues no se sabe. De hecho, ninguna de las definiciones de la RAE sirven de mucho, ya que la palabra no se refiere tanto a la cuantía de los que expresan una opinión como a la intensidad con la que lo hacen. De forma que una opinión muy mayoritaria, pero poco intensa, no sería estrictamente un clamor. Pero parece que metafóricamente podría aceptarse (y de hecho se usa) que una opinión sostenida por una inmensa mayoría de la población sería un "clamor".

En este caso, en realidad, la opinión la tiene un 55% de los encuestados, según la propia portada:



Es opinable, desde luego, pero no creo que sea habitual que cada vez que sobre un asunto la opinión pública se divide 55-41 se hable de que hay un clamor favorable a la postura vencedora.

Más chocante aún es la portada del miércoles 12:



"La mayoría apuesta por un Gobierno central con más poder", dice el subtítulo, bajo el gran titular de Fortalecer España.

Y ¿cuál es la pregunta que justifica esta afirmación? Pues las páginas interiores de información sobre el sondeo incluyen muchas preguntas sobre qué administración (central o autonómica), debería tener más poder sobre cada tema (Justicia, Sanidad, Educación...), o sobre los efectos positivos o negativos de las comunidades autónomas para la convivencia, la eficiencia en el gasto, la transparencia, etc... (interesante que no se haya preguntado sobre el poder central).

Pero hay dos preguntas especialmente destacadas, en las que se pide expresamente a los entrevistados que comparen el poder que tiene el gobierno central, y el porcentaje del gasto público que maneja, comparado con el de las comunidades autónomas. Aquí están las preguntas y las respuestas:



Así que la "mayoría" que según la portada apuesta por un gobierno central con más poder (en realidad, literalmente, sólo que piensa que el poder que tiene el gobierno es escaso) es del 40% (frente a un 51% que expresamente eligen otras opciones). Aritmética creativa.

Con generosidad, y a pesar de que poder y presupuestos no van necesariamente unidos (pero esa es otra discusión) podríamos decir que los que piensan que el gasto público gestionado por el gobierno central es escaso, y "debería ser mayor" están expresando un deseo de que tenga más poder. Pero resulta que esa es la opinión del 46 %, frente a otro 46 % que opta expresamente por otras respuestas. Y además, la pregunta es tramposilla, porque el 20 % del gasto público que controla el gobierno central excluye la Seguridad Social, que debe de andar sobre el 25 %-30 %, y que es, técnicamente independiente del gobierno central, y así aparece en todas las estadísticas, pero cuyos ingresos, gastos, y legislación, vienen condicionados por decisiones del poder central.

No me quiero imaginar lo que diría el Abc si alguna vez en alguna encuesta un 65 % de la población estuviera a favor de una idea ¿Unanimidad?

9 de enero de 2011

"Algunos" dieron por muerta a la congresista

Me manda un lector este curioso par de imágenes de Elpais.com. La primera cronológicamente: Asesinada a tiros en Arizona una congresista demócrata.



La segunda



Cabría añadir una tercera versión, que está ahora online:
La congresista demócrata por Arizona Gabrielle Giffords, de 40 años, ha sido tiroteada por un individuo durante un acto público en Tucson. Junto a la legisladora han sido alcanzadas por los disparos al menos 18 personas, entre ellas, algunos de sus colaboradores. Una de las balas ha alcanzado a Giffords en la cabeza. Pese a que algunas informaciones iniciales dieron por muerta a la legisladora, tanto fuentes hospitalarias como policiales han rechazado esta versión. [negritas añadidas]
En medio de la confusión es comprensible que se cuelen falsedades y es cuando más disculpables son los errores periodísticos. Nadie sensato puede criticar a Elpais.com porque durante un tiempo haya informado erróneamente de la muerte de la congresista.

Pero precisamente por ello es más difícil entender la aversión a reconocer el error que se refleja en los siguientes textos. A veces parece que estuviera prohibido.

4 de enero de 2011

MP-Exprés de Enero 2011

Hagan aquí sus comentarios de la MP-Exprés de enero de 2011

600 millones de europeos ¿en 1800?

Empezamos año (que les deseo muy feliz) con uno de esos despistes que es difícil imaginar de dónde ha salido. Se publicó precisamente en el número correspondiente al 1 de enero de la revista On (pdf), que acompaña al periódico Deia los sábados.

La página 32 incluía un artículo sobre la erradicación mundial de la peste bovina, que será, si se confirma, la segunda enfermedad totalmente erradicada por la humanidad, tras la viruela. Sobre esta última, como acompañamiento, se publicaba este cuadro de texto:




Como pueden ver, empieza así: "A finales del siglo XVIII, con una población total europea estimada en unos 600 millones..."

Uuupss. ¿Es necesario algo más que una básica cultura general para que a uno se le enciendan las alarmas al leer (no digamos al escribir) esa frase? Cualquier europeo educado debería saber que la población actual de Europa no dista demasiado de esa cifra. En realidad, según dónde se ponga el límite está por encima o por debajo. La de la Unión Europea es de 495 millones, y la de los estados incluidos por completo en Europa, aproximadamente 600 millones, que llegarían a unos 720 si sumamos la parte europea de los estados que tienen parte de su población en Europa y parte en Asia (sobre esto último los datos son imprecisos).

Luego, lógicamente, en 1800 la población europea no podía ser, ni de lejos, 600 millones. Las estimaciones andan más bien por los 200 millones. Sólo tres veces menos. Comparado con otros errores malaprensísticos es un error menor, y no es central para lo que se está contando. Pero aún así, choca que pueda colarse en una revista cuyos artículos, se supone, se preparan con algo más de tiempo y mimo que los del periódico.